En la cátedra de San Pedro se han sentado grandes santos, pero también insignes pecadores.


03 Oct
03Oct



Sine me nihil potestis facere.


La obra de Dios necesita imprescindiblemente de su gracia, el hombre de Iglesia requiere necesariamente la asistencia divina, y su cooperación total: “Yo soy la vid, vosotros los sarmientos: el que está en mí, y yo en él, este lleva mucho fruto: porque sin mí no podéis hacer nada.” Evangelio de San Juan 15, 5.

Sobre las personas se encuentra la Institución, los mandatos divinos imperan a los hombres de Iglesia: “Es menester obedecer a Dios antes que a los hombres.”  Hechos de los Apóstoles 5, 29.

“Una cosa es lo que ‘debe’ ser y otra lo que es en realidad. Hay obispos santos, muy santos, así como hay obispos pecadores, muy pecadores. Ni el Papa, cuya prerrogativa de su infalibilidad didáctica, para preservar la ‘inerrancia’ de la Iglesia, nosotros confesamos como dogma de nuestra fe católica (supuestas las cuatro condiciones que establece y aclara el Concilio Ecuménico Vaticano I), es personalmente ni impecable, ni infalible. En la cátedra de San Pedro se han sentado grandes santos, pero también insignes pecadores.” Pbro. Dr. Joaquín Sáenz y Arriaga,  'Sede Vacante', página 4.


Contenido

1.- El Sumo Pontífice.

2.- El Romano Pontífice  es infalible sólo cuando habla ex cátedra.

3.- El Romano Pontífice esta sujeto a la naturaleza humana.

4.- Historia de la Iglesia.

5.- El Sumo Pontífice puede cesar de su dignidad.

6.- La santidad viene de Dios no de los hombres de Iglesia.

7.- ¿El Papa es la solución a todos los problemas?


1.- El Sumo Pontífice.

El Sumo Pontífice es el Vicario de Cristo en la tierra, posee por voluntad divina gracias superabundantes de estado para su misión tan elevada, sin embargo, conserva su naturaleza humana, su libertad, por ello es importante conocer la Doctrina Católica para no confundir la persona con las instituciones, o piadosamente divinizar a los hombre colocados en puestos de autoridad eclesiástica. 

“Confundir las instituciones con los hombres, querer santificar al Papa, por el mero hecho de ser Papa, es ponerse en peligro de caer en una ‘Papolatría’, muy ajena a la verdad revelada”. Pbro. Dr. Joaquín Sáenz y Arriaga, 'Sede Vacante', página 20.


•    “El Papa es el Vicario de Cristo en la tierra y el sucesor de San Pedro en el obispado de Roma y en el gobierno supremo de la Iglesia.” Pbro. Rafael Faria, ‘Curso superior de religión’, no. 251.

•    “Surge la cuestión de dónde se encuentra el sucesor de Pedro. El dogma definido por el Concilio Vaticano después de los concilios generales de Lyon y de Florencia dice: ‘Si alguno dijere, pues, que el Romano Pontífice no es sucesor del bienaventurado Pedro en el mismo primado, sea anatema’ (D.1825) Es, pues, dogma de fe que el respectivo obispo de Roma es sucesor del primado en cuanto sucesor de Pedro.” Michael Schmaus, Teología Dogmática, tomo IV, página 188.

•    “[Canon.] Si alguno, pues, dijere que no es de institución de Cristo mismo, es decir, de derecho divino, que el bienaventurado Pedro tenga perpetuos sucesores en el primado sobre la Iglesia universal; o que el Romano Pontífice no es sucesor del bienaventurado Pedro en el mismo primado, sea anatema.” Concilio Vaticano, sesión IV, cap. 2. 18 de julio de 1870. Dz. 1825.


2.- El Romano Pontífice  es infalible sólo cuando habla ex cátedra.

Cfr. Ludwig Ott. ‘Manual de teología dogmática’, página 434.

