El Señor Obispo excomulgado, Squetino Shattenhofer, es un verdadero peligro para la Iglesia Católica.


08 Nov
08Nov



“Abatida ha sido tu soberbia hasta los infiernos, cayó tu cadáver: debajo de ti se tenderá la polilla, y tu cobertura serán los gusanos. ¿Cómo caíste del cielo, ó Lucifer, que nacías por la mañana? ¿Cómo caíste en tierra, tú que llagabas las gentes? Tú que decías en tu corazón: Subiré al cielo, sobre los astros de Dios ensalzaré mi solio, me sentaré en el monte del testamento, a los lados del Aquilón. Subiré sobre la altura de las nubes, semejante seré al Altísimo. Más al infierno serás precipitado en lo profundo del lago: Los que te vieren, se inclinarán a ti, y te contemplarán: ¿Por ventura es este el hombre, que conturbó la tierra, que estremeció los reinos?” Profeta Isaías XIV, 11.


El Señor Obispo excomulgado, don Juan José Squetino Shattenhofer, es un verdadero peligro para la Iglesia Católica, por su costumbre consuetudinaria de conferir las ordenes sagradas en contra del Derecho Canónico, con inminente peligro para la salud espiritual de las almas, en detrimento de la Esposa Inmaculada de Jesucristo Nuestro Señor.

Aunque muchos aseguran que no es obispo, por defectos sustanciales, no tengo evidencias que testifiquen tal argumento; lo cierto es que fue ordenado sacerdote con su hermano: Hugo Daniel Squetino Schattenhofer [quien abandonó el sacerdocio] en septiembre de 1991 de manos de Monseñor Moisés Carmona, consagrado obispo -Squetino- por José Franklin Urbina Aznar, obispo casado, en 1999; mismo que fue consagrado en 1993 por otro Obispo casado, el cubano José Ramón López Gastón.

El Señor Obispo, don Juan José Squetino Shattenhofer, es excomulgado o fuera de la comunión de la Iglesia por sus propios hechos, de violación directa al sigilo sacramental, consignado en el canon  2369  § 1., del Código de Derecho Canónico: “El confesor que tuviere la osadía de quebrantar directamente el sigilo sacramental queda excomulgado con excomunión reservada de un modo especialísimo a la Sede Apostólica;" En este rubro es necesario advertir, que el obispo mencionado, utiliza los secretos de la confesión como medio de control.


“Confundir las instituciones con los hombres, querer santificar al Papa, por el mero hecho de ser Papa, es ponerse en peligro de caer en una ‘Papolatría’, muy ajena a la verdad revelada”. Pbro. Dr. Joaquín Sáenz y Arriaga, 'Sede Vacante', capítulo 1º.


Contenido

I.- Las ordenes sagradas.

II.- Ordenaciones conferidas por el Señor Obispo, don Juan José Squetino Shattenhofer.

III.- Escritos del Señor Obispo, don Juan José Squetino Shattenhofer, ante los hechos de los sacerdotes ordenados por él.

IV.- Enseñanzas de la Iglesia sobre los sacerdotes que abandonan su ministerio.

V.- Odio y desprecio de los judíos a la Iglesia Católica.

VI.- Declaraciones de los Romanos Pontífices sobre los judíos.

VII.- Escritos de los santos sobre los judíos.

VIII.- El judaísmo subterráneo o infiltrado en la Iglesia Católica, destruye el sacerdocio católico y aspira a controlar la investidura del Romano Pontífice. 



I.- Las ordenes sagradas.


La vida de la Iglesia Católica tiene su fuerza central en el Santo Sacrificio del Altar, de donde se distribuye a las almas el Cordero celestial, el Pan de los Ángeles, a Nuestro Señor Jesucristo en la sagrada comunión.

La Santa Misa requiere imprescindiblemente del sacerdote, el cuál se debe preparar, cuidar y conservar para desempeñar santamente la vocación recibida por Dios Nuestro Señor: “El sacerdocio es la suprema dignidad entre todas las dignidades creadas.” San Alfonso María de Ligorio, Selva de materias predicables e instructivas, cap. I, 1.

La Iglesia Católica es muy clara en sus mandatos, doctrina y enseñanzas sobre las órdenes sagradas, menciono algunas:

1.- “Pondrá el obispo sumo interés en visitar frecuentemente el seminario por sí mismo y en velar con esmero por la formación que se da a los seminaristas tanto literaria y científica como eclesiástica, procurando adquirir datos más completos, sobre todo con ocasión de las sagradas órdenes, acerca de la índole, piedad, vocación y aprovechamiento de los mismos.” Código de Derecho Canónico, canon 1357, 2. 

2.- “Las señales principales de vocación divina al estado eclesiástico son las siguientes: ciencia conveniente, probidad de vida, recta intención, o sea deseo de emplearse en el servicio de Dios y salud de las almas... Cualquiera que sin vocación manifestada por estas señales abraza el estado eclesiástico, no se libra de la nota de presuntuoso y aun de cometer pecado grave por exponerse a riesgo inminente de condenación... mayor riesgo aún corren los obispos que ordenan de mayores a los no llamados al estado sacerdotal, según aquello del Apóstol, 1 Tim., 5, 22: Manus cito nemini imposueris, neque communicaveris peccatis alienis.” Padre Juan B. Ferreres, ‘Derecho sacramental’, cuarta edición 1932, página 211.

3.- “El Obispo no debe conferir a nadie las ordenes sagradas si no tiene certeza moral, fundada en pruebas positivas, de la idoneidad canónica del candidato.” Código de Derecho Canónico, canon 973  § 3.

4.- “Así como deben con toda diligencia cultivar la vocación divina y fortalecerla, así con no menor celo deben, a tiempo, separar y alejar a los que juzgaren desprovistos de las cualidades necesarias, y que se preveé, por lo tanto, que no han de ser aptos para desempeñar digna y decorosamente el ministerio sacerdotal… sin respetos humanos y sin aquella falsa compasión que sería una verdadera crueldad no sólo para la Iglesia, a quien se daría un ministro inepto o indigno, sino también para con el mismo joven, que, extraviado ese camino, se encontraría expuesto a ser piedra de escándalo para sí y para los demás, con peligro de eterna perdición.” SS. Papa Pío XI, ‘Ad Catholici Sacerdotii’,  No. 53, 20 de diciembre de 1935.

