En todo ataque a la obra de Dios, se encuentra Satanás por autor e impulsor.


12 Oct
12Oct


Ave María Purísima, sin pecado, original concebida.



El presente estudio es utilizado únicamente con fines informativos.


Contenido de la investigación:


I.- Enemistad teológica. 

II.- Dios escogió al Pueblo judío [como pudo haber escogido a otro] para que de él naciera el Hijo de Dios.

III.- “Dios es absolutamente inmutable” dogma de fe, pone al pueblo judío debido a su libertad, las bendiciones o maldiciones que dependerán  del cumplimiento o incumplimiento de la ley dada por Dios al pueblo judío.

IV.- Dios Nuestro Señor en las Sagradas Escrituras, advirtió al pueblo judío  que si no obedecían sus mandamientos recibirían la maldición, la cual es muy clara. 

V.- Infidelidades del pueblo escogido en el Antiguo Testamento.

VI.- El pueblo judío por odio y envidia asesino al hijo de Dios.

VII.- Los preceptos y rituales de la Ley antigua después de la pasión y muerte de Nuestro Señor Jesucristo, quedaron sin valor.

VIII.- La Sinagoga de Satanás.

IX.- Los judíos que renegaron del Hijo de Dios, continuaron el la observancia de sus mandamientos son Hijos de Satanás.

X.- Hechos de la Sinagoga de Satanás.

XI.- Odio y desprecio de los judíos a la Iglesia.

XII.- San Agustín en su libro: 'La Ciudad de Dios' explica esta enemistad teológica.

XIII.- Hay dos caminos, pertenecer a la Santa Iglesia de Dios Nuestro Señor y salvar el alma por el fiel cumplimiento de los mandamientos divinos, o pertenecer al bando de Satanás y condenar su alma.

XIV.- Juicio de los santos sobre los judíos después del deicidio.

XV.- Declaraciones de Romanos Pontífices sobre el pueblo judío después de la Crucifixión.

XVI.- Los defensores del judaísmo, les molesta que se hable de judíos.

XVII.- Algunas sagradas enseñanzas judías.

XVIII.- El origen de todos los males a la obra de Dios tiene por origen y raíz a Satanás.




Las citas de las Sagradas Escritura contenidas en ésta investigación, están tomadas de La Biblia Vulgata Latina, traducida al español y anotada conforme al sentido de los Santos Padres y expositores católicos, por el Ilustrísimo señor Don Phelipe Scio de San Miguel, Ex provincial del Orden de las escuelas pías de Castilla, Preceptor del serenísimo señor príncipe de Asturias, y Obispo de Segovia; tercera edición, Madrid, año 1816.



I.- Enemistad teológica. 


  • Desde el principio de la creación, Dios ha dispuesto una enemistad teológica: "Enemistad pondré entre ti y la mujer, y entre tu linaje y su linaje: ella quebrantará tu cabeza, y tu pondrás asechanzas a su calcañar." Génesis III, 15. 

  • Comentario a Génesis III, 15: "Ferrar. Malquerencia. Tú has vencido a la primer mujer; mas yo levantaré otra, que se burle de todas tus asechanzas. De esta nacerá un Hijo que será la cabeza de un nuevo Pueblo, el cual le declarará perpetua guerra y enemistad. Ella te quebrantará la cabeza, y mostrará cuan débil y flaco es tu poder: tú, lleno de saña te armaras contra la mujer de vengarte, y moverás contra su Hijo el furor de unos hombres carnales, los cuales crucificaran su carne; pero esta misma enfermedad de su carne, y los ultrajes y muerte que sufrirá, serán los que alude a la humanidad del Señor... El sentido siempre es el mismo. El Hijo de la mujer, Jesucristo, Hijo de Dios, e Hijo de una Virgen, quebrantará tu cabeza, o una mujer quebrantará tu cabeza, aquella que llena de gracia dará a luz un hijo de Dios, el Señor, lleno de bondad y misericordia, aun antes de que el hombre se arrepienta de su culpa, le apareja el remedio, prometiendo enviar al mundo un Dios Salvador que le rescate." 

  • Existe una enemistad teológica entre Satanás y la obra de Dios en la tierra. 


II.- Dios escogió al Pueblo judío [como pudo haber escogido a otro] para que de él naciera el Hijo de Dios.

  • “La salud de Cristo estaba destinada para todas las gentes, pero Cristo debía nacer de un pueblo, el cual, por esto mismo, había de distinguirse con algunos privilegios,”  Santo Tomás, Suma Teológica I-II C.98 a. 4.

  • “La ley antigua fue dada al pueblo judío, a fin de que con ella tuviera ciertos privilegios de santidad por reverencia de Cristo, que de él debía nacer.” Santo Tomás, Suma Teológica I-II C.98 a. 5.

  • “Dios, pues, otorgó a aquel pueblo la ley y otros beneficios especiales en atención a la promesa hecha a sus padres de que de ellos nacería el Cristo, pues, que el pueblo del que Cristo había de nacer se distinguiera por una especial santidad, según se dice en Lev 19, 2: Sed santos, porque santo soy yo. Ni fue por los méritos de Abrahán por los que se le hizo tal promesa, que Cristo nacería de su descendencia, sino por la gratuita elección y vocación de Dios. Por lo cual se dice en Is 41, 2: ¿Quién lo ha suscitado del lado de Levante y en su justicia lo llamó para seguirle” Suma Teológica I-II C.98 a. 4.

  • “El pueblo judío debería ser santo, no por el mismo, sino por su acercamiento a Dios” Santo Tomás, Suma Teológica I-II C. 98 a. 5.

  • “Aquel pueblo, aun después de recibir la ley, se dio a la idolatría, lo que es más grave, como resulta de Ex 32 y de Am 5, 25s: ¿Me ofrecisteis sacrificios y presentes en el desierto por espacio de cuarenta años, casa de Israel? Antes os tomasteis la tienda de Moloc y el astro del dios Rafán, vuestros ídolos, que habéis fabricado para adorarlos. Y expresamente se dice en el Dt 9, 6: Entiende que no por tu justicia te da Yahveh la posesión de esta buena tierra, que eres pueblo de dura cerviz. Y allí mismo (v.3) se da como razón cumplir la que con juramento dio a sus padres Abrahán, Isaac y Jacob.”  Santo Tomás, Suma Teológica I-II C.98 a. 


III.- “Dios es absolutamente inmutable” dogma de fe, pone al pueblo judío debido a su libertad, las bendiciones o maldiciones que dependerán  del cumplimiento o incumplimiento de la ley dada por Dios al pueblo judío.


  • “Ved que el día de hoy os pongo delante la bendición y la maldición: la bendición, si obedeciereis a los mandamientos del Señor Dios vuestro, que yo hoy os intimo: la maldición, si no obedeciereis a los mandamientos del Señor Dios vuestro, sino que os apartareis del camino, que yo ahora os muestro, y anduviereis en pos de dioses ajenos, que no conocéis.”  Deuteronomio XI, 26.

  • “Si anduviereis en mis preceptos, y guardareis mis mandamientos, y los cumpliereis; os daré lluvias a su tiempo, y la tierra, producirá su esquilmo, y los árboles se cargarán de frutas. La trilla de las mieses alcanzarán a la vendimia, y la vendimia embarazará a la sementera: y comeréis vuestro pan en hartura, y sin miedo habitaréis en vuestra tierra. Daré paz en vuestros términos: dormiréis, y no habrá quien os espante. Quitaré las malas bestias: y espada no pasará por vuestros términos. Perseguiréis a vuestros enemigos, y caerán delante de vosotros. Cinco de vosotros perseguirán a ciento de los extraños, y ciento a espada vuestros enemigos delante de vosotros. Os miraré, y os haré crecer: seréis multiplicados, y afirmaré mi pacto con vosotros. Comeréis los más añejo de lo añejo, y sobreviniendo lo nuevo arrojaréis los añejo. Pondré mi tabernáculo en medio de vosotros, y no os desechará mi alma. Andaré entre vosotros, y seré vuestro Dios, y vosotros seréis mi pueblo. Yo el Señor vuestro Dios: que os saqué de la Tierra de los Egipcios, para que no los sirvieseis, y que quebré las cadenas de vuestras cervices, para que anduvieseis derechos.” Levítico XXVI.