2.1. Sujeto de la infalibilidad es todo Papa legítimo, en su calidad de sucesor de San Pedro, príncipe de los Apóstoles.

2.2. Objeto de la infalibilidad son las verdades de fe y costumbres.

2.3. Condición de la infalibilidad es que el Papa hable ex cathedra. Para ello se requiere: 

a). Que hable como pastor y maestro de todos los fieles haciendo uso de su suprema autoridad apostólica. Cuando habla como teólogo privado o como obispo de su diócesis, entonces no es infalible.

b). Que tenga la intención de definir alguna doctrina de fe o costumbres para que sea creída por todos los fieles.

2.4. Razón de la infalibilidad es la asistencia sobrenatural del Espíritu Santo que preserva al supremo maestro de la Iglesia de todo error.

2.5. Consecuencia de la infalibilidad es que las definiciones ex cathedra de los Papas sean ‘por si mismas’ irreformables. 

“Cuando el Obispo de Roma habla ex cathedra, es decir, cuando desempeñando el oficio de pastor y maestro de todos los cristianos y usando de su suprema autoridad apostólica define una doctrina de fe o costumbres para que sea mantenida por toda la Iglesia, entonces, por la asistencia divina que fue prometida a San Pedro, goza de aquella infalibilidad que nuestro Divino Redentor quiso que tuviera su Iglesia cuando ésta diese una definición en materia de fe o costumbres. Por eso, tales definiciones del Obispo de Roma son irreformables por sí mismas y no por consentimiento de la Iglesia.” Concilio Vaticano, Sesión IV, capítulo 4, 18 de julio de 1870.


3.- El Romano Pontífice esta sujeto a la naturaleza humana.

Los Romanos Pontífices por la libertad que goza la naturaleza humana, por permisión divina, han cometido errores y escándalos, de los cuales Nuestro Divino Redentor sabe aprovechar para los que aman a Dios: “Y sabemos también, que a los que aman a Dios, todas las cosas contribuyen al bien” Romanos 8, 28.

El Romano Pontífice es el Vicario de Cristo, pero esta sujeto a los ataques de Satanás, a la miseria humana y puede caer de tan alta dignidad por el uso indebido de su libertad.

•    “Simón, Simón, mira, que Satanás os ha pedido para zarandearos como trigo. Mas yo he rogado por ti, que no falte tu fe: y tú, una vez convertido, confirma a tus hermanos.”  San Lucas 22, 31.

•    “Satanás intentará hacer caer a los discípulos. La pasión de Cristo le dará ocasión; abusará de ella para tentar a los discípulos, para tratar de escandalizarlos, para conmover su fe. Jesús intercede ante el Padre por sus discípulos a la hora de la tentación; será su abogado ante Dios. Y lo hace rezando por Pedro. Es tan sorprendente como importante, que Cristo hable primero del ataque del infierno contra los discípulos y diga después que reza por Pedro; su oración es para que la fe de Pedro no se hunda. Evidentemente la perseverancia y caída de Pedro son importantísimas y decisivas para todos. Parece que la fe de Pedro está especialmente en peligro. POR MÁS ALTO QUE ESTÉ JUSTAMENTE POR ESTARLO, ESTÁ EXPUESTO A GRAVES ATAQUES… Pedro sucumbe en parte a la tentación; pero la oración de Jesús impide que pierda totalmente la fe.” Michael Schmaus, ‘Teología Dogmática’, tomo IV, página 169.


4º Historia de la Iglesia.

La persona que ocupa el lugar del Romano Pontífice no es garantía, ni seguridad absoluta de santidad de vida, por la libertad propia de la naturaleza humana, para cotejar este aspecto con la historia de la Iglesia, sito los siguientes datos consignados en los libros aprobados por la Iglesia Católica.

•    Papa Sergio III. [Sergio de Túsculo, 904-911] “Sergio III era uno de aquellos hombres a quienes la pasión partidista ciega y enloquece… debía probablemente la tiara al poderío de esta familia, cuya casa frecuentaba más de lo debido, tanto que, siendo ya un cincuentón, se dejó prender, a lo que parece, en los lazos amorosos de Marozia, la cual apenas tendría veinte años. Fruto de estas sacrílegas relaciones sería un hijo que, andando el tiempo, se llamó Juan XI y que, ciertamente, tenía a Marozia por madre… confirmado este punto por el Liber Pontificalis, que, llegando a tratar de Juan XI, cifra toda su vida en estas últimas palabras: ‘JOHANNES NATIONE ROMANUS, EX PATRE SERGIO PAPA, SEDIT ANN. III, MENS. X’.” Llorca SJ, Villoslada SJ, Laboa, ‘Historia de la Iglesia Católica’, BAC,  tomo II, página 117.

