La Sinagoga de Satanás.


20 Jul
20Jul


Ave María Purísima, sin pecado original concebida.


El presente estudio es utilizado únicamente con fines informativos, dando respuesta a muchas preguntas que hemos recibido, acudiendo para ello  a las Sagradas Escrituras y a documentos autorizados por la Santa Iglesia Católica.


1.- La Sinagoga.


1.1. “La sinagoga es la institución más importante del judaísmo. Tuvo una decisiva influencia en la vida judía a lo largo de los siglos, como lugar de lectura de la Escritura y centro de oraciones. Dos términos, ambos griegos (proseuche y synagoge), sirvieron para designar a la sinagoga en la antigüedad. La palabra proseuche (“plegaria”) se usó metonímicamente como ‘casa de oración’ (Isaías 56,7). Parece haber sido empleada por los judíos de Egipto y luego de Grecia, Asia Menor y Roma. En Palestina se empleó la palabra synagoge, término que originalmente significaba ‘reunión’, ‘asamblea’. En la versión de los LXX, synagoge, traducido al hebreo ‘edah (congregación, vertido al arameo de los tárgum por kenishta, que en hebreo moderno se transforma en keneset) y en ocasiones en qahal (asamblea; en griego ekklesia). A partir del siglo I, el término aparece en las fuentes literarias (Filón, Josefo, Nuevo Testamento) en el sentido cada vez más consolidado de “lugar de reunión”, “casa de culto e instrucción” (en hebreo de los rabinos del siglo II, bet hakkeneset es ‘casa de reunión’). Progresivamente, synagoge y su equivalente keneset Israel (‘asamblea de Israel’) pasaron a designar bien la nación judía en su totalidad, bien el conjunto de las prácticas de la Torá. Entre los Padres de la Iglesia, synagoge fue empleado para referirse a la totalidad de la comunidad judía (la sinagoga) en oposición a ekklesia, el cuerpo de los cristianos o Iglesia. Estos dos términos, sinónimos en sus orígenes, pasaron a significar bastante pronto, coincidiendo con la emergencia del grupo cristiano, dos realidades sociales y religiosas diferentes y aun opuestas.” 'El mundo judío en tiempos de Jesús', André Paul, Ediciones cristiandad, pág. 158.


2.- La Sinagoga de Satanás.


2.1. “Sé tú tribulación, y tu pobreza, más rico eres: y eres blasfemado por aquellos, que dicen que son judíos, y no lo son, mas son sinagoga de Satanás.” Apocalipsis de San Juan II, 9.2


2.2. “He aquí daré de la sinagoga de Satanás, los que dicen, que son judíos, y no lo son, mas mienten”. Apocalipsis de San Juan III, 9.2.


2.3. “Sé en dónde moras, en donde está la Silla de Satanás. Apocalipsis II, 13.


2.4. “Pero la Sinagoga que le precedió, habiendo crucificado a su Mesías, y aborrecido la verdad anunciada por él y por sus Apóstoles, fue destruida y arruinada, y los judíos que la componían derramados por todo el mundo, sin Rey, sin templo, sin altar y sacrificio;” Don Juan Joseph Heideck, Defensa de la religión cristiana, año de 1798, tomo IV, Carta primera, página 176.


3.- Hijos de Satanás.


3.1. “Yo sé, que sois hijos de Abraham [según la carne]: más me queréis matar, porque mi palabra no cabe en vosotros. Yo digo lo que vi en mi Padre: y vosotros hacéis lo que visteis en vuestro padre. Respondieron, y le dijeron: Nuestro padre es Abraham. Jesús les dijo: Si sois hijos de Abraham, haced las obras de Abraham. Más ahora me queréis matar, siendo hombre, que os he dicho la verdad, que oí de Dios: Abraham no hizo esto. Vosotros hacéis las obras de vuestro padre. Y ellos le dijeron: Nosotros no somos nacidos de fornicación: un Padre tenemos, que es Dios. Y Jesús les dijo: Si Dios fuese vuestro Padre, ciertamente me amaríais. Porque yo de Dios salí, y vine: y no de mí mismo, mas él me envió. ¿Por qué no entendéis este mi lenguaje? Porque no podéis oír mi palabra. Vosotros sois hijos del Diablo: y queréis cumplir los deseos de vuestro padre: él fue homicida desde el principio, y no permaneció en la verdad: porque no hay verdad en él: cuando habla mentira, de suyo habla: porque es mentiroso, y padre de la mentira. Mas, aunque yo os digo la verdad, no me creéis.” San Juan VIII, 37.


3.2. “En esto son conocidos los hijos de Dios y los hijos del diablo. Todo aquel que no es justo, no es de Dios, y el que no ama a su hermano: Porque esta es la doctrina que habéis recibido desde el principio, que os améis unos a otros. No, así como Caín, que era del maligno, y mató a su hermano. ¿Y por qué lo mató? Porque sus obras eran malas; y las de su hermano buenas. No extrañéis, hermanos, si os aborrece el mundo.” Epístola de San Juan III, 10.