  • “Y si oyeres la voz del Señor Dios tuyo, para cumplir y guardar todos los mandamientos, que yo te intimo hoy, el Señor te ensalzará sobre todas las gentes, que hay sobre la tierra. Y vendrán sobre ti, y te alcanzarán todas estas bendiciones: con tal que escuches sus mandamientos. Serás tú bendito en la ciudad, y bendito en el campo. Bendito el fruto de tu vientre, y el fruto de tu tierra, y el fruto de tus bestias, las manadas de tus vacas, y los apriscos de tus ovejas. Benditos tus graneros, y benditas tus obras. Serás tú bendito cuando entres y cuando salgas. El Señor hará que caigan delante de ti tus enemigos, que se levantan contra ti: por un camino vendrán contra ti, y por siete huirán de tu presencia. Enviará el Señor bendición sobre tus cillas (graneros, bodegas), y sobre todas las obras de tus manos: y te bendecirá en la tierra que recibieres.” Deuteronomio XXVIII.

  • “Te levantará el Señor como un pueblo santo para sí, según te lo ha jurado: si guardares los mandamientos del señor Dios tuyo, y anduvieres en sus caminos. Y verán todos los pueblos de la tierra que ha sido invocado sobre ti el nombre del Señor, y te temerán. El Señor hará que abundes en todos los bienes, en el fruto de tu vientre, y en el fruto de tus bestias, en el fruto de tu tierra, que juró el Señor a tus padres que a ti la daría. El Señor abrirá su bellísimo tesoro, el cielo, para que a su tiempo, de lluvia a tu tierra: y bendecirá todas las obras de tus manos, y darás prestado a muchas gentes, y tú de ninguno lo tomarás. El Señor te pondrá por cabeza, y no por cola: y estarás siempre encima, y no debajo: con tal que obedezcas los mandamientos del Señor Dios tuyo que yo te prescribo hoy, y los guardes y cumplas. Y no desvíes de ellos ni a la diestra, ni a la siniestra, ni sigas dioses ajenos, ni les des culto.” Deuteronomio XXVIII.


IV.- Dios Nuestro Señor en las Sagradas Escrituras, advirtió al pueblo judío  que si no obedecían sus mandamientos recibirían la maldición, la cual es muy clara. 

  • ¿De qué depende la maldición o la bendición? De la decisión libre y voluntaria del pueblo judío, en cuanto si obedece o desobedece los mandatos divinos.

  • “Ved que el día de hoy os pongo delante la bendición y la maldición: la bendición, si obedeciereis a los mandamientos del Señor Dios vuestro, que yo hoy os intimo: la maldición, si no obedeciereis a los mandamientos del Señor Dios vuestro, sino que os apartareis del camino, que yo ahora os muestro, y anduviereis en pos de dioses ajenos, que no conocéis.” Deuteronómio XI, 26.

  • “Mas si no me oyereis, ni cumpliereis todos mis mandamientos, si despreciareis mis leyes, y no hiciereis aprecio de mis juicios, de manera que no cumpláis las cosas que yo os he establecido, é invalidaseis mi pacto: yo también haré esto con vosotros… yo también andaré contra vosotros con saña enemiga, y os castigaré con siete plagas por vuestros pecados. De modos que comáis las carnes de vuestros hijos y de vuestras hijas. Destruiré vuestros altos, y quebraré vuestras estatuas. Caeréis entre las ruinas de vuestros ídolos, y os abominará mi alma, en tanto extremo, que reduciré a desierto vuestras ciudades, y haré yermos vuestros Santuarios, y no recibiré más el olor suavísimo. Y destruiré vuestra tierra, y se pasmarán vuestros enemigos sobre ella, cuando fueren habitadores suyos. Y a vosotros os esparciré por las naciones, y desvainaré mi espada en pos de vosotros, y quedará yerma vuestra tierra, y vuestras ciudades arruinadas.” Levítico XXVI, 14-33.

  • “Pero si no quisieres escuchar la voz del Señor Dios tuyo, para guardar, y cumplir todos sus mandamientos y ceremonias, que yo te prescribo hoy, vendrán sobre ti, y te alcanzarán todas estas maldiciones. SERÁS MALDITO EN LA CIUDAD, MALDITO EN EL CAMPO. MALDITO TU GRANERO, Y MALDITAS TUS OBRAS. MALDITO EL FRUTO DE TU VIENTRE, Y EL FRUTO DE TU TIERRA, LAS MANADAS DE TUS VACAS, LOS REBAÑOS DE TUS OVEJAS. SERÁS MALDITO CUANDO ENTRES, Y MALDITO CUANDO SALGAS. El Señor enviará sobre ti hambre y ansia por comer, y maldición sobre todas tus obras, que tú hicieres: hasta que te desmenuce, y pierda prontamente, a causa de tus malísimas invenciones, por las cuales me abandonaste… Hiérate el Señor con las úlceras de Egipto, y con sarna y comezón la parte del cuerpo, por donde se excrementa: de manera que no puedas ser curado. Hiérate el Señor con locura y ceguedad y frenesí. Y en el medio día andes a tientas, como suele andar un ciego en tinieblas y no aciertes en tus caminos. Y en todo tiempo tengas que sufrir calumnias, y seas oprimido de la violencia, y no tengas quien te libre.” Deuteronomio, XXVIII.



V.- Infidelidades del pueblo escogido en el Antiguo Testamento.

  • “Aquel pueblo, aun después de recibir la ley, se dio a la idolatría.” Santo Tomás, Suma Teológica I-II C.98 a. 4.

  • Perfectas son las obras de Dios, y todos sus caminos justicia: fiel es Dios, y sin ninguna iniquidad, justo y recto… ¿Así pagas al Señor, pueblo necio y mentecato? ¿Por ventura no es él tu padre, que te poseyó, e hizo, y te crió?... Mas la porción del Señor, es su pueblo: Jacob, la cuerda de su heredad… abandonó a su Dios su Hacedor, y se apartó de Dios su Salvador. Provocaronle con dioses ajenos, y movieron a ira con sus abominaciones. OFRECIERON SACRIFICIOS A LOS DEMONIOS, Y NO A DIOS, a dioses que no conocían: nuevos y recientes vinieron, que no adoraron sus padres. Abandonaste al Dios, que te engendró, y te olvidaste del Señor tu Criador. Vio esto el Señor, y se movió a ira: porque le provocaron sus hijos e hijas… raza es perversa, e hijos infieles… fuego se ha encendido en mi furor, y arderá hasta lo más profundo del infierno.” Deuteronomio XXXII.

  • “Y los hijos de Israel hicieron lo malo delante del Señor, y sirvieron a los Baales. Y dejaron al Señor Dios de vuestros padres, que los había sacado de la tierra de Egipto: y siguieron a dioses ajenos, y a los dioses de los pueblos, que habitaban en su contorno, y los adoraron: y movieron a ira al Señor, dejándole, y sirviendo a Baal y a Astaróth. Y airado el Señor contra Israel, los entregó en manos de robadores: los cuales los cautivaron, y vendieron a los enemigos.” Jueces II, 11.

  • “Más los hijos de Israel añadiendo nuevos pecados a los antiguos, hicieron lo malo delante del Señor, y sirvieron a los ídolos, a los Baales y a Astaróth, y a los dioses de Siria, y de Sidón, y de Moáb, y de los hijos de Ammón, y de los Philistheos: y dejaron al Señor, y no le dieron culto.” Jueces X, 6.

  • “Más ellos escarnecían de los mensajeros de Dios, y hacían poca estimación de sus palabras, e insultaban a los Profetas, hasta que subió el furor del Señor sobre su pueblo, y no hubo ya remedio.” II Paralipómenos XXXVI, 16.


