El objetivo es claro en esta apostasía casi general: salvar el alma.


09 Jan
09Jan


¿De dónde surgen todos los ataques a la Iglesia Católica? 

El enemigo irreconciliable de la Iglesia Católica, el oponente de la salvación eterna de las almas, el origen de todas las herejía, cismas, apostasía y demás obras contra Dios Nuestro Señor, es Satanás.

Todos los ataques contra la Iglesia Católica, contra la misión salvífica, contra la obra de Nuestro Divino Redentor tienen su origen, raíz, propagador e impulsor en el padre y maestro de la mentira, Satanás: "El diablo odia a Dios, vive en el odio a Dios, o sea odia la Bondad en persona. Por eso no puede amar nada ni a nadie. El diablo, al odiar al hombre odia en él a Dios. El diablo combate el Reino de Dios, el poderío de Dios, incondicionalmente. No hay solamente un poder impersonal malo; existe también un ser personal cuyas intenciones son radicalmente malas y que quiere el mal por amor del mal." Michael Schmaus, Teología Dogmática, tomo II, página 274.

Más allá de los nombres, mafias, grupos de control interno, infiltraciones, sociedades secretas que maquinan contra la obra de Dios en la tierra, se encuentra el príncipe de las tinieblas induciendo al hombre al pecado, medio necesario para separarlo de Dios, esclavizarlo, corromper, conducir a la perdición eterna de las almas.

"El pecado ha entrado en el mundo por el hombre, habiendo sido seducido éste por el diablo envidioso [Romanos 5, 12; Sab. 2, 24]; en definitiva es, pues, el diablo, el origen del pecado. Del pecado se derivan la muerte y las funestas secuelas de la muerte. Todo pecado radica en el primer pecado, remontando, por consiguiente, hasta la seducción diabólica. Todo el pecado está, pues, en la relación con el diablo. En todo pecado, el hombre se deja influenciar por el seductor original. Todo pecador, al pecar, se pone del lado de los enemigos de Dios, siendo el diablo el primero de ellos. El pecador se somete al diablo cuando deja de obedecer a Dios. El hombre no puede salir de la siguiente alternativa: o se somete a Dios o queda sometido al diablo". Michael Schmaus, Teología Dogmática, tomo II, página 274.


Consideraciones

1º Satanás obra a través del pecado.

2º Táctica de Satanás.

3º La Sinagoga de Satanás. 

4º Hechos de la Sinagoga de Satanás.

5º Odio y desprecio de los judíos deicidas a la Iglesia Católica. 

6º Sagradas enseñanzas de los judíos anticristianos.

7º Sentencias de los santos sobre los judíos después del deicidio.

8º Declaraciones de Romanos Pontífices sobre el pueblo judío después de la Crucifixión.

9º ¿Que debemos hacer?



1º Satanás obra a través del pecado.

La principal arma de Satanás es obrar sin ser visto, que únicamente se atienda o investiguen los orígenes en las causas segundas, en los hombres que urdieron la obra, en los descuidos y miserias humanas.

El pecado es el inicio de la perdición, es el medio que utiliza el demonio para separar al hombre de Dios, para destruir, controlar y condenar al hombre, las sociedades y las ciudades integradas por el ser humano: “El estipendio y paga del pecado es la muerte.” San Pablo a los Romanos VI, 23.

"Los hombres han crucificado a Jesucristo, pero es otro el promotor de este terrible hecho. Tras las personas activas al exterior se oculta el funesto personaje que las dirige. Satanás, que desde el principio fué un asesino y un mentiroso [San Juan VIII, 44], entró en Judas Iscariote y le sedujo a traicionar a Jesús [San Lucas XXII, 3, San Juan XIII, 27; VI, 70]" Teología Dogmática, Michael Schmaus, tomo II, §124, 3º, C. 

El combate del hombre no es contra hombres únicamente, sino con el mundo, demonio y carne; quienes buscan la perdición eterna del alma: "Porque nosotros no tenemos que luchar contra la carne, y la sangre: sino contra los principados, y potestades, contra los gobernadores de estas tinieblas del mundo, contra los espíritus de maldad de los aires." San Pablo a los Efesios VI, 12.  


2º Táctica de Satanás.

El demonio busca la condenación eterna de las almas, por el odio y envidia que tiene a Dios Nuestro Señor, para ello, debe trabajar sin ser visto, obrar a través de los hombres sin que nadie identifique la mano de Satanás que obra desde las tinieblas para causar tan funesto mal.

El fruto de la presencia de Satanás es el pecado en todas sus ramificaciones, la apostasía general, la condenación eterna de las almas; su aroma inconfundible: la soberbia.

  • Estudio psicológico de la persona. “Se sirve de su conocimiento de las tendencias dominantes de un alma y de su poder sobre los sentidos, para hacer más seductora una imagen, para provocar una impresión, aumentar un goce, avivar así un deseo, hacer más impresionante y actual una solicitación que invadirá el campo de la conciencia y arrastrará el consentimiento de la voluntad.”  Pbro. María E. Del Niño Jesús, OCD, ‘Quiero ver a Dios’, página 118, año de 1949.

