Carta del padre Sergio Ruiz Vallejo a FSSPX.


10 Jan
10Jan
Obra Mariana Carmelitana 



29 de Septiembre del 2015 
Fiesta de San Miguel Arcángel. 



R.P. Fray Juan de Jesús O.M.Carm. 
Francia 1262 Colonia Moderna 
C.P. 44190 Tel. 33-12-04-86-57 
Guadalajara Jalisco. México. 



"Quien no se deja vencer por la verdad, 
será vencido por el error." San Agustín. 



Esta es una declaración que necesariamente debo 1 hacer pública después de mi carta 
abierta a S.E.R. Mons. Richard Williamson del 25 de Abril del 2014 2 , y a consecuencia de la 
consagración episcopal del R.P. Jean Michel Faure. 

Este escrito tiene como fin el cumplir con la advertencia que le hice a S.E.R. Mons. 
Williamson de que si llegaba a consagrar obispo al R.P. Faure yo me iba a ver obligado a decirle a 
las almas del peligro que representa tal consagración haciendo público lo que sé sobre el dicho 



1 Mi nombre de religioso es P. Fray Juan de Jesús y formo parte actualmente de la Congregación Obra 
Mariana Carmelitana, y mi nombre de seglar es el de Sergio Ruiz Vallejo, fui hace muchos años miembro de 
la FSSPX - o Fraternidad Sacerdotal San Pío X donde tuve la gracia de ser ordenado sacerdote por S.E.R. 
Mons. Marcel Lefebvre en el Seminario Nuestra Señora Corredentora de La Reja, en Argentina, donde 
desempeñé la labor de profesor en las materias de Teología, Filosofía y Apologética. 

2 Para entender bien este escrito es preciso leer antes la carta abierta que envié a S.E. Mons. Richard 
Williamson pidiéndole que no consagrara al R.P. Jean Michel Faure, y que se puede consultar aquí: 
https://archive.org/details/OpenLettertoBishopWilliamson . 



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R.P. Faure, quien tiene a lo largo de su trayectoria cosas lo suficientemente graves como para 

desconfiar profundamente de él con sólido fundamento. 

Quiero comenzar diciendo que después de la dicha carta abierta a S.E.R. Mons. Richard 
Williamson, no me ha extrañado en absoluto el que no haya habido por parte del clero más 
respuesta que un profundo y cómodo silencio, silencio peor incluso que el silencio que guardó el 
clero hace 25 años cuando sucedió la crisis del Seminario de La Reja, Argentina, en la cual hicimos 
una denuncia sobre la infiltración en la FSSPX, crisis que narro en este escrito. La razón de su 
silencio sólo la saben ellos y Nuestro Señor. Un silencio peor dije, porque hace 25 años al menos 
recibí la carta de un superior de Distrito de la Fraternidad dándome su apoyo moral, la actitud del 
resto por entonces fue la de desaparecer o callar aun cuando algunos habían sido testigos de cosas 
muy graves. Dios los perdone. 

Vacilé mucho entre la conveniencia de escribir o no lo que digo aquí, dudé seriamente 
sobre si tendría alguna utilidad escribir estas cosas en un medio ambiente donde a causa de tanta 
disputa y difamación existe una profunda desconfianza y desorientación. Sé bien que estas cosas 
hacen muy difícil que se le pueda dar crédito a lo que voy a decir aquí. Sin embargo, lo hago 
porque Dios me ha concedido tener bien claras dos cosas: La primera, el entender que la verdad 
por su misma naturaleza no lleva a la confusión, sino que la disipa, todo es cuestión de tiempo. Y la 
segunda, el tener claro que así como es imposible probar que lo falso es verdadero, igualmente es 
imposible probar que lo verdadero es falso. Así pues, como lo que digo aquí es verdad, 
infaliblemente el tiempo confirmará la veracidad de mis palabras. Me atengo, pues, a los 
tiempos marcados por Dios. 

Durante 25 años callé lo que hora diré aquí, y ahora hablo porque ya no estoy obligado a 
guardar el secreto canónico como en otro tiempo. En aquellos tiempos únicamente lo denuncié 
cuando debí hacerlo -como era mi derecho 3 , e incluso mi obligación grave 4 -, a las autoridades 
correspondientes que era a quienes correspondía investigar y juzgar de cosas tan delicadas. 
Manteniendo entonces yo por mi parte el estricto secreto que en tales circunstancias manda 
guardar el Código de Derecho Canónico 5 . Durante ese largo tiempo creí ingenuamente que la 
pesadilla de las luchas vividas tratando de defender a mi anterior Congregación 6 había quedado 
definitivamente atrás y que podría refugiarme en Dios en el claustro carmelitano. Pero ahora veo 
que sólo fue un tiempo de descanso que Nuestro Señor me concedió en ese asunto. Los actuales 
acontecimientos son tales que no puedo en conciencia mirarlos en silencio sin hacer nada. 



3 Código de Derecho Canónico, canon 1935 parágrafo 1: "Sin embargo cualquier fiel puede siempre 
denunciar el delito de otro para pedir satisfacción o resarcimiento de daños, o también por amor a la 
justicia, para que se repare algún escándalo o mal." 

4 Mondo el Código de Derecho Canónico, canon 1935 parágrafo 2: "Más aún existe la obligación de 

denunciar en todos aquellos casos en que esta obligación la imponen alguna ley o precepto peculiar 
legítimo, o bien el mismo derecho natural por razón de peligro de la fe o de la religión o a causa de algún 
otro mal público inminente." 

5 Y a otros poquísimos, a quienes por grave necesidad y obligación debí decírselos. 

6 Me refiero a la Hermandad Sacerdotal San Pío X. 



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Tiemblo por la Inmensa responsabilidad que implica ante Dios el escribir estas cosas, pero 
tengo más razones para temer por mi alma si no lo hago. Pido a Nuestra Señora del Monte 
Carmelo que me proteja y me conceda la gracia de cumplir con mi deber con veracidad, pero 
sobre todo con caridad para con todos. Incluyendo a nuestros enemigos. 

Ruego por amor de Dios a los que lean este escrito que traten de leerlo sin 
apasionamientos ni prejuicios. Les pido Igualmente que tengan paciencia leyendo algo que 
considero fundamental y que debo decir antes como Introducción. Algo que puede ayudar mucho 
a ver las cosas desde la perspectiva en que yo las viví: 

Yo creo que a todos nos ha sucedido que hemos visto sin mirar, para decirlo de otro 
modo, que hemos vivido acontecimientos sin advertir en absoluto su Importancia. O también nos 
sucede que, aunque sí alcancemos a percibir algo Irregular en lo que estamos viviendo, sin 
embargo no lo logramos entender, cosas que nos parecen raras, sin sentido y hasta 
contradictorias. Pero viene a resultar finalmente que esas cosas que por un momento nos 
resultaron inexplicables y extrañas, con el paso del tiempo, poco a poco -a veces en cuestión de 
días, meses, o incluso años-, terminan aclarándose. Todas las cosas, por más obscuras, 
complicadas y confusas que sean, con el tiempo comienzan a aclararse y a tomar sentido hasta 
tomar fuerza de evidencia, y termina uno diciendo "...ahora comprendo". ¿Quién no ha 
experimentado esto en su vida? Esto me sucedió a mí también a lo largo de mi vida clerical, en un 
camino lleno de tan profundas pruebas como seminarista y sacerdote, que ahora, cuando miro 
hacia atrás, agradezco a Nuestra Madre el que me haya sostenido y evitado que yo hubiera 
perdido la fe con tantas decepciones. 

Cuando aún era yo seglar había escuchado que existía la Infiltración en la Santa Iglesia y 
creía tenerlo muy claro, pero una cosa es que se lo digan a uno o leerlo en los libros y otra muy 
diferente el encontrarse con ella y enfrentarla. Al Ingresar al seminario, aunque aceptaba que la Infiltración existía, sin embargo la 
consideraba como un fenómeno lejano e Improbable en mi vida eclesiástica, y no sólo eso, cuando 
me parecía que me encontraba con ella, miraba aquello con escepticismo y hasta con temor de 
caer en el pecado de las sospechas y los juicios temerarios. Sin embargo, con el paso de los años 
no me quedó más que aceptar que estaba siendo testigo de su existencia. Esto mismo les sucedió 
a otros clérigos que eran testigos de las mismas cosas, todo lo cual desembocó, lógicamente, en 
un esfuerzo común de denunciar ante las autoridades eclesiásticas correspondientes lo que 
sabíamos. 