VI.- El pueblo judío por odio y envidia asesino al hijo de Dios.

  • Veían, efectivamente, las señales evidentes de su divinidad; pero, por odio y envidia de Cristo, las tergiversaban, y rehusaban dar fe a sus palabras, con las que declaraba que era el hijo de Dios. Por lo cual él mismo dice de ellos en Jn. 15, 22: 'Si yo no hubiera venido y no les hubiera hablado, no tendrían pecado; pero ahora no tienen excusa de su pecado'. Y, de este modo, puede tomarse como dicho en nombre de ellos lo que se lee en Job 21, 14: Dijeron a Dios: Apártate de nosotros; no nos interesa la ciencia de tus caminos.” Santo Tomás, 'Suma Teológica' III, c. 47, art. 5.  

  • “No obstante, podemos decir también que se afirma que conocieron al verdadero Hijo de Dios porque tenían signos evidentes de ello, a lo que no quisieron asentir a causa del odio y de la envidia, de modo que reconociesen que él era el Hijo de Dios.” Santo Tomás, 'Suma Teológica' III, C. 47 a. 5.

  • “Por lo cual se demuestra que, viendo las obras admirables de Cristo, debido a su odio no le reconocieron por el Hijo de Dios.” Santo Tomás, 'Suma Teológica' III, C. 47 a. 5.

  • “Y por esto pecaron los judíos, por ser los que crucificaron no sólo a Cristo hombre, sino a Dios.” Santo Tomás, 'Suma Teológica' III, C. 47 a. 5.


VII.- El pueblo judío dejo de ser el escogido cuando asesinaron al Hijo de Dios.

  • El pueblo judío fue escogido de Dios por atención a Nuestro Señor Jesucristo, motivo por el cual, Dios le otorgó mandamientos, leyes, ceremonias, bendiciones, como lo declara Santo Tomás de Aquino en su Suma Teológica: “La ley antigua fue dada al pueblo judío, a fin de que con ella tuviera ciertos privilegios de santidad por reverencia de Cristo, que de él debía nacer.” (I-II C.98 a. 5.); pero, al asesinar al Hijo de Dios, pierde la razón de ser “pueblo escogido”, y sus actos del pueblo judío lo declaran: pueblo deicida, el que asesinó al Hijo de Dios, el pueblo maldito: no será más suyo el pueblo que le negará.

  • El objeto y razón de existir del pueblo escogido por Dios, fué que de ese pueblo nacería el Redentor: "Dios, pues, otorgó a aquel pueblo la ley y otros beneficios especiales en atención a la promesa hecha a sus padres de que de ellos nacería el Cristo, pues, que el pueblo del que Cristo había de nacer se distinguiera por una especial santidad, según se dice en la Lev 19, 2: Sed santos, porque santo soy yo. Ni fue por los méritos de Abrahán por los que se le hizo tal promesa, que Cristo nacería de su descendencia, sino por la gratuita elección y vocación de Dios.” Santo Tomás, Suma Teológica I-II C.98 a. 4. 

  • Una vez que nace el Hijo de Dios, el Mesías prometido, el pueblo escogido lo crucifica por odio y envidia: “conocieron al verdadero Hijo de Dios porque tenían signos evidentes de ello, a lo que no quisieron asentir a causa del odio y de la envidia, Santo Tomás, 'Suma Teológica' III, C. 47 a. 5. 

  • El pecado cometido por los judíos en el asesinato del Hijo de Dios es gravísimo: "su pecado fue gravísimo, lo mismo por el género del pecado que por la malicia de la voluntad." Santo Tomás, Suma Teológica III, c 47, art. 6. 

  • El pueblo escogido con el asesinato del Hijo de Dios, se convierte en el pueblo deicida, perdiendo por sus hechos toda elección y bendición de Dios: “Al perseguir en su ceguera y obstinación tan injustamente a Jesús, el Mesías, dejaron de ser el pueblo de Dios” Ignacio Schuster-Juan Holzammer, Historia Bíblica, año 1935, tomo II, página 372. 

  • “Y después de las sesenta y dos semanas será muerto el Cristo: y no será más suyo el pueblo que le negará.” Profeta Daniel IX, 26.




VIII.- Los preceptos y rituales de la Ley antigua después de la pasión y muerte de Nuestro Señor Jesucristo, quedaron sin valor.


  • “Firmemente cree, profesa y enseña que las legalidades del Antiguo testamento, o sea, de la Ley de Moisés, que se dividen en ceremonias, objetos sagrados, sacrificios y sacramentos, como quiera que fueron instituidas en gracia de significar algo por venir, aunque en aquella edad eran convenientes para el culto divino, cesaron una vez venido nuestro Señor Jesucristo, quien por ellas fue significado, y empezaron los sacramentos del Nuevo testamento. Y que mortalmente peca quienquiera ponga en las observancias legales su esperanza después de la pasión, y se someta a ellas, como necesarias a la salvación, como si la fe de Cristo no pudiera salvarnos sin ellas. No niega, sin embargo, que desde la pasión de Cristo hasta la promulgación del Evangelio, no pudiesen guardarse, a condición, sin embargo, de que no se creyesen en modo alguno necesarias para la salvación; pero después de promulgado el Evangelio, afirma que, sin pérdida de la salvación eterna, no pueden guardarse. Denuncia consiguientemente como ajenos a la fe de Cristo a todos los que, después de aquel tiempo, observan la circuncisión y el sábado y guardan las demás prescripciones legales y que en modo alguno pueden ser partícipes de la salvación eterna, a no ser que un día se arrepientan de esos errores. Manda, pues, absolutamente a todos los que se glorían del nombre de cristiano que han de cesar de la circuncisión en cualquier tiempo, antes o después del bautismo, porque ora se ponga en ella la esperanza, ora no, no puede en absoluto observarse sin pérdida de la salvación eterna.” Papa Eugenio IV, Bula: 'Cantate Domino', 4 de febrero de 1441, Dz. 712.

  • “Cristo vivió enteramente conforme a los preceptos de la ley. Prueba de ello es que también él quiso ser circuncidado, ya que la circuncisión viene a ser una declaración sobre el cumplimiento de la ley, conforme a lo que se lee en Gál. 5, 3: Declaro a todo el que se circuncida. Que está obligado a guardar toda la ley. Y Cristo quiso vivir según la ley: Primero, para aprobarla. Segundo, para consumarla y darla término con su observancia personal, demostrando que estaba ordenada a El. Tercero, para quitar a los judíos la ocasión de calumniarle. Cuarto, para librar a los hombres de la esclavitud de la ley, según aquellas palabras de Gál. 4, 4: Dios envió a su Hijo, nacido bajo la ley, para que rescatara a los que estaban bajo la ley.” Santo Tomás, Suma Teológica, III C. 40 a. 4.

  • “El misterio de la redención del género humano se consumó en la Pasión de Cristo. Por esto dijo el Señor: Acabado es, según leemos (San Juan 19, 3), y entonces debieron cesar totalmente los ritos legales, como que ya estaba consumada su razón de ser. En señal de esto se lee que se rasgó el velo del templo (San Mateo 27, 51). Por esto, antes de la Pasión, mientras Cristo predicaba y obraba milagros, corría a la par la Ley y el Evangelio, pues el misterio de Cristo, aunque estaba incoado, no estaba consumado. Esa fue la razón por la que antes de su Pasión Jesucristo mandó al leproso que cumpliese las observancias legales.” Santo Tomás, Suma Teológica, I-II C. 103 a. 3

  • "Las razones literarias de las ceremonias que atrás hemos consignado, se refieren al culto divino, el cual vivía de la fe en las cosas venideras; por esto, llegado el que debía venir, tenía que cesar aquel culto, e igualmente las razones que a él se referían... Mientras esta descendencia era futura, convenía hacer la profesión de la fe de Abrahán por la circuncisión; pero, una vez llegada, debía declararse por otra señal, por el bautismo, que sucedió a la circuncisión.” Santo Tomás, Suma Teológica, I-II C. 103 a. 3

  • “Pero nada excluye el fruto de la redención de Cristo, fuera del pecado mortal;luego el circuncidarse y observar los otros ritos legales después de la Pasión de Cristo es pecado mortal.” Santo Tomás, Suma Teológica, I-II C. 103 a. 4.

