La Iglesia siempre será perseguida por Satanás.


19 Nov
19Nov

“Cuando viereis que la abominación de la desolación, que fue dicha por el profeta Daniel, está en el lugar santo, el que lee entienda. Entonces los que estén en la Judea huyan a los montes. Y el que en el tejado, no descienda a tomar alguna cosa de su casa. Y el que el campo, no vuelva a tomar su túnica… habrá grande tribulación, cuál no fue desde el principio del mundo hasta ahora, ni será. Y si no fuesen abreviados aquellos días, ninguna carne seria salva: más por lo escogidos aquellos días serán abreviados.”  Evangelio de San Mateo XXIV, 15-22.

La Iglesia Católica fundada por Nuestro Señor Jesucristo es el arca de salvación, por lo cuál Satanás siempre busca destruirla, hacer daño, eliminar sus salvíficos frutos, por el odio que tiene a Nuestro Divino Redentor.

La parte más vulnerable en la Iglesia, es el elemento humano debido a su libertad, no está confirmado en gracia –salvo casos insignes y contados-, no hay dignidad eclesiástica que asegure la salvación eterna, porque Dios Nuestro Señor quiere la libre cooperación del hombre en la obra divina, para su mayor mérito en orden a su salvación eterna.

Santos, buenos y malos eclesiásticos siempre han existido en diferente proporción, algunos por debilidad, otros por oficio.

La Iglesia Católica en sus primeros años padeció la persecución sangrienta, la Iglesia de las catacumbas, de los mártires; una Iglesia perseguida con los poderes del mundo hasta extinguirla si pudiera ser, pero por la promesa divina continua su obra de salvación: “Y las puertas del infierno no prevalecerán contra ella” Evangelio de San Mateo XVI, 18.


Consideraciones


1º Un enemigo declarado de la Iglesia Católica.

2º Táctica de Satanás.

3º La infiltración en el seno de la Iglesia Católica.

4º Roma perdió la fe, la Iglesia Católica continua siendo atacada sin descanso.

5º El católico debe fortalecerse en la fe católica.

6º Resolución práctica.



1º Un enemigo declarado de la Iglesia Católica.

Satanás trabaja incansablemente en perder nuestras almas, en combatir el reino de Dios, en pervertir la doctrina, en hacer cuanto daño pueda hacer; por ello es el padre y maestro de la mentira, maestro del pecado. 

La estrategia del enemigo de nuestra salvación eterna, es obrar sin ser visto, hacer daño haciéndonos creer que nos desea el bien, ver simples fallas humanas o defectos atribuidos únicamente a la miseria humana, cuando en realidad existe una verdadera industria dirigida por Satanás para la condenación eterna de las almas.

Esa industria de condenación eterna de las almas, de guerra sin descanso a la obra de Jesucristo Nuestro Señor, tiene alcances grandísimos en nuestros días: la supresión de la santa misa en 1969, la apostasía casi general, las enseñanzas contra Cristo desde el lugar santo por Juan XXIII, Paulo VI, Juan Pablo II, Benedicto XVI, Francisco; además de las legislaturas acordes contra la ley de Dios, la educación oficial, el sistema financiero basado en la usura, el desprecio de la vida de oración, etc. etc.

No debemos detenernos en los nombres, formación, es decir: si son masones, judíos, infiltrados, etc. Son de Dios Nuestro Señor o son de Satanás, así de sencillo: “Si alguno me ama, guardará mi palabra, y mi Padre le amará, y vendremos a él, y haremos morada en él. El que no me ama, no guarda mis palabras.” Evangelio de San Juan XIV, 23.

Por eso las obras de Satanás son enredosas, no se le entiende a primera vista, tiene muchos escondites en las miserias humanas, en razones de carne, en argumentos humanos –algunos racionales, lógicos y justos conforme al mundo- pero la señal inconfundible debe ser: Se guardan los santos mandamientos o no se guardan, es de Dios o es de Satanás; está luchando por salir del pecado, hace cuanto está de su parte por vivir santamente, o sencillamente es un sepulcro blanqueado. 

  • "Los hombres han crucificado a Jesucristo, pero es otro el promotor de este terrible hecho. Tras las personas activas al exterior se oculta el funesto personaje que las dirige. Satanás, que desde el principio fué un asesino y un mentiroso [San Juan VIII, 44], entró en Judas Iscariote y le sedujo a traicionar a Jesús [San Lucas XXII, 3, San Juan XIII, 27; VI, 70]" Teología Dogmática, Michael Schmaus, tomo II, §124, 3º, C.

