¿Qué cuidado tienes de tu alma?



Ave María Purísima, sin pecado original concebida.


I. ¿Qué cuidado tienes de tu alma? ¿Cuánto tiempo consagras cada día a tu salvación?... Mientras más sencilla y simple sea tu vida, tendrás más tiempo para dedicárselo a Dios Nuestro Señor.

II. Insensiblemente nuestra vida se va llenando de  ocupaciones que nos esclavizan y absorben nuestro tiempo: amistades sin provecho, reuniones sociales, platicas fatuas, excesos en aparatos electrónicos. 

III. Al fin de la semana nos percatamos que no hubo tiempo para Dios Nuestro Señor, y el poco que le dedicamos fue con distracciones, a medias, a la carrera ¿Qué pasa? Procura hacer un alto, quitar las ocupaciones necesarias y simplificar tu vida en torno a Cristo.

IV. De todas tus ocupaciones, no hay ninguna más útil que el cuidado de tu salvación, puesto que se trata de una eternidad bienaventurada; ninguna tampoco más fácil, puesto que todo depende de ti. 

V. Procura cada día rezar tres veces el Ave María al despertar y antes de dormir, bendecir tus alimentos, examinar tu conciencia, rezar el santo Rosario y frecuentar la lectura espiritual. Poco a poco te iras acostumbrando y experimentaras en tu vida el gozo de la presencia de Dios. 


Dios te bendiga.





Ave María Purísima, sin pecado original concebida.




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