Repito aquí lo que dije antes, ¡inicialmente veíamos sin comprender, y terminamos 
comprendiendo lo que veíamos: La infiltración por su misma naturaleza pertenece a esos 
fenómenos muy inciertos y confusos al Inicio, pero con hechos acumulados a lo largo del tiempo 
terminan siendo perfectamente claros. Así pues, con el paso de los años en la vida clerical, muchas cosas se fueron aclarando y 
configurando hasta que quedó patente, no sólo para mí, sino también para otros sacerdotes y 
seminaristas que -aunque cueste creerlo-, había una verdadera red internacional compuesta de 



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gente situada entre el clero y la feligresía 7 de la FSSPX -a la cual llamo "La Red"-, que en contacto 
entre ellos saboteaban y entorpecían la labor de la congregación en todos los niveles trabajando 
coordinadamente en equipo, lo cual terminó evidenciándose por la razón de que sus actividades 
no eran de ninguna forma incoherentes o erráticas -lo cual sucede cuando los individuos actúan 
desligados entre sí, y por actuar cada uno por su lado les falta unidad de acción y de objetivos-, 
sino que en conjunto eran claramente selectivos y acordes en sus objetivos y todo ello en claro 
beneficio de intereses contrarios a los de la Iglesia Católica. Para decirlo de otro modo, con el 
tiempo terminó siendo obvio que tenían en equipo una línea doctrinal y de acción definidamente 
anticatólica, completamente peligrosa y destructiva para la Iglesia. Y esto fue lo que motivó 
nuestra denuncia 8 y la petición de una investigación sobre la infiltración en la Fraternidad 
Sacerdotal San Pío X. 

Un ejemplo de esta selectividad por parte de este grupo y que corresponde 
evidentemente a unos intereses anticatólicos es lo que sucedió en la crisis del seminario de La 
Reja, en Argentina, donde tales personas trataban constantemente de impedir que se hablara de 
que existen enemigos organizados contra la Iglesia, sobre todo de impedir que se enseñara esto a 
los futuros sacerdotes en formación y trataban de ridiculizar la posibilidad de las conspiraciones y 
de la infiltración 9 (y esto a pesar de la gran cantidad de documentos de la enseñanza oficial de la 
verdadera Iglesia Católica 10 que mandan a la vez hacer conocer 11 y enfrentar 12 estas cosas), 



7 No puedo evitar recordar en este punto las palabras del Apóstol San Pablo, quien al hacer un recuento de 
los peligros que tuvo que padecer por predicar el Evangelio nos dice que pasó: "peligros entre falsos 
hermanos..." II Cor. c.XI v. 26. 

8 Lo digo así en plural, porque la hicimos cerca de 30 clérigos, de los cuales casi la cuarta parte éramos 
sacerdotes, los demás, eran seminaristas. La denuncia no fue presentada en bloque, sino en partes y 
diferentes fechas, denunciando cada quien lo que le constaba. 

9 ¿"Cui prodest"? ¿A quién beneficiaba algo así? Obviamente no a la Iglesia. Nadie puede defenderse de 
sus agresores si lo mantienen dormido, inconsciente o defendiendo sólo ideas en el plano abstracto. 

10 Pongo a continuación la lista de tales documentos, tan abundantes como desconocidos : Clemens XII, litt. 
ap. "In eminenti", 28 apr.1738, § 3, 4; Benedictus XIV, const. "Próvidas", 18 mart. 1751; Pius Vil, const. 
"Ecclesiam", 13 sept. 1821, § 9; Leo XII, const. "Quo graviora", 13 mart. 1825, § 11; Gregorius XVI, ep, encycl. 
"Mirari vos", 15 aug. 1832; ep. encycl. "Qui pluribus", 9 nov. 1846; allocut. "Quibus quantisque", 20 apr. 
1849; ep. encycl. "Nostis et Nobiscum", 8 dec. 1849; allocut. "Singulari quadam", 9 dec. 1854; ep. encycl. 
"Quanto conficiamur moerore", 10 aug. 1863; ep. encycl. "Quanta cura", 8 dec. 1864; allocut. "Multíplices 
Ínter", 25 sept. 1865; const. "Apostolicae Sedis", 12 Oct. 1869, § II, n. 4; ep. "Quamquam", 29 man 1873; ep. 
encycl. "Etsl multa", 21 nov. 1873; ep. "Exortae", 29 apr. 1876; Leo XIII, ep, encycl. "Quod Apostollcl", 28 dec. 
1878; ep. encycl. "Humanum genus", 20 apr.. 1887; ep. encycl. "Quod multum", 22 aug. 1886; ep. "Offlclo 
sanctlsslmo", 22 dec. 1887; litt. encycl. "Dalí' alto", 15 oct. 1890; ep. "Inlmlca vis", 8 dec. 1892; ep. "custodl 
di quella", 8 dec. 1892; ep. encycl. "Caritatis providentiaeque", 19 mart. 1894; ep. ap. "Praeclara", 20 ¡un. 
1894; ep. "Litteras a vobis", 2 iul. 1894; ep. "Longinqua oceani", 6 ian. 1895; S.C.S. Off. (Angliae et 
Hiberniae), 2 iul. 1845; 5 aug. 1846; (Portus Aloisii), 1 aug. 1855; litt. encycl. (ad Ep. Angliae), 16 sept. 1864; 
decr. 13 iul. 1865; litt. 8 nov. 1865; decr. 12 ian. 1870; instr. (ad Vic. Ap. Myssurien.), 1 feb. 1871, n. 4; instr. 
(ad Ordinarios Imperii Brasil.), 2 iul. 1878; (S. Hyacinthi), 7 mart. 1883; instr. 10 maii 1884; instr. 19 man 
1886, ad 1; (Norvegiae), 9 aug. 1893; instr. 20 aug. 1894; 3 aug. 1898; S.C. Ep. et Reg., instr. (ad Ep. 
Hungariae), 28 maii 1896, n. VI; S.C. de Prop. Fide, litt. encycl. (ad Deleg Ap. et Ep. Orient.), 24 sept. 1867; 
litt. encycl. 6 aug. 1885, n. 2; S. C. Indulg., Urbis et Orbis, 5 aug. 1851; S. Poenit., 4 aug. 1876. 

11 Esto es, el plano abstracto-teórico. 



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esforzándose además en impedir que señaláramos por su nombre a los enemigos concretos de la 
Iglesia, y querían mantenernos distraídos, ocupados solamente en el plano de una lucha 
puramente Ideológica contra unos enemigos abstractos : El "liberalismo" y la "revolución", 13 una 
vez logrado esto, entonces ellos, que son los enemigos concretos, pueden sin resistencia alguna 
tener manos libres en el plano concreto para despedazar la Iglesia. Por esto no pueden tolerar 
que se enseñen estas cosas en los seminarios. Esto es precisamente lo que sucedió en el 
seminarlo de La Reja, donde no pudieron soportar que se comenzara a enseñar sobre la existencia 
y acción concreta de la masonería y menos aún sobre la de los judíos anticristianos 14 y ellos por su 
parte desataron una persecución nada abstracta y sí muy concreta contra los sacerdotes y clérigos 
que denunciaban a los enemigos de Cristo llamándolos por su nombre, y sobre todo contra los 
profesores que, al formar a los futuros sacerdotes les enseñábamos claramente que en la 
destrucción del catolicismo hay un elemento planificado, y que la infiltración del enemigo en la 
Santa Iglesia es una de las razones principales de la crisis actual de la Iglesia y de la destrucción 
del mundo cristiano, siendo actualmente el ejemplo más notorio la destrucción sistemática de la 
ahora agonizante Europa. El que se enseñen estas cosas en los seminarios es algo que no pueden 
tolerar y tratan de silenciarlo a toda costa. 

Por la formación que se impartía allí, el seminario de La Reja era un peligro para ellos, por 
eso se dedicaron sin descanso a usar las que resultaron ser sus armas características: Ganar la 
confianza para traicionarla, el fingimiento y doblez, el sabotaje y el entorpecimiento disimulado 
de las obras de la Iglesia, el desprestigio sistemático de sus enemigos y el causar o fomentar la 
división por medio de las intrigas. Todo esto lo pusieron en práctica hasta que finalmente 
lograron tomar ellos el control del seminario silenciando tal formación. Tal es, en síntesis, lo 
sucedido en el Seminario Nuestra Señora Corredentora de La Reja, Argentina 15 . 



El plano concreto-práctico. 

13 No niego que es muy importante demostrar que algo es erróneo, pero también es necesario decir: "Estas 
sociedades -o incluso, éstas personas-, están destruyendo la Iglesia, defiéndanla". Por no cuidar ambos 
aspectos nos encontramos en la absurda y peligrosa situación de que mientras refutamos Ideológicamente a 
los adversarios en el plano abstracto, éstos están destrozando a la Santa Iglesia en el plano concreto. 