  • “Son las creencias otras tantas profesiones de la fe, en qué consiste el culto interior; y tal es la profesión que el hombre hace con las obras cuál es la que hace con las palabras. Y, si en una y otra profesa el hombre alguna falsedad, peca mortalmente. Y, aunque sea una misma la fe que los antiguos patriarcas tenían de Cristo y la que nosotros tenemos, como ellos precedieron a Cristo y nosotros le seguimos, la misma fe debe declararse con diversas palabras por ellos y por nosotros, pues ellos decían: He aquí que la Virgen concebirá y dará a luz un Hijo, que es expresión de tiempo futuro; mientras que nosotros expresamos la misma fe por palabras de tiempo pasado: que la Virgen concibió y parió. De igual modo las ceremonias antiguas significaban a Cristo, que nacería y padecería; pero nuestros sacramentos lo significan como nacido y muerto. Y como pecaría quien ahora hiciera profesión de su fe diciendo que Cristo había de nacer, lo que los antiguos con piedad y verdad decían, así pecaría mortalmente el que ahora observase los ritos que los antiguos patriarcas observaban piadosa y fielmente. Esto es lo que dice San Agustín en Contra Fautum (L. 19 c. 16: ML 42,357.): “Ya no se promete que nacerá Cristo, que padecerá, que resucitará, como los antiguos ritos pregonaban; ahora se anuncia que nació, que padeció, que resucitó, y esto es lo que pregonan los sacramentos que practican los cristianos.” Santo Tomás, Suma Teológica I-II C. 103 a. 4

  • “Distingue San Jerónimo dos tiempos: uno, antes de la Pasión de Cristo, en que los ritos de la ley no eran muertos, como si no obligasen o no tuviesen, a su modo, la virtud expiatoria; ni eran mortíferos, pues no pecaban los que los practicaban. Pero luego de la Pasión de Cristo empezaron a ser no solo muertos, es, sin virtud y sin obligación; pero también mortíferos, pues pecaban mortalmente quienes los observaban. De aquí venía a decir que nunca después de la Pasión habían los apóstoles observado de verdad los ritos legales, sino con cierta piadosa simulación, para no escandalizar a los judíos e impedir su conversión. Esta simulación se ha de entender, no en el sentido que ellos no ejerciesen de verdad aquellos actos, sino que no los ejecutaban como impuestos por la ley, como si alguno se quitase la película del miembro viril por motivo de salud y no por observar un rito legal.” Santo Tomás, Suma Teológica I-II C. 103 a. 4

  • “San Agustín, con más razón, distinguió tres tiempos, uno, antes de la Pasión de Cristo, en que los ritos legales ni eran mortíferos ni muertos; otro, después de la divulgación del Evangelio, en que esos ritos son muertos y mortíferos; y un tercero, medio entre los dos, desde la Pasión de Cristo hasta la divulgación del Evangelio, en que los ritos legales eran muertos porque carecían de toda virtud y nadie estaba obligado a observarlos; pero no eran mortíferos y los convertidos a Cristo de entre los judíos los podían lícitamente observar, con tal que no pusieran en ellos la esperanza y la consideración como necesarios para la salvación, como si la fe de Cristo fuera insuficiente para justificar sin los ritos legales. Pero los gentiles que se convertían a Cristo no tenían motivo para observarlos.” Santo T. Suma Teológica I-II C. 103 a. 4.


IX.- La Sinagoga de Satanás.


  • “La sinagoga es la institución más importante del judaísmo. Tuvo una decisiva influencia en la vida judía a lo largo de los siglos, como lugar de lectura de la Escritura y centro de oraciones. Dos términos, ambos griegos (proseuche y synagoge), sirvieron para designar a la sinagoga en la antigüedad. La palabra proseuche (“plegaria”) se usó metonímicamente como ‘casa de oración’ (Isaías 56,7). Parece haber sido empleada por los judíos de Egipto y luego de Grecia, Asia Menor y Roma. En Palestina se empleó la palabra synagoge, término que originalmente significaba ‘reunión’, ‘asamblea’. En la versión de los LXX, synagoge, traducido al hebreo ‘edah (congregación, vertido al arameo de los tárgum por kenishta, que en hebreo moderno se transforma en keneset) y en ocasiones en qahal (asamblea; en griego ekklesia). A partir del siglo I, el término aparece en las fuentes literarias (Filón, Josefo, Nuevo Testamento) en el sentido cada vez más consolidado de “lugar de reunión”, “casa de culto e instrucción” (en hebreo de los rabinos del siglo II, bet hakkeneset es ‘casa de reunión’). Progresivamente, synagoge y su equivalente keneset Israel (‘asamblea de Israel’) pasaron a designar bien la nación judía en su totalidad, bien el conjunto de las prácticas de la Torá. Entre los Padres de la Iglesia, synagoge fue empleado para referirse a la totalidad de la comunidad judía (la sinagoga) en oposición a ekklesia, el cuerpo de los cristianos o Iglesia. Estos dos términos, sinónimos en sus orígenes, pasaron a significar bastante pronto, coincidiendo con la emergencia del grupo cristiano, dos realidades sociales y religiosas diferentes y aun opuestas.” 'El mundo judío en tiempos de Jesús', André Paul, Ediciones cristiandad, pág. 158.

  • “Sé tú tribulación, y tu pobreza, más rico eres: y eres blasfemado por aquellos, que dicen que son judíos, y no lo son, mas son sinagoga de Satanás.”Apocalipsis de San Juan II, 9.2

  • “He aquí daré de la sinagoga de Satanás, los que dicen, que son judíos, y no lo son, mas mienten”. Apocalipsis de San Juan III, 9.2.

  • “Sé en dónde moras, en donde está la Silla de Satanás. Apocalipsis II, 13.

  • “Pero la Sinagoga que le precedió, habiendo crucificado a su Mesías, y aborrecido la verdad anunciada por él y por sus Apóstoles, fue destruida y arruinada, y los judíos que la componían derramados por todo el mundo, sin Rey, sin templo, sin altar y sacrificio;” Don Juan Joseph Heideck, Defensa de la religión cristiana, año de 1798, tomo IV, Carta primera, página 176. 


X.- Los judíos que renegaron del Hijo de Dios, continuaron el la observancia de sus mandamientos son Hijos de Satanás.

  • “Yo sé, que sois hijos de Abraham [según la carne]: más me queréis matar, porque mi palabra no cabe en vosotros. Yo digo lo que vi en mi Padre: y vosotros hacéis lo que visteis en vuestro padre. Respondieron, y le dijeron: Nuestro padre es Abraham. Jesús les dijo: Si sois hijos de Abraham, haced las obras de Abraham. Más ahora me queréis matar, siendo hombre, que os he dicho la verdad, que oí de Dios: Abraham no hizo esto. Vosotros hacéis las obras de vuestro padre. Y ellos le dijeron: Nosotros no somos nacidos de fornicación: un Padre tenemos, que es Dios. Y Jesús les dijo: Si Dios fuese vuestro Padre, ciertamente me amaríais. Porque yo de Dios salí, y vine: y no de mí mismo, mas él me envió. ¿Por qué no entendéis este mi lenguaje? Porque no podéis oír mi palabra. Vosotros sois hijos del Diablo: y queréis cumplir los deseos de vuestro padre: él fue homicida desde el principio, y no permaneció en la verdad: porque no hay verdad en él: cuando habla mentira, de suyo habla: porque es mentiroso, y padre de la mentira. Mas, aunque yo os digo la verdad, no me creéis.” San Juan VIII, 37.