  • "El diablo odia a Dios, vive en el odio a Dios, o sea odia la Bondad en persona. Por eso no puede amar nada ni a nadie. El diablo, al odiar al hombre odia en él a Dios. El diablo combate el Reino de Dios, el poderío de Dio, incondicionalmente. No hay solamente un poder impersonal malo; existe también un ser personal cuyas intenciones son radicalmente malas y que quiere el mal por amor del mal." Michael Schmaus, Teología Dogmática, tomo II, página 274.

  • "El diablo es un enemigo irreconciliable y lucha encarnizadamente contra nosotros. Nosotros no pensamos tanto en nuestra salvación cuanto él en nuestra perdición...  El diablo, es verdad, nos promete muchas cosas, pero no para dárnoslas, sino para despojarnos de ellas.” San Juan Crisóstomo, homilía 13, sección 4, comentario al Evangelio de San Mateo.9.

  • “¿De dónde viene su lucha contra nosotros? Porque el diablo, convertido en recipiente de toda maldad, adquirió también la enfermedad de la envidia y envidiaba nuestro honor. No pudo tolerar nuestra vida dichosa en el paraíso, sedujo al hombre mediante intrigas y engaños, se sirvió para seducirle de la pasión que él mismo tenía, a saber, querer ser igual a Dios, mostró a los hombres el árbol y le prometió que comiendo del fruto sería igual a Dios.” San Basilio, sermón XV, sección 8.


2º Táctica de Satanás.

El demonio busca la condenación eterna de las almas, por el odio y envidia que tiene a Dios Nuestro Señor, para ello, debe trabajar sin ser visto, obrar a través de los hombres sin que nadie identifique la mano de Satanás que obra desde las tinieblas para obrar tan funesto mal.

El fruto de la presencia de Satanás es el pecado en todas sus ramificaciones, la apostasía general, la condenación eterna de las almas; su aroma inconfundible: la soberbia.

  • Estudio psicológico de la persona. “Se sirve de su conocimiento de las tendencias dominantes de un alma y de su poder sobre los sentidos, para hacer más seductora una imagen, para provocar una impresión, aumentar un goce, avivar así un deseo, hacer más impresionante y actual una solicitación que invadirá el campo de la conciencia y arrastrará el consentimiento de la voluntad.”  Pbro. María E. Del Niño Jesús, OCD, ‘Quiero ver a Dios’, página 118, año de 1949.

  • La turbación y la confusión crean la atmósfera favorable. “Impresiones en los sentidos, fantasmas en la imaginación, temores irracionales en todas las potencias sensibles: ésos son los medios de los que el demonio se sirve para crear y mantener la turbación.” Pbro. María E. Del Niño Jesús, OCD, ‘Quiero ver a Dios’, página 118, año de 1949.

  • La mentira. “La simulación y la mentira son los medios de los que no puede prescindir y constituyen toda su táctica de combate. Para asegurar a sus simulaciones todas las oportunidades de éxito, se apoya en las tendencias del alma y en sus deseos, dando al mal las apariencias del bien espiritual codiciado por el alma. En efecto, la tendencia ciega y el gozo del deseo satisfecho parece que impiden todo el control de la razón.” Pbro. María E. Del Niño Jesús, OCD, ‘Quiero ver a Dios’, página 121, año de 1949.

  • Desesperación. “Despojada de los bienes espirituales que en ella brillaban, cae en un desánimo que el demonio se esfuerza en agravar para transformarlo en desesperación.” Pbro. María E. Del Niño Jesús, OCD, ‘Quiero ver a Dios’, página 122, año de 1949.


3º La infiltración en el seno de la Iglesia Católica.

Satanás corrompe a los hombres de Iglesia, a otros los tiene consagrados a su servicio, que en su conjunto son una amalgama tóxica, corrompe cuanto tiene a su alcance.

  • “El diablo puede considerar al pecador como ser semejante a él y como obra suya.” Michael Schmaus, Teología Dogmática, tomo II, página 274.

