No dejes de hacer el bien porque se escandalicen otros.


I. No descuides tus prácticas de piedad porque los malos se escandalicen de ellas: ¡ si el sol se pone no es por temor de incomodar a las lechuzas ! Oh mi amable Jesús, habéis muerto en la cruz, sabíais, sin embargo, que la cruz sería motivo de escándalo para los judíos. Es preferible ocasionar un escándalo antes que ocultar la verdad (Tertuliano).


II. No te escandalices fácilmente del mal, verdadero o aparente, que ves. Excusa los defectos ajenos en cuanto puedas; excusa la intención, si el acto es evidentemente malo. 


III. Desvía la vista de los malos ejemplos que te den; ¿por qué imitas siempre lo que hay de malo en los demás? Los sabios y los insensatos contribuirán, si tú quieres, a tu formación. El sabio y el insensato sirven para formar al hombre prudente: aquél le enseña lo que debe hacer, éste lo que debe evitar (San Euquerio).

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