¿Cuantas almas irán al infierno por el silencio de los pastores?


22 Feb
22Feb


La Iglesia Católica es combatida permanentemente por el reino de Satanás, para realizar sus planes maléficos con mayor astucia, han minado la moral, entretenido el intelecto en cuestiones intrascendentes: "Las masas deben permanecer inactivas y atontadas, y es imprescindible que no se den cuenta de lo que estamos tramando." Protocolos de los sabios de Sion, No. XIII.

Transcribo una parte interesante de la revista "Chiesa viva", No. 274, de las páginas 29 al 32.




¿Paz entre los pueblos o exterminio de la humanidad?


"Es difícil pensar que sea permitida la glorificación de los contenidos de un ritual masónico, especialmente de un alto grado, a una autoridad que no haya alcanzado todavía este grado. Es en cambio bien comprensible que tal glorificación, más que una concesión, sea un deber para quien, no sólo haya pasado por ese ritual, sino, en la realidad política o religiosa, además lo encarna y lo pone por obra, en nombre y bajo el mando de la Masonería y de quien la dirige.

Por otra parte, aun cuando la
 Masonería pueda elevar a
una persona a cierto nivel,
 sin seguir el itinerario de la normal progresión de los grados, y esto por las ventajas que le pudieran reportar, permanece siempre el hecho de que los “exámenes” de ciertos grados requieren siempre una garantía de real adquisición o de superación de ciertos contenidos.

Por lo tanto, quien encarna el ritual del 32° grado, e incluso a un nivel que no tiene igual, no puede ignorar y desconocer los contenidos del 30° grado que imponen la adoración de Lucifer, el homicidio ritual, el desprecio por la Tiara, el odio a Dios y la guerra a Dios.

¿Y cómo podría ignorar los contenidos del 32° grado, que imponen la guerra, la conquista y el dominio sobre la Iglesia de Cristo, para alcanzar la anhelada supresión del Sacrificio de Cristo en la Cruz, para poderlo sustituir con la redención gnóstico-masónico-satánica de un Lucifer que quiere triunfar sobre Dios? ¡Cómo hablar de Paz e invocar la fraternidad entre los Pueblos cuando en sus oídos resuenan los gritos: “¡Venganza, Adonai!”, “¡Odio a Dios!”, “¡Guerra a Dios!”,

“¡Venganza, masacre!”, “¡Dolor, odio, rabia!”,“¡Beato el que tome y estrelle tus hijos contra la piedra!”. ¿Cómo hablar de Paz cuando sus insignias litúrgicas están literalmente recubiertas de símbolos ocultos que glorifican el Culto del Falo, el Culto del Hombre, el Culto de Lucifer, el Dios-Pan, el Anticristo, la redención gnóstica, la Triple Trinidad, la guerra a Dios, la destrucción de Su Iglesia y la supresión del Sacrificio de Cristo en la Cruz?

¿Cómo hablar de Paz cuando muestra Usted, aun que con una simbología oculta, su complacencia en formar parte de un ejército que tiene como objetivo la destrucción del orden actual del mundo y la creación de un Imperio universal judaico y masónico; un ejército cuyos jefes se refieren a Lucifer con estas palabras: «Bendice el ejército que hemos formado sólo para tu gloria y para el bien de la humanidad»?

Y cuál sería este “bien de la humanidad”, si tiene Usted como señores y debe obedecer a quien afirma:

«Abandonad vuestras ciudades, vuestras aldeas, quemad vuestras casas. Bajo la vida Patriarcal los hombres eran iguales y libres y vivían igualmente en todas partes. Su Patria era el Mundo. Apreciad la igualdad y la libertad y no temeréis ver arder Roma, Viena, París, Londres y los pueblos que llamáis vuestra Patria». «Finalmente... no quedarán más que masas de proletariado en el mundo, con pocos millonarios entregados a nuestra causa... y tal vez policía y militares suficientes para proteger nuestros intereses».

«... Daremos rienda suelta a los nihilistas y a los ateos y provocaremos un cataclismo social formidable que mostrará claramente a las naciones, en todo su horror, el efecto del ateísmo absoluto, origen de la barbarie y de la subversión sanguinaria. Entonces, por todas partes, los ciudadanos, obligados a defenderse contra una minoría mundial de revolucionarios (...) recibirán la verdadera luz de Lucifer a través de la manifestación universal de la pura doctrina de Lucifer, revelada finalmente a la vista del público; manifestación a la cual seguirá la destrucción de la Cristiandad...».

«¡El VERDADERO NOMBRE DE DIOS será borrado del léxico de la vida»!