5.- “Pero la responsabilidad siempre principal será la del Obispo, el cual, según la gravísima ley de la Iglesia, no debe conferir las sagradas órdenes a ninguno de cuya aptitud canónica no tenga certeza moral fundada en razones positivas; de lo contrario, no sólo peca gravísimamente, sino que se expone al peligro de tener parte en los pecados ajenos [CDC c. 973, 3] ; canon en que se percibe bien claramente el eco del aviso del Apóstol a Timoteo: “A nadie impongas de ligero las manos ni te hagas participe de pecados ajenos” [1 Tim. 5, 2]. “Imponer ligeramente las manos es (como explica nuestro predecesor San León Magno) conferir la dignidad sacerdotal, sin haberlos probado, a quienes no tienen ni la edad conveniente, ni el mérito de la obediencia, ni han sufrido los debidos exámenes, ni el rigor de la disciplina, y ser participe de pecados ajenos es hacerse tal el que ordena cual es el que no merecía ser ordenado” (Ep. 12: PL 54, 647), porque, como dice San Juan Crisóstomo, dirigiéndose al Obispo, “pagarás también tú la pena de sus pecados, así pasados como futuros, por haberle conferido la dignidad” (Hom. 16 in Tim: PG 62, 587)”. SS. Papa Pío XI, ‘Ad Catholici Sacerdotii’,  No. 56, 20 de diciembre de 1935.

6.- “Por lo demás, si guardan diligentemente todas las prescripciones canónicas, si todos se atienen a las prudentes normas que, pocos años ha, hicimos Nos promulgar por la Sagrada Congregación sobre esta materia (Instructio super scrutinio candidatorum instituendo antequam ad Ordines promoventur -1 de dic. 1930-: AAS 23) se ahorrarán muchas lágrimas a la Iglesia y al pueblo fiel mucho escándalo.” SS. Papa Pío XI, ‘Ad Catholici Sacerdotii’,  No. 58, 20 de diciembre de 1935.

7.- “Ni se dejen apartar, tanto los Obispos como los superiores religiosos, de esta bien necesaria severidad por temor a que llegare a disminuir el número de sacerdotes de la diócesis o del Instituto. El Angélico Doctor santo Tomás se propuso ya esta dificultad, a la que responde así con su habitual sabiduría y lucidez: “Dios nunca abandona de tal manera a su Iglesia que no se hallen ministros idóneos suficientes para las necesidades de los fieles si se promueve a los que son dignos y se rechaza a los indignos” (Suppl. 36, 4 ad 1). Y en todo caso, como bien observa el mismo Santo Doctor, repitiendo casi a la letra las graves palabras del Concilio ecuménico IV Lateranense (Conc. Later. IV, ann. 1215, c. 22) “Si no se pudieran encontrar tantos ministros como hay ahora, mejor es que haya pocos buenos que muchos malos (Suppl. 136, 4 ad a)”… ¡Que terribles cuentas tendremos que dar, venerables hermanos, al Príncipe de los Pastores, al Obispo supremo de las almas, si las hemos encomendado a guías ineptos y a directores incapaces!”. SS. Papa Pío XI, ‘Ad Catholici Sacerdotii’,  No. 60, 20 de diciembre de 1935.


“Una cosa es lo que ‘debe’ ser y otra lo que es en realidad. Hay obispos santos, muy santos, así como hay obispos pecadores, muy pecadores.” Pbro. Dr. Joaquín Sáenz y Arriaga,  'Sede Vacante', página 4.


II.- Ordenaciones conferidas por el Señor Obispo, don Juan José Squetino Shattenhofer.


1.- Fray Ignacio Luna, en el 2000 ¿dónde está, quién lo preparó, que ha hecho por él?

2.- Emilio José Fattore Guerra, 10 de mayo de 2003.

3.- Víctor Darío Javier Varela Pérez, 23 de febrero de 2008, expulsado de la Fundación San Vicente Ferrer por escándalos morales asegura el mismo monseñor Squetino, más tarde, ordenado bajo condición por otro obispo.

4.- Ariel Jesús Damín.

5.- Daniel Osvaldo Cruz Martínez, 2 de diciembre de 2012.

6.- Juan María Ronny Alfredo Ibacache Monroy, 21 de noviembre de 2013, autodidacta, en seis meses de estadía recibió las órdenes sagradas, para después abandonarlo.

7.- Felipe Christian Bernardo Muñoz Lillo, 21 de noviembre de 2013, vuelto al modernismo conforme al testimonio de monseñor Squetino.

8.- Adrián Antúnez Claudio, 13 de septiembre de 2014, con tan sólo cuarenta días de conocerlo, abandonó el sacerdocio. Afirma monseñor Squetino: “Era un buen chico, pero pobre…”

9.- Francisco Tovar Montoya, 14 de junio de 2016.

10.- Darovis Alfonso María Caballero Sosa, ordenado en una visita silenciada a Matanzas, Cuba, el 5 de julio de 2016; ahora afirma monseñor Squetino: “Pobre Darovis, esta loco, esta con las ideas del bautismo de deseo y me han dicho que quiere ser obispo”.

11.- José Ramón Gonzales, unido con vinculo matrimonial, 22 de mayo de 2019 subdiaconado, 27 de mayo el diaconado, 15 de septiembre de 2019  el orden sacerdotal.


La mayoría han abandonado el sacerdocio o sostienen doctrinas heréticas. Cada ordenación tiene su historia, en su mayoría contra el Derecho Canónico, en un ambiente de “espiritualidad”, “santidad”; justificando los atropellos canónicos en el estado de necesidad por la ausencia del Papa, pero ya que “tengamos Papa, todo se va a solucionar”. 

Tiene la infame costumbre y afición desordenada, el Señor Obispo Squetino, de crear una serie de calumnias que no sustenta nunca, de crear  discursos en supuestas evidencias que siempre son exageradas y regularmente falsas, sobre todo en "pecados" contra el sexto y noveno mandamiento, a cada uno de los sacerdotes que son expulsados, se retiran o abandonan la Fundación San Vicente Ferrer, mostrándolos como si fueran enemigos declarados, motivo por el cual no deben dialogar con ellos, previniendo así toda verdad que descubra los descuidos del señor obispo; sus señalamientos son expuestos hasta que abandonan su Instituto, para hablar libremente en su ausencia, con una alta dosis de sentimentalismo, acompañado regularmente con un aíre de santidad y humildad, donde por lo regular el Sr. obispo Squetino ocupa el lugar de víctima, del pobrecito, del inocente que confió en la buena voluntad. 

