¿Es pecado el que un súbdito diga la verdad?


01 Jun
01Jun


Ave María Purísima, sin pecado original concebida.



“Piensan algunos que el hablar o escribir de esta manera es combatir a la Iglesia y a sus instituciones; que hay exageración, malas interpretaciones; que son resentimientos, que es locura. 

Yo pienso que el silencio es traición, es compromiso; es dar facilidades a la demolición, es injuriar a Cristo y a la Iglesia por complacer a los hombres, que se han enfrentado a la verdad, a la verdad eterna, a la Verdad Revelada...



Son curiosos esos superiores, que no sientes escrúpulos para difamar a sus súbditos, para llegar a otros extremos más indebidos, cuando quieren hundir a uno de sus enemigos, reales o imaginarios, y no consienten que nadie diga algo que pueda desvanecer esa aureola, verdadera o falsa, con que ellos han envuelto a su obra apostólica. 

Es pecado el que un súbdito diga la verdad, cuando ésta ofende una reputación de su actividad, de sus juicios contradictorios con la letra misma de sus Constituciones, pero no es pecado, cuando para defenderse o justificar lo que es injustificable, ellos acuden a la difamación y a la calumnia, apoyándose en el poder enorme que tienen y del cual ciertamente abusan.”  




Dr. Pbro. Joaquín Sáenz y Arriaga, ‘Sede Vacante’, capítulo XI.




Ave María Purísima, sin pecado original concebida.










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