14 Digo deliberadamente judíos anticristianos y no judíos en general porque no se trata aquí de acusar a 
nadie de ser judío como si ello fuera un delito, sino de ser de mllltancia anticristiana. Nadie eligió nacer 
siendo esto o aquello. Acusar a alguien por ser de sangre judía sería algo tan absurdo e Irracional como 
acusar a alguien de ser Italiano o esquimal, obviamente cosas así serían manifiestamente Injustas y 
anticristianas. No se trata de una lucha racial sino de una cuestión de estar con Cristo o contra Cristo, sin 
importar el color o pueblo de los que estén involucrados, de lo que se trata aquí es de una cuestión de 
bando . No olvidemos que para Dios solo hay buenos y malos. Gran ejemplo de estas cosas es Nuestra Santa 
Madre Santa Teresa de Jesús -cuya reforma carmelitana sigo-, la cual era de sangre judía y a la vez 
verdadera cristiana ejemplarísima. Cuyas obras siempre fueron en grado admirable, orientadas en el 
sentido de los intereses y de la enseñanza de la Santa Iglesia. Ella fue una judía católica sincera como ha 
sucedido y sucede aún hoy con muchos otros judíos, y de ninguna manera era como aquellos judíos y 
masones, que fingiendo ser católicos están demoliendo la Iglesia desde su interior. Así pues, los judíos 
católicos sinceros existen, y los judíos infiltrados y malintencionados que fingen ser católicos también . 

15 Corre en los medios tradicionales una curiosa confusión que dice que la crisis del Seminario de La Reja se 
originó a raíz de nuestras protestas porque no se enseñaba allí sobre el tema de la infiltración en la Iglesia, 

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En los acontecimientos anteriores el R.P. Faure tuvo un papel decisivo como parte del 
grupo internacional que ya mencioné antes. Por estas y otras razones que mencionaré después fue 
que pedimos una investigación de esta red de personas ubicadas entre la feligresía y el clero 16 , y 
en especial que se investigara al R.P. Faure. 

Numerosas veces el R.P. Faure hizo cosas por las cuales había que tener especial cuidado 
con él, como el ser un intrigante verdaderamente temible, el escuchar por las extensiones las 
conversaciones telefónicas de otros 17 o hacer cosas tales como el esperar a que un sacerdote 
estuviera oficiando la Santa Misa o exponiendo el Santísimo Sacramento para entrar a revisar la 
habitación de éste. 

Una cosa mucho más grave, y que hizo en repetidas ocasiones, fue el llevar homosexuales 
como vocaciones sacerdotales a los seminarios de la Reja en Argentina y al seminario menor del 
Paso Texas en Estados Unidos. Sin embargo, en uno de sus viajes a Estados Unidos, el P. Faure 
comentaba que "en el Seminario de la Reja Argentina había problemas de homosexualidad", pero 
callando muy bien en esa ocasión que era él mismo quien llevaba al seminario a hombres 
notoriamente 18 afeminados para ingresarlos como seminaristas , los cuales, no está de más 



no sé de donde salió este grave error, la realidad era todo lo contrario, dábamos formación sobre el tema, y 
esto fue la causa de fondo y el centro alrededor del cual giró toda la guerra interna que se desencadenó en 
el seminario: No querían que se siguiera dando tal formación a los futuros sacerdotes. Y tampoco la razón 
de tal crisis se debió -como algunos han dicho-, a causa de enfrentamientos de carácter personal. Y aunque 
inevitablemente lo personal se manifestó, fue sólo como un factor muy secundario y no el fondo. 

16 Parte de "La Red" y especialmente peligrosos eran: Entre la feligresía, y colaborador muy importante y de 
toda la confianza del R.P. Faure en la República Argentina era Andrés de Asboth -cuyo nombre real era 
Andrés Tothvaradjay Asboth-, y a quien el R.P. Faure le tenía una oficina en el priorato de Buenos Aires y 
que era nada menos que el director de la revista "ROMA". Entre el clero uno de los que estaba y sigue 
estando es el R.P. Alvaro Calderón -a quien no hay que perder de vista-, protegido y favorito indiscutible del 
R.P. Faure, en quien "La Red" tiene grandes esperanzas y para quien al parecer tienen grandes planes, y a 
quien el mismo R.P. Faure se dedicó sin descanso a alabar y promover allanándole todos los caminos. 

17 Un ejemplo: En una ocasión entré a la cocina y estaban allí en completo silencio el R.P. Faure junto con el 
entonces Padre Alfonso de Galarreta. El P. Faure tenía el teléfono en la mano escuchando, y cuando entré y 
los vi dije: "Perdón, creí que no había nadie" o algo así, me llamó un tanto la atención que mostraran cierto 
nerviosismo y que no me contestaran con palabras sino con señas como intentando decirme con 
naturalidad: No hay problema. Salí de la cocina y llegué a la sala, y allí me encontré al Padre Enrique León 
hablando normalmente por teléfono. Entonces entendí por qué no me habían contestado con palabras sino 
con señas, si lo hubieran hecho con palabras el P. Enrique León se hubiera dado cuenta de que estaban 
escuchando su conversación, y quienes lo estaban haciendo. Entonces me acerqué al P. Enrique León y le 
dije en voz muy baja haciendo que éste tapara el micrófono del teléfono: "El P. Faure y de Galarreta te están 
escuchando por la extensión de la cocina", y él me contestó del mismo modo en voz baja: "Ya me di cuenta", 
y siguió hablando con toda naturalidad. Quiero hacer notar que en el Priorato había una sola línea 
telefónica. Éste es el ambiente en el que tenían que vivir los subordinados del P. Faure que no pertenecían a 
"La Red". Los que conocen al R.P. Enrique León, pregúntenle si es verdad esto que he narrado aquí. 
Aunque no sé si se va atrever a hablar sobre ello, ya que el ahora Mons. De Galarreta es uno de sus 
superiores en la FSSPX. Quiero terminar esta nota diciendo que el verdadero nombre de Mons. Alfonso de 
Galarreta no es tal, sino Alfonso Pérez Ruiz Genua. ¿Por qué usa otro nombre? No lo sé. 18 Fie subrayado la palabra notoriamente para no dar ocasión de que alguno pueda pensar o decir que quizá 
el P. Faure no notó su afeminamiento. Esta notoriedad llegó a ser tal que causó hasta escándalo entre los 

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decirlo, terminaban después expulsados por el entonces Rector del seminario el R.P. Morello por 
causar problemas con sus peculiares inclinaciones. El P.Faure causaba el problema y luego lo 
criticaba utilizándolo contra el Seminario. ¿Cómo puede explicarse benignamente una acción 
como esta? Hay que aceptar al menos la posibilidad de que podrían ser verdaderas técnicas de 
una extrema y refinada malicia a la vez que muy efectivas 19 para destruir saboteando y 
desprestigiando. 

Fui testigo igualmente de cómo por medio de intrigas y el desprestigio sistemático 
estorbaba todo lo que podía todas las obras de la FSSPX en que no estuviera lo suficientemente 
presente "La Red". Así lo hizo en las ciudades de Cuernavaca, Guadalajara y Torreón en México, 
todas ellas con una gran feligresía y potencial por entonces. Su sabotaje llegó a ser tan claro que 
hubo feligreses que llegaron al grado de acusarlo de esto -estando él mismo presente- ante el Superior General Franz Schmidberger, o como sucedió una vez en Torreón, donde una feligresa 
trató desesperadamente de explicarle a Mons. Bernard Fellay -quien no hablaba español-, de 
como el R.P. Faure "no quería que se fundara un priorato en esa ciudad". 

Es verdad que las intrigas y cosas como las anteriores se pueden deber no sólo a la 
infiltración, sino también al maquiavelismo, el cual es fruto de la miseria y ambición 20 humanas 



seminaristas que llegamos a comentar cuando esto sucedía, que "cómo era posible que el Padre hubiera 
traído al seminario a un homosexual tan obvio". Para nosotros -en nuestra inocencia de entonces como 
seminaristas-, aquello era algo que nos desorientaba y nos resultaba incomprensible, ya que el prejuicio 
favorable que tratábamos de tener sobre el superior chocaba con las evidencias, de manera tal que, como 
ya dije antes en otro lugar, no entendíamos lo que estábamos viendo. 

19 Cuando en este caso las llamo técnicas, me refiero a procedimientos altamente efectivos aplicados 
metódicamente para hacer daño. Las cuales muchas veces sólo se pueden explicar o como el producto 
reciente de una mente brillantemente maliciosa que las ideó para aplicarlas contra sus enemigos o como 
una técnica muy perfeccionada fruto de la experiencia acumulada por muchos individuos - incluso a lo largo 
de generaciones-, a modo de escuela, y en este caso tal técnica sería adquirida por entrenamiento. 

