Cómo evitar la infiltración judía en el clero tradicionalista, cuando el Obispo impide que estudien, que sólo obedezcan, como es el caso del Obispo excomulgado Squetino.


02 Nov
02Nov


El problema judío es un tema  que en la mayoría de los seminarios tradicionalistas, lo tienen vedado; prohibido como materia de estudio bajo cualquier pretexto, y en el mejor de los casos, la cuestión judía es una materia autodidacta.

¿Cómo defenderse de un enemigo que no conocen?, ¿Cómo evitar la infiltración judía en el clero tradicionalista?...

Hablar del problema judío, no es un desfogue de rabia, de sentimientos no controlados, nada de eso. La cuestión judía y particularmente la infiltración en el clero es una materia delicada, muy vigente, que la Iglesia Católica ha cuidado en muchas épocas.

Dice la Historia de la Iglesia:

“Desde el siglo XII, los judíos debían habitar separados de los cristianos en un barrio de los suburbios, que se decía en España judería y en otras naciones ghetto. Para que la distinción fuera más clara y consiguientemente se pudiesen evitar con más facilidad el trato mutuo y los noviazgos entre personas de una y otra religión, se les obligaba, máxime desde el Concilio IV de Letrán, a llevar en el traje un distintivo, consistente en un gorro puntiagudo y una franja amarilla o roja cosida al vestido.  Historia de la Iglesia Católica, Llorca, Villoslada, Laboa; BAC, 1959, Tomo II, Parte II, Cap. XIV, pg. 737.


Concilio IV de Toledo del año 633 establece:

Canon LVIII.-  De aquellos que prestan auxilio y favor a los judíos en contra de la fe de Cristo.-  “…Cualquier obispo, presbítero, o seglar, que en adelante les prestare apoyo contra la fe cristiana, bien sea por dádivas bien por favor, se considerará como verdaderamente profano y sacrílego, privándole de la comunión de la Iglesia Católica, y reputándole como extraño al reino de Dios, pues es digno que se separe del cuerpo de Cristo el que se hace patrono de los enemigos de este Señor”. Concilio IV de Toledo del año 633.


El Papa San Pío V:

“Sin embargo, la impiedad de los judíos, iniciada en todas las artes más perversas, llega a tanto que es necesario, si se quiere atender a la salud común de los cristianos, poner remedio rápido a la fuerza del mal.”

Nuestro Señor Jesucristo es muy claro: 

“Vosotros sois hijos del diablo, y así queréis satisfacer los deseos de vuestro padre; él fue homicida desde el principio; y, criado justo, no permaneció en la verdad; y así no hay verdad en él, cuando dice mentira, habla como quien es, por ser de suyo mentiroso y padre de la mentira… A lo que respondieron los judíos diciéndole: ¿No decimos bien nosotros que tú eres un samaritano, y que estas endemoniado?.”  Evangelio de San Juan, VIII, 44

¿Quién cambio la Santa Misa?, El cambio se desarrollo bajo la autoridad de Paulo VI, y ¿Quién era Juan Bautista Montini, Paulo VI?... 

Dice el Padre Sáenz y Arriaga: 

“El Papa Montini es un judío, un judío en toda la amplitud y misterioso sentido de la palabra: piensa como judío, actúa como judío y como judío está llevando adelante esos que quieren llevar a feliz término el sueño indeficiente de Israel, apartado de Cristo, identificándose a sí mismo con el Mesías prometido: el dominio universal del mundo y de las conciencias, un gobierno mundial, una religión mundial, una humanidad a los pies y al servicio de Israel.

Si no existiesen otros argumentos, bastaría estudiar la fisonomía física, la psicología, el lenguaje del Papa Montini, para comprobarnos que su persona humana y su personalidad religiosa y pública tienen todas las características de la raza inconfundible del pueblo mesiánico.” Pbro. Dr. Joaquín Sáenz y Arriaga, Sede Vacante, pág. 354.

“Judío, por ambos lados, por el padre y la madre, Juan B. Montini, falso cristiano, perteneció, desde muy joven, a los antros más oscuros de los ‘iluminados’ judeo-masones, miembros de la satánica Kábala ‘iniciados secretamente en el mismo Vaticano, durante el reinado se León XIII, por el cardenal criptojudío, Rampolla’…  Pbro. Dr. Joaquín Sáenz y Arriaga, Sede Vacante, pág. 325.

El judío ha sido el elemento clave de la ruina de la Iglesia Católica, la misión del “marrano” es muy clara: la destrucción de la Iglesia. 

“El objeto de la infiltración criptojudía en el clero cristiano es bien claro: la destrucción de la Iglesia por dentro…

Las actividades traidoras de los clérigos quintacolumnistas son las más diversas que puedan imaginarse, pero todas tienden al mismo fin: defender a los judíos con pasión, favorecer a los movimientos heréticos, y a los movimientos revolucionarios abiertamente anticristianos, debilitar las defensas de la Iglesia y atacar a los buenos cristianos, especialmente a los defensores eficaces de la Cristiandad, para desprestigiarlos y anularlos, preparando el triunfo de las organizaciones judaicas heréticas, masónicas o comunistas, con miras a lograr en un futuro la destrucción completa de la Iglesia.” Pbro. Dr. Joaquín Sáenz y Arriaga, Sede Vacante, pág. 325.

Ahora bien, un sacerdote marrano en las congregaciones tradicionalistas, tiene la misma misión, con sus limitantes propias, pero en el fondo busca la ruina de la Iglesia.

Es incongruente que un superior tradicionalista se niegue rotundamente a la investigación de los árboles genealógicos de cada seminarista y de cada sacerdote, y más aún, que llegue a decir: yo a ningún judío voy a correr… ¿de qué se trata?... ¿Cuál es el plan?... 

Muy bien podemos aplicarle las palabras del Padre Sáenz y Arriaga: “piensa como judío, actúa como judío y como judío está llevando adelante esos que quieren llevar a feliz término el sueño indeficiente de Israel….”


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