¡Cómo hablar de Paz cuando trabaja Usted, codo a codo, con los enemigos de Cristo que Lo insultan con estas palabras: “Hijo de la prostituta Pandira” (Sanhedrin, 67a), “estulto, demente, seductor, corruptor de costumbres, idólatra y mago” (Toldath Jeschu), “como una bestia, fue conducido al patíbulo, sepultado como una carroña en un montón de basura; en fin, arrojado al infierno” (Zohar III - 282), y que desprecian a sus seguidores y tienen como objetivo la persecución y el exterminio de los pueblos cristianos:

“La tasa de natalidad de los cristianos debe ser sustancialmente reducida” (Zohar - II, 64b),
“Se es inocente de la acusación de homicidio si la intención es la de matar a los cristianos” (Makkoth - 7b),

“Si un Hebreo mata a un cristiano no comete ningún pecado” (Sepher Or Israel - 177b),
“Los cristianos deben ser destruidos porque son idólatras” (Zohar - I, 25a),

“El mejor de los goym debe ser matado” (Abhodah Za- rah - 26b),
“El exterminio de los cristianos es un sacrificio necesario” (Zohar - II, 43a).

¡Cómo hablar de Paz cuando depende Usted de quienes tienen como objetivo final la destrucción de Roma, la ciudad que ha proclamado la Divinidad de Cristo: «CUANDO ROMA SEA DESTRUIDA, ISRAEL SERÁ REDIMIDA» (Obadiam), porque quieren imponer al mundo la redención gnóstico-satánica de Lucifer.

¿Por qué, en vez de hablar de esta falsa paz no habla Usted de la JUSTICIA DE DIOS y de la relación que ésta tiene con Su Misericordia?
 Usted sabe que esta Justicia es esencia de Dios, mientras Su Misericordia es un atributo, y además temporal, porque nace con la Redención de Cristo en la Cruz y terminará con ella.

¿Por qué no dice Usted que la Misericordia no puede descalificar a la Justicia de Dios y que es dada a quien se arrepiente, a un en el último instante de la vida, pero que el mal que se ha hecho deberá ser expiado completamente? ¡Por qué no dice Usted que sólo las almas individuales van al Paraíso, al Purgatorio o al Infierno, pero esto no se refiere a las naciones y a los pueblos. Estos deben pagar todo en la tierra, cuando Dios pedirá cuenta de las vidas humanas que han sido suprimidas!

Usted sabe lo que está escrito en el Evangelio acerca de lo que nos espera y, probablemente, en breve; Usted sabe que no es la paz la que está arribando, sino justamente lo opuesto; Usted sabe que en el Evangelio está escrito qué porción de la humanidad desaparecerá, pero continúa hablando de una paz que ahora todos, aun los más desprevenidos, ven cada vez más lejana e irreal; ¡una paz que Dios no nos ha prometido jamás! Él nos ha prometido, en cambio, Su Paz, la que se puede tener incluso en un período como el que estamos viviendo hoy.

¡Usted sabe que estamos arribando al término del período de la primera copa de la ira de Dios y que, pronto, el mundo conocerá el castigo de Su Segunda Copa!
 Esto ocurrirá de improviso y se realizarán las palabras de Nuestra Señora de Fátima: 

«... las aguas de los océanos se convertirán en vapor, y la espuma se levantará trastornando y hundiendo todo. Millones y millones de hombres perecerán de hora en hora y los que queden con vida envidiarán a los muertos».

¿Por qué no hace saber al mundo lo que nos espera? ¿Por qué, en vez de engañarlo con el espejismo de una falsa paz y una salvación barata, que es sólo un insulto a Dios, no le advierte, de modo de prepararlo a lo peor?

¿CUÁNTAS SERÁN LAS ALMAS QUE IRÁN AL INFIERNO POR SU SILENCIO?
 Nosotros no queremos juzgar, porque esto le corresponde a Dios, pero lo que podemos decir, seguros de no errar, es que SI USTED ELIGE EL SILENCIO, ¡HABRÁ TRAICIONADO a Cristo, a Su Iglesia y a los Pueblos cristianos!


«Vi una mujer encima de una bestia escarlata, cubierta de nombres de blasfemos, con siete cabezas y diez cuernos. La mujer estaba vestida de púrpura y escarlata, adornada de oro, de piedras preciosas y de perlas, tenía en la mano una copa de oro, llena de las abominaciones y las inmundicias de su prostitución. Sobre la frente tenía escrito un nombre misterioso: ‘Babilonia la grande, la madre de las prostitutas y de las abominaciones de la tierra’». Apocalipsis de San Juan XVII, 3-4.







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