20 Respecto a lo de la ambición: Actualmente el R.P. Faure ha estado diciendo que no fue consagrado 
anteriormente por Mons. Lefebvre porque él rechazó tal honor, lo cual no es verdad. Es asombroso 
constatar como el P. Faure da como un hecho que nadie tiene memoria. Es completamente falso que el R.P. 
Faure rehusó ser obispo. En aquél tiempo, antes de las consagraciones de Ecóne, él daba como un hecho -y 
mucha gente pensaba igual que él-, que sería consagrado obispo. Estaba tan seguro de su futura 
consagración, que hasta cometió el error de comentar en México y Europa que iba a ser Obispo y que ya 
"había conseguido una mitra" para su ajuar episcopal y que "cuando fuera obispo iba a ir a Argentina a 
arreglar todos los errores del R.P. Morello". Pero para gran sorpresa suya no fue consagrado y recuerden 
todos los que estuvieron en Ecóne, Suiza, para las consagraciones de los obispos -yo también estuve 
presente allí -, el semblante de desolación que tenía el P. Faure entonces, principalmente en la comida del 
día de las Consagraciones -yo también estuve allí-, en la que había en el rostro del P. Faure una amargura y 
frustración que no podía disimular en modo alguno, al grado de irse a sentar en otra mesa y de espaldas a la 
mesa principal donde en razón de su cargo le correspondía estar. Y también muestran ese rostro de 
frustración y amargura las fotografías de la procesión de ese mismo día por la tarde, donde Mons. Lefevbre 
lo hizo acompañarlo a su lado. Recurro aquí a la memoria de todos los que estuvieron allí en esos días, y a 
las incontables fotografías que se tomaron en esos acontecimientos, los que las tengan véanlas, las 
fotografías no mienten. Mons. Lefevbre era ante todo un hombre de Iglesia, no era un hombre que actuara 

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como sucede en muchos casos, pero sin embargo en el caso del R.P. Faure y sus amigos de "La 
Red" hay hechos que no se pueden explicar sólo con la simple ambición o miseria humana. 



Yo por mi parte no creo que sea posible aceptar la versión de que cosas como las ya dichas 
-y sobre todo las que voy a decir a continuación- sean todas "coincidencias" como 
Incomprensiblemente las llamó el entonces Superior General el P. Franz Schmldberger cuando 
hablé personalmente con él para pedirle una Investigación sobre la Infiltración en la Fraternidad 
Sacerdotal San Pío X. Investigación que, el R.P. Schmldberger con una parcialidad asombrosa se 
negó a hacer alegando que eran "coincidencias", a tal grado, que el sacerdote que hizo de 
traductor en nuestra entrevista, después de ella me dijo escandalizado: "Tenía mis dudas, pero 
después de esto ya no las tengo". Yo acuso aquí al R.P. Schmldberger, de haberse dedicado contra 
toda lev y razón a defender a los acusados de ser Infiltrados a pesar de los abundantes testigos y 
acusaciones. Las motivaciones por las cuales el R.P. Schmldberger obró de éste modo se 
mantienen ocultas e Impunes por ahora, pero algún día, en esta vida o en la otra Infaliblemente se 
sabrán 21 . 



¿"COINCIDENCIAS"? 



1° El R.P.Faure y sus viajes: 

El R.P. Faure salía de viaje perdiéndose largas temporadas y nadie sabía dónde estaba. Una 
vez en México me dijo que iba a viajar y que si necesitaba algo se lo hiciera saber a través de uno 
de sus feligreses de confianza -de "La Red", por supuesto-, y que tal persona sería la 
intermediaria en toda comunicación entre él y yo durante ese tiempo. Además esto -aunque esto 
es muy secundario-, obviamente está mal porque va contra de los sanos procedimientos 
eclesiásticos, perjudicando la cadena jerárquica y de mando. 

Me preocupó mucho cuando en una ocasión me enteré en dónde había estado en uno de 
sus viajes. Sucedió así: 

En uno de sus recorridos por México, el R.P. Faure, dejó por descuido su pasaporte sobre 
un mueble de la habitación de la casa donde se estaba hospedando, y una de las personas 
propietarias de la casa entró a la habitación donde estaban alojando al R. P. Faure, y viendo el 



por impulso, sino por razones, y alguna razón debió tener para consagrar a otro en su lugar, y cuando Dios lo 
disponga, esa razón se sabrá, tarde o temprano. "Nada hay tan oculto que al final no se sepa" dijo Nuestro 
Señor. 

21 Inicialmente me mantuve en la teoría de que quizá el P. Schmldberger había actuado de este modo, 
debido a que, por ser alemán, tenía pavor de ser acusado de antisemita. Actualmente ya no puedo pensar 
de esta manera. Además está la flagrante traición que él y los de su equipo están haciendo al pensamiento y 
obra de Mons. Lefebvre manifestada con hechos torcidos envueltos en un ropaje de torpes justificaciones 
de apariencia ortodoxa . Hechos tales, son sus reiterados Intentos de llegar a un acuerdo con hombres sin 
fe, donde quedaría entregada automáticamente gran parte de las almas de la tradición a una Roma que 
reniega pertinazmente de la Iglesia Católica . Son los hechos, más que las palabras, los que nos dicen quién 
es quien, porque las malas obras pueden ir acompañadas no sólo de palabras engañosas, sino Incluso de 
palabras verdaderas y buenas: Judas entregaba a Cristo -de obra- a sus enemigos, en el mismo momento en 
que decía -de palabra- con toda verdad y propiedad: "Salve Maestro"... y no por eso era menos traidor, sino 
que por el contrario, su doblez agravaba su pecado. 

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pasaporte, lo tomó y lo revisó 22 y sostiene que había en el pasaporte sellos de su estadía en la 
Unión Soviética. 2° La muerte del Sr. Faure: 

Este es un hecho del que fui testigo ocular en compañía de los ahora sacerdotes Ricardo 
Olmedo y José de Jesús Becerra Rodríguez -testigos oculares también -, en el tiempo en que aún 
éramos seminaristas en el Seminario de La Reja, en la Argentina. Tal hecho tiene por sus 
características, implicaciones extremadamente graves, sobre todo porque se trataba nada menos 
que del Superior de Distrito de Latinoamérica de la FSSPX. 

En aquél entonces yo era de los seminaristas más antiguos del seminario -de los de la 
primera generación-, y el Rector del seminario el entonces R.P. Morello me mandó llamar a su 
despacho, y me dijo de forma casi textual lo siguiente: "El papá del P. Faure falleció. Quiero que 
vaya a la casa del P. Faure y dígale de mi parte que me mande decir si necesita alguna cosa para 
que se la proporcione el seminario y que la capilla del seminario está a su disposición". Y como yo 
no podía ir solo, designó a otros dos seminaristas más nuevos para que me llevaran, éstos eran los 
ya mencionados Padres Ricardo Olmedo y José de Jesús Becerra Rodríguez 23 . 

-Salimos pues del seminario, y cuando llegamos a la casa del P. Faure se acercaba el final de 
la tarde, pero aún había sol. Llamamos a la puerta y salió el R.P. Faure, y después de darle 
brevemente nuestro pésame, le transmití el mensaje: "El P. Morello le manda decir que si necesita 
alguna cosa se lo mande decir conmigo y que la capilla del seminario está a su disposición". Y él 
me contestó: "No gracias, tengo todo lo necesario". -Debo decir que no nos invitó a pasar a su casa en ningún momento, hasta este punto todo 
se estaba realizando en el exterior de la casa. La situación era muy incómoda, ya que en estas 
circunstancias la costumbre cristiana es pasar a las casas a rezar por los difuntos, y él no nos 
estaba invitando a pasar a rezar por su padre. Por esta razón yo no sabía qué hacer porque por un 
lado me avergonzaba forzarlo a invitarme a pasar, y por otro, me avergonzaba también irme sin 
hacer oración por el alma del difunto padre de mi superior de distrito. Y de las dos opciones opté 
por la que juzgué más caritativa y le dije: "Padre, ¿Podemos entrar a rezar algo por su papá? El 
Padre titubeó notoriamente unos instantes ante la pregunta y por fin dijo: "Bueno... si... vamos" 24 . 

-Lo seguimos entonces, y entrando en la casa al lado izquierdo, había una especie de 
espacio o habitación de tamaño entre pequeño y mediano en la que no recuerdo haber visto 
ventanas, en el centro de la cual estaba colocado el difunto. 