  • “En esto son conocidos los hijos de Dios y los hijos del diablo. Todo aquel que no es justo, no es de Dios, y el que no ama a su hermano: Porque esta es la doctrina que habéis recibido desde el principio, que os améis unos a otros. No, así como Caín, que era del maligno, y mató a su hermano. ¿Y por qué lo mató? Porque sus obras eran malas; y las de su hermano buenas. No extrañéis, hermanos, si os aborrece el mundo.” Epístola de San Juan III, 10.

  • “El alma no puede tener más que un dueño, que es Dios, o el demonio; y así, si tiene al demonio, no puede tener a Dios; ni por el contrario, que ninguno puede servir a un mismo tiempo a dos señores.” Mayor fiscal contra judíos, página 11; año de 1736.


XI.- Hechos de la Sinagoga de Satanás.


  • “Los judíos que en vida de Jesucristo resolvieron arrojar de sus sinagogas a cuantos le tuviesen por Mesías (San Juan IX, 22): porque ya habían acordado los judíos, que, si alguno confesase a Jesús por Cristo, fuese echado de la sinagoga; y que después con tan bárbara fuerza procuraron su muerte, no se enfurecieron menos contra sus discípulos, y contra la extensión de su Iglesia. Hemos visto la crueldad con que mataron a San Esteban, y persiguieron desde entonces a la Iglesia naciente: la persecución más terrible que se levantó después en tiempo del rey Agripa: y lo mucho que en varias partes se vio atropellado de los judíos el mismo Saulo. Hacían morir a los cristianos siempre que podían –S. Justino, diálogo con Trifón. N95-; y hubieran sido sus continuos homicidas para conservar el supremo dominio de Judea, que había pasado ya a los romanos, y a no ser que estos los contenían con su autoridad, y refrenaban las sediciones o tumultos, con que, en falta de poder legítimo, intentaban atropellar a los cristianos.” Don Félix Amat, Tratado de la Iglesia de Jesucristo o Historia Eclesiástica, año 1806, tomo III, página 3. 

  • “Los judíos querían figurarse, que persiguiendo de muerte y procurando difamar a los cristianos, hacían un particular obsequio a Dios, y que obraban por puro celo de conservar su ley y sus ceremonias. Crecía pues continuamente su ceguedad y dureza y provocaban más y más la divina venganza a abandonarlos al espantoso castigo.” Don Félix Amat, Tratado de la Iglesia de Jesucristo o Historia Eclesiástica, año 1806, tomo III, página 5.

  • “Os echarán de las Sinagogas: mas viene la hora en que cualquiera que os mate, pensará que hace servicio a Dios. Y os harán esto, porque no conocieron al Padre, ni a mí.” San Juan XVI, 2. 

  • “Os harán comparecer en sus audiencias, y os azotarán en sus Sinagogas.”  San Mateo X, 17. 

  • “Y hasta en el siglo tercero atropellaban en las mismas sinagogas con azotes y a pedradas a las mujeres cristianas que podían agarrar. Arrojaban de sus pueblos a los cristianos siempre que podían: les maldecían públicamente en sus sinagogas tres veces al día, los rabinos prohibían hablar con los cristianos, y oír sus exhortaciones: había judíos que preferían la muerte a ser curados milagrosamente por los cristianos; y en las persecuciones que los emperadores suscitaron a la Iglesia, eran siempre los judíos los más furiosos, poniendo especial cuidado en impedir que los cristianos recogiesen los cuerpos de los mártires.” Don Félix Amat, Tratado de la Iglesia de Jesucristo o Historia Eclesiástica, año 1806, tomo III, página 4.

  • “No contentos los judíos, como dice San Justino (Dial. N. 17. 138.), con perseguir ellos mismos a los cristianos, quisieron hacerse reos de las persecuciones que se les suscitaron por todo el mundo, haciéndolos odiosos con las terribles calumnias, que esparcieron por toda la tierra. De común acuerdo enviaron algunos diputados por todo el orbe con el encargo de publicar en todas partes, que se había levantado una nueva secta, llamada de los cristianos, la que abrazaba el ateísmo y destruía todas las leyes. Que su autor era un tal Jesús de Galilea, quien por sus imposturas había sido condenado a morir en la cruz, y que sin embargo sus discípulos, habiendo de noche robado su cuerpo del sepulcro, alucinaban a las gentes diciendo que había resucitado, y se había subido al cielo. Por último, que la doctrina que se publicaba como de Jesús era impía, detestable, sacrílega. Así procuraron conmover a todo el mundo contra los que reconocían a Jesús por su Señor y por Hijo de Dios. Y añade el mismo Santo que todas las calumnias que se han publicado después contra los cristianos, son dimanadas de estas primeras que esparcieron los judíos.” Don Félix Amat, Tratado de la Iglesia de Jesucristo o Historia Eclesiástica, año 1806, tomo III, página 4-5.

  • “Orígenes asegura (Orig. In Cel. VI n. 27.), que las ficciones que los judíos inventaron desde el principio de la Iglesia, para hacerla odiosa a todo el mundo, se había arrojado de tal manera que no estaba del todo borradas doscientos años después. También Tertuliano atribuye a los judíos las falsedades con que entonces se procuraba desacreditar nuestra fe y nuestra conducta; y dice que ellos son los autores de la mala idea que los paganos tienen de nuestra religión (Tert. In Marc. III c. 23).” Don Félix Amat, Tratado de la Iglesia de Jesucristo ó Historia Eclesiástica, año 1806, tomo III, página 5.

  • “Las atroces calumnias que los judíos esparcieron contra los cristianos, fueron causa de que desde el principio el pueblo gentil y sus magistrados los tuvieran por reos de toda maldad. Con esta preocupación, y facilidad con que se creen y extienden los rumores de cosas malas, se suponían comunes a todos los cristianos los particulares delitos de que era acusado alguno de ellos, o de que eran convencidos algunos herejes de los que desde entonces infestaron la Iglesia. Así los gentiles llegaron a figurarse que los dioses afligían al imperio romano porque toleraba a los cristianos, y atribuyeron a estos todas las calamidades públicas. Si el Tíber, dice Tertuliano [Apol. C.4 c.2], sube a los muros, si el Nilo no inunda los campos, si no llueve, si hay terremoto, hambre, peste, luego: cristianos a los leones.”Don Félix Amat, Tratado de la Iglesia de Jesucristo o Historia Eclesiástica, tomo III, página 49; año 1806.

  • “Ahora bien, los judíos, después de la ascensión de nuestro Salvador, culminaron su crimen contra él con la concepción de innumerables maquinaciones contra sus apóstoles. El primero fue Esteban, el cual aniquilaron con piedras; luego Jacobo, hijo de Zebedeo y hermano de Juan, que fue decapitado; y finalmente Jacobo, el que fue escogido en primer lugar para el trono episcopal de Jerusalén, después de la Ascensión de nuestro Salvador, y que murió del modo mencionado. Todos los demás apóstoles fueron amenazados de muerte con innumerables maquinaciones, y fueron expulsados de Judea y se dirigieron a todas las naciones para la enseñanza del mensaje con el poder de Cristo, que les había dicho: Id, y haced discípulos a todas las naciones.” Eusebio de Cesarea, Historia de la Eclesiástica, L. 3, C.5,2.

  • “Los judíos no cristianos odiarán más y más a los cristianos a quienes tendrán por renegados de su Dios y de su Patria. En todo el imperio las sinagogas serán centros de odio y de persecución.” Historia de la Iglesia Católica, Daniel Olmedo, SJ, Editorial Porrúa.

  • “En estos últimos siglos sus rabinos publicaron varias obras contra la Religión Cristiana: en estas combatían las verdades del Evangelio (la cuales también contienen su Talmud y sus libros antiguos) no por medio de la razón, sino por medio de ficciones y falsedades, inventando hechos del todo nuevos contrarios a sus propios libros antiguos, opuestos a la razón natural, y aun contra la misma Sagrada Escritura del viejo Testamento: de suerte que cada una de estas obras llevan consigo su propia confutación, y desde luego manifiestan el espíritu de la mentira, y de la abominación e impiedad que contienen.” Don Juan Joseph Heideck, Defensa de la religión cristiana, año de 1798, tomo IV, Carta primera, página 181.


