Muchas de los pecado son por descuido nuestro.



Ave María Purísima, sin pecado original concebida.


I. Dios Nuestro Señor en todo lo que realiza, permite o tolera, busca la santificación de las almas: "Los que aman a Dios, todas las cosas les contribuyen al bien". Romanos VIII, 28. Las mismas insidias de los hombres malos, de los demonios son un eficaz medio para la santificación de las almas buenas, por lo cual: alma cristiana, no te desanimes, ni te desalientes que aún de las mismas caídas en pecado, pueden eficazmente servirte para crecer en humildad y confianza en Dios Nuestro Señor.


II. Tener cuidado de no engañarnos, y hacer alianza con el demonio y con el mundo, para después excusarnos y culpar al mundo entero de nuestras caídas. Muchas de los pecado son por descuido, negligencia y torpeza de las almas ingenuas, pero también sirven esos tropiezos para despertar y ubicarnos en la realidad, para recordar que no somos santos, que tenemos necesidad de la Santísima Virgen María por el Santo Rosario.


III. San Pedro nos indica tres medios para resistir las tentaciones: la sobriedad, la vigilancia y la fe. Sé sobrio, y alejarás casi todas las tentaciones contra la castidad; vigila tus acciones y fácilmente descubrirás las asechanzas que el demonio te arma; en fin, sé hombre de la fe y la fe te dará la victoria sobre todos tus enemigos: porque no puede ser vencido quien cree en el infierno, que es castigo del pecado, y en el cielo, que es recompensa de la virtud.


Ave María Purísima, sin pecado original concebida.




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