  • “Lo que sobre todo exige de Nos que rompamos sin dilación el silencio es que hoy no es menester ya ir a buscar los fabricantes de errores entre los enemigos declarados: se ocultan, y ello es objeto de grandísimo dolor y angustia, en el seno y gremio mismo de la Iglesia, siendo enemigos tanto más perjudiciales cuanto lo son menos declarados. Hablamos, venerables hermanos, de un gran número de católicos seglares y, lo que es aun más deplorable, hasta de sacerdotes, los cuales, so pretexto de amor a la Iglesia, faltos en absoluto de conocimientos serios en filosofía y teología, e impregnados, por lo contrario, hasta la medula de los huesos, con venenosos errores bebidos en los escritos de los adversarios del catolicismo, se presentan, con desprecio de toda modestia, como restauradores de la Iglesia, y en apretada falange asaltan con audacia todo cuanto hay de más sagrado en la obra de Jesucristo, sin respetar ni aun la propia persona del divino Redentor, que con sacrílega temeridad rebajan a la categoría de puro y simple hombre.” SS. Papa San Pío X, carta Encíclica: ‘Pascendi Dominici Gregis’ [1], 8 de septiembre de 1907. 

  • “Ellos traman la ruina de la Iglesia, no desde fuera, sino desde dentro: en nuestros días, el peligro está casi en las entrañas mismas de la Iglesia y en sus mismas venas; y el daño producido por tales enemigos es tanto más inevitable cuanto más a fondo conocen a la Iglesia. Añádase que han aplicado la segur no a las ramas, ni tampoco a débiles renuevos, sino a la raíz misma; esto es, a la fe y a sus fibras más profundas. Mas una vez herida esa raíz de vida inmortal, se empeñan en que circule el virus por todo el árbol, y en tales proporciones que no hay parte alguna de la fe católica donde no pongan su mano, ninguna que no se esfuercen por corromper. Y mientras persiguen por mil caminos su nefasto designio, su táctica es la más insidiosa y pérfida. Amalgamando en sus personas al racionalista y al católico, lo hacen con habilidad tan refinada, que fácilmente sorprenden a los incautos. Por otra parte, por su gran temeridad, no hay linaje de consecuencias que les haga retroceder o, más bien, que no sostengan con obstinación y audacia. Juntan a esto, y es lo más a propósito para engañar, una vida llena de actividad, constancia y ardor singulares hacia todo genero de estudios, aspirando a granjearse la estimación publica por sus costumbres, con frecuencia intachables. Por fin, y esto parece quitar toda esperanza de remedio, sus doctrinas les han pervertido el alma de tal suerte, que desprecian toda autoridad y no soportan corrección alguna; y atrincherándose en una conciencia mentirosa, nada omiten para que se atribuya a celo sincero de la verdad lo que solo es obra de la tenacidad y del orgullo. A la verdad, Nos habíamos esperado que algún día volverían sobre sí, y por esa razón habíamos empleado con ellos, primero, la dulzura como con hijos, después la severidad y, por ultimo, aunque muy contra nuestra voluntad, las reprensiones publicas. Pero no ignoráis, venerables hermanos, la esterilidad de nuestros esfuerzos: inclinaron un momento la cabeza para erguirla en seguida con mayor orgullo. Ahora bien: si solo se tratara de ellos, podríamos Nos tal vez disimular; pero se trata de la religión católica y de su seguridad. Basta, pues, de silencio; prolongarlo seria un crimen. Tiempo es de arrancar la mascara a esos hombres y de mostrarlos a la Iglesia entera tales cuales son en realidad.” SS. Papa San Pío X, carta Encíclica: ‘Pascendi Dominici Gregis’ [2], 8 de septiembre de 1907.

  • “Son las infiltraciones sigilosas, imperceptibles, que después de entrar sin ser sentidas, se expanden y se adueñan y dominan y corrompen, y asocian a los incautos a los ataques demoledores de los adversarios; son la falsas derechas que pululan hoy en todas partes, para destruir desde dentro, engañar a los buenos y paralizar, cuando menos, las legítimas defensas de los que luchamos o queremos luchar por la conservación y defensa de nuestro patrimonio espiritual.También en la Iglesia o, por mejor decirlo, en los hombres y organizaciones de la Iglesia, abundan en estos tiempos calamitosos la falsas derechas, los emboscados, los que aparentan defender la Fe y la moral, cuando en verdad la combaten, la falsean y la destruyen. Ésta ha sido el arma eficacísima de la conspiración secular judeo-masónica-comunista, para realizar eso que el Sumo Pontífice llamó la auto-demolición del catolicismo. Los enemigos están dentro; aparentan defender nuestra causa, hablan de progreso, de nueva primavera, de acomodamiento, de período difícil de transición; pero en realidad dirigen afanosos sus certeros y demoledores golpes hacia la misma meta que persiguen nuestros más rabiosos enemigos. Las infiltraciones en la Iglesia son el peligro más grave, la amenaza más aterradora para el Catolicismo contemporáneo. Una persecución sangrienta no hubiera sido más funesta para la Iglesia.”   Pbro. Dr. Joaquín Sáenz y Arriaga, ‘Las falsas derechas’, editorial Montonera, Mar de Plata, 1969.