XII.- Odio y desprecio de los judíos a la Iglesia.


  • El odio que sus padres tenían al Redentor glorioso, cuando vociferaron crucificadle, crucificadle, siguen teniéndole hasta el día de hoy todos los judíos, sin excepción alguna, por toda la extensión de la tierra. Este mismo odio y desprecio se extiende hasta a los mismos cristianos, especialmente a los católicos, a quienes tienen por infieles idólatras, y por gente más perversa del mundo.”  Don Juan Joseph Heideck, Defensa de la religión cristiana, año de 1798, tomo IV, Carta primera, página 176.

  • “Los judíos no cristianos odiarán más y más a los cristianos a quienes tendrán por renegados de su Dios y de su Patria. En todo el imperio las sinagogas serán centros de odio y de persecución.” Historia de la Iglesia Católica, Daniel Olmedo, SJ, Editorial Porrúa.

  • “Los judíos fueron los elementos más activos en fomentar el ambiente de odio contra los cristianos, a quienes consideraban como suplantadores de la ley mosaica… Esta actividad de los judíos debió de ejercer considerable influencia, pues nos consta que ya en tiempo de Nerón gozaban de gran ascendiente en Roma, y es bien sabido que, con ocasión del martirio de San Pedro y San Pablo, algunos insinuaron la idea de que habían muerto por celos de los judíos. Existiendo, pues, este ambiente, azuzado por el odio de los judíos, se concibe fácilmente la persecución de Nerón. Como capaces de toda clase de crímenes, fue fácil señalar a los cristianos como causantes del incendio de Roma. Al pueblo no le costó mucho creerlo.” Llorca, Villoslada, Laboa, Historia de la Iglesia Católica, BAC, 1959, Tomo I, Pág. 178.

  • “En aquel tiempo el malvado Poder que odia el bien y es enemigo de la salvación de los hombres, alzó a Simón, el padre y creador de estos grandes males, como el gran rival de los grandes y divinos apóstoles de nuestro Salvador. A pesar de ello, la gracia divina y celestial acudió a ayudar a sus siervos y apagó la llama del maligno con la manifestación y la presencia de ellos, y por su mediación humilló y abatió ‘toda altivez que se levanta contra el conocimiento de Dios’. Por esta razón ninguna urdimbre, ni de Simón ni de cualquier otro por aquel tiempo las producían, consiguió sostenerse en aquellos días apostólicos, pues todo lo vencía y dominaba el resplandor de la verdad y el mismo Verbo Divino, el cual justamente entonces, viniendo de Dios, había brillado sobre los hombres, floreciendo en la tierra y habitando con sus apóstoles. Inmediatamente, el encantador que hemos mencionado, como herido en los ojos del entendimiento por su destello divino y su entendimiento cuando ya habían sido descubiertas por el apóstol Pedro sus maquinaciones en Judea, emprendió el viaje muy largo al otro lado del mar y fue huyendo de Oriente a Occidente, con la certidumbre que únicamente allí podría seguir viviendo de acuerdo con sus ideas.” Eusebio de Cesarea, Historia de la Eclesiástica, L. 2, C.14,1.

  • “Por todas partes manifestaron el odio más implacable contra el Evangelio, y contra los fieles discípulos de Jesucristo.” Don Juan Joseph Heideck, Defensa de la religión cristiana, año de 1798, tomo IV, Carta primera, página 202.

  • “Los judíos no cristianos odiarán más y más a los cristianos a quienes tendrán por renegados de su Dios y de su Patria. En todo el imperio las sinagogas serán centros de odio y de persecución.” Historia de la Iglesia Católica, Daniel Olmedo, SJ, Editorial Porrúa.

  • Con los hechos narrados, detestables por la maldad, moviéndonos a misericordia por las almas, que en el mal uso de la libertad, han sido instrumentos de Satanás; lejos de promover odio hacia ellos, y pensando en sus almas inmortales, pedimos por su conversión, sin dejar de ser precavidos ante sus maquinaciones. “En definitiva es, pues, el diablo, el origen del pecado.” Pbro. Dr. Michael Schmaus, Tratado de Teología Dogmática, tomo II, §124, página 274.


XIII.- San Agustín en su libro: 'La Ciudad de Dios' explica esta enemistad teológica.


  • "Así que dos amores  fundaron dos ciudades, es a saber, la terrena el amor propio hasta llegar al menosprecio de Dios, y la Celestial el amor de Dios hasta llegar al menosprecio de si propio. Finalmente la primera puso su gloria en si propia, y la otra en el Señor. Porque la una busca que le den la honra, y la gloria de los hombres, y esta otra estima por suma gloria a Dios testigo de su conciencia". San Agustín, Ciudad de Dios, XIV, 28, año de 1676.


XIV.- Hay dos caminos, pertenecer a la Santa Iglesia de Dios Nuestro Señor y salvar el alma por el fiel cumplimiento de los mandamientos divinos, o pertenecer al bando de Satanás y condenar su alma.



XV.- Juicio de los santos sobre los judíos después del deicidio.

  • “Que tan propio es del mundo ser malo, como de los judíos el ser pérfidos; y que como no hay esperanza que mejore el mundo, así no la hay de que estos sean buenos.” San Dídimo en Epist. Petri. I.

  • "El buey conoció a su dueño, el jumento, el pesebre y casa de su señor; pero los judíos ciegos no le conocieron: ¡Gran ceguedad, y desdicha! O duriora laxis Judeorum pectora, que se ablanden las piedras, quebrantándose unas con otras, y siempre los corazones de los judíos con mayor pertinacia! Pilatos se ablandó, el Centurión cree, Judas se confiesa, el cielo se oscurece, la tierra tiembla, las sepulturas se abren, toda la naturaleza se vuelve, algunos de los judíos de aquel tiempo se convirtieron: Revertebantur percutientes pectora sua Lucas XXII. Y que haya quien permanezca de ellos hoy en su dureza. ¡Gran ceguedad! Pero también se dice, que al fin del mundo conocerán su error; pero de aquí allá qué persecuciones habrán hecho en nuestra Iglesia, y Santa Fe Católica?.” San Ambrosio.

  • “Son y fueron de más duros corazones, que los elementos, y que todas las cosas insensibles”. San Gregorio, Homilía 10 super Evangelia.

  • “Los judíos después de haber matado al Justo, y antes de Él a los profetas, ahora deshonran y alzan increpaciones contra los cristianos, y cuando pueden aún les quitan la vida.” San Justino en su diálogo con el judío Trifón

  • La sinagoga judía es: “Una casa de impiedad, un receptáculo de maldades, que Dios mismo había condenado”. San Ambrosio arzobispo de Milán, Epístola IX al emperador Teodosio.

  • Los judíos son: “Nación de asesinos, rapaces, voraces, pérfidos ladrones”. San Juan Crisóstomo.

  • "¡Pobres judíos! Vosotros atrajisteis una terrible maldición sobre vuestras cabezas al decir: "Su sangre caiga sobre nosotros y sobre nuestros hijos", y esa maldición, raza miserable, la lleváis hasta el día de hoy, y al Final de los Tiempos recibiréis el castigo de esa sangre inocente. ¡Oh, Jesús mío!... Yo no seré obstinado como los judíos. ¡Yo te amaré, por siempre, por siempre, por siempre!" San Alfonso María de Ligorio sobre este pasaje de la Pasión de Cristo.

  • “Siempre que el judío os dice a vosotros: fueron los hombres los que nos hicieron la guerra, fueron los hombres los que conspiraron contra nosotros; contestadles: los hombres no os hubieran hecho la guerra si Dios no lo hubiera permitido.” “Mi verdadera guerra es contra los judíos… los judíos han sido abandonados por Dios, y por el crimen de este Deicidio no hay expiación posible.” San Juan Crisostomo, Oratio IV Adversus Iudaeos.