•    Papa Juan XII. [Octaviano de Túsculo, 955-964] “Juan XII amaba la caza, que sus pensamientos eran de vanidad, que gustaba de las reuniones de mujeres más que las asambleas litúrgicas o eclesiásticas, que se complacía en las tumultuosas insolencias de los jóvenes y que en lascivia y audacia superaba a los paganos… Esto quiere decir, por lo menos, que en la vida de Juan XII se veía, más que al pontífice y sacerdote, al príncipe secular, poco diferente de los señores de aquella atormentada y turbulenta época.” Llorca SJ, Villoslada SJ, Laboa, ‘Historia de la Iglesia Católica’, BAC, tomo II, página 121.

•    Papa Benedicto IX. [Teophylactus, 1033-1045] “El cónsul Alberico, conde de Túsculo, a fuerza de dinero logro la tiara para su hijo Teofilacto, un joven apasionado y violento… sobrino de los dos Papas anteriores y se llamo Benedicto IX. Tal subida anticanónica no fue más que el comienzo del desgobierno y de la inmoralidad. No llevaron con paciencia los romanos las indignidades y crímenes de Benedicto IX (adulterios y asesinatos…) el año 1044 estalló una violenta insurrección que obligó al Papa a salir huyendo de la ciudad. Los romanos pusieron en el trono al obispo de Sabina Silvestre III, que reinó muy poco, porque a los cincuenta días regresó Benedicto IX, apoyado por las fuerzas militares de sus hermanos y se instaló de nuevo en Letrán. No sintiéndose seguro, Benedicto IX pensó en renunciar a la tiara. Es quimérica la noticia de Bonizón de Sutri de que el móvil de la renuncia fue la pretensión de casarse con una hija de su enemigo Gerardo de Sasso. La abdicación tuvo lugar en mayo de 1045 mediante un pacto con su padrino, el arcipreste Juan Graciano, que le ofreció una buena cantidad de dinero, no comprándole simoníacamente la dignidad pontificia, sino, como parece más probable, dándole con que pudiese vivir… De parte del buen Graciano, que se llamó Gregorio IV (1045-1046)”. Llorca SJ, Villoslada SJ, Laboa, ‘Historia de la Iglesia Católica’, BAC, tomo II, página 140.

•    Papa Bonifacio VIII. [Benedetto Gaetani, 1294-1303] “Entramos en una época tormentosa y trágica. El pontificado de Bonifacio VIII, que pudo ser la cumbre augusta del Medioevo, tuvo más bien el aspecto de un derrumbamiento, producido por súbito cataclismo… Por otra parte, los diezmos y tributos que le ofrecían los prelados y clérigos de su reino venían a colmar sus arcas de oro que ambicionaba… el día 2 de mayo de 1297, mientras una larga reata de mulas transportaban de Anagni a Roma una ingente cantidad de oro, plata y objetos preciosos pertenecientes al Papa y a su nepote Pedro Gaetani, y destinados a comprar tierras y castillos, una cuadrilla de gente armada, conducida por Esteban Colonna, salteó la caravana de acémilas, arrebatándoles los tesoros que llevaban, por valor de cerca de 200,000 florines según los Anales de Cesena… Amigo siempre de las ceremonias pomposas y simbólicas, el papa triunfador quiso significar su victoria total sobre los enemigos con un gesto de antiguo romano. La ciudad de Palestrina, construida en un lugar enriscado, sobre templos y palacios que guardaban el recuerdo de Julio Cesar, fue arrasado casi completamente, dejando intacta la catedral. Hizo el Papa que un arado trazase unos surcos de extremo a extremo de la ciudad, y los sembró de sal, símbolo de la esterilidad… Ante tal espectáculo de venganza, los Colonna, confinados en Tívoli, temieron por sus vidas, y juraron vengarse también ellos ”. Llorca SJ, Villoslada SJ, Laboa, ‘Historia de la Iglesia Católica’, BAC, tomo II, página 562, 577, 583, 587 .