  • "El pecado ha entrado en el mundo por el hombre, habiendo sido seducido éste por el diablo envidioso [Romanos 5, 12; Sab. 2, 24]; en definitiva es, pues, el diablo, el origen del pecado. Del pecado se derivan la muerte y las funestas secuelas de la muerte. Todo pecado radica en el primer pecado, remontando, por consiguiente, hasta la seducción diabólica. Todo el pecado está, pues, en la relación con el diablo. En todo pecado, el hombre se deja influenciar por el seductor original. Todo pecador, al pecar, se pone del lado de los enemigos de Dios, siendo el diablo el primero de ellos. El pecador se somete al diablo cuando deja de obedecer a Dios. El hombre no puede salir de la siguiente alternativa: o se somete a Dios o queda sometido al diablo". Michael Schmaus, Teología Dogmática, tomo II, página 274.



4º Roma perdió la fe, la Iglesia Católica continua siendo atacada sin descanso.

Por Providencia Divina en cumplimiento de las Sagradas Escrituras, Roma ha perdido la fe de una manera más que evidente, perversa, satánica con la supresión de la santa misa en 1969. La Iglesia ha sido eclipsada.

Gracias a Dios en diversas partes del mundo, la Iglesia Católica continua su obra salvífica, independientemente del nombre de las Congregaciones, hombres de Iglesia, circunstancias y particularidades de cada comunidad o mínima expresión, existe el Santo Sacrificio, la sana doctrina, los sacramentos verdaderos, la obra de Dios.

Cada sector, comunidad o mínima expresión de la Iglesia Católica en esta catástrofe universal, padece una persecución silenciosa, problemas de todo tipo, miserias humanas; feligreses buenos, débiles, mediocres y entregados a Satanás.

La Iglesia continua siendo perseguida, y continuará siendo perseguida en donde esté, con el número que la integre, siempre que sea la Esposa Inmaculada de Nuestro Divino Redentor.




El pequeño rebaño no es seguro o fortaleza inexpugnable a los ataques mencionados, independientemente de la intención y de las personas que integran cada sagrado altar; Satanás persigue a la Iglesia Católica ha muerte, esté donde esté:

  • "El diablo combate el Reino de Dios, el poderío de Dios, incondicionalmente." Michael Schmaus, Teología Dogmática, tomo II, página 274.

  • “Roma perderá la fe y será la sede del anticristo” Nuestra Señora de Lasalette, 19 de septiembre de 1846.

  • “Un gran castigo caerá sobre todo el género humano, no hoy, ni mañana, sino en la segunda mitad del Siglo XX. Ya lo había revelado a los niños Melania y Massimino, en “La Salette”, y hoy lo repito a ti, porque el género humano ha pecado y pisoteado el Don que había hecho. En ningún lugar del mundo hay orden, y Satanás reina sobre los más altos puestos, determinando la marcha de las cosas. El, efectivamente, logrará introducirse hasta la cumbre de la Iglesia;” Nuestra Señora de Lourdes, 1917.


5º El católico debe fortalecerse en la fe católica.

Debe tener cuidado de no corromper su fe, algo particular que se presenta es la humanización de la fe, poner la fe en los hombres de Iglesia, asirse a las personas que integran la Institución, llevando un grave peligro, pues las personas, aún el Romano Pontífice puede condenarse por el uso indebido de su libertad. No confundir la Iglesia con los hombres de Iglesia. 

Lo interesante no es la doctrina del hombre, sino el Magisterio de la Iglesia, la doctrina inmutable de la Iglesia Católica, las fuentes citadas por los hombres de Iglesia engendran certeza de su apego a Jesucristo Nuestro Señor.

Los esbirros de Satanás utilizan el Evangelio, lo manipulan para desvirtuar la obra de Dios, por ello la fe debe ser cuidada y acrecentada intelectualmente con la gracia de Nuestro Señor: 

  • “El diablo se sirve de palabras de la Sagrada Escritura y adopta una actitud fingida piadosa, señalando a Cristo un modo fácil de conquistarse las simpatías de la multitud, siempre amante de lo sensacional y espectacular: en eso consiste la tentación.” Michael Schmaus, Teología Dogmática, tomo II, página 278.

