Trisagio a la Santísima Trinidad.


22 Oct
22Oct


Origen del Trisagio.

Este sagrado cántico no reconoce su principio en el fervor humano: el mismo Dios fue el que lo inspiro al profeta Isaías por medio de las voces de los ángeles, con que alaban la gloria de su Hacedor. En la escuela de éstos fue donde lo aprendió un niño, milagrosamente arrebatado al cielo. Refieren los historiadores eclesiásticos, que por los años de Cristo 447, imperando en el Oriente Teodosio el joven, se experimentó un terremoto casi universal y tan violento que por espacio de seis meses causó indecibles estragos en Constantinopla y en el Quersoneso. La tierra se abrió en varias partes y sepultó en su seno ciudades enteras; las fuentes se secaron y se descubrieron otras más abundantes; árboles gigantescos salieron de la tierra; viéronse  cerros nuevos en las llanuras, y concavidades profundas las que antes habían sido montañas inaccesibles. El mar arrojó peces de grande magnitud, las bahías quedaron en seco con sus naves, y las aguas pasaron a inundar islas dilatadas. En tan terrible conflicto pareció prudente recurso desamparar las poblaciones; así lo ejecutaron los habitantes de Constantinopla con el emperador Teodosio, Pulqueria, su hermana, San Proclo, patriarca a la sazón de aquella Iglesia, y todo el clero. 

Juntos en un lugar llamado el “Campo”, enderezaron al cielo sus clamores y votos, pidiendo socorro, cuando un día, entre ocho y nueve de la mañana, sobrevino una violentísima sacudida de tierra, y un niño de tierna edad fue llevado por los aires , siendo testigos oculares todos los acampados, hasta perderse de vista. Después de un largo espacio, restituido a la tierra, refirió en presencia del Patriarca, del Emperador y de toda la multitud asombrada que, admitido al coro angélico, había oído cantar a los ángeles este concierto: “¡Santo Dios, Santo Fuerte, Santo Inmortal, tened misericordia de nosotros!” Dicho esto, el niño expiró, pasando a gozar eternamente la gloria que había dejado. San Proclo y el Emperador, oída esta relación, ordenaron que todos entonasen en público este sagrado cántico, con lo que inmediatamente cesó el terremoto, y quedó quieta toda la tierra. De aquí nació el uso del “Trisagio”, que el Concilio general Calcedonense prescribió a todos los fieles como formulario para invocar a la Santísima Trinidad en tiempos calamitosos y funestos; de aquí ha venido a merecer la aprobación de tantos Prelados de la Iglesia, que han enriquecido su práctica con el tesoro de las Indulgencias. 


Ave María Purísima, sin pecado original concebida.


POR LA SEÑAL + DE LA SANTA CRUZ, DE NUESTROS + ENEMIGOS, LÍBRANOS SEÑOR, + DIOS NUESTRO. EN EL NOMBRE DEL PADRE, + Y DEL HIJO, Y DEL ESPÍRITU SANTO.  AMÉN.


Ofrecimiento

Rogámoste, Señor, por el estado de la Santa Iglesia y Prelados de ella, por la exaltación de la fe católica, extirpación de las herejías, paz y concordia entre los Príncipes cristianos, conversión de todos los infieles, herejes y pecadores, por los agonizantes y caminantes, por las benditas almas del Purgatorio y demás piadosos fines de nuestra Santa Madre la Iglesia. Amén. 


V. Bendita sea la Santa e Individua Trinidad, ahora y siempre y por todos los siglos. 

R. Amén.


V. Abrid, Señor, mis labios.

R. Y mi voz pronunciará vuestra alabanza.


V. Dios mío en mi favor benigno entiende.

R. Señor, a mi socorro presto atiende.


V. Gloria sea al Padre, gloria al eterno Hijo, gloria al Espíritu Santo. Por los siglos de los siglos.

R. Amén. Aleluya.


[Desde el sábado de Septuagésima hasta el sábado santo, en lugar de Aleluya, se dice: Alabanza sea dada a Ti, Señor Rey de la eterna gloria.]


Acto de contrición

Amorosísimo Dios, Trino y Uno, Padre, Hijo y Espíritu Santo, en quien creo, en quien espero, a quien amo con todo mi corazón, cuerpo y alma, sentidos y potencias, por ser Vos mi Padre, mi Señor y mi Dios, infinitamente bueno y digno de ser amado sobre todas las cosas; me pesa, trinidad Santísima; me pesa, Trinidad misericordiosísima; me pesa, Trinidad amabilísima, de haberos ofendido, sólo por ser quien sois: propongo y os doy palabra de nunca más ofenderos, y de morir antes de pecar: espero en vuestra suma bondad y misericordia infinita me habéis de perdonar todos mis pecados, y me daréis gracia para perseverar en un verdadero amor y cordialísima devoción de vuestra siempre amabilísima Trinidad. Amén.


Himno

Ya se aparta el sol ardiente,

Y así ¡oh Luz perenne Unidad!

