Gravedad del pecado de los que crucificaron a Nuestro Señor Jesucristo.


14 Jul
14Jul


Ave María Purísima, sin pecado original concebida.


El presente estudio es utilizado únicamente con fines informativos, dando respuesta a muchas preguntas que hemos recibido, acudiendo para ello  a las Sagradas Escrituras y a documentos autorizados por la Santa Iglesia Católica.



1.- "Y matasteis al Autor de la vida, a quien Dios resucitó de entre los muertos.” Hechos de los Apóstoles III, 15.


2.- “Sobre San Mateo 23, 32 -y vosotros colmad la medida de vuestros padres-, dice el Crisóstomo: En verdad, excedieron la medida de sus padres. Aquellos mataron a hombres; éstos, en cambio, crucificaron a Dios.” Santo Tomás, Suma Teológica III, c 47, art 6.


3.- "Como se ha expuesto (a.5), los príncipes de los judíos conocieron a Cristo; y si existió en ellos alguna ignorancia, fue la ignorancia afectada que no podía excusarles. Y, por este motivo, su pecado fue gravísimo, lo mismo por el género del pecado que por la malicia de la voluntad." Santo Tomás, Suma Teológica III, c 47, art 6.


4.- “Cristo no fue entregado por Judas a Pilato, sino a los príncipes de los sacerdotes, quienes le entregaron a Pilato, según el pasaje de Juan XVIII, 35: 'Tu pueblo y tus pontífices te han entregado a mí.' Sin embargo, el pecado de todos éstos fue mayor que el de Pilato, que condenó a muerte a Cristo por temor del Cesar. Y también que el pecado de los soldados, los cuales crucificaron a Cristo por mandato del gobernador; no por codicia, como Judas, ni por envidia y odio, como los príncipes y sacerdotes.” Santo Tomás, Suma Teológica III, c 47, art 6.


5.- “Cristo quiso su pasión, como también la quiso Dios; pero no quiso la acción inicua de los judíos. Y, por este motivo, no quedan excusados de la injusticia los que mataron a Cristo. Y, sin embargo, el que mata a un hombre comete una injuria no sólo contra el hombre, sino también contra Dios, y contra la república; como la comete igualmente el que se suicida, según dice el Filósofo en V Ethic. Por esto David condenó a muerte al que no había temido poner sus manos para matar al ungido del Señor, a pesar de que aquél lo pedía, como se lee en II Sam. 1, 66.” Santo Tomás, Suma Teológica III, c 47, art 6.


6.- “Cristo padeció voluntariamente por obediencia al Padre. De donde Dios Padre entregó a Cristo a la Pasión de tres modos: Primero, en cuanto que, por su eterna voluntad, dispuso de antemano la pasión de Cristo para liberación del género humano, conforme a lo que se dice en Is. 53, 6: El Señor cargó sobre él la iniquidad de todos nosotros; V. 10: El Señor quiso quebrantarlo con flaqueza. Segundo, en cuanto que le inspiró la voluntad de padecer por nosotros, infundiéndole la caridad. Por lo que en el mismo lugar, se añade (v.7): Se ofreció porque quiso. Tercero, no poniéndole a cubierto de la pasión, sino exponiéndole a los perseguidores.” Santo Tomás, Suma Teológica III, C. 47, art. 2.


7.- San Alfonso María de Ligorio escribió sobre este pasaje de la Pasión de Cristo: "¡Pobres judíos! Vosotros atrajisteis una terrible maldición sobre vuestras cabezas al decir: "Su sangre caiga sobre nosotros y sobre nuestros hijos", y esa maldición, raza miserable, la lleváis hasta el día de hoy, y al Final de los Tiempos recibiréis el castigo de esa sangre inocente. ¡Oh, Jesús mío!... Yo no seré obstinado como los judíos. ¡Yo te amaré, por siempre, por siempre, por siempre!"




Ave María Purísima, sin pecado original concebida.



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