Juicio de los santos sobre los judíos después del deicidio.


22 Aug
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Ave María Purísima, sin pecado original concebida.


El presente estudio es utilizado únicamente con FINES INFORMATIVOS.



1.- “Que tan propio es del mundo ser malo, como de los judíos el ser pérfidos; y que como no hay esperanza que mejore el mundo, así no la hay de que estos sean buenos.” San Dídimo en Epist. Petri. I.


2.-  “El buey conoció a su dueño, el jumento, el pesebre y casa de su señor; pero los judíos ciegos no le conocieron: ¡Gran ceguedad, y desdicha! O duriora laxis Judeorum pectora, que se ablanden las piedras, quebrantándose unas con otras, y siempre los corazones de los judíos con mayor pertinacia! Pilatos se ablandó, el Centurión cree, Judas se confiesa, el cielo se oscurece, la tierra tiembla, las sepulturas se abren, toda la naturaleza se vuelve, algunos de los judíos de aquel tiempo se convirtieron: Revertebantur percutientes pectora sua Lucas XXII. Y que haya quien permanezca de ellos hoy en su dureza. ¡Gran ceguedad! Pero también se dice, que al fin del mundo conocerán su error; pero de aquí allá qué persecuciones habrán hecho en nuestra Iglesia, y Santa Fe Católica?.” San Ambrosio.


3.- “Son y fueron de más duros corazones, que los elementos, y que todas las cosas insensibles”. San Gregorio, Homilía 10 super Evangelia.



4.- “Los judíos después de haber matado al Justo, y antes de Él a los profetas, ahora deshonran y alzan increpaciones contra los cristianos, y cuando pueden aún les quitan la vida.” San Justino en su diálogo con el judío Trifón



5.- La sinagoga judía es: “Una casa de impiedad, un receptáculo de maldades, que Dios mismo había condenado”. San Ambrosio arzobispo de Milán, Epístola IX al emperador Teodosio.



6.- Los judíos son: “Nación de asesinos, rapaces, voraces, pérfidos ladrones”. San Juan Crisóstomo.



7.- "¡Pobres judíos! Vosotros atrajisteis una terrible maldición sobre vuestras cabezas al decir: "Su sangre caiga sobre nosotros y sobre nuestros hijos", y esa maldición, raza miserable, la lleváis hasta el día de hoy, y al Final de los Tiempos recibiréis el castigo de esa sangre inocente. ¡Oh, Jesús mío!... Yo no seré obstinado como los judíos. ¡Yo te amaré, por siempre, por siempre, por siempre!" San Alfonso María de Ligorio sobre este pasaje de la Pasión de Cristo.



8.- “Siempre que el judío os dice a vosotros: fueron los hombres los que nos hicieron la guerra, fueron los hombres los que conspiraron contra nosotros; contestadles: los hombres no os hubieran hecho la guerra si Dios no lo hubiera permitido.” “Mi verdadera guerra es contra los judíos… los judíos han sido abandonados por Dios, y por el crimen de este Deicidio no hay expiación posible.” San Juan Crisostomo, Oratio IV Adversus Iudaeos.



9.- “Pero ahora vosotros habéis eclipsado todas las maldades del pasado, pero de ningún modo dejasteis atrás el grado sumo del delito, mediante vuestra locura cometida contra Cristo. Por ello estáis ahora siendo castigados peor aún que en el pasado. Toda vez que, si ésa no es la causa de vuestra actual deshonra, ¿por qué motivo, aun siendo vosotros unos asesinos de niños, Dios se contentó con vosotros en otro tiempo y en cambio vuelve ahora la espalda a quienes llegan a tales atrevimientos? Verdaderamente está claro que os atrevisteis a un delito mucho mayor y peor que el infanticidio y que cualquier delito asesinando a Cristo”. San Juan Crisostomo, Oratio VI, 2 Adversus Iudaeos.



10.- “Los judíos han sido dispersados por todo el mundo, para que mientras paguen la culpa de tan gran crimen, puedan ser testigos de nuestra Redención” San Bernardo de Claraval, Epístola 363 a la Iglesia de Francia Oriental.



11.- “Fácil es a esto la respuesta, y ella de acuerdo a lo establecido en el Concilio general [IV de Letrán, año 1215, c. 68.], que los judíos de ambos sexos en todo territorio de cristianos en todo tiempo deben distinguirse en su vestido de los otros pueblos. Esto les es mandado a ellos en su ley, es a saber, que en los cuatro ángulos de sus mantos haya orlas por las que se distingan de los demás”. Santo Tomás de Aquino consultado por la Duquesa de Brabante sobre si era conveniente que en sus dominios los judíos fueran obligados a llevar una señal distintiva para diferenciarse de los cristianos.



12.- “Los judíos no pueden lícitamente retener lo adquirido por usura, estando obligados a restituir a quienes hayan extorsionado … Los judíos por razón de sus culpas están en perpetua servidumbre, los señores pueden por lo tanto, tomarles sus cosas, dejándoles lo indispensable para la vida” Santo Tomás de Aquino, Opera Omnia. Edición Pasisills, 1880. Tábula 1 a-o, tomo XXXIII, p. 534.