  • La turbación y la confusión crean la atmósfera favorable. “Impresiones en los sentidos, fantasmas en la imaginación, temores irracionales en todas las potencias sensibles: ésos son los medios de los que el demonio se sirve para crear y mantener la turbación.” Pbro. María E. Del Niño Jesús, OCD, ‘Quiero ver a Dios’, página 118, año de 1949.

  • La mentira. “La simulación y la mentira son los medios de los que no puede prescindir y constituyen toda su táctica de combate. Para asegurar a sus simulaciones todas las oportunidades de éxito, se apoya en las tendencias del alma y en sus deseos, dando al mal las apariencias del bien espiritual codiciado por el alma. En efecto, la tendencia ciega y el gozo del deseo satisfecho parece que impiden todo el control de la razón.” Pbro. María E. Del Niño Jesús, OCD, ‘Quiero ver a Dios’, página 121, año de 1949.

  • Desesperación. “Despojada de los bienes espirituales que en ella brillaban, cae en un desánimo que el demonio se esfuerza en agravar para transformarlo en desesperación.” Pbro. María E. Del Niño Jesús, OCD, ‘Quiero ver a Dios’, página 122, año de 1949.


3º La Sinagoga de Satanás.

El nombre de Sinagoga de Satanás es utilizado en las Sagradas Escrituras: 

  • “Sé tú tribulación, y tu pobreza, más rico eres: y eres blasfemado por aquellos, que dicen que son judíos, y no lo son, mas son sinagoga de Satanás.” Apocalipsis de San Juan II, 9.2

  • “He aquí daré de la sinagoga de Satanás, los que dicen, que son judíos, y no lo son, mas mienten”. Apocalipsis de San Juan III, 9.2.

  • “Sé en dónde moras, en donde está la Silla de Satanás.” Apocalipsis II, 13. 

La Sinagoga es el centro de reunión de los judíos para sus ritos religiosos, la cuál quedo execrada con el deicidio, a tal grado, que Dios Nuestro Señor llama a los judíos que le dan muerte, hijos del diablo: 

“Yo sé, que sois hijos de Abraham [según la carne]: más me queréis matar, porque mi palabra no cabe en vosotros. Yo digo lo que vi en mi Padre: y vosotros hacéis lo que visteis en vuestro padre. Respondieron, y le dijeron: Nuestro padre es Abraham. Jesús les dijo: Si sois hijos de Abraham, haced las obras de Abraham. Más ahora me queréis matar, siendo hombre, que os he dicho la verdad, que oí de Dios: Abraham no hizo esto. Vosotros hacéis las obras de vuestro padre. Y ellos le dijeron: Nosotros no somos nacidos de fornicación: un Padre tenemos, que es Dios. Y Jesús les dijo: Si Dios fuese vuestro Padre, ciertamente me amaríais. Porque yo de Dios salí, y vine: y no de mí mismo, mas él me envió. ¿Por qué no entendéis este mi lenguaje? Porque no podéis oír mi palabra. VOSOTROS SOIS HIJOS DEL DIABLO: Y QUERÉIS CUMPLIR LOS DESEOS DE VUESTRO PADRE: él fue homicida desde el principio, y no permaneció en la verdad: porque no hay verdad en él: cuando habla mentira, de suyo habla: porque es mentiroso, y padre de la mentira. Mas, aunque yo os digo la verdad, no me creéis.” Evangelio de San Juan VIII, 37. 

Encontramos una intima relación entre Satanás y las obras del pueblo judío que asesinó al Hijo de Dios, reunidos hasta nuestros días en la Sinagoga, epicentro de los ataques a la obra de Dios Nuestro Señor en la tierra.


4º Hechos de la Sinagoga de Satanás.

  • “Los judíos que en vida de Jesucristo resolvieron arrojar de sus sinagogas a cuantos le tuviesen por Mesías (San Juan IX, 22): porque ya habían acordado los judíos, que, si alguno confesase a Jesús por Cristo, fuese echado de la sinagoga; y que después con tan bárbara fuerza procuraron su muerte, no se enfurecieron menos contra sus discípulos, y contra la extensión de su Iglesia. Hemos visto la crueldad con que mataron a San Esteban, y persiguieron desde entonces a la Iglesia naciente: la persecución más terrible que se levantó después en tiempo del rey Agripa: y lo mucho que en varias partes se vio atropellado de los judíos el mismo Saulo. Hacían morir a los cristianos siempre que podían –S. Justino, diálogo con Trifón. N95-; y hubieran sido sus continuos homicidas para conservar el supremo dominio de Judea, que había pasado ya a los romanos, y a no ser que estos los contenían con su autoridad, y refrenaban las sediciones o tumultos, con que, en falta de poder legítimo, intentaban atropellar a los cristianos.” Don Félix Amat, Tratado de la Iglesia de Jesucristo o Historia Eclesiástica, año 1806, tomo III, página 3. 

  • “Los judíos querían figurarse, que persiguiendo de muerte y procurando difamar a los cristianos, hacían un particular obsequio a Dios, y que obraban por puro celo de conservar su ley y sus ceremonias. Crecía pues continuamente su ceguedad y dureza y provocaban más y más la divina venganza a abandonarlos al espantoso castigo.” Don Félix Amat, Tratado de la Iglesia de Jesucristo o Historia Eclesiástica, año 1806, tomo III, página 5.