•    Papa Clemente VI. [Pierre Roger de Beautfort, 1342-1352]. “La corte de Avignon alcanzó su apogeo de esplendor. No había otra en Europa más faustosa, más amiga de fiestas, más banqueteadora, más abundante de plata y oro, y, por lo mismo, más concurrida. Poseemos muchos datos sobre la guardarropa del pontífice (en el vestuario personal de Clemente VI se emplearon hasta 1080 pieles de armiño), sobre los objetos de lujo y de arte, sobre las compras y gastos diarios, sobre los festejos, etc. Y con el Papa iban a porfía los cardenales, que atesoraban enormes riquezas. En una recepción que en 1343 ofreció al cardenal Aníbal de Ceccano se sirvieron a la mesa no menos de 27 platos substanciales, alternando con entremeses, e interrumpidos con danzas, conciertos y otros juegos, mientras artísticas fuentes, a caño abierto, derramaban los mejores vinos. Banquetes opíparos más que refinados. Celebrábanse solemnísimamente fiestas cuando venía a la corte algún príncipe o algún embajador… Un testigo ocular, Pedro Hérenthals, asegura que los clérigos pobres y suplicantes venidos a Avignon en Pentecostés de 1342 eran tantos, que los candidatos a otros tantos beneficios en toda la cristiandad se computaron en unos cien mil. Para poder atender a tantas peticiones, Clemente VI se reservó la colación de las abadías, prelaturas, canonjías, etc.; y como alguien le amonestase diciendo que en otros pontificados no se hacía tal cosa, él respondió: ‘Mis predecesores no supieron ser Papas’. Hallando que el enorme palacio edificado por Benedicto XII no era bastante espacioso y alegre, lo amplificó y lo decoró regiamente”. Llorca SJ, Villoslada SJ, Montalban SJ, ‘Historia de la Iglesia Católica’, BAC, tomo III, página 103.

•    Papa Sixto IV. [Francesco della Rovere, 1471-1484]  ”El Papa veneciano, con su amor al fausto y al lujo, descuidó los intereses puramente religiosos y no advirtió la necesidad de renovar el colegio cardenalicio con figuras de alto espíritu eclesiástico. La curia entra en un plano inclinado, que ocasionará los grandes resbalones de Sixto IV, Inocencio VIII, Alejandro VI, etc. porque esta segunda etapa de decadencia espiritual no se cerrará hasta la elección de Adriano VI. Bien dijo Egidio de Viterbo que la época iniciada por Sixto IV se preocupó del dinero más que del Dios verdadero, de los placeres carnales más que de los bienes eternales. No raras veces olvidaron los Papas que eran vicarios de Cristo… Desgraciadamente veremos cómo algunos Papas, por motivos de carne y sangre, no de razón y prudencia, levantaron a sus nepotes y familiares, concediéndoles honores indebidos y riquezas innecesarias, con escándalo de los fieles y grave daño del espíritu eclesiástico.” Llorca SJ, Villoslada SJ, Montalban SJ, ‘Historia de la Iglesia Católica’, BAC, tomo III, página 401.

•    Papa Alejandro VI. [Roderic de Borja, 1492-1503] “La virtud natural del amor a los hijos degeneró en Alejando VI, ya antes de su Pontificado, en debilidad imperdonable. No sólo quiso reconocerlos pública y legalmente, sino que se afanó por colocarlos, aún niños, en los más altos puestos y casarlos con personas del más distinguido linaje. Solo ateniéndonos al adagio: ‘filii preesbyterorum nepotes vocantur’ podemos hablar aquí de nepotismo, si bien es cierto que también favoreció a los sobrinos y a toda la parentela. Hasta 1493 no llamó a César Borja a Roma, y entonces para darle la púrpura cardenalicia; ya antes le había conferido el arzobispado de Valencia en el consistorio del 31 de agosto de 1492, en el cuál promovió a su sobrino Juan de Borja, arzobispo de Monreale, al cardenalato.” Llorca SJ, Villoslada SJ, Montalban SJ, ‘Historia de la Iglesia Católica’,  BAC,  tomo III, página 435. 