En verdad es curioso, los pocos o nulos que están a su alrededor son buenos y santos, los que le abandonan son los soberbios, lujuriosos, herejes, cismáticos, innombrables. ¿En qué momento se hicieron malos? Y todos los elementos, dichos, hechos predicados por el Obispo Squetino  contra sus sacerdotes, son por lo regular platicados, casi nunca por escrito -claro, para no causar escándalo-, de todas las abominaciones que predica de los que le abandonan, invoca testigos que son sus adictos, o incondicionales a quienes les adiestra regularmente desde el confesionario. 

Las descalificaciones sin sustento del Señor obispo Squetino, las infamias que predica y escribe de sus hermanos en el episcopado,  de las Congregaciones que hacen un gran esfuerzo por sostener la fe católica, para quien son todos unos mercenarios, interesados en su teoría de la acefalía perenne, de utilizar la investidura eclesiástica para su beneficio personal, colocándose Squetino en el verbigracia de todo lo bueno, como suele ser costumbre de los soberbios, de los espíritus inferiores y de los judíos.


“El hebreo es el dios viviente, el dios encarnado; es el hombre celeste, el Adán Kadmon. Los otros hombres son terrestres, de raza inferior. Sólo existen para servir al hebreo. Son pequeñas bestias.” Kaballah ad-Pentateuco, Fol. 97, Col. I.

“Los judíos tienen que ocultar su odio por los cristianos”. (Iore Dea 148, 12 h).



III.- Escritos del Señor Obispo, don Juan José Squetino Shattenhofer, ante los hechos de los sacerdotes ordenados por él.


Desde luego, nunca tiene la culpa, es perfecto, escribe Squetino que los errores de los que le abandonan es responsabilidad de la soberbia de los sacerdotes, de la falta del Papa; asegura, que hizo cuanto pudo, que reza mucho por ellos y que es un padre amoroso, aunque con algunos defectos.


“El Papa puede incurrir en el vicio de simonía, como cualquier otro hombre. Y, en realidad, el pecado que se comete es tanto más grave cuanto más alto es el puesto que ocupa el pecador. También es cierto que aunque sea el Papa el despensero mayor de los bienes de la Iglesia, éstos no le pertenecen como si en realidad fuera su dueño y poseedor.” Santo Tomás de Aquino, Suma teológica II, II, C. 100, a. 2, r. 7.



1.- “Sí se han ido sacerdotes de la Fundación y quizás se seguirán yendo, pero le digo una cosa, no creo que sea por los años de sacerdocio o de estudios, a lo que puedo ver hoy, toda esa deserción es por causa de la soberbia de los sacerdotes, todos los sacerdotes que se fueron, tienen una misma nota aunque la manifiestan diferente, la soberbia”. Monseñor Juan José Squetino, “Estimado Padre”, 25 de junio de 2019.

2.- “Para mí, Padre, los sacerdotes soberbios, rebeldes, murmuradores, son los que abandonan, tengan 10 o 2 años de seminario, esto lo vengo constatando desde hace años.” Monseñor Juan José Squetino, “Estimado Padre”, 25 de junio de 2019.

3.- “Nombran a sacerdotes que estuvieron con nosotros, y que ya no están, por los motivos que sean, pregúntenle a ellos. Los nombran como si fuera un escándalo de mi parte o por culpa mí, lo que no siempre es así. (sic.)”. Monseñor Juan José Squetino, “Acusación contra mons. Squetino por un sacerdote”, 31 de agosto de 2019.

4.- “Querer hacer creer que los Sacerdotes que estuvieron o pasaron por la Fundación se fueron por culpa mía y sólo mía es ridículo y calumnioso.” Monseñor Juan José Squetino, “Acusación contra mons. Squetino por un sacerdote”, 31 de agosto de 2019.

5.- “Seguirán viniendo, seguirán pasando y se seguirán yendo quizás otros de aquí y de todos los grupos sedevacantes que existen porque así son las consecuencias de no tener al Papa.” Monseñor Juan José Squetino, “Acusación contra mons. Squetino por un sacerdote”, 31 de agosto de 2019.


“Toda esa autosuficiencia con que, por ser obispos, se sienten incapaces de equivocarse, de caer en falta contra la justicia y contra la caridad, contra la ley de Dios y la misma ley de los hombres, debería ser la preocupación constante de un gobierno eclesiástico que teme al Señor.”  Pbro. Dr. Joaquín Sáenz y Arriaga, ‘Sede Vacante’, capítulo II.


IV.- Enseñanzas de la Iglesia sobre los sacerdotes que abandonan su ministerio.


1.- “Pero la responsabilidad siempre principal será la del Obispo, el cual, según la gravísima ley de la Iglesia, no debe conferir las sagradas órdenes a ninguno de cuya aptitud canónica no tenga certeza moral fundada en razones positivas; de lo contrario, no sólo peca gravísimamente, sino que se expone al peligro de tener parte en los pecados ajenos [CDC c. 973, 3]; canon en que se percibe bien claramente el eco del aviso del Apóstol a Timoteo: “A nadie impongas de ligero las manos ni te hagas participe de pecados ajenos” [1 Tim. 5, 2]. “Imponer ligeramente las manos es (como explica nuestro predecesor San León Magno) conferir la dignidad sacerdotal, sin haberlos probado, a quienes no tienen ni la edad conveniente, ni el mérito de la obediencia, ni han sufrido los debidos exámenes, ni el rigor de la disciplina, y ser participe de pecados ajenos es hacerse tal el que ordena cual es el que no merecía ser ordenado” (Ep. 12: PL 54, 647), porque, como dice San Juan Crisóstomo, dirigiéndose al Obispo, “pagarás también tú la pena de sus pecados, así pasados como futuros, por haberle conferido la dignidad” (Hom. 16 in Tim: PG 62, 587)”. SS. Papa Pío XI, ‘Ad Catholici Sacerdotii’,  No. 56, 20 de diciembre de 1935.

