Oraciones de la noche.


Ave María Purísima, sin pecado original concebida.

Por la señal  + de la Santa Cruz, de nuestros + enemigos, líbranos Señor, + Dios nuestro. En el nombre del Padre, + y del Hijo, y del Espíritu Santo.  Amén.


Pongámonos en la presencia de Dios, y adorémosle.

Te adoro, Dios mío, con el acatamiento que me inspira la presencia de tu soberana grandeza. Creo en Ti, porque eres la Verdad misma; espero en Ti, porque eres infinitamente bueno; Te amo con todo mi corazón, porque eres sumamente amable, y amo al prójimo como a mí mismo y por amor tuyo.

Demos gracias a Dios por todos los favores que nos ha prodigado.

¿Cómo agradecerte, Dios mío, todos los bienes que he recibido de Ti? Tú has pensado en mi desde toda la eternidad, me has sacado de la nada, me has dado tu vida para rescatarme y me colmas a diario de infinitos favores. ¡Ah Señor!, ¿qué puedo hacer en agradecimiento por tanta bondad? Uníos a mí, espíritus bienaventurados, para alabar al Dios de las misericordias, que no cesa de hacer bien a la más ingrata de sus criaturas.

Pidamos a Dios conocimiento de nuestros pecados.

Fuente eterna de luz, Espíritu Santo, disipa las tinieblas que me ocultan la fealdad y la malicia del pecado. Hazme concebir un horror tan grande, oh Dios mío, que le odie, si es posible, tanto como le odias Tú mismo, y que nada tema tanto como el cometerlo en lo venidero.

Examen de conciencia

1.- ¿Cómo he rezado mis oraciones y mi rosario? ¿He combatido las distracciones? ¿he rezado con atención y sin prisas? ¿he interrumpido las oraciones por frivolidades? ¿He buscado el lugar y el tiempo adecuado para rezar? ¿He tenido una postura decente? 

2.- ¿He respetado mi cuerpo como templo y morada de Dios? ¿Me he confesado bien de mis pecados? ¿He sido honesto, sincero y humilde en mis confesiones? ¿Me he protegido con el agua bendita? 

3.- ¿He respetado el nombre de Dios, de la Madre de Dios y de los santos? ¿He respetado a mis padres, hermanos, cónyuge? ¿He cumplido con mis obligaciones, responsabilidades y compromisos? ¿He levantado falsos, he afirmado sin estar seguro? ¿He sembrado la discordia y la envidia con mis comentarios? ¿He robado? ¿He regresado lo que pido prestado?

4.- ¿He guardado el sexto y noveno mandamiento? ¿He pecado con mis manos, ojos, pensamientos? ¿He entrado en lugares de pecado? ¿He escuchado música ofensiva a la ley de Dios? ¿He visto programas de televisión o películas que ofenden la ley de Dios? 

5.- En tenido el cuidado de internet,  teléfono, mensajes, correos y medios electrónicos.

6.- ¿He dado buen ejemplo a mi prójimo? ¿He enseñado al que no sabe? ¿He corregido con caridad? ¿He perdonado de corazón?

7.- ¿He dedicado un tiempo al estudio de la doctrina católica? ¿He perdido el tiempo? 

8.- ¿He desconfiado de la Divina Providencia? ¿He tenido amor desordenado al dinero, me he quejado de lo que Dios permite? 

9.- ¿He combatido mi pasión dominante? ¿Qué he hecho para combatirla? ¿He analizado detenidamente mis defectos y fortalezas para mejor servir a Dios?

10.- ¿Ha invadido mi corazón la tristeza, el desaliento, el desánimo, el fastidio? ¿He dudado del amor de Dios? ¿He combatido estos sentimientos? ¿Los he manifestado en confesión tal como son?

11.- Pidamos el auxilio de la Santísima Virgen María, imploremos su auxilio, sus gracias, su protección, su sabiduría, su amor y pidamos a Dios perdón de nuestros pecados.

¡Oh Dios mío! ¡Cuántas veces os he ofendido por pensamientos, palabras, obras y omisiones! Me pesa, Señor, de todo corazón, siendo Vos mi Creador, mi Redentor y todo mi bien. 

Aborrezco todo pecado por ser ofensa vuestra y prefiero la muerte antes de volver a pecar. Propongo firmemente no ofenderos jamás, huir de todas las ocasiones de pecado, y satisfacer a vuestra divina justicia con una vida llena de fervor. Os ofrezco en satisfacción  todas las obras buenas y padecimientos de mi vida junto con las alabanzas de los justos de la tierra y de los bienaventurados del cielo y en unión de los méritos infinitos de vuestro Hijo Santísimo. Amén.

Acto de contrición.

Señor mío Jesucristo, Dios y hombre verdadero, Creador, Padre y Redentor mío, por ser Vos quien sois y porque Os amo sobre todas las cosas, me pesa de todo corazón de haberos ofendido, propongo firmemente nunca más pecar, confesarme, cumplir la penitencia que me fuere impuesta; Os ofrezco mi vida, obras y trabajos, en satisfacción de todos mis pecados. Confío en vuestra bondad y misericordia infinita, me los perdonaréis por los méritos de vuestra preciosísima Sangre, pasión y muerte; me daréis gracia para enmendarme y para perseverar en vuestro santo servicio hasta el fin de mi vida. Amén.

Hagamos un propósito firme de nunca más pecar.

¡Cuánto desearía, oh Dios mío, no haberte ofendido jamás! Más, ya que he tenido, Señor, esa desgracia, te quiero mostrar el dolor que siento, por una conducta del todo contraria a la que hasta aquí he observado. Renuncio desde ahora al pecado y a la ocasión del pecado, sobre todo a aquél en que caigo con más frecuencia. Y si Te dignas concederme tu gracia, como yo Te la pido y la espero, he de procurar cumplir fielmente con mis deberes, y nada será capaz de detenerme cuando se trate de tu servicio. Amén.

Encomendemos a Dios, a la Virgen María y a los Santos.

Bendice, oh Dios mío, el descanso que voy a tomar para reparar mis fuerzas, a fin de servirte mejor. Virgen Santísima, Madre de mi Dios y mi única esperanza después de Él; San José, Santo Patrono mío, interceded por mí; protegedme durante esta noche, todo el tiempo de mi vida y en la hora de mi muerte. Amén.

Oración al Ángel de mi guarda.

Ángel de Dios, que sois mi custodio, a mi, que os he sido encomendado por la celestial piedad, en esta noche iluminadme, guardadme, regidme, gobernadme. Así sea.

Roguemos por los vivos y por los fieles difuntos.

Derrama, Señor, tus bendiciones sobre mis padres, mis hermanos, mis amigos y mis enemigos. Protege a todos aquellos que me has dado por maestros, así espirituales como temporales. Socorre a los pobres, prisioneros, afligidos, caminantes, enfermos, agonizantes. Convierte a los herejes e ilumina a los infieles. Dios de bondad y de misericordia, ten piedad también de las Almas de los fieles que se hallan en el purgatorio. Acelera el fin de sus penas, concede el descanso y la luz eterna a aquellos por los cuales tengo más obligación de orar. Amén.

Ave María Purísima, sin pecado original concebida.


Por la señal  + de la Santa Cruz, de nuestros + enemigos, líbranos Señor, + Dios nuestro. En el nombre del Padre, + y del Hijo, y del Espíritu Santo.  Amén




Comentario: Deja comentario

* No se publicará la dirección de correo electrónico en el sitio web.