Mundo católico #infiltración


"Si fuerais del mundo del mundo, el mundo amaría lo que es suyo: mas porque no soy del mundo, antes yo os escogí del mundo, por eso os aborrece el mundo." Evangelio de San Juan XV, 19.

“La espantosa abominación en el lugar santo”.

El odio de Satanás pretende derrotar a la Santísima Trinidad para ponerse en su puesto, ofreciendo en holocausto a Lucifer el mismo Cordero de Dios que fue en cambio ofrecido para la Redención de la humanidad.

¿Cómo hablar de Paz cuando sus insignias litúrgicas están literalmente recubiertas de símbolos ocultos que glorifican el Culto del Hombre, el Culto de Lucifer, el Anticristo, la redención gnóstica, la Triple Trinidad, la guerra a Dios, la destrucción de Su Iglesia y la supresión del Sacrificio de Cristo en la Cruz?

El judaísmo internacional, dentro y fuera de la Iglesia, impulsaron las increíbles reformas, propuestas y realizadas en ese lamentable Concilio, y los que, con satánica y no disimulada satisfacción hacen ahora alarde de haber sido ellos los que, planearon, y convocaron, y dirigieron el Vaticano II.

La "Nueva Misa" de origen es invalida, sacrílega, abominable; pues se opone directamente a la Constitución y mandato de la misma Iglesia Católica en el Concilio de Trento, incurriendo por el mismo hecho en la indignación de los Santos Apóstoles San Pedro y San Pablo.

Buscan el poder en la Iglesia para controlarla, corromperla y destruirla. Ese es el motivo de la infiltración, de la estrategia politica donde nadie es responsable, nadie sabe nada y todos son buenos y santos, pero las cosas no funcionan.

La red de judíos clandestinos existente en la Europa medieval transmitía en secreto la fe judaica de padres a hijos, no obstante que aparentaran todos una vida cristiana en público y llenaran sus casas de crucifijos y de imágenes de santos. Por regla general observaban ostentosamente el culto cristiano.

La Iglesia continua siendo perseguida, y continuará siendo perseguida en donde esté, con el número que la integre, siempre que sea la Esposa Inmaculada de Nuestro Divino Redentor.

Tú que decías en tu corazón: Subiré al cielo, sobre los astros de Dios ensalzaré mi solio, me sentaré en el monte del testamento, a los lados del Aquilón. Subiré sobre la altura de las nubes, semejante seré al Altísimo. Más al infierno serás precipitado en lo profundo del lago.

El gran sofisma de esta trágica confusión, dentro del seno mismo de la Iglesia, está en confundir la institución divina, que Cristo hizo de su Iglesia, con los hombres, que, legitima o ilegítimamente, ocupan los puestos de la Iglesia.

"Traman la ruina de la Iglesia, no desde fuera, sino desde dentro; en nuestros días el peligro está casi en las entrañas mismas de la Iglesia y en sus mismas venas; y el daño producido por tales enemigos es tanto más inevitable, cuanto más a fondo conocen la Iglesia”.

El fundamento de la ley de la historia es: ‘Inimicitias ponam inter te et mulierem’, la lucha entre la ciudad de Dios y la ciudad de Satanás.