Está sin duda mal revisar las cosas personales de otro, y este feligrés lo hizo porque ya sospechaba algo 
de él. Esta misma persona sigue sosteniendo a lo largo de los años que vio tales sellos en el pasaporte a 
pesar de que al hacerlo tiene que pasar por la vergüenza de aceptar que hizo algo malo revisando un 
documento personal de otro, y en este caso con la agravante de que se trataba de un sacerdote. 

23 Tenía que llevarme alguien porque yo no sabía conducir automóvil en aquél tiempo, y Olmedo y Becerra 
eran seminaristas que hacían con frecuencia la función de choferes del seminario. 

24 Seguramente calculó que no íbamos a saber de qué se trataba lo que íbamos a ver, y de hecho así sucedió. 



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-La escena era de una austeridad extraordinaria, y tan extraña, que los tres seminaristas 
nos quedamos de pie mirando aquello con asombro, y entonces el P. Faure nos hizo reaccionar 
diciendo al tiempo que se ponía de rodillas: "Bueno... vamos rezando unas aves marías..." 

-Nos pusimos de rodillas también y contestamos, creo, tres Aves Marías y un Gloria. 
Inmediatamente nos despedimos y nos regresamos al seminario. 

-Quiero agregar además, que no vimos a nadie más en la casa, sólo vimos allí al P. Faure y 
al difunto, y si había allí más personas, éstas se mantuvieron todo el tiempo fuera de nuestra vista . 

-Lo que presenciamos: Adjunto aquí tres dibujos de lo que vimos, y comienzo diciendo 
que el difunto que más me ha impresionado en mi vida fue éste, tenía un color 
impresionantemente desagradable, como si estuviera hecho de hule, y esto me parece se debía a 
que no tenía maquillaje alguno. Tenía puesto un traje, y tenía vendas en su cuello 25 y éstas subían 




Quiero aclarar aquí que no estaba envuelto en una especie de sábana, que es como algunos han 
visualizado erróneamente la escena, error -al parecer-, debido a que se ha estado usando en este caso la 
palabra mortaja. 



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por su cabeza y dejaban a la vista sólo el rostro; me llamaron mucho la atención sus manos -que 
estaban igualmente a la vista-, las cuales tenían muy juntas sus muñecas, al parecer estaban 
atadas entre sí con vendas perfectamente visibles fuera de las mangas del saco, y tenía los dedos 
firmemente entrelazados. Sus manos descansaban sobre el tronco del cuerpo. En los píes tenía 
calcetines, y por el ángulo en que yo estaba, sí tenía vendas en los tobillos no las alcancé a ver. 
Estaba colocado sobre una especie de pequeña camita o mesíta de madera desnuda, casi de lo 
ancho y largo del cuerpo, de aproximadamente unos 30 cm. de altura, la cual me pareció ser 
completamente nueva, y no tener ningún acabado de tinte, ni laca o barniz alguno, únicamente la 
madera limpia trabajada en forma de mesa. El difunto estaba depositado directamente sobre la 
madera de tal mesíta o camita sin ninguna colcha o sábana siquiera. No había allí crucifijo, ni 
velas ni imágenes ni cosa alguna católica, lo cual es impensable en la casa de un sacerdote, sobre 
todo habiéndonos dicho él mismo que tenía todo lo necesario y que no necesitaba nada. Quiero 
hacer notar que el difunto ni siquiera tenía un Cristo o Rosario en las manos: NADA. Las paredes 




estaban totalmente desnudas, y estaban adosadas a lo largo de tres de ellas una especie como de 
pequeñas bancas muy curiosas en forma de cajas largas, e Incómodamente bajitas - igualmente 
como de 30 cm. de altura-, y faltas de profundidad; tales banquitas no tenían patas ni respaldo y 
tenían en la parte superior una especie de cubierta o acojinado muy delgado de color verde. Esto 
era todo lo que había allí: El muerto, la mesa y las bancas. No había allí nada más. 

Todos pueden fácilmente verificar por sí mismos en las bibliotecas y en el internet que 
éstas prácticas, sobre todo cuando se dan juntas, son típica e inconfundiblemente judías, tales 
como: 

1) El uso de una especie de mesita o camilla muy austera donde se deposita el difunto. 

2) Las manos juntas con las muñecas atadas una con otra con vendas. 

3) La cabeza vendada para que no se le abra la quijada. 

4) La ausencia total de imágenes. 

5) El uso de asientos inusual e incómodamente bajos. 

6) Los pies orientados hacia la entrada. 

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El R.P. Faure siempe ha negado absolutamente que este hecho sucedió. Y entre más 
niegue este hecho y más mienta acerca de él, más evidente resulta para mí que algo muy grave y 
malo oculta, de no ser así, entonces ¿Por qué tanto interés en callarlo? ¿Por qué negar y mentir 
tanto al respecto durante tantos años? Su persistencia en mentir negándolo no ha hecho otra cosa 
que confirmarme cada vez más de que lo que vimos era algo muy grave que él tiene gran interés 
en ocultar. ¿Quién se atrevería negar que ante cosas así era completamente necesario pedir una 
investigación, sobre todo sí el responsable de hechos tan graves era nada menos que el Superior 
del Distrito de Latinoamérica de la FSSPX? 

En ese tiempo no le dije al R.P. Morello nada de lo que habíamos visto, y la razón fue 
porque a pesar de lo raro del hecho pensé ignorantemente que era una costumbre francesa o de 
los franceses de Argelia 26 , o algo por el estilo, evidentemente no entendimos entonces lo que 
habíamos visto. Sólo con el paso de los años y por la persistente y fuerte impresión que tenía de 
que lo que habíamos presenciado era algo de orden religioso no católico, me puse a preguntar y a 
investigar tratando de entender qué era lo que habíamos visto. Y logré obtener información muy 
preocupante sobre las prácticas funerarias judías, a tal grado, que viajé por primera vez a Suiza 
para comunicarle al Fundador mismo de nuestra Congregación Mons. Lefebvre lo que habíamos 
presenciado en la casa del R.P. Faure. Y ya estando en el seminario de Ecóne, en Suiza -que era 
donde estaba Mons. Lefebvre-, me encontré allí con un gran amigo de juventud en México, el R.P. 
José Oscar Neri, quien me preguntó la razón de mi viaje, y yo le conté entonces a qué iba y aquello 
que habíamos presenciado en la casa del R.P. Faure. El R.P. Neri captó de inmediato la gravedad 
del asunto y me dijo: "No le vayas a decir nada de esto a Mons. (Lefebvre), hazme caso, no te va a 
creer. Monseñor confía mucho en el P. Faure, espérate, no se lo digas aún, espera el momento 
oportuno, si se lo dices ahora no te va a creer y va a ser contraproducente". Me convencieron sus 
razones, y por increíble que parezca, me regresé a México sin tratarle el asunto a nuestro Padre 
Fundador. Éste fue en resumen mi primer viaje. 

No mucho tiempo después, y en vista de los alarmantes sucesos que seguían dándose en 
Sudamérica, me decidí a regresar a Ecóne por segunda vez para tratarle el asunto de una vez por 
todas a Mons. Lefebvre, aún sabiendo perfectamente que era casi seguro que no iba a creerme. 
Entonces felizmente se me ocurrió la idea de pedirle ayuda al sacerdote en que más confiaba: El 
R.P. Morello. En ese tiempo ya habían logrado que el R.P. Morello fuera removido de su cargo de 
rector del seminario de La Reja y había sido trasladado al Priorato de Santiago de Chile -creo-, en 
calidad de Prior. Llamé pues a Chile comunicándome con el R.P. Morello y le dije que estaba a 
punto de viajar a Suiza para hablar con Mons. Lefebvre y que me encontraba en la necesidad 
imperiosa de que me acompañara alguien de toda confianza y que dominara lo suficiente el 
idioma francés y que él era la persona ideal, además de tener él también la ventaja inapreciable de 
haber sido testigo de muchas de las cosas que había que denunciar. La respuesta de él fue que 
estaba dispuesto a ir pero que antes tenía que pedir permiso para poder viajar a Europa. Pidió tal 
permiso pues, alegando razones graves, y éste permiso le fue concedido al parecer, gracias a la 
intervención directa del mismo Mons. Lefebvre 11 . Viajé entonces a Buenos Aires y de allí a Chile y 



26 Aunque la familia del R.P. Faure vivía en Argentina, antes de llegar allí vivieron mucho tiempo en Argelia y 
pertenecían a aquellos que los franceses llaman los " pieds-noirs" (i.e. pies negros). 

27 Yo en cambio tuve que viajar sin ningún permiso, ya que no podía pedirle permiso a mi superior directo de 
entonces: El R.P. Faure. 