13.- Y además: “A los judíos no se les debería permitir quedarse con lo obtenido por medio de la usura; lo mejor sería que se les obligara a trabajar para ganarse la vida, en vez de no hacer otra cosa que hacerse más avaros” Santo Tomás de Aquino, De regimine principum.



14.- “Los judíos se ocupan de asuntos comerciales, amasan enormes sumas de dinero de estas actividades, y proceden sistemáticamente a despojar a los cristianos de sus bienes y posesiones por medio de sus exacciones usurarias. Aunque al mismo tiempo ellos piden prestadas sumas de los cristianos a un nivel de interés inmoderadamente alto, para el pago de las cuales sus sinagogas sirven de garantía, no obstante sus razones para actuar así son fácilmente visibles. Primero de todo, obtienen dinero de los cristianos que usan en el comercio, haciendo así suficiente provecho para pagar el interés convenido, y al mismo tiempo incrementan su propio poder. En segundo lugar, ganan tantos protectores de sus sinagogas y de sus personas como acreedores tienen”. Papa Benedicto XIV, Encíclica: A quo primum, 14 de junio de 1751.



15.- “El pueblo judío … llegado el tiempo de la plenitud, ingrato y pérfido, condenó indignamente a su Redentor a ser muerto con muerte ignominiosa … omitiendo las numerosas modalidades de usura con las que por todas partes, los hebreos consumieron los haberes de los cristianos necesitados, juzgamos como muy evidente ser ellos encubridores y aun cómplices de ladrones y asaltantes que tratan de traspasar a otro las cosas robadas y malversadas u ocultarlas hasta el presente, no sólo las de uso profano, mas también las del culto divino. Y muchos con el pretexto de tratar asuntos propios de su oficio, ambicionando las casas de mujeres honestas, las pierden con muy vergonzosos halagos; y lo que es más pernicioso de todo, dados a sortilegios y encantamientos mágicos, supersticiones y maleficios, inducen a muchos incautos y enfermos a los engaños de Satanás, jactándose de predecir el futuro, tesoros y cosas escondidas… Por último tenemos bien conocida e indagada la forma tan indigna en que esta execrable raza, usa el nombre de Cristo, y a qué grado sea dañosa a quienes habrán de ser juzgados con dicho nombre y cuya vida pues está amenazada con los engaños de ellos”. Papa San Pío V, bula: Hebraeorum Gens, 26 de febrero de 1569.



16.- “Un fragmento notable que se conserva con este titulo hace responsable a los judíos de sus miserias y desgracias. La causa fueron los crimenes que cometieron contra el Mesias.” Homilia de San Hipólito contra judíos, Cood. Vaticanus gr. 1431. Patrología, Prof. Johannes Quasten, tomo 1, página 487, Editorial BAC.



17.- “El Padre sufrió en el Hijo, y el Hijo en los profetas. La obstinación de los judíos, especialmente en la muerte de Cristo, fue la causa de que el Salvador se volviera hacia los gentiles, los pobres y los miserables, invitándolos a entrar en su reino. Por eso Jerusalén ha cesado de ser ciudad de Dios e Israel ha venido a ser un pueblo de apátridas en el mundo. Sin embargo, Dios sigue exhortando aún a los judíos a hacer penitencia y aceptar la salvación eterna por medio del bautismo.” San Cipriano, Adversus Judaeos. Patrología, Prof. Johannes Quasten, tomo 1, página 664, Editorial BAC.



18.- “Hacían morir a los cristianos siempre que podía.” San Justino, Dialog. Cum Triph. N. 95.



19.- San Jerónimo, Ep. ad Dar.: “¿Qué esperas, ó judío incrédulo? Tú cometiste muchos delitos en tiempo de los jueces: tú idolatría te hizo esclavo de las naciones vecinas; pero Dios tuvo luego compasión de ti, y no tardó a enviarte salvadores. Tú multiplicaste tus idolatrías en tiempo de tus reyes; pero las abominaciones en que caíste en los reinados de Acaz y Manasés, no fueron castigados sino con setenta años de cautividad. Reinó Ciro, y te volvió tu patria, tu templo, y tus sacrificios. Finalmente quedaste abatido por Vespasiano y Tito. Cincuenta años después Adriano acabó de exterminarte, y llevas ya cuatrocientos años de opresión. ¿Qué has hecho pues, o pueblo ingrato? Esclavo de todos los países y de todos los príncipes, tú no sirves a dioses extranjeros. ¿Cómo es que te haya olvidado Dios que te había elegido? ¿Qué se han hecho de sus antiguas misericordias? ¿Qué crimen, qué atentado mayor que la idolatría, te hace sufrir un castigo que nunca te habían acarreado tus idolatrías? ¿Callas? ¿No puedes comprender porque está Dios tan inexorable? Acuérdate de cuando tus padres dijeron: su sangre caiga sobre nosotros, y sobre nuestros hijos; y también: No tenemos otro Rey que el Cesar. No será pues tu rey el Mesías: quédate con el que elegiste: seas esclavo del Cesar y de los reyes, hasta que haya entrado la plenitud de los gentiles, y en fin se salve todo Israel.” Don Félix Amat, Tratado de la Iglesia de Jesucristo o Historia Eclesiástica, tomo III, cap. 1, página 41; año 1806.




Ave María Purísima, sin pecado original concebida.




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