La Iglesia siempre perseguida.


20 Jul
20Jul


Ave María Purísima, sin pecado original concebida.



El presente estudio es utilizado únicamente con fines informativos, dando respuesta a muchas preguntas que hemos recibido, acudiendo para ello  a las Sagradas Escrituras y a documentos autorizados por la Santa Iglesia Católica.



1.- La Iglesia católica fundada  por Nuestro Señor Jesucristo, por disposición divina, por razones teológicas, como medio de santificación de las almas, como testimonio de la bondad y misericordia de Dios, permite que la Esposa Inmaculada de Nuestro Señor, sea siempre perseguida, por los tres grandes enemigos: mundo, demonio y carne; esto con el objetivo de reiterar que la obra de Dios no es del mundo, como testimonio y evidencia en la inmolación de los hijos de Dios para mayor gloria de Dios y de las almas.


2.- “Cristo quiso su pasión, como también la quiso Dios; pero no quiso la acción inicua de los judíos. Y, por este motivo, no quedan excusados de la injusticia los que mataron a Cristo.” Santo Tomás, III, C. 47 a. 6. Para bien de los que aman a Dios y para mayor confusión de los espíritus malignos entre otros bienes, Dios permite la persecución de la Iglesia.


3.- Siempre la Iglesia ha sido perseguida por Satanás, fuente y raíz de todos los males, valiéndose de infinidad de circunstancias, personas y en particular del pueblo judío, estigmatizado por el deicidio y descrito por el mismo Dios: “Vosotros sois hijos del Diablo: y queréis cumplir los deseos de vuestro padre” Evangelio de San Juan VIII, 37.


4.- “El desenfreno de los vicios, y los desengaños de la herejía e impiedad son terribles armas, que nunca deja de la mano el demonio para hacer guerra a la Iglesia” Monseñor Don Félix Amat, Tratado de la Iglesia de Jesucristo o Historia Eclesiástica, año 1805, tomo III, pág. 1.


5.- “Pero Jesucristo, para mejor elevar los deseos y esperanzas de los fieles de su Iglesia a los bienes celestiales, lejos de ofrecerles en premio de su fidelidad riquezas, gustos o mando, les previene que han de buscar la bienaventuranza entre la pobreza, el hambre y la sed, las lágrimas y las persecuciones. Jesucristo cabeza de la Iglesia, que durante su predicación fue siempre perseguido, hasta derramar su sangre entre las ignominias de una muerte en cruz, previno varias veces que el mundo trataría a sus discípulos del modo que había tratado al maestro. Y el apóstol San Pablo, sin distinción de tiempos, dijo que todos los que quieran vivir según las reglas de Jesucristo padecerán persecución [II Timoteo III, 12]. Por esto decía San Agustín [Ciudad de Dios Lib. XVIII, cap. 51], que en este siglo, no sólo de los tiempos de Cristo y de los apóstoles, sino desde el primer justo Abel muerto por su hermano hasta el fin del mundo, la Iglesia ha ido e irá siempre peregrinando, perseguida por el mundo y consolada por Dios.” Monseñor Don Félix Amat, Tratado de la Iglesia de Jesucristo o Historia Eclesiástica, año 1805, tomo III, pág. 1.


6.- “De modo que la primera época de la Iglesia hasta la paz de Constantino, que suele llamarse de sus persecuciones, con igual razón pudiera llamarse época de sus gloriosos triunfos. En tan admirable época voy a considerar ahora la Iglesia. La haré ver perseguida por los judíos; pero vindicada por la divina justicia, y gloriosa con el cumplimiento de las Profecías, perseguida por los tiranos; pero fecundada con la sangre de los mártires, y ennoblecida con su fortaleza más que humana.” Monseñor Don Félix Amat, Tratado de la Iglesia de Jesucristo o Historia Eclesiástica, año 1805, tomo III, pág. 3.


Ave María Purísima, sin pecado original concebida.



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