  • “Os echarán de las Sinagogas: mas viene la hora en que cualquiera que os mate, pensará que hace servicio a Dios. Y os harán esto, porque no conocieron al Padre, ni a mí.” San Juan XVI, 2. 

  • “Os harán comparecer en sus audiencias, y os azotarán en sus Sinagogas.”  San Mateo X, 17. 

  • “Y hasta en el siglo tercero atropellaban en las mismas sinagogas con azotes y a pedradas a las mujeres cristianas que podían agarrar. Arrojaban de sus pueblos a los cristianos siempre que podían: les maldecían públicamente en sus sinagogas tres veces al día, los rabinos prohibían hablar con los cristianos, y oír sus exhortaciones: había judíos que preferían la muerte a ser curados milagrosamente por los cristianos; y en las persecuciones que los emperadores suscitaron a la Iglesia, eran siempre los judíos los más furiosos, poniendo especial cuidado en impedir que los cristianos recogiesen los cuerpos de los mártires.” Don Félix Amat, Tratado de la Iglesia de Jesucristo o Historia Eclesiástica, año 1806, tomo III, página 4.

  • “No contentos los judíos, como dice San Justino (Dial. N. 17. 138.), con perseguir ellos mismos a los cristianos, quisieron hacerse reos de las persecuciones que se les suscitaron por todo el mundo, haciéndolos odiosos con las terribles calumnias, que esparcieron por toda la tierra. De común acuerdo enviaron algunos diputados por todo el orbe con el encargo de publicar en todas partes, que se había levantado una nueva secta, llamada de los cristianos, la que abrazaba el ateísmo y destruía todas las leyes. Que su autor era un tal Jesús de Galilea, quien por sus imposturas había sido condenado a morir en la cruz, y que sin embargo sus discípulos, habiendo de noche robado su cuerpo del sepulcro, alucinaban a las gentes diciendo que había resucitado, y se había subido al cielo. Por último, que la doctrina que se publicaba como de Jesús era impía, detestable, sacrílega. Así procuraron conmover a todo el mundo contra los que reconocían a Jesús por su Señor y por Hijo de Dios. Y añade el mismo Santo que todas las calumnias que se han publicado después contra los cristianos, son dimanadas de estas primeras que esparcieron los judíos.” Don Félix Amat, Tratado de la Iglesia de Jesucristo o Historia Eclesiástica, año 1806, tomo III, página 4-5.

  • “Orígenes asegura (Orig. In Cel. VI n. 27.), que las ficciones que los judíos inventaron desde el principio de la Iglesia, para hacerla odiosa a todo el mundo, se había arrojado de tal manera que no estaba del todo borradas doscientos años después. También Tertuliano atribuye a los judíos las falsedades con que entonces se procuraba desacreditar nuestra fe y nuestra conducta; y dice que ellos son los autores de la mala idea que los paganos tienen de nuestra religión (Tert. In Marc. III c. 23).” Don Félix Amat, Tratado de la Iglesia de Jesucristo ó Historia Eclesiástica, año 1806, tomo III, página 5.

  • “Las atroces calumnias que los judíos esparcieron contra los cristianos, fueron causa de que desde el principio el pueblo gentil y sus magistrados los tuvieran por reos de toda maldad. Con esta preocupación, y facilidad con que se creen y extienden los rumores de cosas malas, se suponían comunes a todos los cristianos los particulares delitos de que era acusado alguno de ellos, o de que eran convencidos algunos herejes de los que desde entonces infestaron la Iglesia. Así los gentiles llegaron a figurarse que los dioses afligían al imperio romano porque toleraba a los cristianos, y atribuyeron a estos todas las calamidades públicas. Si el Tíber, dice Tertuliano [Apol. C.4 c.2], sube a los muros, si el Nilo no inunda los campos, si no llueve, si hay terremoto, hambre, peste, luego: cristianos a los leones.” Don Félix Amat, Tratado de la Iglesia de Jesucristo o Historia Eclesiástica, tomo III, página 49; año 1806.

  • “Ahora bien, los judíos, después de la ascensión de nuestro Salvador, culminaron su crimen contra él con la concepción de innumerables maquinaciones contra sus apóstoles. El primero fue Esteban, el cual aniquilaron con piedras; luego Jacobo, hijo de Zebedeo y hermano de Juan, que fue decapitado; y finalmente Jacobo, el que fue escogido en primer lugar para el trono episcopal de Jerusalén, después de la Ascensión de nuestro Salvador, y que murió del modo mencionado. Todos los demás apóstoles fueron amenazados de muerte con innumerables maquinaciones, y fueron expulsados de Judea y se dirigieron a todas las naciones para la enseñanza del mensaje con el poder de Cristo, que les había dicho: Id, y haced discípulos a todas las naciones.” Eusebio de Cesarea, Historia de la Eclesiástica, L. 3, C.5,2.

  • “Los judíos no cristianos odiarán más y más a los cristianos a quienes tendrán por renegados de su Dios y de su Patria. En todo el imperio las sinagogas serán centros de odio y de persecución.” Historia de la Iglesia Católica, Daniel Olmedo, SJ, Editorial Porrúa.