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fue entonces cuando le conté de viva voz lo que había presenciado años atrás cuando me envió a 
la casa del R.P. Faure a darle su mensaje 28 y cómo todo ello correspondía a las costumbres judías, 
además de que no hay ninguna religión en Francia con prácticas similares excepto la judía. 
Posteriormente le proporcioné también copias de unos libros donde se habla de prácticas como 
éstas en las diferentes sectas judías -copias que al parecer aún conserva-. De Santiago de Chile 
partimos a Buenos Aires desde donde tomamos el vuelo rumbo a Madrid y de allí a Suiza (ver en 
los documentos anexos). En nuestra entrevista, Mons. Lefebvre no ocultó su preocupación ante la gravedad de las 
acusaciones y de la situación. Escuchó atentamente lo referente a lo que vi en la muerte del padre 
del R.P. Faure y dijo que había que presentar un Informe de todo aquello por escrito al R.P. 
Schmldberger quien era entonces el Superior General de la congregación. La posterior actuación del R.P. Schmidberger ante nuestras denuncias sobrepasó nuestros 
peores temores, ya que se dedicó abiertamente a defender con asombrosa parcialidad a los 
acusados violando flagrantemente todo lo que el Código de Derecho Canónico manda observar 
en casos tan graves como éstos, como por ejemplo: 

I o Violó el juramento que exige hacer el Código de Derecho canónico en toda 
investigación. Como consta en el canon 1941 parágrafo 2 el cual manda: "El inquisidor tiene las 
mismas obligaciones que los jueces ordinarios. Y en especial debe prestar juramento de guardar 
secreto y de cumplir fielmente su oficio..." Hay que advertir que en el caso de haber hecho tal 
juramento, el P. Schmidberger cometió perjurio ya que violó de forma flagrante y pública el sigilo 
canónico y en el caso de no haber hecho este juramento entonces fueron ilegales sus actos e 
inválidas sus consecuencias. 

2 o Violó el sigilo canónico dando a conocer de viva voz y por escrito, a lo largo del mundo 
entero, muchas cosas reservadas y dando los nombres de los acusados y de los denunciantes, lo 
cual va directamente contra el canon 1943, que manda claramente: "La inquisición siempre debe 
ser secreta y ha de practicarse con muchísima cautela, para que no se difunda el rumor del 
delito ni se ponga en peligro el buen nombre de nadie". 

3 o Haciendo caso omiso de los testimonios y pruebas presentadas y negándose Incluso a 
escuchar a los testigos a pesar de que los denunciantes habíamos cumplido lo mandado en el 

canon 1937 que dice: "El que denuncia un delito debe facilitar al fiscal los adminículos para 
probar el mismo delito". 

4° El P. Schmidberger sostenía que "él mismo hizo la investigación", lo cual va 
directamente contra el canon 1941 parágrafo 3, el cual manda: " EL INQUISIDOR NO PUEDE 
ACTUAR COMO JUEZ EN LA MISMA CAUSA". 



Dentro del marco de todas estas violaciones del Código de Derecho Canónico el R.P 
Schmidberger emprendió una verdadera campaña en todo el mundo defendiendo a los acusados 



Estoy casi seguro de que fue hasta entonces, porque no acostumbro tratar de cosas tan delicadas por 
teléfono o por carta. 



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de "La Red" e invirtió las cosas por completo cometiendo toda clase de injusticias, y 
transformando a los acusadores en acusados, se dedicó a difamarnos a los denunciantes 
presentándonos públicamente como parte de "un complot de calumniadores contra la unidad de 
la FSSPX" 29 alegando "pruebas que él tenía", pruebas que por supuesto nadie ha visto jamás. 
Prohibió que los denunciantes nos comunicáramos entre nosotros incluso bajo pena de expulsión, 
y se dedicó a desmantelarnos, imponiéndonos silencio por "obediencia" y aislándonos 
mandándonos lejos unos de otros. Pero lo más asombroso fue su defensa a ultranza de todos los 
acusados volviéndolos intocables, incluso aquellos denunciados por problemas de inmoralidad, 
como lo fue el caso de Carlos Urrutigoity Pithod -modernista y miembro de "La Red", y al cual 
habíamos denunciado por su homosexualidad-, quien fue defendido también por el P. Calderón y 
su familia, los cuales intercedieron fuertemente por él junto con Mons. De Galarreta. La posterior 
actuación de Urrutigoity y los escándalos que ha estado dando desde E.U hasta Sudamérica - 
incluso entre los modernistas-, 30 muestran que nuestras denuncias y advertencias sobre 
Urrutigoity también eran verdaderas. 

En vista de la mala disposición exhibida por el P. Schmidberger en su flagrante desprecio 
del Derecho Canónico y la gran cantidad de falsedades de su versión oficial del problema, 31 me vi 
obligado -con el fin de desenmascararlos a él y a sus cómplices cuando menos ante las 
principales autoridades de la FSSPX -, a enviar personalmente por DHL, cerca de veinte paquetes a 
todo el mundo dirigidos a los principales superiores de la FSSPX -incluido entre ellos Mons. 
Richard Williamson-, cada paquete contenía más de un kilogramo de testimonios, pruebas y hasta 
grabaciones donde se les puede escuchar diciendo todo tipo de falsedades y violar el Código de 
Derecho Canónico (ver la fotografía del contenido en los documentos anexos) y sin embargo, la 
reacción de la mayoría ante toda esa información y pruebas fue nula, y sólo uno de ellos, el 
entonces Superior de Distrito de Estados Unidos el R.P. Francois Laisney -que Dios lo bendiga-, 
me contestó caritativamente con evidente buena intención, pidiéndome que me sometiera 
humildemente y guardara silencio imitando a Nuestro Señor 32 . Sin embargo, ello no era posible, 
ya que someterse y guardar silencio ante esa mentira que presentaba a los acusados de 
infiltración como inocentes calumniados y a los fieles a la Santa Iglesia como calumniadores 
implicaba, hablando simple y llanamente: El volverse cómplice de una mentira y una calumnia 
monstruosas, y a la vez aceptar públicamente como verdadera tal mentira y calumnia oficial como 
las treinta monedas de plata a pagar como precio de nuestra permanencia en la congregación. 
No se puede guardar un traidor y sólo en apariencia "virtuoso" silencio ante la destrucción de la 



29 En mi caso esto consta en la carta que el R.P. Schmidberger me escribió expulsándome de la FSSPX y en la 
cual trata de justificar mi expulsión diciendo que lo hacía en vista de mi "participación formal en el complot 
contra la unidad de la Fraternidad" y por "no haber aceptado mi nuevo puesto en Francia". Al final adjunto 
tal carta escrita de su puño y letra, la cual guardo como un verdadero tesoro ante Dios. 

30 Para ver información sobre este tema basta con buscar en Google con el texto: "Urrutigoity". 

31 Esta versión oficial arrastró a la inmensa mayoría de los clérigos y feligreses de la FSSPX que de buena fe 
confiaban en la integridad del P. Schmidberger y su equipo, y contra tal versión oficial no había 
humanamente defensa alguna, porque ¿qué defensa humanamente pueden tener unos simples sacerdotes 
o seminaristas cuando están siendo difamados de la peor manera por su propio Superior General y el alto 
clero? La crisis del seminario de La Reja es uno de los tantos ejemplos que hay sobre cómo la voz de la 
autoridad es capaz de sofocar la voz de la verdad. 32 Agrego al final la copia de tal carta. 



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Iglesia. Evidentemente no era posible en conciencia seguir un consejo así por más bien 
intencionado que fuera, porque es heroico y virtuoso callar cuando el daño que se sufre es 
personal, pero no cuando la Iglesia o el bien común son los que están en juego. 

Me pregunto junto con los otros que terminamos fuera de la FSSPX por el "delito" de 
tratar de defenderla: ¿Por qué el R.P. Schmidberger y los suyos hicieron todas estas cosas? Quizá 
nadie lo llegue a saber con seguridad en esta vida, además el corazón humano está lleno de 
obscuridades dentro de las cuales sólo Dios puede ver. Lo que estoy diciendo aquí sobre ellos no 
está motivado por el deseo de venganza -no les guardo personalmente rencor-, sino que lo digo 
debido a las necesidades presentes de la Santa Iglesia. Que Dios tenga piedad de sus almas y de la 
mía. 



Quiero agregar, para terminar este tema, que pocos años después de estos 
acontecimientos, alguien que estaba de paso por México nos transmitió un mensaje verbal de 
parte de dos sacerdotes -cuyos nombres no debo decir ahora-, que habían estado en contra 
nuestra en la crisis del Seminario de La Reja, y su mensaje, tan breve como elocuente, era el 
siguiente: "Ustedes tenían la razón, sigan adelante, no se desanimen, lo que están haciendo es 
de Dios". Debo decirles aquí a esos dos sacerdotes -si es que llegan a leer este escrito,- que fue 
para mí una gran alegría y un gran consuelo recibir su mensaje y que he estado durante muchos 
años con el deseo de saber qué fue lo que les abrió los ojos y creo que sería de un gran valor para 
la Santa Iglesia y las almas el que ante los acontecimientos presentes dieran su testimonio y 
dijeran cómo fue que se desengañaron. 