2.- “Las señales principales de vocación divina al estado eclesiástico son las siguientes: ciencia conveniente, probidad de vida, recta intención, o sea deseo de emplearse en el servicio de Dios y salud de las almas... Cualquiera que sin vocación manifestada por estas señales abraza el estado eclesiástico, no se libra de la nota de presuntuoso y aun de cometer pecado grave por exponerse a riesgo inminente de condenación... mayor riesgo aún corren los obispos que ordenan de mayores a los no llamados al estado sacerdotal, según aquello del Apóstol, 1 Tim., 5, 22: Manus cito nemini imposueris, neque communicaveris peccatis alienis.” Padre Juan B. Ferreres, ‘Derecho sacramental’, cuarta edición 1932, página 211.

3.- “y si pretendemos averiguar la causa, hallaremos que esto consiste en una de tres cosas, o porque los Prelados son fáciles en imponer las manos, o porque los llamados a tan alta dignidad se olvidan de este inestimable beneficio, y se entregan a la ociosidad y al desorden de sus pasiones, o porque son muchos los que suben a éste eminente estado contra la voluntad de Dios.” Padre Miguel de Santander, “Retiro espiritual para los sacerdotes.” tomo 1º, año de 1802, página 116.

4.- “La causa principal yo creo consiste en recibir el orden sin vocación.” Padre Miguel de Santander, “Retiro espiritual para los sacerdotes.” tomo 1º, año de 1802, página 116.

5.- “Pondrá el obispo sumo interés en visitar frecuentemente el seminario por sí mismo y en velar con esmero por la formación que se da a los seminaristas tanto literaria y científica como eclesiástica, procurando adquirir datos más completos, sobre todo con ocasión de las sagradas órdenes, acerca de la índole, piedad, vocación y aprovechamiento de los mismos.” Código de Derecho Canónico, canon 1357, 2. 

6.- “Tenemos que reconocer que si anda mal el clero, si los seminarios se han convertido en focos de irreligiosidad y corrupción, se debe no tan solo a los superiores de esos planteles, sino al descuido, a la condescendencia, a la manifiesta tolerancia de los Obispos, ya que uno de sus más sagrados deberes pastorales está en preparar, con la mayor prudencia, vigilancia y solidez posible a los futuros sacerdotes, que han de ser colaboradores jerárquicos, en su misión sublime de la gloria de Dios y la salvación de las almas.” Dr. Padre Sáenz y Arriaga, ‘Sede Vacante’, pagina 36.

7.- “Ese empeñarse en creer que su dignidad de obispos los hace ‘casi’ infalibles e impecables, aunque sus injusticias, sus debilidades, sus secretas miserias les deberían provocar grandísimos remordimientos de conciencia, pensando en la cuenta que tienen que dar a Dios”. Dr. Padre Sáenz y Arriaga, ‘Sede Vacante’, pagina 36. 

8.- “Una cosa es lo que ‘debe’ ser y otra lo que es en realidad. Hay obispos santos, muy santos, así como hay obispos pecadores, muy pecadores. Ni el Papa, cuya prerrogativa de su infalibilidad didáctica, para preservar la ‘inerrancia’ de la Iglesia, nosotros confesamos como dogma de nuestra fe católica (supuestas las cuatro condiciones que establece y aclara el Concilio Ecuménico Vaticano I), es personalmente ni impecable, ni infalible. En la cátedra de San Pedro se han sentado grandes santos, pero también insignes pecadores.” Pbro. Dr. Joaquín Sáenz y Arriaga,  'Sede Vacante', página 4.


“La corrupción de los mejores es la peor. Grande es la dignidad de los sacerdotes, pero grande es su caída si pecan; alegrémonos por su elevación, mas temamos por su caída; no es tan alegre el haber estado en alto, como triste el haber caído desde allí. Muy desgraciado, por lo tanto, el sacerdote que, olvidado de sí mismo, no se preocupa de la oración, rehúye el alimento de las lecturas piadosas, y jamás vuelve dentro de sí para escuchar la voz de la conciencia que le acusa.” SS. Papa San Pío X, ‘Haerent Animo’ No. 18, 4 de agosto de 1908.


V.- Odio y desprecio de los judíos a la Iglesia Católica.


1.-     “El odio que sus padres tenían al Redentor glorioso, cuando vociferaron crucificadle, crucificadle, siguen teniéndole hasta el día de hoy todos los judíos, sin excepción alguna, por toda la extensión de la tierra. Este mismo odio y desprecio se extiende hasta a los mismos cristianos, especialmente a los católicos, a quienes tienen por infieles idólatras, y por gente más perversa del mundo.”  Don Juan Joseph Heideck, Defensa de la religión cristiana, año de 1798, tomo IV, Carta primera, página 176.

2.-    “Los judíos fueron los elementos más activos en fomentar el ambiente de odio contra los cristianos, a quienes consideraban como suplantadores de la ley mosaica… Esta actividad de los judíos debió de ejercer considerable influencia, pues nos consta que ya en tiempo de Nerón gozaban de gran ascendiente en Roma, y es bien sabido que, con ocasión del martirio de San Pedro y San Pablo, algunos insinuaron la idea de que habían muerto por celos de los judíos. Existiendo, pues, este ambiente, azuzado por el odio de los judíos, se concibe fácilmente la persecución de Nerón. Como capaces de toda clase de crímenes, fue fácil señalar a los cristianos como causantes del incendio de Roma. Al pueblo no le costó mucho creerlo.” Llorca, Villoslada, Laboa, Historia de la Iglesia Católica, BAC, 1959, Tomo I, Pág. 178.

3.-    “Los judíos querían figurarse, que persiguiendo de muerte y procurando difamar a los cristianos, hacían un particular obsequio a Dios, y que obraban por puro celo de conservar su ley y sus ceremonias.” Don Félix Amat, Tratado de la Iglesia de Jesucristo o Historia Eclesiástica, tomo III, cap. 1, página 5; año 1806. 

4.-    “Y hasta en el siglo tercero atropellaban en las mismas sinagogas con azotes y apedreadas a las mujeres cristianas siempre que podían: las maldecían públicamente en sus sinagogas tres veces al día, los rabinos prohibían hablar con los cristianos, y oír sus exhortaciones, había judíos que preferían la muerte a ser curados milagrosamente por los cristianos;” Don Félix Amat, Tratado de la Iglesia de Jesucristo o Historia Eclesiástica, tomo III, cap. 1, página 4; año 1806.