“Confundir las instituciones con los hombres, querer santificar al Papa, por el mero hecho de ser Papa, es ponerse en peligro de caer en una ‘Papolatría’, muy ajena a la verdad revelada”. Dr. Joaquín Sáenz y Arriaga, 'Sede Vacante', capítulo 1º.


5.- El Sumo Pontífice puede cesar de su dignidad.

El Sumo Pontífice por los limitantes de su naturaleza humana, se encuentra expuesto a incurrir en errores, sin embargo, el pecado de herejía ipso facto lo depone de su dignidad y de la Iglesia Católica.

•    “Hereje es quien, después de recibido el bautismo, conservando el nombre de cristiano, niega pertinazmente algunas de las verdades de fe divina y católica, o duda de ellas.” Juan B. Ferreres, SJ, ‘Compendio de teología moral’ 1923, Tomo 1º, No. 289.

•    “Herejía propiamente dicha, es el error voluntario y pertinaz contra alguna verdad de fe propuesta por la Iglesia, sostenida por quien recibió la fe cristiana.”  Juan B. Ferreres, SJ, ‘Compendio de teología moral’ 1923, Tomo 1º, No. 289.

•    “Es un hecho cierto y bien establecido que no hay ningún otro crimen que ofenda a Dios tan gravemente ni que le provoque su gran ira como lo hace el vicio de la herejía”. SS. Papa San Pío X, Encíclica: ‘Editae saepe’, No. 43, 26 de mayo de 1910.

El razonamiento es lógico, un hombre de Iglesia que profesa la fe católica, al oponerse a una verdad de fe divina y católica, deja de pensar con la Iglesia, tiene otra fe, por lo cuál, deja de pertenecer a la Iglesia y en consecuencia, una persona que no tiene la fe católica o que no pertenece a la Iglesia Católica, no puede ser cabeza de la Iglesia a la que no pertenece.

Código de Derecho Canónico.

•    "Si alguien después de haber recibido el bautismo, conservando el nombre de cristiano, niega pertinazmente alguna de las verdades que han sido creídas con fe divina y católica o la pone en duda, es hereje". Canon 1325, 2.   

•    "Todos los apostatas de la fe cristiana y todos y cada uno de los herejes o cismáticos: incurren ipso facto en excomunión; Si después de amonestados no se enmiendan, deben ser privados de los beneficios, dignidades, pensiones, oficios u otros cargos que tuvieren en la Iglesia y ser declarados infames, y a los clérigos, repetida la amonestación, debe deponérseles ". Canon 2314.    


Doctrina de la Iglesia.

•    “Un papa que se manifieste hereje, por ese mismo hecho (per se) cesa de ser papa y cabeza, así como por lo mismo deja de ser un cristiano y miembro de la Iglesia. Por tanto, él puede ser juzgado y castigado por la Iglesia. Este es la enseñanza de todos los Padres antiguos, que enseñaban que los herejes manifiestos pierden inmediatamente toda jurisdicción”. San Roberto Belarmino, De Romano Pontífice, II, 30; Opera Omnia, tomo 1, página 608, Vives, París, 1870.

•    “Este principio es de lo más cierto. El que no es cristiano no puede de ninguna manera ser Papa, como Cayetano lo dijo (ib. c. 26). La razón por esto es que no puede ser cabeza de lo que no es miembro; ahora quien no es cristiano no es miembro de la Iglesia, y quien se manifieste hereje no es un cristiano, como claramente se enseña por San Cipriano (lib. 4, epíst. 2), San Atanasio (Cont. arria.), San Agustín (lib. De great. Christ.), San Jerónimo (contra Lucifer), entre otros; por lo tanto, el hereje manifiesto no puede ser Papa”. San Roberto Belarmino, De Romano Pontífice, II, 30.