  • “Satanás llega al colmo de su actividad engañosa cuando convence a los que le siguen de que por amor a Dios, por amor al orden decretado y revelado por Dios, tiene que rechazar a Jesús. En este caso el diablo finge ser el guardián y defensor de santas revelaciones divinas. Hasta qué punto el diablo puede engendrar confusión en los espíritus, hasta qué punto está amenazado por el peligro de escandalizarse de Cristo el que no vive en el amor, sino que se halla dominado por el diablo, lo pone de manifiesto el hecho de que los judíos, sin negar las expulsiones de diablos ejecutadas por Cristo, las atribuyen a una alianza con los diablos. [Mt. 12, 22-32]” Michael Schmaus, Teología Dogmática, tomo II, página 281.

  • “Mas aún cuando nosotros, o un Ángel del cielo os evangelice fuera de lo que nosotros os hemos evangelizado, sea anatema. Así como antes lo dijimos, ahora también de nuevo lo digo: Si alguno os predicare fuera de lo que habéis recibido, sea anatema.” San Pablo a los Gálatas I, 8.

  • “Verdad es, que algunos predican a Cristo por envidia y porfía: mas otros también lo hacen con buena voluntad”. San Pablo a los Filipenses I, 15.

  • “Y luego que los trajeron, los presentaron en el concilio: y el príncipe de los sacerdotes les preguntó, diciendo: Con expreso precepto os mandamos, que no enseñéis en este nombre, y ved que habéis llenado Jerusalén de vuestra doctrina: y queréis echar sobre nosotros la sangre de ese hombre. Y respondiendo Pedro y los Apóstoles, dijeron: Es menester obedecer a Dios antes que a los hombres” Hechos de los Apóstoles V, 27-28.

  • “Una cosa es lo que ‘debe’ ser y otra lo que es en realidad. Hay obispos santos, muy santos, así como hay obispos pecadores, muy pecadores. Ni el Papa, cuya prerrogativa de su infalibilidad didáctica, para preservar la ‘inerrancia’ de la Iglesia, nosotros confesamos como dogma de nuestra fe católica (supuestas las cuatro condiciones que establece y aclara el Concilio Ecuménico Vaticano I), es personalmente ni impecable, ni infalible. En la cátedra de San Pedro se han sentado grandes santos, pero también insignes pecadores.” Pbro. Dr. Joaquín Sáenz y Arriaga,  'Sede Vacante', página 4. 

  • “Confundir las instituciones con los hombres, querer santificar al Papa, por el mero hecho de ser Papa, es ponerse en peligro de caer en una ‘Papolatría’, muy ajena a la verdad revelada”. Pbro. Dr. Joaquín Sáenz y Arriaga, 'Sede Vacante', página 20. 

  • “Una cosa es la Iglesia y otra muy distinta los hombres que forman parte de la Iglesia… los hombres –cualquiera que sea su jerarquía- son, por naturaleza (a no ser que estén confirmados en gracia) frágiles, falibles, expuestos a caer en las mayores miserias, como nos lo enseña la Historia de la Iglesia.” Pbro. Dr. Joaquín Sáenz y Arriaga, 'Sede Vacante', página 3. 


6º Resolución práctica.

Amar y servir a Dios Nuestro Señor en el aquí y ahora mediante el cumplimiento de los santos mandamientos, conservar íntegra la Doctrina Católica, sin contaminarse de la perversión de Satanás difundida a través de los hombres.

Con Papa o sin Papa, con Obispo o sin Obispo, con Párroco o sin él, en el lugar donde la Divina Providencia lo haya determinado, donde la voluntad de Dios permita que usted padezca la gran tribulación presente, debe sobre todas las cosas buscar amar y servir a Dios Nuestro Señor.


No juzgamos ni determinamos quien es bueno o malo, simplemente por los frutos se hace evidente el que obra en unión con Cristo y la Santa Madre Iglesia o contra ella; no se pretende quitar la autoridad a la jerarquía eclesiástica, sencillamente en la gran tribulación que vive la Iglesia debe estar preparado el católico para no sucumbir, para sostenerse en la gran tragedia que viven las almas que en verdad aman a Dios Nuestro Señor al ver los frutos de los hombre revestidos de autoridad eclesiástica que traman, urden, trabajan por destruir la obra de Dios. 

