No nos encontramos frente a hebreos aislados, sino frente a la comunidad israelita.


21 Jan
21Jan

Ave María Purísima, sin pecado original concebida.


“Quien se imagine que los hebreos son unos pobres desgraciados llegados casualmente, traídos por el viento, conducidos por el destino, etc. se engaña. Todos los hebreos que existen en la tierra forman una gran colectividad, ligados por la sangre y por la religión talmúdica; están encuadrados en un verdadero y severísimo Estado que tiene leyes, planes y jefes que formulan estos planes y los llevan a efecto. En la base se encuentra el “Cahal”. Así, pues, no nos encontramos frente a hebreos aislados, sino frente a una fuerza constituida: la comunidad israelita.


En cualquier ciudad o aldea donde se reúna un grupo de hebreos, se forma inmediatamente el “Cahal”, o sea la comunidad israelita; este “Cahal” tiene sus jefes, su justicia separada, etc., y en este pequeño “Cahal” de ciudad o de aldea se fijan todos los planes: formas de captar a los políticos locales y a las autoridades, forma de introducirse en los círculos donde sea conveniente; por ejemplo, entre Magistrados, oficiales o funcionarios superiores.


Planes que deben desarrollarse para arrancar un cierto ramo del comercio de las manos de un rumano; cómo se podría eliminar a un representante directo de una autoridad opuesta a los intereses judíos; qué planes deben aplicarse cuando la población oprimida se rebela y estalla un movimiento antisemita.


No profundizaremos aquí estos planes. En general, se emplea el siguiente sistema:


I.- Para atraerse a los políticos locales.

Regalos.

Servicios personales.

Financiamiento de organizaciones políticas para propaganda, impresión de manifiestos y desplazamientos con automóviles, etc. Si en la localidad hay varios banqueros y ricos hebreos, se distribuyen entre todos los partidos políticos.


II.- Para atraerse a las autoridades.

1º La corrupción con propinas; un Comisario de la Policía de la más pequeña ciudad de Moldovia, además del sueldo del Estado, recibe mensualmente uno o dos sueldos. Cuando ha aceptado el regalo, se ha convertido en esclavo de los hebreos, porque, en caso contrario, se emplea una segunda arma: el reproche; si no se somete, se le echa en cara la propina recibida.

La destrucción; si ven que no pueden persuadirte o someterte, entonces intentan destruirte. Estudian bien tus debilidades; si bebes, buscarán la ocasión de comprometerte con esto; si eres mujeriego, te enviarán a una mujer que te comprometa y destruya tu hogar; si eres violento, pondrán en tu camino a otro violento, que te matará o al que matarás tú e iras a parar a la cárcel.

Si no tienes estos defectos, entonces emplean la mentira, la calumnia, dicha al oído o por medio de la Prensa, la acusación frente a los jefes.

En las aldeas o en las ciudades invadidas por los hebreos no existe autoridad como no sea en estado de corrupción, de reproche o de destrucción.


III.- Para introducirse en diversos círculos o situarse en torno a hombres importantes, emplean.

El servilismo.

El Consejo de Administración.

Bajos servicios personales.

Adulaciones.

De esta manera todos los hombres políticos tienen secretarios hebreos, porque hacen la compra, limpian los zapatos, mecen a los niños, lavan los platos, adulan y se insinúan en toda ocasión.


IV.- Planes para la destrucción de un comerciante rumano.

1º Colocan al lado del comerciante rumano un comerciante hebreo, o lo ponen entre dos de éstos.

2º La venta de mercancías por debajo del precio de coste, cubriéndose la pérdida con sumas especiales, facilitadas por el “Cahal”; así han quedado desbordados muchos comerciantes rumanos.


A todo esto, hay que añadir:

a.- La superioridad comercial de los hebreos, resultante de una práctica comercial mucho más larga que la de los rumanos.

b.- La superioridad del hebreo, que lucha bajo la protección del “Cahal”, mientras que el rumano no tiene la menor protección por parte del Estado rumano, sino que solamente encuentra obstáculos en las autoridades, corrompidas por los hebreos. El rumano no lucha con el hebreo que tiene a un lado, sino con el “Cahal”, y por esta razón se comprende que el individuo será derrotado en la lucha contra la coalición. El rumano no tiene a nadie, no tiene a un Estado que le ayude, que le dirija y que le sostenga; se le deja solo, entregado a la suerte, frente a la coalición israelita.”


Corneliu Zelau Codreanu, “Guardia de Hierro”, capitulo: Los planes del judaísmo, página 142.





Ave María Purísima, sin pecado original concebida.





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