5.-    “Los impíos judíos de Jerusalén, viendo los prodigiosos progresos que hacía el Evangelio en tan poco tiempo, enviaron diputados a todas partes donde había gente de su nación para avisarles que había nacido entre ellos una secta nueva, que reconocía a Jesús de Nazaret por el Mesías prometido por los Profetas; que este Jesús era Galileo y un engañador, a quien habían quitado la vida en una cruz; pero que habiendo llegado de noche sus discípulos quitaron su cuerpo del sepulcro donde había sido puesto; que estos engañaban el mundo, diciendo que había resucitado y subido al cielo [Así pinta el Talmud Babilónico y los demás libros de los judíos]...”. Don Juan Joseph Heideck, Defensa de la religión cristiana, año de 1798, tomo IV, página 10.  

6.-    “En estos últimos siglos sus rabinos publicaron varias obras contra la Religión Cristiana: en estas combatían las verdades del Evangelio (la cuales también contienen su Talmud y sus libros antiguos) no por medio de la razón, sino por medio de ficciones y falsedades, inventando hechos del todo nuevos contrarios a sus propios libros antiguos, opuestos a la razón natural, y aun contra la misma Sagrada Escritura del viejo Testamento: de suerte que cada una de estas obras llevan consigo su propia confutación, y desde luego manifiestan el espíritu de la mentira, y de la abominación e impiedad que contienen.” Don Juan Joseph Heideck, Defensa de la religión cristiana, año de 1798, tomo IV, Carta primera, página 181.



VI.- Declaraciones de los Romanos Pontífices sobre los judíos.


1.-    “Que ni siquiera los judíos se atrevan a jugar o comer o mantener familiaridad con los cristianos”. Papa Paulo IV, “Cum nimis absurdum”, 1555.

2.-    “Nosotros amonestamos a su Alteza, para que cese de tolerar que los judíos gobiernen sobre los cristianos y ejerzan autoridad sobre ellos. Ya que permitir que los cristianos estén subordinados a los judíos y estén sujetos a su arbitrio, es lo mismo que oprimir a la Iglesia de Dios y exaltar a la Sinagoga de Satanás. Desear agradar a los enemigos de Cristo, significa ultrajar a Cristo mismo.” Papa Gregorio VII al rey Alfonso VI de Castilla en el año 1080.

3.-    “…Sin embargo, la impiedad de los judíos, iniciada en todas las artes más perversas, llega a tanto que es necesario, si se quiere atender a la salud común de los cristianos, poner remedio rápido a la fuerza del mal.” Papa San Pío V.

4.-    "Nuestros modos de vida y los de los judíos son extremadamente diferentes, y los judíos pervertirán fácilmente a las almas de las gentes sencillas a su superstición e incredulidad si tales gentes están viviendo en continua e íntima conversación con ellos." Papa Alejandro III, decretal: Ad hoec.

5.-    “Nos, que anhelamos con todo Nuestro corazón la salvación de las almas, os concedemos plena autoridad por las presentes cartas  para desterrar a los judíos…” Papa Inocencio IV a San Luis Rey de Francia.

6.-    “Que ni siquiera los judíos se atrevan a jugar o comer o mantener familiaridad con los cristianos”. Papa Paulo IV, “Cum nimis absurdum”, 1555.

7.-    “Los judíos se ocupan de asuntos comerciales, amasan enormes sumas de dinero de estas actividades, y proceden sistemáticamente a despojar a los cristianos de sus bienes y posesiones por medio de sus exacciones usurarias. Aunque al mismo tiempo ellos piden prestadas sumas de los cristianos a un nivel de interés inmoderadamente alto, para el pago de las cuales sus sinagogas sirven de garantía, no obstante sus razones para actuar así son fácilmente visibles. Primero de todo, obtienen dinero de los cristianos que usan en el comercio, haciendo así suficiente provecho para pagar el interés convenido, y al mismo tiempo incrementan su propio poder. En segundo lugar, ganan tantos protectores de sus sinagogas y de sus personas como acreedores tienen”. Benedicto XIV, Encíclica: A quo primum, 14 de junio de 1751.

8.-    “El pueblo judío … llegado el tiempo de la plenitud, ingrato y pérfido, condenó indignamente a su Redentor a ser muerto con muerte ignominiosa … omitiendo las numerosas modalidades de usura con las que por todas partes, los hebreos consumieron los haberes de los cristianos necesitados, juzgamos como muy evidente ser ellos encubridores y aun cómplices de ladrones y asaltantes que tratan de traspasar a otro las cosas robadas y malversadas u ocultarlas hasta el presente, no sólo las de uso profano, mas también las del culto divino. Y muchos con el pretexto de tratar asuntos propios de su oficio, ambicionando las casas de mujeres honestas, las pierden con muy vergonzosos halagos; y lo que es más pernicioso de todo, dados a sortilegios y encantamientos mágicos, supersticiones y maleficios, inducen a muchos incautos y enfermos a los engaños de Satanás, jactándose de predecir el futuro, tesoros y cosas escondidas… Por último tenemos bien conocida e indagada la forma tan indigna en que esta execrable raza, usa el nombre de Cristo, y a qué grado sea dañosa a quienes habrán de ser juzgados con dicho nombre y cuya vida pues está amenazada con los engaños de ellos”. Papa San Pío V, bula: Hebraeorum Gens, 26 de febrero de 1569.

9.-    “Cualquier obispo, presbítero, o seglar, que en adelante les preste apoyo (a los judíos) contra la fe cristiana, bien sea por dádivas bien por favor, se considerará como verdaderamente profano y sacrílego, privándole de la comunión de la Iglesia Católica, y reputándole como extraño al reino de Dios;” IV Concilio de Toledo, Canon LVIII, 5 de diciembre del año 633. 

10.-    “Que los judíos de ambos sexos en todo territorio de cristianos y en todo tiempo deben distinguirse en su vestido de los otros pueblos” Cuarto Concilio de Letrán, año 1215, canon LXVIII.