  • “En estos últimos siglos sus rabinos publicaron varias obras contra la Religión Cristiana: en estas combatían las verdades del Evangelio (la cuales también contienen su Talmud y sus libros antiguos) no por medio de la razón, sino por medio de ficciones y falsedades, inventando hechos del todo nuevos contrarios a sus propios libros antiguos, opuestos a la razón natural, y aun contra la misma Sagrada Escritura del viejo Testamento: de suerte que cada una de estas obras llevan consigo su propia confutación, y desde luego manifiestan el espíritu de la mentira, y de la abominación e impiedad que contienen.” Don Juan Joseph Heideck, Defensa de la religión cristiana, año de 1798, tomo IV, Carta primera, página 181.


5º Odio y desprecio de los judíos deicidas a la Iglesia Católica.

  • "El odio que sus padres tenían al Redentor glorioso, cuando vociferaron crucificadle, crucificadle, siguen teniéndole hasta el día de hoy todos los judíos, sin excepción alguna, por toda la extensión de la tierra. Este mismo odio y desprecio se extiende hasta a los mismos cristianos, especialmente a los católicos, a quienes tienen por infieles idólatras, y por gente más perversa del mundo.”  Don Juan Joseph Heideck, Defensa de la religión cristiana, año de 1798, tomo IV, Carta primera, página 176.

  • “Los judíos no cristianos odiarán más y más a los cristianos a quienes tendrán por renegados de su Dios y de su Patria. En todo el imperio las sinagogas serán centros de odio y de persecución.” Historia de la Iglesia Católica, Daniel Olmedo, SJ, Editorial Porrúa.

  • “Los judíos fueron los elementos más activos en fomentar el ambiente de odio contra los cristianos, a quienes consideraban como suplantadores de la ley mosaica… Esta actividad de los judíos debió de ejercer considerable influencia, pues nos consta que ya en tiempo de Nerón gozaban de gran ascendiente en Roma, y es bien sabido que, con ocasión del martirio de San Pedro y San Pablo, algunos insinuaron la idea de que habían muerto por celos de los judíos. Existiendo, pues, este ambiente, azuzado por el odio de los judíos, se concibe fácilmente la persecución de Nerón. Como capaces de toda clase de crímenes, fue fácil señalar a los cristianos como causantes del incendio de Roma. Al pueblo no le costó mucho creerlo.” Llorca, Villoslada, Laboa, Historia de la Iglesia Católica, BAC, 1959, Tomo I, Pág. 178.

  • “En aquel tiempo el malvado Poder que odia el bien y es enemigo de la salvación de los hombres, alzó a Simón, el padre y creador de estos grandes males, como el gran rival de los grandes y divinos apóstoles de nuestro Salvador. A pesar de ello, la gracia divina y celestial acudió a ayudar a sus siervos y apagó la llama del maligno con la manifestación y la presencia de ellos, y por su mediación humilló y abatió ‘toda altivez que se levanta contra el conocimiento de Dios’. Por esta razón ninguna urdimbre, ni de Simón ni de cualquier otro por aquel tiempo las producían, consiguió sostenerse en aquellos días apostólicos, pues todo lo vencía y dominaba el resplandor de la verdad y el mismo Verbo Divino, el cual justamente entonces, viniendo de Dios, había brillado sobre los hombres, floreciendo en la tierra y habitando con sus apóstoles. Inmediatamente, el encantador que hemos mencionado, como herido en los ojos del entendimiento por su destello divino y su entendimiento cuando ya habían sido descubiertas por el apóstol Pedro sus maquinaciones en Judea, emprendió el viaje muy largo al otro lado del mar y fue huyendo de Oriente a Occidente, con la certidumbre que únicamente allí podría seguir viviendo de acuerdo con sus ideas.” Eusebio de Cesarea, Historia de la Eclesiástica, L. 2, C.14,1.

  • “Por todas partes manifestaron el odio más implacable contra el Evangelio, y contra los fieles discípulos de Jesucristo.” Don Juan Joseph Heideck, Defensa de la religión cristiana, año de 1798, tomo IV, Carta primera, página 202.

  • “Los judíos no cristianos odiarán más y más a los cristianos a quienes tendrán por renegados de su Dios y de su Patria. En todo el imperio las sinagogas serán centros de odio y de persecución.” Historia de la Iglesia Católica, Daniel Olmedo, SJ, Editorial Porrúa.

Con los hechos narrados, detestables por la maldad, moviéndonos a misericordia por las almas, que en el mal uso de la libertad, han sido instrumentos de Satanás; lejos de promover odio hacia ellos, y pensando en sus almas inmortales, pedimos por su conversión, sin dejar de ser precavidos ante sus maquinaciones. “En definitiva es, pues, el diablo, el origen del pecado.” Pbro. Dr. Michael Schmaus, Tratado de Teología Dogmática, tomo II, §124, página 274.


6º Sagradas enseñanzas de los judíos anticristianos.

  • “Cuando Roma sea destruida, Israel será redimida”. (Talmud Abadian, s. n. con.)

