¿Puede haber un falso Papa?


20 Dec
20Dec



Pbro. Dr. Joaquin Sáenz y Arriaga, SJ, libro: "Sede Vacante", tomado del capítulo XI, página 335.

                                               



¿Puede haber un Papa ilegítimo?



Para responder a esta pregunta, basta tan sólo enumerar la no pequeña lista de los antipapas, es decir, de los que, sin serlo, actuaron como si su elección hubiera sido, de iure et de facto, una elección legítima. El diccionario de Trivoux menciona 28 antipapas; Hergeniother 29; el Abate Villemont reconoce 32; y otros 35 o 36.

-Lista de antipapas-


1º Novaciano, nombrado por algunos obispos, el año de 251;

2º siguieron a éste Félix II (355- 365);

3º Ursicino (366-367);

4º Eulalio (418-419);

5º Lorenzo (498-501);

6º Pascual (687); 

7º Teodoro, el mismo año; 

8º Teofilacto, en 757; 

9º Constantino en 767; 

10º Felipe en 768; 

11º Zózimo, en 824; 

12º Anastasio, en 855; 

13º Sergio, en 891; 

14º Cristóbal, en 904; 

15º Francón, con el nombre de Bonifacio VII, en 974; 

16º Filagato, llamado Juan XVI, en 997; 

17º Gregorio, en 1012; 

18º Juan, que tomó el nombre de Silvestre III, 1044; 

19º Juan, obispo de Velletri, con el nombre de Benito X, en 1058; 

20º Caudalos, llamado Honorio II (1061-1072);

21º Gilberto, llamado Clemente III (1080-1100); 

22º Teodorico, en 1100; 

23º Alerico, en 1102; 

24º Maginulfo, en 1105; 

25º Mauricio Bourdin, llamado Gregorio VIII, en 1118; 

26º Pedro De León (judío), con el nombre de Anacleto II (1130 1138); 

27º Gregorio Conti, con el de Victorio IV, en 1138; 

28º Octavíano, llamado Victorio V, en 1159; 

29º Guy de Créme, denominado Pascual III (1164-1168); 

30º Juan, abate de Sturen, llamado Calixto III (1168- 1177); 

31º Laudo Sittino, llamado Inocente III (1178-1180);

32º Pedro de Corbiéres, llamado Nicolás V (1328-1330); 

33º Roberto de Ginebra (20 de septiembre 1378-16 de septiembre 1394),bajo el nombre de Clemente VII, en oposición de Urbano VI; 

34º Pedro de Luna, llamado Benedicto XIII, en 1419; 

35º Gil Muñoz, canónigo de la Iglesia Catedral de Barcelona, llamado Clemente VIII, en 1424; 

36º Amadeo de Saboya(Noviembre 1439 a abril 1449), con el nombre de Félix V.



No sería, pues, una herejía ni un cisma el suponer que en la Iglesia de Dios pueda haber, como de hecho ha habido y hay ahora mismo dos antipapas sin contar a Montini. El problema grave que, ante las tremendas anormalidades, ante los numerosísimos errores, que hoy circulan, ante los nefandos sacrilegios, que, con el nombre de la "nueva misa" hoy se toleran en todas partes, es saber si Juan B. Montini es o no es un legítimo Papa, el Vicario de Cristo, el sucesor de Pedro, el Pastor Supremo de la Iglesia, o es, más bien, un impostor, un antipapa.

Ya antes indicamos que, al parecer, por lo que hasta ahora sabemos, su elección fue canónicamente válida y como tal fue reconocida, al menos por algún tiempo, si no por todos, por una inmensa mayoría de los cardenales y miembros de la jerarquía. Aunque también hicimos notar que la conformidad nunca fue plena, que hubo muchos que temblaron al saber la elección de Montini, y que ese descontento, esa inconformidad ha ido creciendo, en todas partes, ante la evidencia de los hechos y dichos ambiguos, dialécticos, desconcertantes de Paulo VI. No sentimos la seguridad de tener un fundamento inconmovible, sino variable, circunstancial, movedizo; el descontento y la división en la Iglesia ha ido creciendo hasta imponernos como una suprema obligación de la conciencia el salir a la palestra, para luchar por Cristo, por su Iglesia, por las almas, por mi propia alma.


Piensan algunos que el hablar o escribir de esta manera es combatir a la Iglesia y a sus instituciones; que hay exageración, malas interpretaciones; que son resentimientos, que es locura. Yo pienso que el silencio es traición, es compromiso; es dar facilidades a la demolición, es injuriar a Cristo y a la Iglesia por complacer a los hombres, que se han enfrentado a la verdad, a la verdad eterna, a la Verdad Revelada. La locura, yo pienso, no está en lanzar el "YO ACUSO", sino en dar ocasión y sobrados motivos para justificar nuestros ataques, en el cumplimiento de un imperativo sagrado de la conciencia.


                                   

    

Comentarios
* No se publicará la dirección de correo electrónico en el sitio web.