Suceso del Niño de la Guardia.


31 Aug
31Aug


Ave María Purísima, sin pecado original concebida.


“Sucedió en el año de mil cuatrocientos y noventa, que un Judío, vecino de un lugar, que llaman Quintanar, con otros naturales, y vecinos de la Guardia, y de Tembleque, se hallaron en Toledo, al tiempo que se hacia un Auto de Inquisición de Fe; y viendo el daño que se les seguía de los Ministros de ella, dijo el Quintanar a los otros. 


Yo sé cierto hechizo, con el cual rabiarán, y morirán todos estos, y prevalecerá la ley de Moisés. Concertaronse todos, que se juntasen en Tembleque, donde después de muchas consultas, determinaron de hurtar un Niño inocente, de tres a cuatro años, y esto se encomendó a uno, llamado Juan Franco, por más astuto (aunque cualquiera de ellos lo es mucho más para hacernos mal:) hurtóle en Toledo, y llevóle al lugar de la Guardia, de donde él era vecino, diciendo a los moradores, que era su hijo, y que lo había tenido dado a criar en otra parte, y llegando el tiempo de la Pasión del Señor, se juntaron todos en una cueva a media legua, de la Guardia, a donde trataron antes de hacer el hechizo, de ejecutar en el Niño inocente todas las afrentas, oprobios y deshonras, que en el Hijo de Dios sus antepasados hicieron; y repartidos los oficios entre ellos para este lastimoso caso, le echaron al inocente niño una gruesa soga a la garganta, y llevaronle a los Pontífices Anás y Caifás: levantaronle falsos testimonios, dieronle de bofetadas, empujones, y escupieronle en el rostro, diciendo mal de la doctrina de Cristo, y como si hablaran con su Divina Majestad, le decían al Niño: Este traidor engañador engaña las gentes, alborota los Pueblos, y se llama Hijo de Dios: y luego lo llevaron delante de un Fernando de Ribera, vecino de Tembleque, Contador del Priorato de San Juan, el cual como Persona más principal, hacia oficio de Poncio Pilatos, y el se sentó en un Tribunal  donde llegaron Juan de Ocaña, y Garci Franco, y otro Lope Franco, y le dieron el mismo número de azotes, que sus antepasados al Hijo de Dios, diciéndole: Traidor, engañador, que cuanto predicabas, no eran más que mentiras contra la Ley de Dios, y de Moisés; aquí pagarás ahora lo que decías, y hacías en aquel tiempo. 


Así continuaron las demás afrentas, hasta que le crucificaron, y le dieron la lanzada, en la cual hora (como se averiguó y supo después) que la madre del santo Niño era ciega, y súbitamente cobró vista, sin saber como, o de qué manera.Después de esto sacaron al Niño el corazón, y guardándole, y enterraron el cuerpo. 

Con el corazón del niño recurrieron a la Ciudad, para acabar el hechizo, a un Juan Gómez, que también era Cristiano nuevo, y Sacristán de cierta Parroquia: (O mi Dios, y quien sea a vuestra Majestad Soberana Sacramentado de Sacristanes, y de Curas maculados!) y dieronle treinta reales, porque hurtase del Sagrario una Hostia Consagrada, y se la diese; el Sacristán Juan Gómez la hurtó, y se las dio, y vendió así como ellos lo quisieron; y juntos otra vez todos, ordenaron alguna experiencia: y viendo que no les salía como pensaban, acordaron de remitir el negocio a los Judíos de Zamora, donde estaban los más Sabios, Doctos y Rabinos, y enviaron con el corazón, y Santa Hostia a un Benito García de las Mesuras, el cual llevaba el corazón entre unos paños, y la Hostia dentro de unas Horas -libro con salmos escritos- con que rezaba, con cartas de crédito para los Judíos dichos en que les manifestaba su intento. 

Este tal pasando por Ávila, donde estaba el Tribunal del Santo Oficio, que después se pasó a Toledo, como era disimulado, y tenido en buena cuenta, luego que se apeó, se fue derecho a la Catedral, y allí hizo que con mucha devoción rezaba por las Horas; y viéndolo un Cristiano, que acaso entró en la Iglesia, noto como de las Horas salían rayos como del Sol; y pareciendole que sería algún Santo aquel hombre, fuese tras él hasta la posada, donde dio cuenta al Santo Oficio, y envió personas a saber del caso: cogieron a Benito García de las Mesuras; y vistas las cartas que traía, le prendieron, y en los demás lugares a otros, que fueron quemados año de 1491. Así lo refiere el Padre Fray Rodrigo de Yepes, en la Historia del Niño de la Guardia.”


Tomado del libro: Centinela contra los judíos, páginas 158-161,  del Padre Fray Francisco de Torrejoncillo, predicador jubilado de la santa provincia de San Gabriel, de Descalzos de la Regular Observancia de San Francisco. Escrito en 1670, con todas las aprobaciones eclesiásticas.



Ave María Purísima, sin pecado original concebida.




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