  • “Tan pronto como el Mesías Rey se proclame a sí mismo, destruirá Roma y hará de ella un desierto. Espinas y rastrojos crecerán en el palacio del Papa. El empezará una guerra sin piedad a los no judíos y se les subyugará. Él los aniquilará en masa, matará sus reyes y asolará toda la tierra de los romanos. Él dirá a los judíos: ‘Yo soy el Mesías Rey por quien habéis estado esperando. Tomad la plata y el oro de los goyims’ “. (Josiah 60, 6, rabino Abarbanel a Da “Un judío que mata a un cristiano no comete pecado, sino que ofrece un sacrificio aceptable a Dios”. (Abhdah Zarah 26 b, Tosephoth).niel 7, 13).

  • “Exterminar a los cristianos es algo necesario”. (Zohar 11, 43 

  • “Si un judío mata a un cristiano no hay pecado”. (Sepher or Israel, 177 

  • “Los judíos tienen que ocultar su odio por los cristianos”. (Iore Dea 148, 12 h).

  • “Los judíos deben destruir los libros de los cristianos, como el Nuevo Testamento”. (Shabbath 116 a – Nota: El Dr. Israel Shahak -judío- de le universidad hebrea, cuenta como los israelitas quemaron cientos de ejemplares del Nuevo Testamento en la ocupación de Palestina del 23 de marzo de 1.980, en su libro: “Historia Judaica, Religión Judaica”, pág. 21).

  • “no se puede dar alegría mayor a Dios bendito que ésta que hacemos exterminando a los impíos y a los cristianos de este mundo.”  SepherOr Israel. Fol. 180

  • “A los cristianos se les debe matar sin misericordia” Aboda Zarah (26b) Talmud


7º Sentencias de los santos sobre los judíos después del deicidio.

  • “Que tan propio es del mundo ser malo, como de los judíos el ser pérfidos; y que como no hay esperanza que mejore el mundo, así no la hay de que estos sean buenos.” San Dídimo en Epist. Petri. I.

  • "El buey conoció a su dueño, el jumento, el pesebre y casa de su señor; pero los judíos ciegos no le conocieron: ¡Gran ceguedad, y desdicha! O duriora laxis Judeorum pectora, que se ablanden las piedras, quebrantándose unas con otras, y siempre los corazones de los judíos con mayor pertinacia! Pilatos se ablandó, el Centurión cree, Judas se confiesa, el cielo se oscurece, la tierra tiembla, las sepulturas se abren, toda la naturaleza se vuelve, algunos de los judíos de aquel tiempo se convirtieron: Revertebantur percutientes pectora sua Lucas XXII. Y que haya quien permanezca de ellos hoy en su dureza. ¡Gran ceguedad! Pero también se dice, que al fin del mundo conocerán su error; pero de aquí allá qué persecuciones habrán hecho en nuestra Iglesia, y Santa Fe Católica?.” San Ambrosio.

  • “Son y fueron de más duros corazones, que los elementos, y que todas las cosas insensibles”. San Gregorio, Homilía 10 super Evangelia.

  • “Los judíos después de haber matado al Justo, y antes de Él a los profetas, ahora deshonran y alzan increpaciones contra los cristianos, y cuando pueden aún les quitan la vida.” San Justino en su diálogo con el judío Trifón

  • La sinagoga judía es: “Una casa de impiedad, un receptáculo de maldades, que Dios mismo había condenado”. San Ambrosio arzobispo de Milán, Epístola IX al emperador Teodosio.

  • Los judíos son: “Nación de asesinos, rapaces, voraces, pérfidos ladrones”. San Juan Crisóstomo.

  • "¡Pobres judíos! Vosotros atrajisteis una terrible maldición sobre vuestras cabezas al decir: "Su sangre caiga sobre nosotros y sobre nuestros hijos", y esa maldición, raza miserable, la lleváis hasta el día de hoy, y al Final de los Tiempos recibiréis el castigo de esa sangre inocente. ¡Oh, Jesús mío!... Yo no seré obstinado como los judíos. ¡Yo te amaré, por siempre, por siempre, por siempre!" San Alfonso María de Ligorio sobre este pasaje de la Pasión de Cristo.

  • “Siempre que el judío os dice a vosotros: fueron los hombres los que nos hicieron la guerra, fueron los hombres los que conspiraron contra nosotros; contestadles: los hombres no os hubieran hecho la guerra si Dios no lo hubiera permitido.” “Mi verdadera guerra es contra los judíos… los judíos han sido abandonados por Dios, y por el crimen de este Deicidio no hay expiación posible.” San Juan Crisostomo, Oratio IV Adversus Iudaeos.

  • “Pero ahora vosotros habéis eclipsado todas las maldades del pasado, pero de ningún modo dejasteis atrás el grado sumo del delito, mediante vuestra locura cometida contra Cristo. Por ello estáis ahora siendo castigados peor aún que en el pasado. Toda vez que, si ésa no es la causa de vuestra actual deshonra, ¿por qué motivo, aun siendo vosotros unos asesinos de niños, Dios se contentó con vosotros en otro tiempo y en cambio vuelve ahora la espalda a quienes llegan a tales atrevimientos? Verdaderamente está claro que os atrevisteis a un delito mucho mayor y peor que el infanticidio y que cualquier delito asesinando a Cristo”. San Juan Crisostomo, Oratio VI, 2 Adversus Iudaeos.