ALGUNAS ACLARACIONES NECESARIAS 



I o Jamás he dicho que el Sr. Faure tuvo un entierro judío como ha estado repitiendo 
maliciosamente a lo largo de muchos años el R.P. Faure para confundir . Lo que sí dije y sigo 
sosteniendo, es que EN SU CASA -o sea, ANTES de las ceremonias católicas y el entierro que se 
realizaron DESPUÉS -, vimos algo que no tenía nada de católico. Lo que haya sucedido después en 
el seminario o en el cementerio son cosas muy diferentes. 

2 ° Hubo una confusión acerca de la identidad de uno de los testigos, confusión que causó muchos 
problemas y que sigue causándolos hasta el día de hoy, la cual fue provocada involuntariamente 
por el ahora R.P. Rafael Lira Gutiérrez. 

Cuando hice la denuncia yo no podía recordar quién había sido el tercer testigo además 
del entonces seminarista Ricardo Olmedo y yo, y por más que me esforzaba y preguntaba, no 
lograba averigüarlo. Pero por una confusión causada por el P.Lira todos creímos que había sido él. El verdadero tercer testigo había sido el también entonces seminarista José de Jesús Becerra 
Rodríguez quien después, siendo ya sacerdote, por miedo y para no comprometerse -creo yo, 
porque lo conozco bien-, faltó a su deber de decir lo que había visto y aprovechó la confusión 
causada por el P. Lira para callar como un sepulcro que él había sido el verdadero tercer testigo 
en discusión causando gravísimos problemas con su silencio. 



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Cuando con el tiempo inevitablemente se aclaró la Identidad del tercer testigo y salió a la 
luz que éste había sido el R.P. José de Jesús Becerra Rodríguez, y se le reclamó a éste la razón de 
porqué había callado algo tan grave e importante causando innumerables daños y problemas con 
ello, lo único que hizo ante la pregunta, me parece recordar ahora, fue decir algo así como: "y 
bueno..." ésta fue -o una expresión Indefinida equivalente-, toda su respuesta. Lo cual equivale, 
lisa y llanamente, a guardar silencio de nuevo. Sin embargo, debo agregar aquí por razones de 
estricta justicia y en cierto descargo de la responsabilidad del mismo Padre Becerra, que éste trató 
después -aunque bajo presión-, de enmendar su falta aclarando el asunto ante las autoridades de 
la FSSPX por mediación del R.P. Giulio Tam 33 , y la sorprendente respuesta y "consejo" que recibió 
por parte del P. Tam fue que callara la verdad, dlcléndole: "Esto cambia las cosas, a ti si te creo, 
pero no vayas a decir nada porque no te van a creer". Así terminó en aquél tiempo el Intento del 
R.P. Becerra de aclarar tal enredo. Enredo que, por cierto, persiste causando gran daño hasta el 
día de hoy. 

Me dirijo en este punto con todo respeto a S.E.R. Mons. Andrés Morello para rogarle que 
le pida al R.P. José de Jesús Becerra Rodríguez 34 que testifique lo que vio junto conmigo y el R.P. 
Olmedo, ya que el silencio de dichos Padres fue aprovechado por el P. Schmldberger y su equipo 
para acusarnos a todos -incluyéndolo a Ud. Mons. Morello-, de calumniadores en la crisis del 
Seminarlo de La Reja. Silencio que fue aprovechado además por el dicho P. Schmidberger para 
dejar en la más completa impunidad al P. Faure y los demás acusados en la crisis de La Reja. Y el 
asunto no termina allí, pues lo más grave de todo es, que si no damos todos -me estoy refiriendo 
al R.P. Becerra-, nuestro testimonio, peligrarán muchísimas almas de fieles y sacerdotes, que 
huyendo de la traición de las autoridades de la FSSPX van a Ir Inocentemente a buscar refugio en el 
ahora Mons. Jean Mlchel Faure. Yo no quiero cargar en mi conciencia con una cosa así, con la 
agravante además de que está en juego gran parte de lo poco que aún queda de la verdadera 
Iglesia católica. S.E.R. Mons. Morello: A pesar de todas las cosas y de todos los años, siempre le he 
tenido a Ud. en un alto concepto y nunca ha dejado de estar en las intenciones de mis Misas y 
en mis oraciones. Le ruego haga algo respecto al ahora tan necesario testimonio público del R.P. 
Becerra 35 . 

3 o Quiero finalizar este punto sobre lo que presenciamos en la muerte del padre del R.P. Faure 
pidiendo a los que lean esto que si tienen la oportunidad de hacerlo, presionen a los Padres 
Ricardo Olmedo y José de Jesús Becerra Rodríguez para que testifiquen bajo juramento si es 
verdad o no lo que he dicho. Aclaro que si he consignado aquí a estos padres como testigos 
oculares del hecho junto conmigo es sencillamente porque lo fueron, y no porque tenga yo su 
promesa de testificar lo que yo estoy testificando . Y como sé que por miedo o por alguna otra 



Tam es su apellido. Y resultó ser defensor y partidario decidido del R.P. Faure después de traicionar 
nuestra confianza, pues nos engañó haciéndonos creer que nos apoyaba con el fin de obtener 
información, información que luego transmitía al R.P. Faure. Pido a los que están leyendo esto que 
busquen por sí mismos y vean con sus propios ojos la Información que hay en el Internet sobre el apellido 
Tam. 

34 Digo esto, porque al parecer el R.P. Becerra está bajo su mando o Influencia. 

35 La dirección y el teléfono del R.P. José de Jesús Becerra Rodríguez son: Av. Guadalupe # 187 Col. 
Chapalita. C.P. 45040 Guadalajara, Jalisco. México. Tel. 36-47-27-09. 

La dirección y teléfono del R.P. Ricardo Olmedo las ignoro, pero creo que aún pertenece a la F.S.S.P.X. y al 
parecer forma parte de los sacerdotes del Seminario Nuestra Señora Corredentora en Argentina. 

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razón pueden callarse o negarse a ello como ya lo hicieron en el pasado, me veo obligado en 
conciencia a decir: 

Que emplazo a los dichos Padres Ricardo Olmedo y José de Jesús Becerra Rodríguez ante el 
Juicio de Dios, en el caso de que de nuevo se nieguen a dar su testimonio. Porque no se puede 
traicionar impunemente a lo poco que aún queda de la verdadera Iglesia Católica con un silencio 
culpable en una cosa tan profundamente grave y con tan grandes consecuencias para la Santa 
Iglesia y las almas. 

Y que yo por mi parte juro por Dios que me ha de juzgar, consciente de que tendré que rendir 
estricta razón ante su juicio divino y de que estoy poniendo en juego la salvación de mi alma, 
que es verdad que fuimos testigos del hecho que acabo de narrar 36 , y que desafío al P. Faure y a 
los demás testigos de tal acontecimiento, y a quien sea, a que sostengan -si se atreven,- bajo este 
mismo e idéntico juramento, que no se acuerdan, o que NO sucedió lo que aquí he dicho que 
vieron, cuando menos en sus líneas más importantes y fundamentales. 

Más que esto no puedo hacer, y espero no haber predicado aquí a las piedras del desierto. 
"El que tenga oídos para oír, que oiga". Y si alguna persona necesita aclarar alguna cosa, que se 
comunique conmigo directamente. Estoy a su disposición. Mi dirección y teléfono están al inicio 
de este documento: Esta no es una declaración anónima como se acostumbra en las 
difamaciones por internet. 

Pido por amor de Dios y de la Santa Iglesia a todos los sacerdotes, religiosos y feligreses 
que hayan sido testigos de estas y otras cosas semejantes en la Fraternidad San Pío X o en la 
Iglesia en general, que le quiten la máscara al enemigo dando sus testimonios, que digan lo que 
saben, que testifiquen ahora. Debemos decir todos la verdad. Si lo hacemos muchas almas se 
librarán de la peligrosísima ceguera del escepticismo y la ignorancia en que están 37 . Consideren 
que incontables almas y la Iglesia misma necesitan de nuestros testimonios. 

