Mundo católico #Tradición


"Si fuerais del mundo del mundo, el mundo amaría lo que es suyo: mas porque no soy del mundo, antes yo os escogí del mundo, por eso os aborrece el mundo." Evangelio de San Juan XV, 19.

“Reveló que todos los de su casa eran judíos, y que si su madre y hermanos iban a las Iglesias, lo hacían solo por cumplir con el mundo; que a su padre le había enseñado la ley un su hermano, mayor que él, y que todos sus antepasados eran igualmente judíos.”

El judaísmo internacional, dentro y fuera de la Iglesia, impulsaron las increíbles reformas, propuestas y realizadas en ese lamentable Concilio, y los que, con satánica y no disimulada satisfacción hacen ahora alarde de haber sido ellos los que, planearon, y convocaron, y dirigieron el Vaticano II.

La obra de Cristo no falla, ni puede fallar, aunque los hombres, consciente o inconscientemente, se confabulen para destruirla, aunque los lobos, revestidos con pieles de oveja se introduzcan fraudulentamente en el aprisco.

El fundamento de la ley de la historia es: ‘Inimicitias ponam inter te et mulierem’, la lucha entre la ciudad de Dios y la ciudad de Satanás.

El silencio es traición, es compromiso; es dar facilidades a la demolición, es injuriar a Cristo y a la Iglesia por complacer a los hombres.