11.-    “Desde el siglo XII, los judíos debían habitar separados de los cristianos en un barrio de los suburbios, que se decía en España judería y en otras naciones ghetto.” Historia de la Iglesia Católica, Llorca, Villoslada, Laboa; BAC, 1959, Tomo II, Parte II, Cap. XIV, pg. 737.



VII.- Escritos de los santos sobre los judíos.


1.-    “Que tan propio es del mundo ser malo, como de los judíos el ser pérfidos; y que como no hay esperanza que mejore el mundo, así no la hay de que estos sean buenos.”  San Dídimo en Epist. Petri. I.

2.-    “El buey conoció a su dueño, el jumento, el pesebre y casa de su señor; pero los judíos ciegos no le conocieron: ¡Gran ceguedad, y desdicha! O duriora laxis Judeorum pectora, que se ablanden las piedras, quebrantándose unas con otras, y siempre los corazones de los judíos con mayor pertinacia! Pilatos se ablandó, el Centurión cree, Judas se confiesa, el cielo se oscurece, la tierra tiembla, las sepulturas se abren, toda la naturaleza se vuelve, algunos de los judíos de aquel tiempo se convirtieron: Revertebantur percutientes pectora sua Lucas XXII. Y que haya quien permanezca de ellos hoy en su dureza. ¡Gran ceguedad! Pero también se dice, que al fin del mundo conocerán su error; pero de aquí allá que persecuciones habrán hecho en nuestra Iglesia, y Santa Fe Católica?.” San Ambrosio.  

3.-    “Son y fueron de más duros corazones, que los elementos, y que todas las cosas insensibles”. San Gregorio, Homilia 10 super Evangelia.

4.-    “Los judíos después de haber matado al Justo, y antes de Él a los profetas, ahora deshonran y alzan increpaciones contra los cristianos, y cuando pueden aun les quitan la vida.” San Justino en su dialogo con el judío Trifón.

5.-    “Nación de asesinos, rapaces, voraces, pérfidos ladrones”. San Juan Crisóstomo.

6.-    "¡Pobres judíos! Vosotros atrajisteis una terrible maldición sobre vuestras cabezas al decir: "Su sangre caiga sobre nosotros y sobre nuestros hijos", y esa maldición, raza miserable, la lleváis hasta el día de hoy, y al Final de los Tiempos recibiréis el castigo de esa sangre inocente. ¡Oh, Jesús mío!... Yo no seré obstinado como los judíos. ¡Yo te amaré, por siempre, por siempre, por siempre!" San Alfonso María de Ligorio, sobre la Pasión de Cristo.

7.-    “Siempre que el judío os dice a vosotros: fueron los hombres los que nos hicieron la guerra, fueron los hombres los que conspiraron contra nosotros; contestadles: los hombres no os hubieran hecho la guerra si Dios no lo hubiera permitido.” “Mi verdadera guerra es contra los judíos… los judíos han sido abandonados por Dios, y por el crimen de este Deicidio no hay expiación posible.” San Juan Crisostomo, Oratio IV Adversus Iudaeos.

8.-    “Pero ahora vosotros habéis eclipsado todas las maldades del pasado, pero de ningún modo dejasteis atrás el grado sumo del delito, mediante vuestra locura cometida contra Cristo. Por ello estáis ahora siendo castigados peor aún que en el pasado. Toda vez que, si ésa no es la causa de vuestra actual deshonra, ¿por qué motivo, aun siendo vosotros unos asesinos de niños, Dios se contentó con vosotros en otro tiempo y en cambio vuelve ahora la espalda a quienes llegan a tales atrevimientos? Verdaderamente está claro que os atrevisteis a un delito mucho mayor y peor que el infanticidio y que cualquier delito asesinando a Cristo”. San Juan Crisostomo, Oratio VI, 2 Adversus Iudaeos.

9.-    “Los judíos han sido dispersados por todo el mundo, para que mientras paguen la culpa de tan gran crimen, puedan ser testigos de nuestra Redención” San Bernardo de Claraval, Epístola 363 a la Iglesia de Francia Oriental.

10.-    “No existe peor ni más opresora servidumbre que la esclavitud de los judíos. Allí donde vayan la llevan consigo, y en todas partes son molestos para sus señores.” San Bernardo, De Consideratione, Libro 1º, Capítulo 3.

11.-    “Fácil es a esto la respuesta, y ella de acuerdo a lo establecido en el Concilio general [IV de Letrán, año 1215, c. 68.], que los judíos de ambos sexos en todo territorio de cristianos en todo tiempo deben distinguirse en su vestido de los otros pueblos. Esto les es mandado a ellos en su ley, es a saber, que en los cuatro ángulos de sus mantos haya orlas por las que se distingan de los demás”. Santo Tomás de Aquino consultado por la Duquesa de Brabante sobre si era conveniente que en sus dominios los judíos fueran obligados a llevar una señal distintiva para diferenciarse de los cristianos.

12.-    “A los judíos no se les debería permitir quedarse con lo obtenido por medio de la usura; lo mejor sería que se les obligara a trabajar para ganarse la vida, en vez de no hacer otra cosa que hacerse más avaros” Santo Tomás de Aquino, De regimine principum.

13.-    “Un fragmento notable que se conserva con este titulo hace responsable a los judíos de sus miserias y desgracias. La causa fueron los crímenes que cometieron contra el Mesías.” Homilía de San Hipólito contra judíos, Cood. Vaticanus gr. 1431. Patrología, Prof. Johannes Quasten, tomo 1, página 487, Editorial BAC.

14.-    “El Padre sufrió en el Hijo, y el Hijo en los profetas. La obstinación de los judíos, especialmente en la muerte de Cristo, fue la causa de que el Salvador se volviera hacia los gentiles, los pobres y los miserables, invitándolos a entrar en su reino. Por eso Jerusalén ha cesado de ser ciudad de Dios e Israel ha venido a ser un pueblo de apátridas en el mundo. Sin embargo, Dios sigue exhortando aún a los judíos a hacer penitencia y aceptar la salvación eterna por medio del bautismo.” San Cipriano, Adversus Judaeos. Patrología, Prof. Johannes Quasten, tomo 1, página 664, Editorial BAC.

15.-    “Hacían morir a los cristianos siempre que podía.” San Justino, Dialog. Cum Triph. N. 95.



VIII.- El judaísmo subterráneo o infiltrado en la Iglesia Católica, destruye el sacerdocio católico y aspira a controlar la investidura del Romano Pontífice. 