Ruego igualmente a todos los que han leído esto que no se escandalicen ni desanimen con 
todo lo que aquí he dicho. Si nos mantenemos fieles, estaremos seguros en las manos de Dios no 
importa lo que suceda. Cristo mismo lo ha afirmado así: "Mis ovejas oyen mi voz. Yo las conozco y 
ellas me siguen. Y Yo les daré vida eterna, y no perecerán jamás, y nadie las arrebatará de mi 



No nos extrañe que pasen todas estas cosas, las tribulaciones y pruebas han existido en la 
Santa Iglesia incluso desde su etapa del Antiguo Testamento, donde ya leemos cómo el Fundador y 
Padre de los Carmelitas, el Santo Profeta Elias, acosado por los enemigos de la fe, terminó 
refugiándose en una cueva, donde Nuestro Señor le dijo: "¿Qué haces aquí, Elias?" El respondió: 



36 Nadie se escandalice de que haga yo este juramento, la moral católica enseña que en determinadas 
circunstancias se puede e incluso se debe jurar habiendo motivo grave ¿y qué cosa más grave y justificada 
que el que esté en juego nada menos que la Santa Iglesia? Un ejemplo claro de esto es el juramento 
antimodernista que la Iglesia manda hacer a los sacerdotes poniendo la mano sobre los Evangelios. 

37 "La Verdad os hará libres". 

38 Evangelio Según San Juan Cap. X vers. 27 y 28. 



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"Con gran celo he defendido la causa de Yahvé, el Dios de los ejércitos; pues los hijos de Israel han 
abandonado tu alianza, han derribado tus altares y han pasado a cuchillo a tus profetas; y he 
quedado yo solo; y me buscan para quitarme la vida". 39 ¿Qué panorama más desolador que el que 
contemplaba entonces el Santo Profeta? Humanamente entonces todo parecía perdido y sin 
embargo, en el día de hoy, después de miles de años, todos somos testigos de que aún sigue en 
pie -aunque en un pasajero eclipse -, la indestructible 40 Iglesia de Cristo. Dichosos los que se 
mantengan en ella. 

Y ahora me despido volviendo de nuevo -espero en Dios-, a la vida del claustro por el 
resto de mi vida. 

Encomiendo este testimonio al Maternal e Inmaculado Corazón de Nuestra Madre 
Santísima del Carmen, para que ilumine las mentes y ablande los corazones. 



Que Dios nos bendiga a todos. 




Fray Juan de Jesús O.M.Carm. 



"Dulce est mori pro Ecclesia Domini" 



39 



III Reg. C.XIX v. 9 y sigs. 



40 "Las puertas del infierno no prevalecerán contra la Iglesia". 



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DOCUMENTOS ANEXOS 



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Prueba de que estuve en Ecóne en las Consagraciones episcopales: Ése día estuvo allí presente 
Don Sixto de Borbón hermano del entonces Rey de España Juan Carlos de Borbón. (Yo estoy a la 
derecha de Don Sixto y a la izquierda del Sr. Don José Ramón García Llórente). 




El R.P. More lio y yo en Ecóne, Suiza. 



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Js nmrT 



: 



n 044 3422110938 1 n 



3422110939 2 n 



Fotografía de los boletos de mi 
segundo viaje a Ecóne en Abril 
de 1989 para hablar con Mons. 
Lefebvre y hacer la denuncia 
sobre la infiltración en la FSSPX 
en compañía del entonces R.P. 
Morello. 



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En la página siguiente (página 23): 



Fotografía del material de las denuncias de 
infiltración y otros temas que envié 
personalmente por DHL a todo el mundo a 
raíz de la crisis del seminario de La Reja, 
Argentina. Este material estaba dirigido a 
los superiores de Distrito, de los seminarios 
y de las casas autónomas de la FSSPX. 
Fueron cerca de veinte los envíos, 
conteniendo cada uno más de un 
kilogramo de pruebas, testimonios y hasta 
grabaciones. Todo fue inútil. 




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THE SOCIETY OF SAINT PIUS X 
The District of the United States of America 



393 West Oíd Watson Road 
St. Louis, Missouri 63119 
(314) 962-5813 



Father Fran^ois Laisney 
District Superior 

+ Ave María 
December 4th, 1989 

Father Sergio Ruiz 
Fernando de Celada 176 
Col. Arcos Vallarta 
Guadalajara, Jalisco 
MEXICO 

Feverend and Dear Father, 

Many thanks for your letter of Noveraber 30th. I am sure that you 
did not expect rae to read all your enclosed documents! But I did read 
entirely your letter and its annex. 

I spoke about with Father Lafitte during my visit at Ridgefield, 
because he knows about México. He told me that you yourself have a Jewish 
origin! Is it true? 

Many thanks for reassuring rae about any connection with 
s e de v ac a n t i s t bishops. I would like to know: who will ordain the 

seminarians, if not one of these? 

I spoke about México a little with Father Schmidberger at 
Rickenbach. He told rae that Father Iscara is going there and this should 
help improve the situation. I sincerely hope so. 

Above all I sincerely hope that, through an act of huraility and by 
the grace of the Sacred Heart of Jesús through the intercession of the 
Immaculate Heart of Mary, those who left the Society of St. Pius X will 
r e t ur n . 



It seeras to me that the best way to help the Society overeóme the 
danger of marranos is certainly not to leave the Society, but rather to 
be a good and faithful priest in the Society! 

As far as ray previous letter was concerned, I did not and still do 
not want to enter into the raatter itself of the problem, which would be 
to exit my duty. My advices being on the attitude to have in front of 
this problem is still valid ( it could apply to many other problems), and 
I hope that by the grace of God it be heard. 

Indeed, we shall always have problems of one kind or of another. 
Our Lord does not ask us not to have problems, He asks us to overeóme 
evil by good: to overeóme by the Cross. There is a human way to attack 
evil which does not work. To denounce evil, and to stumble on it and 
í al 1 ' because of it , is certainly unwise! To denounce evil should be only 
in as rouc h as it serves to overeóme it, not to be overeóme by it Our 
Lord could have denounced all the sins of the phansees who condemned 



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Letter to Father Sergio Ruiz, Deceraber 4th, 1989 
P age 2 

judge and condemn the actions of our neighbor, we raust always be prudent 
about our own actíons: are we doing the r edeeming work for which we have 
been called? Are our actíons a contribution to the redempt ion of souls? 

I am convinced that more humility, subjection, patience and 
meekness would have obtained much more for the iraprovement of the 
situation in South America that these d e n une i a t i o n s , in which it is 
difficult not to exaggerate here or there, and which result is only the 
fall of the very de n une i a t or s . 

It is never too late to do good , as a French saying goes. It is 
still pos s i ble to practice this humility, subjection, patience and 
meekness, and thereby remedy to this very sad break. 

"0 lord, make of me an instrument of Thy Peace!" 

"These are the fruits of the Spirit: Charity, joy, peace, 

patience, benignity, goodness, longanimity, meekness, faith, modesty, 
continence and chastity." 

In all things, the word of Our Lord is our guiding light: "Receive 

my lessons, because I ara meek and humble of heart!" Our lessons ( or 
d e nunc i a t i o ns ) will be received so much the more if we are "meek and 
h unible of heart." 

St. James has a beautiful word, he speaks of the "meekness of 
wisdom": "Who is a wise man, and endued with knowledge among you? Let him 

shew, by a good c o nve r s a t i o n , his work in the meekness of wisdom! But if 
you have bitter zeal, and there be contention in your hearts; glory not, 
and be not liars against the truth. For this is not wisdom, descending 
from above: but earthly, sensual, devilish. For where envying and 

contention is, there is inconstancy, and every evil work. But the w i s d om , 
t b a t f r om above , f i r s t i ndeed i^s c h a s t e , then peaceable^ modesty e asy 

per suaded , conse nt i ng t o th e g ood , f u 1 1 c>jf merey and good fr uits, 
w i t h o u t j u d g i n g , w i t h o u t diss imulat i on. A nd e; f ru it of ¿ust ice is sown 
Aü peace x £o t h em that make peace. 11 (James III 13-18) 

Looking forward to and praying for this return of those priests 
who left us back into the Society of St. Pius X. 

Yours sincerely in Jesús and Mary, 




Father Frangois Laisney 



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m S7\¡NT -N ICOLES- DE -FLUE 
™ CH-4613 RÍCKENBKCH (SO) 





Rdo Padre Sergio RUIZ 
Priorato San Pió X 
c/ Fernando Celada 176 



Carta de mi expulsión 
de la Fraternidad 
Sacerdotal San Pío X, 
de puño y letra del 
R.P. Schmidberger 
donde justifica mi 
expulsión acusádome 
de formar parte de 
un complot contra la 
unidad de la FSSPX. 




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"Todos los que militáis 

DEBAJO DE ESTA BANDERA, 
NO DURMÁIS, NO DURMÁIS, 
PUES QUE NO HAY PAZ 
EN LA TIERRA" 



Sta. Teresa de Jesús. 



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