Prácticas de piedad


“El que me sirva, rezando diariamente mi Rosario, recibirá cualquier gracia que me pida.” Primera promesa que la Virgen María reveló al Beato Alano de Rupe.

En medio de los muchos peligros de condenación eterna en que vivimos, procuremos cada día consagrarnos a la Santísima Virgen María, Madre de los pecadores arrepentidos.

La devoción a la Santísima Virgen María debe ser fundamento del buen católico, pero debe planearla, conducirla y evaluarla.

Excelente devoción al Santísimo Sacramento, purifica el alma, expía los pecados, merece gracias ante la presencia de Dios, una penitencia muy santa.

El Santísimo Sacramento contiene al autor de la vida y de todas las gracias.

Invocaciones de desagravio ante el Santísimo Sacramento del Altar.

Ser católico no es ser tonto ni falto de mente, ni obediente al hombre amador de sí mismo, es un hombre con inteligencia, voluntad y carácter al servicio de su vocación divina.

La muerte es un regalo de Dios, que podemos merecer mediante nuestras oraciones.