Siempre tendremos aflicciones en esta vida.



Ave María Purísima, sin pecado original concebida.



I. La vida presente es un medio para que el hombre, creado a imagen y semejanza de Dios Nuestro Señor [Génesis I, 26.] alcance la salvación eterna, combatiendo tres grandes enemigos: mundo, demonio y carne. 


II. Las aflicciones se terminan el día de la muerte, por lo cual debemos aprender a vivir "en este valle de lágrimas" reza la Salve, vivir en aflicciones con la santa libertad de los hijos de Dios, con la confianza de la salvación eterna, con el sentido cristiano que tiene un motivo para sobrellevar las inclemencias y penalidades de las presente vida: la salvación eterna de su alma con la gracia de Dios y la voluntad del hombre.


III. Siempre tendremos aflicciones en esta vida; nuestro cuerpo es tan débil y está tan expuesto a innumerables enfermedades; nuestra alma está sujeta a tantas pasiones y la malicia de los hombres es tan grande, que siempre tendremos ocasión de ejercer nuestra paciencia, de implorar la misericordia de Dios y el auxilio de la Santa Madre Iglesia.


IV. En la pruebas y tribulaciones decir con el Santo Job: Bendito sea Dios, Dios me lo dio, Dios me lo quitó. Aprovechar las aflicciones para ganar méritos para la eternidad, agradeciendo a Nuestro Divino Redentor cada tribulación para crecer en méritos, en humildad, en paciencia por amor a Dios.


V. Procura siempre rezar el Santo Rosario, medio por el cual la Santísima Virgen María otorga innumerables gracias para sobrellevar las cruces, penalidades y dificultades de la vida presente.



Ave María Purísima, sin pecado original concebida.




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