“Ellos traman la ruina de la Iglesia, no desde fuera, sino desde dentro; en nuestros días el peligro está casi en las entrañas mismas de la Iglesia y en sus mismas venas; y el daño producido por tales enemigos es tanto más inevitable, cuanto más a fondo conocen la Iglesia”. SS. Papa San Pío X, Carta Encíclica: ‘Pascendi Domini gregis’, [2]  8 de septiembre de 1907.


Monseñor Squetino curiosamente desconoce o hace caso omiso del Derecho Canónico, desprecia o intoxica con su hablar y escribir a sus hermanos en el episcopado, justifica sus atropellos en el estado de necesidad, prometiendo la eterna primavera, la solución absoluta a todos los males como escribe, con la elección del Sumo Pontífice; de tal suerte, que por una parte desprecia las enseñanzas de los Romanos Pontífices, y por otra promete paz y concordia para cuando se elija al “Papa” del squetinismo.


Abundan las irregularidades de Monseñor Squetino, como su impura costumbre de besarse en la boca con los hombres, de tocarlos en partes deshonestas, de comer carne los viernes de cuaresma, entre otras muchas costumbres propias de judíos, que ven en la homosexualidad un medio de agradar a Satanás, muy bien calzan las letras del Pbro. Dr. Joaquín Sáenz y Arriaga:

“El Papa Montini es un judío, un judío en toda la extensión de la amplitud y misterioso sentido de la palabra: piensa como judío, actúa como judío y como judío esta llevando adelante esos proyectos que quiere llevar a feliz término el sueño indeficiente de Israel, apartado de Cristo, identificándose a sí mismo con el Mesías prometido… Si no existiesen otros argumentos, bastaría estudiar la fisonomía física, la psicología, el lenguaje del Papa Montini, para comprobarnos que su persona humana y su personalidad religiosa y pública tiene todas las características de la raza inconfundible del pueblo mesiánico”. Pbro. Dr. Joaquín Sáenz y Arriaga, ‘Sede Vacante’, capítulo XI, página 354.



La infiltración de elementos extraños, contrarios y ajenos a la fe católica en el seno de la Religión son asistidos por Satanás, cuyo fruto catastrófico es el triunfo de la Sinagoga de Satanás al suprimir la Santa Misa en 1969.

a)    “Son las infiltraciones sigilosas, imperceptibles, que después de entrar sin ser sentidas, se expanden y se adueñan y dominan y corrompen, y asocian a los incautos a los ataques demoledores de los adversarios;” Pbro. Dr. Joaquín Sáenz y Arriaga, ‘Las falsas derechas’, editorial Montonera, Mar de Plata, 1969.

b)    “Los enemigos están dentro; aparentan defender nuestra causa, hablan de progreso, de nueva primavera, de acomodamiento, de período difícil de transición; pero en realidad dirigen afanosos sus certeros y demoledores golpes hacia la misma meta que persiguen nuestros más rabiosos enemigos.

Las infiltraciones en la Iglesia son el peligro más grave, la amenaza más aterradora para el Catolicismo contemporáneo. Una persecución sangrienta no hubiera sido más funesta para la Iglesia.                   

Y esas infiltraciones abarcan todo el organismo viviente de la Iglesia. Infiltraciones judaicas, infiltraciones masónicas, infiltraciones comunistas, que todas ellas vienen a ser la misma cosa. Por eso el lenguaje del progresismo se asemeja tanto al lenguaje de la Kabala, del Talmud, de las logias y sectas esotéricas, del comunismo internacional.” Pbro. Dr. Joaquín Sáenz y Arriaga, ‘Las falsas derechas’, editorial Montonera, Mar de Plata, 1969.

c)    “El redil se encuentra ahora infestado de esos lobos revestidos con pieles de oveja, que son muchas veces recibidos con honores y halagos por los mismos pastores a cuyo cuidado está la defensa, conservación y bienestar del rebaño.” Pbro. Dr. Joaquín Sáenz y Arriaga, ‘Las falsas derechas’, editorial Montonera, Mar de Plata, 1969.

       

El judíos practicante de su fe ancestral que infiltra la Iglesia Católica desarrolla una labor de destrucción, hará cuanto daño pueda hacer: 

a)    “La labor de estos judíos, introducidos como quinta columna en el seno de la Iglesia de Cristo, se facilitaba con la fingida conversión al cristianismo de ellos o de sus antepasados, los cuales se quitaban los nombres y apellidos judíos y los sustituían por cristianísimos nombres, adornados por el apellido de los padrinos de bautismo...” Maurice Pinay, 'Complot contra la Iglesia',  Tomo II, Página 174.

b)    “La red de judíos clandestinos existente en la Europa medieval transmitía en secreto la fe judaica de padres a hijos, no obstante que aparentaran todos una vida cristiana en público y llenaran sus casas de crucifijos y de imágenes de santos. Por regla general observaban ostentosamente el culto cristiano y aparecían como los más fervorosos devotos para no despertar sospechas... Pero lo que más escándalo provocó fue el hecho de que estos judíos clandestinos introdujeran a sus hijos en el clero ordinario y en los conventos, con tan buen resultado que muchos llegaron a escalar las dignidades de canónigo, obispo, arzobispo y hasta la de cardenal.” Maurice Pinay, 'Complot contra la Iglesia',  Tomo II, Página 175.

c)    "La meta de la quinta columna judía introducida en el clero católico ha sido siempre adueñarse del papado, colocando en la silla de san Pedro a un judío secreto que les permita utilizar a la Iglesia en beneficio de los planes imperialistas revolucionarios de la sinagoga y causar a nuestra santa religión todos los daños que permitan facilitar su destrucción.” Maurice Pinay, ‘Complot contra la Iglesia’, tomo III, capítulo XXV: Un cardenal criptojudío usurpa el papado.

d)     “El arma favorita de la quinta columna consistió en introducir en las filas del clero a jóvenes cristianos descendientes de judíos que practicaban en secreto el judaísmo, para que una vez ordenados sacerdotes trataran de ir escalando las jerarquías de la Santa Iglesia –ya fuera en el clero secular o en las órdenes religiosas- con el fin de usar luego las posiciones adquiridas dentro de la clerecía en perjuicio de la Iglesia y en beneficio del judaísmo y de sus planes de conquista, así como de sus movimientos heréticos o revolucionarios. En tan delicadas tareas de infiltración, el judaísmo subterráneo emplea jovencitos dotados no sólo de gran religiosidad. Sino de una gran mística y fanatismo de la religión judía y deben estar resueltos a dar su vida por la causa del Dios de Israel y del pueblo escogido. 

