Martirio de Santo Domingo de Val por la Sinagoga Judía.


31 Aug
31Aug


Ave María Purísima, sin pecado original concebida.


La presente historia del martirio de Santo Domingo de Val, niño de siete años de edad, es extraída del libro: "Historia de Santo Domingo de Val" escrita por el Doctor Iván Francisco Andrés, año de 1643, con todas las autorizaciones eclesiásticas.


"La nación hebrea envidiosa de las glorias de Cristo, obstinada renueva en sus hijos los oprobios de su Pasión, como lo publican las crueldades que barbaramente ha obrado; las cuales refieren varios historiadores." 

Dominguito nació en la ciudad de Zaragoza, capital del Reino de Aragón, en el año 1243, hijo de Don Sancho del Val, notario de la ciudad, y de Doña Isabel Sancho, su mujer.  Cuando el niño nació, milagrosamente llevaba una corona en la cabeza y una cruz en la espalda derecha

Sus padres desde muy tierna edad ofrecieron al niño al servicio de Dios en la Iglesia Metropolitana. 

Ofendía a los judíos la devoción de Santo Domingo de Val, porque algunas noches pasando por sus casas cantaba algunas alabanzas a la Virgen Sacratísima, en el camino de la Iglesia a su casa. 

Los judíos eran por entonces muchos y poderosos en Zaragoza. En la sinagoga se había recordado "que al que presentase un niño cristiano sería eximido de penas y tributos". Y un sábado al terminar de explicar la Ley el rabino, dijo: "Necesitamos sangre cristiana. Si celebramos sin ella la fiesta de la Pascua, Jehová podrá echarnos en cara nuestra negligencia".

Sucedió que pasando por una calle ancha cerca de los Graneros de la Ciudad de Zaragoza, y del Colegio de la Compañía de Jesús, la cual sale al coro, caminaba santo Domingo de siete años de edad, cantando los himnos a la Santísima Virgen María, cuando un judío de nombre MOSSE ALNAYV CERTO [Albayuzeto], lo estaba acechando, lo prende, lo ata y lo presentó al pérfido conciliábulo de los judíos, para que ordenasen lo que debía hacerse con aquel inocente infante de siete años de edad. 


Entregó la Sinagoga a Mosse Albayuzeto para que lo atormentase con otros judíos, lo azotaron cruelisimamente para renovar la Pasión de Nuestro Señor Jesucristo. Admiró la fortaleza del santo niño para sufrir con paciencia y fortaleza de ánimo aquella flagelación, después en una pared lo crucificaron, taladrando para tal fin sus manos y sus pies, le rompieron con una lanza el costado, por la cual se vertió su gloriosa sangre, entregando su espíritu a Dios Nuestro Señor. 


Después que los judíos barbaramente crucificaron y asesinaron al Santo Domingo de Val, niño de siete años en Zaragoza, le cortaron la cabeza y las manos; arrojaron la cabeza y las manos en el pozo de la casa donde fué crucificado, el cuerpo lo envolvieron en paños rudos para ocultarlo en el margen del río Ebro en la parte más desierta de la Ciudad, de esta suerte estuvo algunos días entre las arenas, hasta que el cielo señaló su sepulcro de la siguiente manera: 

Guardaban las embarcaciones del río Ebro en el puerto de la ciudad las centinelas, y viendo repetidas veces en el mayor silencio de la noche sobre el lugar donde estaba enterrado el cuerpo del santo una inmensa claridad, juzgaron que era algún prodigio, y creyeron que aquella luz que el cielo enviaba cada noche, era señal que mostraba algún tesoro espiritual, para lo cual acudieron muchos sacerdotes, y personas de la ciudad para indagar el lugar donde cada noche se presentaba tanta luz, hicieron escarbar y encontraron un cuerpo sin cabeza ni manos, lo cual se divulgó por la ciudad, llevando el cuerpo a la Basílica de San Gil, para después llevarlo en procesión  a la Iglesia Metropolitana. 

La cabeza y las manos aparecen, también, de una manera milagrosa:  las aguas del pozo se llenaron de resplandeciente luz, que crecieron y desbordadas mostraron el tesoro que guardaban en el fondo. Pronto se supo toda la verdad del hecho. El mismo Albayucet lo iba diciendo: 'Sí, yo he sido. Matadme, me es igual; la mirada del muerto me persigue, y el sueño ha huido de mis ojos'. El santo niño había de conseguir el arrepentimiento para su asesino. Bautizado y arrepentido, Albayucet subirá tranquilo a la horca.

En la Iglesia de San Felipe Neri, de Sevilla, se construyó un altar en devoción a Santo Dominguito, que hasta el día de hoy lleva la siguiente inscripción: «Fue martirizado por los judíos en el año 1250 en Zaragoza, su patria, a la edad de 7 años. Sus reliquias encontradas milagrosamente se veneran en el templo del Salvador de dicha ciudad, y su culto se extendió, por rescripto de N.S.P. el Papa Pío VII de 9 de julio de 1808. Este altar erigido por sus parientes en el año 1815, trasladado a esta iglesia por un individuo de su familia en diciembre de 1863, es hoy propiedad del Exmo. Sr. Dn. Rafael Merry y del Val, pariente de dicho santo.»






Ave María Purísima, sin pecado original concebida.



Comentarios
* No se publicará la dirección de correo electrónico en el sitio web.