“Cuando viereis que la abominación de la desolación, que fue dicha por el profeta Daniel, está en el lugar santo, el que lee entienda. Entonces los que estén en la Judea huyan a los montes. Y el que en el tejado, no descienda a tomar alguna cosa de su casa. Y el que el campo, no vuelva a tomar su túnica… habrá grande tribulación, cuál no fue desde el principio del mundo hasta ahora, ni será. Y si no fuesen abreviados aquellos días, ninguna carne seria salva: más por lo escogidos aquellos días serán abreviados.”  Evangelio de San Mateo XXIV, 15-22.

Tarea nada fácil, si usted tiene la posibilidad de asistir a la santa misa verdadera, acuda; si tiene acceso a los sacramentos, frecuéntelos; buscando en lo humanamente posible la validez de los mismos, independientemente de las miserias humanas, debilidades y caídas de los hombres de Iglesia.

Rezar todos los días el santo Rosario que tanto nos encarga la Santa Iglesia Católica, Nuestra Señora del santo Rosario, procurad adquirir la verdadera devoción a la Bendita Madre de Dios, para ello es muy aconsejable leer, estudiar y meditar el “Tratado de la verdadera devoción” de San Luis María G. de Montfort, para tener elementos reales con que distinguir, vivir y aplicarse a la verdadera devoción, apartándonos como de una peste de la falsa devoción.


  • “Ciertamente la acción de Cristo se hace sentir en el Rosario de una manera poderosa.” SS Papa León XIII, ‘Fidentem Piumque’ [7], 20 de septiembre de 1889.

  • "La Santísima Virgen, protectora de la Iglesia, dio como medio eficaz para apaciguar la cólera de su Hijo, para extirpar la herejía y reformar las costumbres de los cristianos, la Cofradía del Santo Rosario". San Luis María G. de Montfort, 'El secreto del rosario', rosa XXIX.

  • “Ninguno de vosotros ignora, Venerables Hermanos, cuántos sinsabores y amarguras causaron a la Santa Iglesia de Dios a fines del siglo XII los heréticos Albigenses, que, nacidos de la secta de los últimos Maniqueos llenaron de sus perniciosos errores el Mediodía de Francia, y todos los demás países del mundo latino, y llevando a todas partes el terror de sus armas, extendían por doquiera su dominio con el exterminio y la muerte. Contra tan terribles enemigos, Dios suscitó en su misericordia al insigne Padre y fundador de las Orden de los Dominicos. Este héroe, grande por la integridad de su doctrina, por el ejemplo de sus virtudes y por sus trabajos apostólicos, se esforzó en pelear contra los enemigos de la Iglesia Católica, NO CON LA FUERZA NI CON LAS ARMAS, SINO CON LA MÁS ACENDRADA FE EN LA DEVOCIÓN DEL SANTO ROSARIO, que él fue el primero en propagar, y que sus hijos han llevado a los cuatro ángulos del mundo. Preveía, en efecto, por inspiración divina, que esta devoción pondría en fuga, como poderosa máquina de guerra, a los enemigos, y confundiría su audacia y su loca impiedad. Así lo justificaron los hechos. Gracias a este modo de orar, aceptado, regulado y puesto en práctica por la Orden de Santo Domingo, principiaron a arraigarse la piedad, la fe y la concordia, y quedaron destruidos los proyectos y artificios de los herejes; muchos extraviados volvieron al recto camino y el furor de los impíos fue refrenado por las armas católicas empuñadas para resistirle.” Papa León XIII, "Supremi Apostolatus", No. 2. 1º de septiembre de 1883.

  • “Por medio de María se comenzó la salvación del mundo, y por medio de María se debe consumar. María apenas se dejo ver en la primera venida de Jesucristo, con el fin de que los hombres, todavía poco instruidos e ilustrados sobre la persona de su Hijo, no se separasen de El aficionándose demasiado intensa e imperfectamente a Ella, cosa que probablemente hubiera sucedido si hubiese sido conocida, a causa de los admirables atractivos que el Altísimo puso aún en su exterior; y esto es tanta verdad, que San Dionisio Areopagita nos dejó escrito que, cuando la vió, la hubiera tomado por una divinidad, en vista de sus secretos atractivos y de su belleza incomparable, si la fe que él profesaba no le dijera lo contrario. Pero en la segunda venida de Jesucristo, María ha de ser conocida y revelada por el Espíritu Santo, a fin de hacer por medio de Ella que los hombres conozcan, amen y sirvan a Jesucristo; pues entonces ya no subsistirán aquellas razones que obligaron al Espíritu Santo a ocultar a su Esposa durante su vida y a manifestarla sólo raras veces desde que se predicó el Evangelio.” San Luis María G. de Montfort, ‘Tratado de la verdadera devoción.’ No. 49.













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