Sobre la Santísima Virgen de Fátima.


I. Dijo la Virgen a los pastorcitos de Fátima: "Jesús quiere establecer en el mundo la devoción a mi Inmaculado Corazón". ¿Habrá quien pregunte por qué veneramos al Corazón de María? ¿Se han meditado bien la excelencia de este Corazón y las perfecciones sobrehumanas y más que angélicas que lo adornan?  

Afirma San Bernardino de Siena que "para ensalzar los sentimientos del Corazón Virginal de María no bastan las lenguas de todos los hombres, ni aún las de los ángeles". ¡Tan digno y santo es! ¡Oh alma devota! Dios ha honrado sobremanera al Corazón de María: honra tú también, ama y obsequia cuanto puedas al Corazón amantísimo de tu dulce Madre.


II. En Fátima aparece y brilla como nunca el Corazón Inmaculado de Nuestra Madre, capaz de unir los corazones todos y llevarlos a Dios. "En ese Corazón -dice Ricardo de San Lorenzo- la justicia y la paz se besaron", porque como explica San Bernardo, "María recibió del mismo Corazón del Eterno Padre en su propio Corazón, al Verbo". 

¿Acaso no es oficio propio de la madre aplacar al Padre con los hijos y pacificar a éstos entre sí? "Abre, pues, oh María -le suplica San Bernardo- la puerta del Corazón a los llorosos hijos de Adán". Roguemos a la Reina de la paz la dé a los pueblos y familias.


III. Dijo Nuestra Señora a Lucía: "Mira, hija mía, mi Corazón cercado de espinas que los hombres ingratos me clavan sin cesar con blasfemias e ingratitudes. Tu, al menos, procura consolarme y di que a todos los que, durante cinco meses, en el primer sábado, se confiesen, reciban la Sagrada Comunión, recen el Rosario y me hagan compañía durante 15 minutos meditando en los misterios con el fin de desagraviarme, les prometo asistir en la hora de la muerte con las gracias necesarias para su salvación". Oigamos, pues, el clamor de María y digámosle con San Alfonso: "¡Oh María, si vuestro Corazón llega a tener compasión de mí, no podrá dejar de protegerme". Acude tú también a este Trono de misericordia; y pídele la conversión de los pecadores empedernidos.

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