  • “Los judíos han sido dispersados por todo el mundo, para que mientras paguen la culpa de tan gran crimen, puedan ser testigos de nuestra Redención” San Bernardo de Claraval, Epístola 363 a la Iglesia de Francia Oriental.

  • “Fácil es a esto la respuesta, y ella de acuerdo a lo establecido en el Concilio general [IV de Letrán, año 1215, c. 68.], que los judíos de ambos sexos en todo territorio de cristianos en todo tiempo deben distinguirse en su vestido de los otros pueblos. Esto les es mandado a ellos en su ley, es a saber, que en los cuatro ángulos de sus mantos haya orlas por las que se distingan de los demás”. Santo Tomás de Aquino consultado por la Duquesa de Brabante sobre si era conveniente que en sus dominios los judíos fueran obligados a llevar una señal distintiva para diferenciarse de los cristianos.

  • “Los judíos no pueden lícitamente retener lo adquirido por usura, estando obligados a restituir a quienes hayan extorsionado … Los judíos por razón de sus culpas están en perpetua servidumbre, los señores pueden por lo tanto, tomarles sus cosas, dejándoles lo indispensable para la vida” Santo Tomás de Aquino, Opera Omnia. Edición Pasisills, 1880. Tábula 1 a-o, tomo XXXIII, p. 534.

  • Y además: “A los judíos no se les debería permitir quedarse con lo obtenido por medio de la usura; lo mejor sería que se les obligara a trabajar para ganarse la vida, en vez de no hacer otra cosa que hacerse más avaros” Santo Tomás de Aquino, De regimine principum.

  • “Los judíos se ocupan de asuntos comerciales, amasan enormes sumas de dinero de estas actividades, y proceden sistemáticamente a despojar a los cristianos de sus bienes y posesiones por medio de sus exacciones usurarias. Aunque al mismo tiempo ellos piden prestadas sumas de los cristianos a un nivel de interés inmoderadamente alto, para el pago de las cuales sus sinagogas sirven de garantía, no obstante sus razones para actuar así son fácilmente visibles. Primero de todo, obtienen dinero de los cristianos que usan en el comercio, haciendo así suficiente provecho para pagar el interés convenido, y al mismo tiempo incrementan su propio poder. En segundo lugar, ganan tantos protectores de sus sinagogas y de sus personas como acreedores tienen”. Papa Benedicto XIV, Encíclica: A quo primum, 14 de junio de 1751.

  • "El pueblo judío … llegado el tiempo de la plenitud, ingrato y pérfido, condenó indignamente a su Redentor a ser muerto con muerte ignominiosa … omitiendo las numerosas modalidades de usura con las que por todas partes, los hebreos consumieron los haberes de los cristianos necesitados, juzgamos como muy evidente ser ellos encubridores y aun cómplices de ladrones y asaltantes que tratan de traspasar a otro las cosas robadas y malversadas u ocultarlas hasta el presente, no sólo las de uso profano, mas también las del culto divino. Y muchos con el pretexto de tratar asuntos propios de su oficio, ambicionando las casas de mujeres honestas, las pierden con muy vergonzosos halagos; y lo que es más pernicioso de todo, dados a sortilegios y encantamientos mágicos, supersticiones y maleficios, inducen a muchos incautos y enfermos a los engaños de Satanás, jactándose de predecir el futuro, tesoros y cosas escondidas… Por último tenemos bien conocida e indagada la forma tan indigna en que esta execrable raza, usa el nombre de Cristo, y a qué grado sea dañosa a quienes habrán de ser juzgados con dicho nombre y cuya vida pues está amenazada con los engaños de ellos”. Papa San Pío V, bula: Hebraeorum Gens, 26 de febrero de 1569.

  • “Un fragmento notable que se conserva con este titulo hace responsable a los judíos de sus miserias y desgracias. La causa fueron los crimenes que cometieron contra el Mesias.” Homilia de San Hipólito contra judíos, Cood. Vaticanus gr. 1431. Patrología, Prof. Johannes Quasten, tomo 1, página 487, Editorial BAC.

  • “El Padre sufrió en el Hijo, y el Hijo en los profetas. La obstinación de los judíos, especialmente en la muerte de Cristo, fue la causa de que el Salvador se volviera hacia los gentiles, los pobres y los miserables, invitándolos a entrar en su reino. Por eso Jerusalén ha cesado de ser ciudad de Dios e Israel ha venido a ser un pueblo de apátridas en el mundo. Sin embargo, Dios sigue exhortando aún a los judíos a hacer penitencia y aceptar la salvación eterna por medio del bautismo.” San Cipriano, Adversus Judaeos. Patrología, Prof. Johannes Quasten, tomo 1, página 664, Editorial BAC.

  • “Hacían morir a los cristianos siempre que podía.” San Justino, Dialog. Cum Triph. N. 95.

