No pierdas tiempo criticando o juzgando a las personas.



Ave María Purísima, sin pecado original concebida.


I. ¿Te conoces a ti mismo? ¿Sabes cuál es tu principal debilidad? Pocas personas se conocen, porque pocos estudian su interior porque la verdad mueve a la acción, a trabajar, lo cuál implica exterminar o frenar los placeres prohibidos por la santa ley de Dios Nuestro Señor.


II.-  Mira, al pie de tu crucifijo, lo que eres en el fondo de tu alma. ¿Qué bien has hecho? ¿Qué pecados has cometido? ¿Qué virtudes has practicado? ¿Qué defecto domina en ti? Examina con cuidado todas estas cosas, no con el fin de recriminarte, sino para que pidas ayuda a nuestro Padre Celestial.


III. No te compares con los pecadores empedernidos, con la malicia de los hijos de las tinieblas, pues muchas veces eso tranquiliza el alma: Te doy gracias porque no soy como los demás...  compara tu vida con la de los santos.


IV. No pierdas tiempo criticando o juzgando a las personas que te rodean, aunque sean evidentes sus errores. Procura enfocarte en tí, en vivir en gracia de Dios, en evitar la crítica, la inconformidad con lo que Dios te da, en ser feliz con la voluntad de Dios.



Ave María Purísima, sin pecado original concebida.



Etiquetado:  Meditaciones

Comentario: Deja comentario

* No se publicará la dirección de correo electrónico en el sitio web.