En el judaísmo abunda esta clase de místicos; y a ellos se deben principalmente los grandes triunfos que ha ido logrando el imperialismo teológico de los hebreos, porque el niño o joven que ingresa en los seminarios del clero cristiano, sabe que va a desempeñar la más santa labor de destrucción contra el enemigo capital del pueblo escogido: el cristianismo, y de manera especial la Iglesia católica.” Maurice Pinay, ‘Complot contra la Iglesia’, tomo III, capítulo XXIV: La infiltración judía en el clero.

e)    “Cuanto mayores males pueda causar a la Iglesia como sacerdote, fraile, canónigo, prior de convento, provincial, obispo, arzobispo o cardenal, mayores méritos tiene –según los israelitas- a los ojos de Dios y de su pueblo escogido.” Maurice Pinay, ‘Complot contra la Iglesia’, tomo III, capítulo XXIV: La infiltración judía en el clero.


¿Porque un judío practicante infiltrado en la Iglesia Católica tiene esa mentalidad? Por el odio que tiene a la fe católica:

a)    “Los judíos nunca deben cesar de exterminar a los Goim –cristianos-; no les debe dejar nunca en paz...” “A los cristianos se les debe matar sin misericordia” Aboda Zarah (26b) Talmud.

b)    “Los judíos no deben escatimar ningún esfuerzo en combatir a los tiranos que los mantienen en este Cuarto Cautiverio a fin de ser libres. Deben combatir a los cristianos con astucia y nada debe hacer para evitar que les suceda algún mal: sus enfermos no deben ser atendidos, no se debe ayudar a las mujeres cristianas en el momento del parto, ni tampoco deber ser salvados cuando estén en peligro de muerte” Zohar (1, 160) Talmud.

c)     “Un judío que mata a un cristiano no comete pecado, sino que ofrece un sacrificio aceptable a Dios”. (Abhdah Zarah 26 b, Tosephoth).niel 7, 13).

d)         “Exterminar a los cristianos es algo necesario”. (Zohar 11, 43 a).

e)         “Si un judío mata a un cristiano no hay pecado”. (Sepher or Israel, 177 b).

f)          “no se puede dar alegría mayor a Dios bendito que ésta que hacemos exterminando a los impíos y a los cristianos de este mundo.”  SepherOr Israel. Fol. 180

g)         “Ieshu el Nazareno, que ha desviado al mundo de la fe… será lanzado eternamente en esperma hirviente… El infierno se consumirá, pero sus castigos y tormentos no acabarán jamás. Ieshu y Mahoma son estos huesos impuros de la carroña, Ellos son el excremento del perro que ensucia y por haber seducido a los hombres, ellos han descendido al infierno de donde no remontarán jamás.” Sepher Ha-Zohar, Tomo II, pagina 88. Máxima autoridad en Kábala



El Señor Obispo excomulgado, don Juan José Squetino Shattenhofer, es un verdadero peligro para la Iglesia Católica, por su costumbre consuetudinaria de conferir las ordenes sagradas en contra del Derecho Canónico, por sus costumbres propias de homosexuales, por sus doctrinas contrarias al Magisterio de la Iglesia, por su soberbia connatural a su personalidad, por su cobardía para enfrentar los problemas, por sus comentarios tóxicos [calumnias] contra sus hermanos en el episcopado, quien quebranta en cuanto está en su mano, las enseñanzas y mandatos de los Romanos Pontífices contenidas en el Derecho Canónico, con el sutil subterfugio del "estado de necesidad por la vacancia de la Sede Apostólica", prometiendo la eterna primavera, la solución a todos los males cuando se escoja al "Papa" contra Derecho Canónico por supuesto. 

Lo primero que hará el Señor Obispo excomulgado, don Juan José Squetino Shattenhofer, cuando cumpla sus sueños mesiánicos de llevar en sus sienes la tiara espuria del pontificado, de convertirse en su añorado sueño o delirio del "Sumo Pontífice" en contra del Magisterio de la Iglesia, será excomulgar a sus opositores como lo hizo Pietro Pierleoni en el año 1130: “...viera Inocencio que por sus murallas penetraba el oro de su enemigo, huyó en abril o en mayo al Trastévere donde se escondió en la torre de su familia, mientras Anacleto celebraba tranquilamente en San Pedro la fiesta de la Pascua, excomulgaba a su contrincante, destituía a los cardenales que le eran contrarios, y designaba otros en su lugar. La defección declarada de los Frangipani dejó a Inocencio al descubierto y sin defensa, por lo que no le quedó otra alternativa que la fuga”. (F. Gregorovius, obra citada, vol. II, tomo II, Cap. III, p. 76, 77.) 

A la vista de los hechos, creo en verdad, que el Señor Obispo excomulgado, don Juan José Squetino Shattenhofer, es un hombre de pecado, es el Jorge Mario Bergoglio de la Iglesia remanente, el intento del humilde fraile que aspira a ser semejante al Altísimo con la astucia luciferina judaica de la humildad, de la necesidad, quien pretende dividir al Pussilux Grex  con la "investidura"   del Sumo Pontífice.



“Abatida ha sido tu soberbia hasta los infiernos, cayó tu cadáver: debajo de ti se tenderá la polilla, y tu cobertura serán los gusanos. ¿Cómo caíste del cielo, ó Lucifer, que nacías por la mañana? ¿Cómo caíste en tierra, tú que llagabas las gentes? Tú que decías en tu corazón: Subiré al cielo, sobre los astros de Dios ensalzaré mi solio, me sentaré en el monte del testamento, a los lados del Aquilón. Subiré sobre la altura de las nubes, semejante seré al Altísimo. Más al infierno serás precipitado en lo profundo del lago: Los que te vieren, se inclinarán a ti, y te contemplarán: ¿Por ventura es este el hombre, que conturbó la tierra, que estremeció los reinos?” Profeta Isaías XIV, 11.






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