  • San Jerónimo, Ep. ad Dar.: “¿Qué esperas, ó judío incrédulo? Tú cometiste muchos delitos en tiempo de los jueces: tú idolatría te hizo esclavo de las naciones vecinas; pero Dios tuvo luego compasión de ti, y no tardó a enviarte salvadores. Tú multiplicaste tus idolatrías en tiempo de tus reyes; pero las abominaciones en que caíste en los reinados de Acaz y Manasés, no fueron castigados sino con setenta años de cautividad. Reinó Ciro, y te volvió tu patria, tu templo, y tus sacrificios. Finalmente quedaste abatido por Vespasiano y Tito. Cincuenta años después Adriano acabó de exterminarte, y llevas ya cuatrocientos años de opresión. ¿Qué has hecho pues, o pueblo ingrato? Esclavo de todos los países y de todos los príncipes, tú no sirves a dioses extranjeros. ¿Cómo es que te haya olvidado Dios que te había elegido? ¿Qué se han hecho de sus antiguas misericordias? ¿Qué crimen, qué atentado mayor que la idolatría, te hace sufrir un castigo que nunca te habían acarreado tus idolatrías? ¿Callas? ¿No puedes comprender porque está Dios tan inexorable? Acuérdate de cuando tus padres dijeron: su sangre caiga sobre nosotros, y sobre nuestros hijos; y también: No tenemos otro Rey que el Cesar. No será pues tu rey el Mesías: quédate con el que elegiste: seas esclavo del Cesar y de los reyes, hasta que haya entrado la plenitud de los gentiles, y en fin se salve todo Israel.” Don Félix Amat, Tratado de la Iglesia de Jesucristo o Historia Eclesiástica, tomo III, cap. 1, página 41; año 1806.


8º Declaraciones de Romanos Pontífices sobre el pueblo judío después de la Crucifixión.

  • “Que ni siquiera los judíos se atrevan a jugar o comer o mantener familiaridad con los cristianos”. Papa Paulo IV, “Cum nimis absurdum”, 1555.

  • “Nosotros amonestamos a su Alteza, para que cese de tolerar que los judíos gobiernen sobre los cristianos y ejerzan autoridad sobre ellos. Ya que permitir que los cristianos estén subordinados a los judíos y estén sujetos a su arbitrio, es lo mismo que oprimir a la Iglesia de Dios y exaltar a la Sinagoga de Satanás. Desear agradar a los enemigos de Cristo, significa ultrajar a Cristo mismo.” Papa Gregorio VII al rey Alfonso VI de Castilla en el año 1080.

  • “…Sin embargo, la impiedad de los judíos, iniciada en todas las artes más perversas, llega a tanto que es necesario, si se quiere atender a la salud común de los cristianos, poner remedio rápido a la fuerza del mal.” Papa San Pío V.

  • "Nuestros modos de vida y los de los judíos son extremadamente diferentes, y los judíos pervertirán fácilmente a las almas de las gentes sencillas a su superstición e incredulidad si tales gentes están viviendo en continua e íntima conversación con ellos." Papa Alejandro III, decretal:'Ad hoec.'

  • “Nos, que anhelamos con todo Nuestro corazón la salvación de las almas, os concedemos plena autoridad por las presentes cartas para desterrar a los judíos…” Papa Inocencio IV a San Luis Rey de Francia.

  • “Que ni siquiera los judíos se atrevan a jugar o comer o mantener familiaridad con los cristianos”. Papa Paulo IV, “Cum nimis absurdum”, 1555.

  • “Desde el siglo XII, los judíos debían habitar separados de los cristianos en un barrio de los suburbios, que se decía en España judería y en otras naciones ghetto. Para que la distinción fuera más clara y consiguientemente se pudiesen evitar con más facilidad el trato mutuo y los noviazgos entre personas de una y otra religión, se les obligaba, máxime desde el Concilio IV de Letrán, a llevar en el traje un distintivo, consistente en un gorro puntiagudo y una franja amarilla o roja cosida al vestido. Prohibíaseles el cohabitar con mujeres cristianas en calidad de mancebas (el matrimonio era nulo) o como criadas o vender esclavos cristianos y el forzar a nadie a la circuncisión. No podían desempeñar cargos oficiales, si bien esta ley fue violada frecuentemente por voluntad de los mismos reyes. Lo mismo se diga de la prohibición que tenían los cristianos de consultar a los médicos o cirujanos judíos, a no ser en caso de necesidad. El culto judaico no podía celebrarse en público, ni era lícito construir nuevas sinagogas donde no las hubiese, pero sí restaurar las existentes. (Los Sumos Pontífices) Gregorio IX y Honorio IV mandaron recoger los libros del Talmud, por el odio que respira y las horrendas calumnias que contiene contra Cristo y el cristianismo.” 'Historia de la Iglesia Católica', Llorca, Villoslada, Laboa; BAC, 1959, Tomo II, Parte II, Cap. XIV, pg. 737.