•    "Ahora, cuando él [el Papa] es explícitamente hereje, cae ipso facto de su dignidad y fuera de la Iglesia...". San Francisco de Sales, La Controversia Católica, Edición inglesa, pág. 305-306

•    “En el caso en que el Papa se convirtiera en un hereje, se encontraría, por ese solo hecho y sin ninguna otra sentencia, separado de la Iglesia. Una cabeza separada de un cuerpo no puede, siempre y cuando se mantenga separado, ser cabeza de la misma entidad de la que fue cortada. Por lo tanto, un Papa que se separara de la Iglesia por la herejía por ese mismo hecho en sí dejaría de ser la cabeza de la Iglesia. No puede ser un hereje y permanecer siendo Papa, porque, desde que está fuera de la Iglesia, no puede poseer las llaves de la Iglesia”. San Antonino,  Summa Theologica, citado en Actes de Vatican I. V.

•    “Considerando la gravedad particular de esta situación y sus peligros al punto que el mismo Romano Pontífice, que como Vicario de Dios y de Nuestro Señor tiene la plena potestad en la tierra, y a todos juzga y no puede ser juzgado por nadie, si fuese encontrado desviado de la Fe, podría ser acusado. y dado que donde surge un peligro mayor, allí más decidida debe ser la providencia para impedir que falsos profetas y otros personajes que detentan jurisdicciones seculares no tiendan lamentables lazos a las almas simples y arrastren consigo hasta la perdición innumerables pueblos confiados a su cuidado y a su gobierno  en las cosas espirituales o en las temporales; y para que no acontezca algún día  que veamos en el Lugar Santo la abominación de la desolación, predicha por el profeta Daniel;” SS Papa Paulo IV, Bula: ‘Cum ex apostolatus officio’, No. 1, 15 de febrero de 1559.

•    “Considerando que los que no se abstienen de obrar mal por amor de la virtud deben ser reprimidos por temor de los castigos… quedarán privados también por esa misma causa, sin necesidad de ninguna instrucción de derecho o de hecho, de sus jerarquías”. SS Papa Paulo IV, Bula: ‘Cum ex apostolatus officio’, No. 3, 15 de febrero de 1559.

•    “Incurren en excomunión ipso facto todos los que conscientemente osen acoger, defender o favorecer a los desviados o les den crédito, o divulguen sus doctrinas; sean considerados infames, y no sean admitidos a funciones públicas o privadas, ni en los Consejos o Sínodos, ni en los Concilios Generales o Provinciales, ni en el Cónclave de Cardenales, o en cualquiera reunión de fieles o en cualquier otra elección.” SS Papa Paulo IV, Bula: ‘Cum ex apostolatus officio’, No. 5, 15 de febrero de 1559.

•    “Agregamos que si en algún tiempo aconteciese que un Obispo, incluso en función de Arzobispo, o de Patriarca, o Primado; o un Cardenal, incluso en función de Legado, o electo Pontífice Romano que antes de su promoción al Cardenalato o asunción al Pontificado, se hubiese desviado de la Fe Católica, o hubiese caído en herejía, o incurrido en cisma, o lo hubiese suscitado o cometido, la promoción o la asunción, incluso si ésta hubiera ocurrido con el acuerdo unánime de todos los Cardenales, es nula, inválida y sin ningún efecto; y de ningún modo puede considerarse  que tal asunción haya adquirido validez, por aceptación del cargo y por su consagración, o por la subsiguiente posesión o cuasi posesión de gobierno y administración, o por la misma entronización del Pontífice Romano, o por la obediencia que todos le hayan prestado, cualquiera sea el tiempo transcurrido después de los supuestos antedichos. Tal asunción no será tenida por legítima en ninguna de sus partes, y no será posible considerar que se ha otorgado o se otorga alguna facultad de administrar en las cosas temporales o espirituales a los que son promovidos, en tales circunstancias, a la dignidad de obispo, arzobispo, patriarca o primado, o a los que han asumido la función de Cardenales, o de Pontífice Romano, sino que por el contrario todos y cada uno de los pronunciamientos, hechos, actos y resoluciones y sus consecuentes efectos carecen de fuerza, y no otorgan ninguna validez, y ningún derecho a nadie.” SS Papa Paulo IV, Bula: ‘Cum ex apostolatus officio’, No. 6, 15 de febrero de 1559.


6.- La santidad viene de Dios no de los hombres de Iglesia.