Infunde un amor constante

A nuestras almas rendidas.


En la aurora te alabamos,

Y también al medio día,

Suspirando por gozar

En el cielo de tu vista.


Al Padre, al Hijo y a Ti,

Espíritu que das vida,

Ahora y siempre se den

Alabanzas infinitas. Amén.



Oración al Padre

¡Oh Padre Eterno, fuera de cuya posesión yo no veo otra cosa que tristeza y tormento! Y, si no, dígalo cualquiera de cuantos siguen la vanidad. Diga el sensual que su dicha es el gozar de los placeres; diga también el ambicioso que su mayor contento es el gozar de su gloria; que yo por mí no cesaré jamás de repetir con vuestros Profetas y Apóstoles que mi suma felicidad, mi tesoro y mi gloria es el unirme a mi Dios y mantenerme inviolablemente arrimado a El.

Un Padre Nuestro, Ave María y Nueve veces:

Santo, Santo, Santo, Señor Dios de los ejércitos: llenos están los cielos y la tierra de vuestra gloria.

Y el pueblo responde:

Gloria al Padre, Gloria al Hijo, Gloria al Espíritu Santo.


Oración al Hijo

¡Oh verdad eterna, fuera de la cual yo no veo otra cosa que engaños y mentiras! ¡Oh cómo todo me parece desabrido a vista de vuestros suaves atractivos! ¡Oh cómo me parecen mentirosos y asquerosos los discursos de los hombres, en comparación de las palabras de vida con las cuales Vos habláis al corazón de aquellos que os escuchan. ¡Ah! ¿Cuándo será la hora en que Vos me trataréis sin enigma, y me hablaréis claramente en el seno de vuestra gloria? ¡Oh qué trato! ¡Qué belleza! ¡Qué luz!

Un Padre Nuestro, Ave María y Nueve veces:

Santo, Santo, Santo, Señor Dios de los ejércitos: llenos están los cielos y la tierra de vuestra gloria.

Y el pueblo responde:

Gloria al Padre, Gloria al Hijo, Gloria al Espíritu Santo.


Oración al Espíritu Santo

¡Oh Amor! ¡Oh don del Altísimo, centro de las dulzuras y de la felicidad del mismo Dios! ¡Qué atractivo para un alma el verse en el abismo de vuestra bondad, y toda llena de vuestras inefables consolaciones! ¡Ah placeres engañadores! ¿Cómo habéis de poder compararos con la mínima de las dulzuras que un Dios, cuando le parece, sabe derramar en un alma fiel? ¡Oh! Si una sola gotita de ellas es tan gustosa, ¡cuánto más lo será cuando Vos las derramaréis como un torrente sin medida y sin reserva! ¿Cuándo será esto ¡oh mi Dios!, cuando será?

Un Padre Nuestro, Ave María y Nueve veces:

Santo, Santo, Santo, Señor Dios de los ejércitos: llenos están los cielos y la tierra de vuestra gloria.

Y el pueblo responde:

Gloria al Padre, Gloria al Hijo, Gloria al Espíritu Santo.


Antífona

A Ti, Dios Padre Ingénito; a Ti, Hijo Unigénito; a Ti, espíritu Santo Paráclito, Santa e Individua Trinidad, de todo corazón te confesamos, alabamos y bendecimos. A Ti se dé la gloria por los siglos de los siglos.

V. Bendigamos al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.

R. Alabémosle y ensalcémosle en todos los siglos.


Oración

Señor Dios, Uno y Trino, dadnos continuamente vuestra gracia, vuestra caridad y la comunicación de Dios, para que en tiempo y eternidad os amemos y glorifiquemos, Dios Padre, Dios Hijo, y Dios Espíritu Santo, en una deidad por todos los siglos de los siglos. Amén.


Deprecación devota

A la Beatísima Trinidad


Padre eterno, Omnipotente Dios:         R. Toda criatura te ame y glorifique. [a cada invocación se responde igual]

Verbo Divino, Inmenso Dios:

Espíritu Santo, Infinito Dios:

Santísima Trinidad, un solo Dios verdadero:

Rey de los Cielos, Inmortal e Invisible:

Criador, Conservador y Gobernador de todo lo criado:

Vida nuestra, en quien, de quien y por quien vivimos:

Vida divina y una en Tres Personas:

Cielo divino de celsitud majestuosa:

Cielo supremo del cielo oculto a los hombres:

Sol divino e increado:

Círculo perfectísimo de capacidad infinita:

Manjar divino de los ángeles:

Hermoso iris, arco de clemencia:

Luz primera y triduana, que al mundo ilustras:


De todo mal de alma y cuerpo:    R. Líbranos, Trino Señor. [a cada invocación se responde igual]

De todo pecado y ocasión de culpa:

De vuestra ira y enojo:

De repentina y de improvisa muerte:

De las asechanzas y cercanías del demonio:

Del espíritu de deshonestidad y de sugestión:

De la concupiscencia de la carne:

De toda ira, odio y mala voluntad:

