Vivir en el mundo amando a Dios Nuestro Señor.



Ave María Purísima, sin pecado original concebida.


I. El alma cristiana es muy buena cerca de Dios, pero profundamente afectada por el mundo, por lo cual, huye en cuanto puedas de los estorbos y del tumulto del mundo. El mundo en poco o nada le interesa el arrepentimiento sincero, la soledad y el silencio con Nuestro Señor Jesucristo. 


II.- No se puede ser amigo de Dios y del mundo; pero sí, debemos vivir en el mundo amando a Dios Nuestro Señor, es en el mundo donde nos debemos santificar, pero no somos del mundo, combatimos en él. "Porque nosotros no tenemos que luchar contra la carne, y la sangre: sino contra los principados, y potestades, contra los gobernadores de estas tinieblas del mundo, contra los espíritus de maldad de los aires." San pablo a los Efesios VI, 12.


III. La fortaleza del buen católico está en la gracia de Nuestro Señor Jesucristo, procurar rezar cada día el santo Rosario, meditar el santo Evangelio, vivir santamente y combatir sin desanimarse en el mundo que nos tocó vivir.



Ave María Purísima, sin pecado original concebida.



Etiquetado:  Meditaciones

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