  • "El
 Colegio
 de
 San
 Bartolomé
 el
 Viejo,
 de
 Salamanca,
 implantado
 por
 el
 arzobispo
 Don
 Diego
 de
 Anaya
 y
 aprobado
 por
 bulas
 de
 Benedicto
 XIII
 en
 1414
 y
 Martín
 V
 en
 1418,
 prohibía
 el
 ingreso
 de
 cualquier
 grado
 de
 parentesco
con
judíos,
 “por 
remoto
que
fuese”."
 Domínguez 
Ortiz,
 'Los 
conversos
 de 
origen
 judío', 
pág.
57
XIV


9º ¿Que debemos hacer?

En los días presentes que se vive la apostasía casi general, el Santo Sacrificio oficialmente ha sido abolido de las Iglesias católicas como fruto evidente de la abominación en el lugar santo como se consigna en las Sagradas Escrituras; es claro que presenciamos una Iglesia eclipsada, Roma ha perdido la fe como lo anunció Nuestra Señora en La Salette, es evidente el triunfo momentáneo de la Sinagoga de Satanás.

“Cuando viereis que la abominación de la desolación, que fue dicha por el profeta Daniel, está en el lugar santo, el que lee entienda. Entonces los que estén en la Judea huyan a los montes. Y el que en el tejado, no descienda a tomar alguna cosa de su casa. Y el que el campo, no vuelva a tomar su túnica… habrá grande tribulación, cuál no fue desde el principio del mundo hasta ahora, ni será. Y si no fuesen abreviados aquellos días, ninguna carne seria salva: más por lo escogidos aquellos días serán abreviados.”  Evangelio de San Mateo XXIV, 15-22.  

Mucho tiempo se puede emplear en analizar la apostasía casi general que vivimos en nuestros días, las estrategias utilizadas por la gran ramera que destruye la obra de Dios Nuestro Señor, las grandes traiciones a los pueblos católicos; corriendo el grave riesgo de la desolación espiritual, un panorama en el cuál nada se puede hacer contra tan gigantescos enemigos, viniéndose a conformar con no ser tan malo como los demás o en vivir católicamente en el discurso y culpando al universo mundo del estado personal de pecado habitual.

La solución es muy sencilla: vivir en gracia de Dios, recordar: alma salvada todo esta salvado, alma perdida todo esta perdido…

Por esta razón San Agustín escribe: ‘Bene vivamus, et bona sunt tempora. Nos sumus tempora: quales sumus, talia sunt tempora’. “Vivamos bien, y serán buenos los tiempos. Los tiempos somos nosotros; como somos nosotros, así son los tiempos.” Sermón LXXX. 

Desde luego, cada uno debe cumplir con sus deberes de estado y su misión histórica, pero lo fundamental es la salvación eterna de nuestra alma, no se puede descuidar asunto tan importante, esencialmente porque es el fin y motivo de nuestra vida. 

La Iglesia Católica está eclipsada, la Iglesia remanente con miles de errores humanos, perseguida a muerte por el dragón infernal, infiltrada por los enemigos de todos los tiempos, los judíos, lo cuál no tiene ninguna rareza o cosa de que extrañarse, por ello es fundamental asegurar la salvación eterna de nuestras almas. 

Si Usted tiene posibilidad de asistir a la santa misa verdadera, ¡bendito sea Dios!, pero recuerde que son lugares combatidos por Satanás, muchos de ellos en contra de toda razón reconocen a la bestia de "Francisco" -Jorge Marío Bergoglio como "Papa"- en fin, es parte de la gran apostasía casi general, de la gran confusión. 

En tanto cuanto además de los santos sacramentos para quienes tienen esa fortuna, se debe en general vivir solidaménte en la verdadera devoción a la Santísima Virgen María, instruyendose para ello, en el libro de San Luis María G. de Montfort: "Tratado de la verdadera devoción", lo cuál asegura nuestra salvación eterna. 

Estos son los tiempos que nos han tocado vivir, y aquí debemos alcanzar la salvación eterna con la gracia de Dios; destierre de su vida los pretextos y la costumbre mediocre de culpar al universo mundo de nuestra falta de virtud y santidad de vida; adelante, siempre adelante con la firme convicción de que Dios Nuestro Señor nunca abandona a sus hijos,  por ello se requiere ánimos fuertes, mentes ágiles, destreza en el manera católico como debe vivirse en esta apostasía casi general, entre amigos o enemigos, en la riqueza o pobreza, vida larga o corta, enfermedad o salud, con este o con aquél genio, siempre se debe: amar y servir a Dios Nuestro señor en la presente vida, para ver y gozar eternamente en el cielo.

  • "Pues bien, repetimos, afirmamos y proclamamos que tenemos cifradas nuestras mejores esperanzas en merecer por el rezo del Santo Rosario los auxilios que necesitamos" Papa León XIII, Encíclica: "Iucunda Semper", Septiembre 8 de 1894.

  • "Aún cuando os hallaseis en el borde del abismo o tuvieseis ya un pie en el infierno; aunque hubieseis vendido vuestra alma al diablo; aun cuando fueseis un hereje endurecido y obstinado como un demonio, tarde o temprano os convertiréis y os salvaréis, con tal que (lo repito, y notad las palabras y los términos de mi consejo) recéis devotamente todos los días el Santo Rosario hasta la muerte, para conocer la verdad y obtener la contrición y el perdón de vuestros pecados." San Luis María G. de Montfort, El secreto del Rosario.












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