Los hombres de Iglesia pueden corresponder a su dignidad y obrar santamente, pero, por el uso indebido de la libertad, existen personas que han utilizado su dignidad eclesiástica contra la obra de Dios. “Guardaos de los falsos profetas, que vienen a vosotros con vestidos de ovejas, y dentro son lobos robadores”. Evangelio de San Mateo 7, 15.

Dios Nuestro Señor es el origen de todas las gracias, la fuente viva de la santidad, el origen del sumo bien: “Yo soy la vid, vosotros los sarmientos: el que está en mí, y yo en él, este lleva mucho fruto: porque sin mí no podéis hacer nada.” Evangelio de San Juan 15, 5.

No se debe poner la confianza en el hombre, independientemente de su dignidad eclesiástica, sino en la gracia de Dios que obra a través de sus ministros, los cuales deben corresponder a la santidad de sus obligaciones conferidas por Dios Nuestro Señor. 

•    “Maldito el hombre, que confía en el hombre, y pone carne por brazo suyo, y se retira del Señor su corazón.” Profeta Jeremías XVII, 5.

•    “Hay algunos que os perturban, y quieren trastornar el Evangelio de Cristo. Mas aun cuando nosotros, o un Ángel del cielo os evangelice fuera de los que nosotros hemos evangelizado, sea anatema.” San Pablo a los Gálatas 1, 7.

•    “El hombre no puede salir de la siguiente alternativa: o se somete a Dios o queda sometido al diablo… El diablo puede considerar al pecador como ser semejante a él y como obra suya”.  Michael Schmaus, Teología Dogmática, tomo II, § 124, página 274. 

•    “Una cosa es la Iglesia y otra muy distinta los hombres que forman parte de la Iglesia… los hombres –cualquiera que sea su jerarquía- son, por naturaleza (a no ser que estén confirmados en gracia) frágiles, falibles, expuestos a caer en las mayores miserias, como nos lo enseña la Historia de la Iglesia.” Dr. Joaquín Sáenz y Arriaga, 'Sede Vacante', página 3. 


7.- ¿El Papa es la solución a todos los problemas?

Un Santo Papa que corresponda a la dignidad conferida por Dios Nuestro Señor es un verdadero tesoro de la santa Madre Iglesia, pero han existido algunos que no corresponden, por el contrario son motivo de escándalo, de desunión y de pecado: “En la cátedra de San Pedro se han sentado grandes santos, pero también insignes pecadores.” Pbro. Dr. Joaquín Sáenz y Arriaga,  'Sede Vacante', página 4. 

El fundamento esta en Dios Nuestro Señor, los hombres son buenos en la medida que están unidos por la gracia de Dios: Sine me nihil potestis facere.

El bien del hombre viene de Dios Nuestro Señor, el pecado es la rebelión del hombre contra el Autor de nuestras vidas, es el pecado el origen de todos los males:  "Todo pecador, al pecar, se pone del lado de los enemigos de Dios, siendo el diablo el primero de ellos. El pecador se somete al diablo cuando deja de obedecer a Dios. El hombre no puede salir de la siguiente alternativa: o se somete a Dios o queda sometido al diablo". Michael Schmaus, Teología Dogmática, tomo II, página 274.

Tengamos las cosas en su justa dimensión, no cometamos el error de santificar a las personas por su dignidad, error piadoso por la búsqueda ¡urgente! de una solución humana a una crisis como no ha existido otra igual.

“Una cosa es lo que ‘debe’ ser y otra lo que es en realidad. Hay obispos santos, muy santos, así como hay obispos pecadores, muy pecadores. Ni el Papa, cuya prerrogativa de su infalibilidad didáctica, para preservar la ‘inerrancia’ de la Iglesia, nosotros confesamos como dogma de nuestra fe católica (supuestas las cuatro condiciones que establece y aclara el Concilio Ecuménico Vaticano I), es personalmente ni impecable, ni infalible. En la cátedra de San Pedro se han sentado grandes santos, pero también insignes pecadores.” Pbro. Dr. Joaquín Sáenz y Arriaga,  'Sede Vacante', página 4. 



Sine me nihil potestis facere.








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