Tarde o temprano os convertiréis y os salvaréis con el santo Rosario.



Ave María Purísima, sin pecado original concebida.



I. La Santísima Virgen María, es la Madre de Dios por disposición y voluntad divina, con su cooperación voluntaria. Por lo cual es cooperadora de la Redención, en consecuencia la Santísima Virgen María nada desea más que ayudar a los pobres pecadores, a obtener un arrepentimiento y la salvación eterna de sus almas. "Si todos los pecadores acudieran a María con voluntad de enmendarse, ¿quién podría perderse? Porque sólo se pierde el que no recurre a María Santísima." San Alfonso María de Ligorio, "La devoción a María Santísima", página 12.


II. La Santísima Virgen no se contenta con retirarnos del abismo del pecado, sino que nos impide recaer en él. Recurrir a María es un medio infalible para vencer los asaltos del infierno, porque Ella es temible como un ejército en orden de batalla: "Tiemblan los malignos sólo de oír su nombre sacrosanto; y como caen los hombres a tierra cuando un rayo da cerca de ellos, así los demonios quedan aterrados al oír el nombre de María". San Alfonso María de Ligorio, 'Las glorias de María', capítulo IV.


III. Pero sobre todo es en la hora de la muerte cuando María cuida de sus servidores. Si el demonio, en esa hora tremenda, redobla sus esfuerzos para perdernos, María redobla su solicitud para asegurar nuestra salvación. Es entonces sobre todo cuando para nosotros es reina de misericordia. Invócala, pues, durante tu vida a fin de que tengas la dicha de morir uniendo en tus labios el nombre de María al de Jesús.  


IV. Rezada cada día el Santo Rosario, que es el medio por el cual la Santísima Virgen María santifica a sus hijos, los llena de gracias y es señal de salvación eterna. "Aun cuando os hallaseis en el borde del abismo o tuvieseis ya un pie en el infierno; aunque hubieseis vendido vuestra alma al diablo; aun cuando fueseis un hereje endurecido y obstinado como un demonio, tarde o temprano os convertiréis y os salvaréis, con tal que (lo repito, y notad las palabras y los términos de mi consejo) recéis devotamente todos los días el Santo Rosario hasta la muerte, para conocer la verdad y obtener la contrición y el perdón de vuestros pecados." San Luis María G. de Montfort, El secreto del Rosario. 



Ave María Purísima, sin pecado original concebida.



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