  • “Pero ahora vosotros habéis eclipsado todas las maldades del pasado, pero de ningún modo dejasteis atrás el grado sumo del delito, mediante vuestra locura cometida contra Cristo. Por ello estáis ahora siendo castigados peor aún que en el pasado. Toda vez que, si ésa no es la causa de vuestra actual deshonra, ¿por qué motivo, aun siendo vosotros unos asesinos de niños, Dios se contentó con vosotros en otro tiempo y en cambio vuelve ahora la espalda a quienes llegan a tales atrevimientos? Verdaderamente está claro que os atrevisteis a un delito mucho mayor y peor que el infanticidio y que cualquier delito asesinando a Cristo”. San Juan Crisostomo, Oratio VI, 2 Adversus Iudaeos.

  • “Los judíos han sido dispersados por todo el mundo, para que mientras paguen la culpa de tan gran crimen, puedan ser testigos de nuestra Redención” San Bernardo de Claraval, Epístola 363 a la Iglesia de Francia Oriental.

  • “Fácil es a esto la respuesta, y ella de acuerdo a lo establecido en el Concilio general [IV de Letrán, año 1215, c. 68.], que los judíos de ambos sexos en todo territorio de cristianos en todo tiempo deben distinguirse en su vestido de los otros pueblos. Esto les es mandado a ellos en su ley, es a saber, que en los cuatro ángulos de sus mantos haya orlas por las que se distingan de los demás”. Santo Tomás de Aquino consultado por la Duquesa de Brabante sobre si era conveniente que en sus dominios los judíos fueran obligados a llevar una señal distintiva para diferenciarse de los cristianos.

  • “Los judíos no pueden lícitamente retener lo adquirido por usura, estando obligados a restituir a quienes hayan extorsionado … Los judíos por razón de sus culpas están en perpetua servidumbre, los señores pueden por lo tanto, tomarles sus cosas, dejándoles lo indispensable para la vida” Santo Tomás de Aquino, Opera Omnia. Edición Pasisills, 1880. Tábula 1 a-o, tomo XXXIII, p. 534.

  • Y además: “A los judíos no se les debería permitir quedarse con lo obtenido por medio de la usura; lo mejor sería que se les obligara a trabajar para ganarse la vida, en vez de no hacer otra cosa que hacerse más avaros” Santo Tomás de Aquino, De regimine principum.

  • “Los judíos se ocupan de asuntos comerciales, amasan enormes sumas de dinero de estas actividades, y proceden sistemáticamente a despojar a los cristianos de sus bienes y posesiones por medio de sus exacciones usurarias. Aunque al mismo tiempo ellos piden prestadas sumas de los cristianos a un nivel de interés inmoderadamente alto, para el pago de las cuales sus sinagogas sirven de garantía, no obstante sus razones para actuar así son fácilmente visibles. Primero de todo, obtienen dinero de los cristianos que usan en el comercio, haciendo así suficiente provecho para pagar el interés convenido, y al mismo tiempo incrementan su propio poder. En segundo lugar, ganan tantos protectores de sus sinagogas y de sus personas como acreedores tienen”. Papa Benedicto XIV, Encíclica: A quo primum, 14 de junio de 1751.

  • "El pueblo judío … llegado el tiempo de la plenitud, ingrato y pérfido, condenó indignamente a su Redentor a ser muerto con muerte ignominiosa … omitiendo las numerosas modalidades de usura con las que por todas partes, los hebreos consumieron los haberes de los cristianos necesitados, juzgamos como muy evidente ser ellos encubridores y aun cómplices de ladrones y asaltantes que tratan de traspasar a otro las cosas robadas y malversadas u ocultarlas hasta el presente, no sólo las de uso profano, mas también las del culto divino. Y muchos con el pretexto de tratar asuntos propios de su oficio, ambicionando las casas de mujeres honestas, las pierden con muy vergonzosos halagos; y lo que es más pernicioso de todo, dados a sortilegios y encantamientos mágicos, supersticiones y maleficios, inducen a muchos incautos y enfermos a los engaños de Satanás, jactándose de predecir el futuro, tesoros y cosas escondidas… Por último tenemos bien conocida e indagada la forma tan indigna en que esta execrable raza, usa el nombre de Cristo, y a qué grado sea dañosa a quienes habrán de ser juzgados con dicho nombre y cuya vida pues está amenazada con los engaños de ellos”. Papa San Pío V, bula: Hebraeorum Gens, 26 de febrero de 1569.

  • “Un fragmento notable que se conserva con este titulo hace responsable a los judíos de sus miserias y desgracias. La causa fueron los crimenes que cometieron contra el Mesias.” Homilia de San Hipólito contra judíos, Cood. Vaticanus gr. 1431. Patrología, Prof. Johannes Quasten, tomo 1, página 487, Editorial BAC.

  • “El Padre sufrió en el Hijo, y el Hijo en los profetas. La obstinación de los judíos, especialmente en la muerte de Cristo, fue la causa de que el Salvador se volviera hacia los gentiles, los pobres y los miserables, invitándolos a entrar en su reino. Por eso Jerusalén ha cesado de ser ciudad de Dios e Israel ha venido a ser un pueblo de apátridas en el mundo. Sin embargo, Dios sigue exhortando aún a los judíos a hacer penitencia y aceptar la salvación eterna por medio del bautismo.” San Cipriano, Adversus Judaeos. Patrología, Prof. Johannes Quasten, tomo 1, página 664, Editorial BAC.

  • “Hacían morir a los cristianos siempre que podía.” San Justino, Dialog. Cum Triph. N. 95.

  • San Jerónimo, Ep. ad Dar.: “¿Qué esperas, ó judío incrédulo? Tú cometiste muchos delitos en tiempo de los jueces: tú idolatría te hizo esclavo de las naciones vecinas; pero Dios tuvo luego compasión de ti, y no tardó a enviarte salvadores. Tú multiplicaste tus idolatrías en tiempo de tus reyes; pero las abominaciones en que caíste en los reinados de Acaz y Manasés, no fueron castigados sino con setenta años de cautividad. Reinó Ciro, y te volvió tu patria, tu templo, y tus sacrificios. Finalmente quedaste abatido por Vespasiano y Tito. Cincuenta años después Adriano acabó de exterminarte, y llevas ya cuatrocientos años de opresión. ¿Qué has hecho pues, o pueblo ingrato? Esclavo de todos los países y de todos los príncipes, tú no sirves a dioses extranjeros. ¿Cómo es que te haya olvidado Dios que te había elegido? ¿Qué se han hecho de sus antiguas misericordias? ¿Qué crimen, qué atentado mayor que la idolatría, te hace sufrir un castigo que nunca te habían acarreado tus idolatrías? ¿Callas? ¿No puedes comprender porque está Dios tan inexorable? Acuérdate de cuando tus padres dijeron: su sangre caiga sobre nosotros, y sobre nuestros hijos; y también: No tenemos otro Rey que el Cesar. No será pues tu rey el Mesías: quédate con el que elegiste: seas esclavo del Cesar y de los reyes, hasta que haya entrado la plenitud de los gentiles, y en fin se salve todo Israel.” Don Félix Amat, Tratado de la Iglesia de Jesucristo o Historia Eclesiástica, tomo III, cap. 1, página 41; año 1806.


XVI.- Declaraciones de Romanos Pontífices sobre el pueblo judío después de la Crucifixión.


  • “Que ni siquiera los judíos se atrevan a jugar o comer o mantener familiaridad con los cristianos”. Papa Paulo IV, “Cum nimis absurdum”, 1555.

  • “Nosotros amonestamos a su Alteza, para que cese de tolerar que los judíos gobiernen sobre los cristianos y ejerzan autoridad sobre ellos. Ya que permitir que los cristianos estén subordinados a los judíos y estén sujetos a su arbitrio, es lo mismo que oprimir a la Iglesia de Dios y exaltar a la Sinagoga de Satanás. Desear agradar a los enemigos de Cristo, significa ultrajar a Cristo mismo.”Papa Gregorio VII al rey Alfonso VI de Castilla en el año 1080.

