Vale la pena ser bueno.



Ave María Purísima, sin pecado original concebida.


I. Dios Nuestro Señor recompensa a las almas que dieren por amor a Él un vaso de agua al prójimo. ¿Qué recompensas para las madres que sufren en el silencio de su corazón por amor a Dios?, Dios lo ve todo, lo sabe todo y conoce las almas que verdaderamente le aman en la limitación de su naturaleza humana. No te desanimes, haz el bien por amor a Dios; sufre, instruyete y defiendete buscando la mayor gloria de Dios.


II. Dios Nuestro Señor conoce el fondo de cada corazón, el motivo de cada acción en la vida, y sabe recompensar inmensamente a las almas buenas. No busques el reconocimiento social, no busques ser alabado de los hombres, procura hacer el bien en silencio, la caridad que sea sin ser visto de los hombres. Sea tu premisa la santificación de tu alma y de los que te rodean para la mayor gloria de nuestro amado Redentor.


III. No quieras ser juez y obrar justicia por tus juicios y señalamientos, deja eso a la Divina Justicia, que a su debido tiempo dará a cada uno su recompensa. Ocupate en salvar tu alma, en aprovecharte de todas las circunstancias de tu día, prósperas o adversas para vivir santamente el Evangelio en el aquí y ahora; y no perder tiempo en lo que no es o en lo que pudo ser y nunca fué. Viva la presencia de la Santísima Trinidad en el alma santa.





Ave María Purísima, sin pecado original concebida.



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