De plagas, peste, hambre, guerra y terremoto:

De tempestades en el mar y en la tierra:

De los enemigos de la Fe Católica:

De nuestros enemigos y sus maquinaciones:

De la muerte eterna:

De vuestra Unidad en Trinidad y Trinidad en Unidad:

Por la igualdad esencial de vuestras Personas:

Por la alteza del misterio de vuestra Trinidad:

Por lo portentoso de vuestro nombre, Uno y Trino:

Por lo mucho que os agradan las almas que son devotas de vuestra Santísima Trinidad:

Por el grande amor con que libráis de males a los pueblos donde hay algún devoto de vuestra Trinidad amable:

Por la virtud divina que en los devotos de vuestra Trinidad Santísima reconocen los demonios contra sí:


Nosotros pecadores:   R. Te rogamos, óyenos. [a cada invocación se responde igual]

Que acertemos a resistir al demonio con las armas de la devoción a vuestra Trinidad:

Que hermoseéis cada día más con los coloridos de vuestra gracia vuestra imagen, que está en nuestras almas:

Que todos los fieles se esmeren en ser muy devotos de vuestra Santísima Trinidad:

Que todos consigamos las muchas felicidades que están vinculadas para los devotos de vuestra Trinidad inefable:

Que al confesar nosotros el misterio de vuestra Trinidad, se destruyan los errores de los infieles:

Que todas las almas del Purgatorio gocen mucho refrigerio en virtud del misterio de vuestra Trinidad:

Que os dignéis oírnos por vuestra piedad:



La siguiente invocación se dice tres veces:

Santo Dios,

Santo Fuerte,

Santo Inmortal:

Líbranos, Señor,

De todo mal.


 

Gozos a la Santísima Trinidad


Dios, Uno y Trino a quien tanto

Arcángeles, Querubines,

Ángeles y Serafines

Dicen: Santo, Santo, Santo.


Gózate, amable Deidad,

En tu incomprensible esencia,

Y de que por tu clemencia

Perdonas nuestra maldad;

Por esa benignidad,

En místico dulce canto,


Ángeles y Serafines

Dicen: Santo, Santo, Santo.


¡Oh inefable Trinidad.

Bien Sumo, Eterno, Increado

Al hombre comunicado

Por exceso de bondad!

Y porque en la eternidad

De tu ser te gozas tanto,


Ángeles y Serafines

Dicen: Santo, Santo, Santo.


Gózate, pues tu luz para,

Con ser tan esclarecida,

No llega a ser comprendida

Por alguna criatura:

Por eso al ver tu hermosura

Llenos de terror y encanto,


Ángeles y Serafines

Dicen: Santo, Santo, Santo.


Eres Todopoderoso,

Sabio, Inmenso, Criador,

Justo, Remunerador,

Bueno, Misericordioso;

En tus Santo Prodigioso

Ha sido y eres; por tanto,


Ángeles y Serafines

Dicen: Santo, Santo, Santo.


Gózate de que en tu ser

Todo es sumo, todo igual;

Qué perfección desigual

En Ti no puede caber.

Llegando esto a conocer

El Trisagio Sacrosanto,


Ángeles y Serafines

Dicen: Santo, Santo, Santo.


Aunque ciega nuestra fe,

Se aventaja a la razón,

Pues con la revelación

Iluminada se ve:

Enigma en todo lo que

Ahora vemos, entre tanto,


Ángeles y Serafines

Dicen: Santo, Santo, Santo.


Tu suma amable bondad

Nuestro corazón inflama,

Derivándose esta llama

De tu inmensa caridad:

Amad, criaturas, amad

A quien por amarlo tanto,


Ángeles y Serafines

Dicen: Santo, Santo, Santo.


Sea ya nuestro consuelo

El Trisagio que Isaías

Con muy suaves melodías

Oyó cantar en el Cielo, 

Donde con ferviente anhelo,

Por dar al infierno espanto,


Ángeles y Serafines

Dicen: Santo, Santo, Santo.


Dios, Uno y Trino a quien tanto

Arcángeles, Querubines,

Ángeles y Serafines

Dicen: Santo, Santo, Santo.


V. Bendigamos al Padre y al Hijo, con el Espíritu santo.

R. Alabémosle y ensalcémosle en todos los siglos.


Oración

Omnipotente y sempiterno Dios, que te dignaste revelar a tus siervos, en la confesión de la verdadera fe, la gloria de tu eterna Trinidad, y que adorasen la Unidad en tu augusta Majestad; te rogamos, Señor, que por la fuerza de esa misma fe nos veamos siempre libres de todas las adversidades y peligros. Por Cristo Señor Nuestro. Amén. 


Ave María Purísima, sin pecado original concebida.


POR LA SEÑAL + DE LA SANTA CRUZ, DE NUESTROS + ENEMIGOS, LÍBRANOS SEÑOR, + DIOS NUESTRO. EN EL NOMBRE DEL PADRE, + Y DEL HIJO, Y DEL ESPÍRITU SANTO.  AMÉN.









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