  • “…Sin embargo, la impiedad de los judíos, iniciada en todas las artes más perversas, llega a tanto que es necesario, si se quiere atender a la salud común de los cristianos, poner remedio rápido a la fuerza del mal.” Papa San Pío V.

  • "Nuestros modos de vida y los de los judíos son extremadamente diferentes, y los judíos pervertirán fácilmente a las almas de las gentes sencillas a su superstición e incredulidad si tales gentes están viviendo en continua e íntima conversación con ellos." Papa Alejandro III, decretal: 'Ad hoec.'

  • “Nos, que anhelamos con todo Nuestro corazón la salvación de las almas, os concedemos plena autoridad por las presentes cartas para desterrar a los judíos…”Papa Inocencio IV a San Luis Rey de Francia.

  • “Que ni siquiera los judíos se atrevan a jugar o comer o mantener familiaridad con los cristianos”. Papa Paulo IV, “Cum nimis absurdum”, 1555.

  • “Desde el siglo XII, los judíos debían habitar separados de los cristianos en un barrio de los suburbios, que se decía en España judería y en otras naciones ghetto. Para que la distinción fuera más clara y consiguientemente se pudiesen evitar con más facilidad el trato mutuo y los noviazgos entre personas de una y otra religión, se les obligaba, máxime desde el Concilio IV de Letrán, a llevar en el traje un distintivo, consistente en un gorro puntiagudo y una franja amarilla o roja cosida al vestido. Prohibíaseles el cohabitar con mujeres cristianas en calidad de mancebas (el matrimonio era nulo) o como criadas o vender esclavos cristianos y el forzar a nadie a la circuncisión. No podían desempeñar cargos oficiales, si bien esta ley fue violada frecuentemente por voluntad de los mismos reyes. Lo mismo se diga de la prohibición que tenían los cristianos de consultar a los médicos o cirujanos judíos, a no ser en caso de necesidad. El culto judaico no podía celebrarse en público, ni era lícito construir nuevas sinagogas donde no las hubiese, pero sí restaurar las existentes. (Los Sumos Pontífices) Gregorio IX y Honorio IV mandaron recoger los libros del Talmud, por el odio que respira y las horrendas calumnias que contiene contra Cristo y el cristianismo.” 'Historia de la Iglesia Católica', Llorca, Villoslada, Laboa; BAC, 1959, Tomo II, Parte II, Cap. XIV, pg. 737.

  • El
 Colegio
 de
 San
 Bartolomé
 el
 Viejo,
 de
 Salamanca,
 implantado
 por
 el
 arzobispo
 Don
 Diego
 de
 Anaya
 y
 aprobado
 por
 bulas
 de
 Benedicto
 XIII
 en
 1414
 y
 Martín
 V
 en
 1418,
 prohibía
 el
 ingreso
 de
 cualquier
 grado
 de
 parentesco
con
judíos,
 “por 
remoto
que
fuese”.
 Domínguez 
Ortiz,
 'Los 
conversos
 de 
origen
 judío', 
pág.
57
XIV


XVII.- Los defensores del judaísmo, les molesta que se hable de judíos.


  • "Los defensores del judaísmo naturalmente no aceptan la realidad impresionante del problema judío, tal como nosotros lo hemos descrito. Para ellos ese problema es fruto ‘de las mentes enfermas, siempre prontas a argumentar en todas las materias, que parece se han unido en todas las ocasiones para despreciar y atacar a los judíos’.  Este es el recurso supremo que han usado siempre los judíos para destruir a sus enemigos o, por lo menos, para nulificar su ataque de defensa. Mentes enfermas, han sido los apóstoles; mentes enfermas han sido los Papas que condenaron las fechoría del judaísmo; mentes enfermas los Obispos y los Concilios que han denunciado el peligro manifiesto de esos eternos conspiradores, y mente enferma fue el mismo Jesucristo que, al no aceptar la ambición racial y absurda de su propio pueblo y al proclamarse a sí mismo como Mesías y Salvador del mundo, contrarió abiertamente el futuro de Israel, como lo había soñado y descrito la incredulidad y la soberbia de los jefes de ese pueblo deicida. La historia no puede enmendarse par satisfacer los intereses o las conveniencias de los individuos o de las colectividades humanas. Con insultos y calumnias nunca se han destruido los argumentos válidos de la razón y la fe.” Padre Joaquín Sáenz y Arriaga, libro: Con Cristo o contra Cristo, página 46, No. 5.


XVIII.- Algunas sagradas enseñanzas judías.


  • “Cuando Roma sea destruida, Israel será redimida”. (Talmud Abadian, s. n. con.)

  • “Tan pronto como el Mesías Rey se proclame a sí mismo, destruirá Roma y hará de ella un desierto. Espinas y rastrojos crecerán en el palacio del Papa. El empezará una guerra sin piedad a los no judíos y se les subyugará. Él los aniquilará en masa, matará sus reyes y asolará toda la tierra de los romanos. Él dirá a los judíos: ‘Yo soy el Mesías Rey por quien habéis estado esperando. Tomad la plata y el oro de los goyims’ “. (Josiah 60, 6, rabino Abarbanel a Da “Un judío que mata a un cristiano no comete pecado, sino que ofrece un sacrificio aceptable a Dios”. (Abhdah Zarah 26 b, Tosephoth).niel 7, 13).

  • “Exterminar a los cristianos es algo necesario”. (Zohar 11, 43 

  • a).“Si un judío mata a un cristiano no hay pecado”. (Sepher or Israel, 177 

  • b).“Los judíos tienen que ocultar su odio por los cristianos”. (Iore Dea 148, 12 h).

  • “Los judíos deben destruir los libros de los cristianos, como el Nuevo Testamento”. (Shabbath 116 a – Nota: El Dr. Israel Shahak -judío- de le universidad hebrea, cuenta como los israelitas quemaron cientos de ejemplares del Nuevo Testamento en la ocupación de Palestina del 23 de marzo de 1.980, en su libro: “Historia Judaica, Religión Judaica”, pág. 21).

  • “no se puede dar alegría mayor a Dios bendito que ésta que hacemos exterminando a los impíos y a los cristianos de este mundo.”  SepherOr Israel. Fol. 180

  • “A los cristianos se les debe matar sin misericordia” Aboda Zarah (26b) Talmud


XVI.- El origen de todos los males a la obra de Dios tiene por origen y raíz a Satanás.


  • "Los hombres han crucificado a Jesucristo, pero es otro el promotor de este terrible hecho. Tras las personas activas al exterior se oculta el funesto personaje que las dirige. Satanás, que desde el principio fué un asesino y un mentiroso [San Juan VIII, 44], entró en Judas Iscariote y le sedujo a traicionar a Jesús [San Lucas XXII, 3, San Juan XIII, 27; VI, 70]" Teología Dogmática, Michael Schmaus, tomo II, §124, 3º, C.

  • "El diablo odia a Dios, vive en el odio a Dios, o sea odia la Bondad en persona. Por eso no puede amar nada ni a nadie. El diablo, al odiar al hombre odia en él a Dios. El diablo combate el Reino de Dios, el poderío de Dio, incondicionalmente. No hay solamente un poder impersonal malo; existe también un ser personal cuyas intenciones son radicalmente malas y que quiere el mal por amor del mal." Michael Schmaus, Teología Dogmática, tomo II, página 274.

  • "El diablo es un enemigo irreconciliable y lucha encarnizadamente contra nosotros. Nosotros no pensamos tanto en nuestra salvación cuanto él en nuestra perdición...  El diablo, es verdad, nos promete muchas cosas, pero no para dárnoslas, sino para despojarnos de ellas.” San Juan Crisóstomo, homilía 13, sección 4, comentario al Evangelio de San Mateo.9.





Ave María Purísima, sin pecado, original concebida.




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