Lleva tu Cruz que te santifica.



Ave María Purísima, sin pecado original concebida.


I. Dios Nuestro Señor ha resuelto salvar a los hombres solamente por la Cruz. Nuestro Señor Jesucristo nos dio ejemplo llevando la Santa Cruz y muriendo en ella como sacrificio  para redimirnos. Nosotros somos hijos por la gracia de Dios, ¿cómo ser católico y no querer sufrir nada? La vida de los santos nos enseñan un camino de Cruz, de abnegación, de purificación, de renunciamiento a la propia voluntad. Es un absurdo querer servir a Dios, a la riquezas, al mundo y a nuestro amor propio.



II. Los malvados llevan su cruz, pero para su condenación. Mira a los esclavos de la vanidad, de las riquezas, de los placeres; viven en continua inquietud de espíritu y en continuo trabajo. ¿Para qué? Para adquirir bienes que habrá que abandonar el día menos pensado, y que los arrastrarán al infierno.

III. Quieras o no, llevarás tu cruz. La llevarás como Jesucristo, que la pidió sin haberla merecido; o bien como el mal ladrón, que la llevó de mala gana y sin mérito. 

Pide perdón humildemente al Señor, y ruega que en lo por venir os de fuerza para tolerar vuestras tribulaciones, con tal ánimo, que después de un breve vida, alcances con la ayuda de Dios la salvación eterna.

 

Ave María Purísima, sin pecado original concebida.



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