Mundo católico #Judíos


"Si fuerais del mundo del mundo, el mundo amaría lo que es suyo: mas porque no soy del mundo, antes yo os escogí del mundo, por eso os aborrece el mundo." Evangelio de San Juan XV, 19.

Deseamos agradecer de una manera especial por este medio a todas aquellas personas que con la gracia de Dios nos difaman, defenestran y lanzan una multitud de improperios contra nuestras humildes publicaciones, sin el deseo de mencionar las afectuosas mentadas de madre, demandas judiciales, quema de carros, y demás.

El plan es muy claro: El Squetinismo, instrumento del judaísmo están dedicados a destruir, a demoler, a desprestigiar la Iglesia remanente, ese es su objetivo.

“El odio que sus padres tenían al Redentor glorioso, cuando vociferaron crucificadle, crucificadle, siguen teniéndole hasta el día de hoy todos los judíos, sin excepción alguna, por toda la extensión de la tierra.

Con fundamento en los documentos escritos, consignados, y difundidos por el señor obispo Squetino, se encuentran sentencias, afirmaciones contrarias a la doctrina católica, a las enseñanzas del Magisterio de la Iglesia, a la Historia de la Iglesia con resabios de herejía.

La Iglesia continua siendo perseguida, y continuará siendo perseguida en donde esté, con el número que la integre, siempre que sea la Esposa Inmaculada de Nuestro Divino Redentor.

El arma favorita de la quinta columna consistió en introducir en las filas del clero a jóvenes cristianos descendientes de judíos que practicaban en secreto el judaísmo.

"Tú que decías en tu corazón: Subiré al cielo, sobre los astros de Dios ensalzaré mi solio, me sentaré en el monte del testamento, a los lados del Aquilón. Subiré sobre la altura de las nubes, semejante seré al Altísimo. Más al infierno serás precipitado en lo profundo del lago: Los que te vieren, se inclinarán a ti, y te contemplarán: ¿Por ventura es este el hombre, que conturbó la tierra, que estremeció los reinos?” Profeta Isaías XIV, 11.

Tú que decías en tu corazón: Subiré al cielo, sobre los astros de Dios ensalzaré mi solio, me sentaré en el monte del testamento, a los lados del Aquilón. Subiré sobre la altura de las nubes, semejante seré al Altísimo. Más al infierno serás precipitado en lo profundo del lago.

El gran sofisma de esta trágica confusión, dentro del seno mismo de la Iglesia, está en confundir la institución divina, que Cristo hizo de su Iglesia, con los hombres, que, legitima o ilegítimamente, ocupan los puestos de la Iglesia.

"Traman la ruina de la Iglesia, no desde fuera, sino desde dentro; en nuestros días el peligro está casi en las entrañas mismas de la Iglesia y en sus mismas venas; y el daño producido por tales enemigos es tanto más inevitable, cuanto más a fondo conocen la Iglesia”.

"El que no sabe gobernar su casa: ¿Cómo cuidará de la Iglesia de Dios?" Epístola de San Pablo a Timoteo III, 5.

¿Cómo defenderse de un enemigo que no conocen?, ¿Cómo evitar la infiltración judía en el clero tradicionalista?...