Portate bien, por Dios y por tu alma.



Ave María Purísima, sin pecado original concebida.


I. Ahora cada quién hace lo que quiere, pensando que al no ser visto de los hombres, no se sancionarán sus hechos malos. Temed la justicia de Dios, el día de tu muerte entregarás cuentas de cada uno de tus pensamientos, palabras, de tus ojos... Moderate, teme más el juicio de Dios que el de la justicia de los hombres.



II. Procura ser justo con los demás, hacer el esfuerzo por hablar con la verdad, en aprovechar el tiempo presente para pedir perdón a Dios Nuestro Señor de nuestros pecados y reparar con obras santas nuestros errores. Trata de rezar el Santo Rosario por aquellas personas que has ofendido o hecho algún daño.



III. No hagas caso del mal que ves en tu entorno, de las injusticias que tú has padecido, olvidalo en dejalo en las manos de Dios Nuestro Señor. Procura estudiar la vida de los santos, la caridad en vías a la salvación eterna de las almas. ¡Ánimo! es tiempo de trabajar en tu alma.



Ave María Purísima, sin pecado original concebida.




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