Benedicto XVI en la Sinagoga de Colonia.


10 Jul
10Jul


Ave María Purísima, sin pecado original concebida.


El 19 de agosto del 2005 Joseph Ratzinger, Benedicto XVI, visitó la Sinagoga de Colonia, en Alemania; con suma alegría y con un ardiente deseo saludo a los representantes del judaísmo alemán: 

“Queridos hermanos y hermanas:

¡Schalom lêchém! Tras la elección como sucesor del apóstol Pedro, deseaba ardientemente, con ocasión de mi primera visita a Alemania, encontrarme con la comunidad hebrea de Colonia y los representantes del judaísmo alemán.” Discurso de Benedicto XVI en la Sinagoga de Colonia,  Alemania, viernes 19 de agosto de 2005.

¿Es permitido por la Iglesia Católica que un Vicario de Cristo visite la Sinagoga judía?... ¿Existe algún impedimento?


Código de Derecho Canónico: Canon 1258: “No es lícito a los fieles asistir activamente de cualquier modo que sea o tomar parte en las funciones sagradas de los acatólicos”.


Papa Gregorio IX, Bula, Sufficere debuerat:

“Habría debido bastar a la perfidia de los judíos, el que la piedad de los cristianos volviera a aceptarlos en atención únicamente a su benevolencia. Ellos que persiguen la fe católica y que han ignorado el nombre del Señor… Ellos, ingratos a las dádivas y olvidado los beneficios, muestran desprecio de tal benignidad con impía retribución y a cambio de dádivas nos hacen ultraje… Así pues habiendo sido establecido en el Concilio Toledano y confirmado en el Concilio General, que no debe darse preferencia al blasfemo de Cristo, pues es absurdo en exceso que un tal sea encargado de tener poder sobre los cristianos.” Papa Gregorio IX,  'Sufficere debuerat', 5 de marzo de 1233.


Joseph Ratzinger, Benedicto XVI afirmó en la Sinagoga de Alemania: “aliento a un diálogo sincero y confiado entre judíos y cristianos” 

Benedicto XVI no enseña la doctrina de Cristo en la Sinagoga, no muestra el camino de la verdad, no defiende la Iglesia Católica; simplemente los saluda con suma reverencia y desea una íntima amistad con los judíos: “Deseo confirmar también en esta circunstancia mi intención de continuar el camino hacia una mejora de las relaciones y de la amistad con el pueblo hebreo”. 

El Vicario de Cristo, el representante de Nuestro Señor Jesucristo debe en primer lugar velar por la salvación eterna de las alma, custodiar el Evangelio; esta declaración, como muchas otras son repetidas desde la muerte del Papa Pío XII en 1958.


Las Sagradas Escrituras instruyen sobre los hechos de los judíos en la crucificción: 

  • “Vosotros sois hijos del diablo, y así queréis satisfacer los deseos de vuestro padre; él fue homicida desde el principio; y, criado justo, no permaneció en la verdad; y así no hay verdad en él, cuando dice mentira, habla como quien es, por ser de suyo mentiroso y padre de la mentira.” Evangelio según San Juan VIII, 44.

  • “Luego que los Pontífices y sus ministros le vieron, alzaron el grito, diciendo: ¡Crucifícale, Crucifícale!  Díceles Pilatos: Tomadle allá vosotros y crucificadle, que yo no hallo en él crimen.  Respondieron los judíos: Nosotros tenemos una ley, y según esta ley debe morir, porque se ha hecho Hijo de Dios.” Evangelio según San Juan XIX, 5

  • “Replicóles Pilatos: ¿Pues qué he de hacer de Jesús, llamado el Cristo? Dicen todos: ¡Sea Crucificado! Y el presidente: Pero ¿qué mal ha hecho? Mas ellos empezaron a gritar más, diciendo: ¡Sea crucificado!... A lo cual respondiendo todo el pueblo, dijo: Recaiga su sangre sobre nosotros y sobre nuestros hijos.” Evangelio Según San Mateo XXVII, 20-26.

  • “Sé tú tribulación, y tu pobreza, más rico eres: y eres blasfemado por aquellos, que dicen que son judíos, y no lo son, más son sinagoga de Satanás. No temas ninguna de estas cosas que has de padecer. He aquí el diablo ha de echar a la cárcel a algunos de vosotros, para que seáis probados.” Apocalipsis de San Juan II, 9.

El fruto de la visita de Joseph Ratzinger a la Sinagoga,  no es la del Vicario de Cristo, sino la de un hombre al margen de la Doctrina Católica, de un político: “mi intención de continuar el camino hacia una mejora de las relaciones y de la amistad con el pueblo hebreo” 

La Doctrina Católica, la Historia de la Iglesia, el testimonio de los Santos, es conducida por la salvación eterna de las almas y la Adoración a Dios Nuestro Señor en el Santo Sacrificio del altar. 

La Iglesia ruega por los judíos el Viernes Santo: "Oremos también por los pérfidos judíos, para que Dios nuestro Señor quite el velo de sus corazones, a fin de que reconozcan con nosotros a Jesucristo nuestro Señor, que contigo vive y reina, en unidad con el Espíritu Santo, Dios,  por los siglos, de los siglos. Amén.

Oh Dios omnipotente y eterno, que no excluyes de tu misericordia  a los descreídos judíos: oye las plegarias que te hacemos por la obcecación de aquel pueblo; para que, reconociendo la luz de tu verdad, que es Cristo, salgan de sus tinieblas. Por el mismo Señor nuestro Jesucristo…" 

Estas plegarias son fundadas en los hechos del pueblo judío consignadas en la Historia de la Iglesia:

  • “Los judíos fueron los elementos más activos en fomentar el ambiente de odio contra los cristianos, a quienes consideraban como suplantadores de la ley mosaica”. Llorca, Villoslada, Laboa, Historia de la Iglesia Católica, BAC, 1959, Tomo I, Pág. 178.

  • “Los judíos que en vida de Jesucristo resolvieron arrojar de sus sinagogas a cuantos le tuviesen por Mesías (San Juan IX, 22), y que después con tan bárbara fuerza procuraron su muerte, no se enfurecieron menos contra sus discípulos, y contra la extensión de su Iglesia. Hemos visto la crueldad con que mataron a San esteban, y persiguieron desde entonces a la Iglesia naciente.” Don Félix Amat, Tratado de la Iglesia de Jesucristo o Historia Eclesiástica, tomo III, cap. 1, página 3; año 1806.

  • “En estos últimos siglos sus rabinos publicaron varias obras contra la Religión Cristiana: en estas combatían las verdades del Evangelio (la cuales también contienen su Talmud y sus libros antiguos) no por medio de la razón, sino por medio de ficciones y falsedades, inventando hechos del todo nuevos contrarios a sus propios libros antiguos, opuestos a la razón natural, y aun contra la misma Sagrada Escritura del viejo Testamento: de suerte que cada una de estas obras llevan consigo su propia confutación, y desde luego manifiestan el espíritu de la mentira, y de la abominación e impiedad que contienen.” Don Juan Joseph Heideck, Defensa de la religión cristiana, año de 1798, tomo IV, Carta primera, página 181.




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Ave María Purísima, sin pecado original concebida.



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