3.3. “El alma no puede tener más que un dueño, que es Dios, o el demonio; y así, si tiene al demonio, no puede tener a Dios; ni por el contrario, que ninguno puede servir a un mismo tiempo a dos señores.” Mayor fiscal contra judíos, página 11; año de 1736.



4.- Hechos de la Sinagoga de Satanás.


4.1. “Los judíos que en vida de Jesucristo resolvieron arrojar de sus sinagogas a cuantos le tuviesen por Mesías (San Juan IX, 22): porque ya habían acordado los judíos, que, si alguno confesase a Jesús por Cristo, fuese echado de la sinagoga; y que después con tan bárbara fuerza procuraron su muerte, no se enfurecieron menos contra sus discípulos, y contra la extensión de su Iglesia. Hemos visto la crueldad con que mataron a San Esteban, y persiguieron desde entonces a la Iglesia naciente: la persecución más terrible que se levantó después en tiempo del rey Agripa: y lo mucho que en varias partes se vio atropellado de los judíos el mismo Saulo. Hacían morir a los cristianos siempre que podían –S. Justino, diálogo con Trifón. N95-; y hubieran sido sus continuos homicidas para conservar el supremo dominio de Judea, que había pasado ya a los romanos, y a no ser que estos los contenían con su autoridad, y refrenaban las sediciones o tumultos, con que, en falta de poder legítimo, intentaban atropellar a los cristianos.” Don Félix Amat, Tratado de la Iglesia de Jesucristo o Historia Eclesiástica, año 1806, tomo III, página 3. 


4.2. “Los judíos querían figurarse, que persiguiendo de muerte y procurando difamar a los cristianos, hacían un particular obsequio a Dios, y que obraban por puro celo de conservar su ley y sus ceremonias. Crecía pues continuamente su ceguedad y dureza y provocaban más y más la divina venganza a abandonarlos al espantoso castigo.” Don Félix Amat, Tratado de la Iglesia de Jesucristo o Historia Eclesiástica, año 1806, tomo III, página 5.


4.3. “Os echarán de las Sinagogas: mas viene la hora en que cualquiera que os mate, pensará que hace servicio a Dios. Y os harán esto, porque no conocieron al Padre, ni a mí.” San Juan XVI, 2. 


4.4. “Os harán comparecer en sus audiencias, y os azotarán en sus Sinagogas.”  San Mateo X, 17. 


4.5. “Y hasta en el siglo tercero atropellaban en las mismas sinagogas con azotes y a pedradas a las mujeres cristianas que podían agarrar. Arrojaban de sus pueblos a los cristianos siempre que podían: les maldecían públicamente en sus sinagogas tres veces al día, los rabinos prohibían hablar con los cristianos, y oír sus exhortaciones: había judíos que preferían la muerte a ser curados milagrosamente por los cristianos; y en las persecuciones que los emperadores suscitaron a la Iglesia, eran siempre los judíos los más furiosos, poniendo especial cuidado en impedir que los cristianos recogiesen los cuerpos de los mártires.” Don Félix Amat, Tratado de la Iglesia de Jesucristo o Historia Eclesiástica, año 1806, tomo III, página 4.


4.6. “No contentos los judíos, como dice San Justino (Dial. N. 17. 138.), con perseguir ellos mismos a los cristianos, quisieron hacerse reos de las persecuciones que se les suscitaron por todo el mundo, haciéndolos odiosos con las terribles calumnias, que esparcieron por toda la tierra. De común acuerdo enviaron algunos diputados por todo el orbe con el encargo de publicar en todas partes, que se había levantado una nueva secta, llamada de los cristianos, la que abrazaba el ateísmo y destruía todas las leyes. Que su autor era un tal Jesús de Galilea, quien por sus imposturas había sido condenado a morir en la cruz, y que sin embargo sus discípulos, habiendo de noche robado su cuerpo del sepulcro, alucinaban a las gentes diciendo que había resucitado, y se había subido al cielo. Por último, que la doctrina que se publicaba como de Jesús era impía, detestable, sacrílega. Así procuraron conmover a todo el mundo contra los que reconocían a Jesús por su Señor y por Hijo de Dios. Y añade el mismo Santo que todas las calumnias que se han publicado después contra los cristianos, son dimanadas de estas primeras que esparcieron los judíos.” Don Félix Amat, Tratado de la Iglesia de Jesucristo o Historia Eclesiástica, año 1806, tomo III, página 4-5.


4.7. “Orígenes asegura (Orig. In Cel. VI n. 27.), que las ficciones que los judíos inventaron desde el principio de la Iglesia, para hacerla odiosa a todo el mundo, se había arrojado de tal manera que no estaba del todo borradas doscientos años después. También Tertuliano atribuye a los judíos las falsedades con que entonces se procuraba desacreditar nuestra fe y nuestra conducta; y dice que ellos son los autores de la mala idea que los paganos tienen de nuestra religión (Tert. In Marc. III c. 23).” Don Félix Amat, Tratado de la Iglesia de Jesucristo ó Historia Eclesiástica, año 1806, tomo III, página 5.


4.8. “Las atroces calumnias que los judíos esparcieron contra los cristianos, fueron causa de que desde el principio el pueblo gentil y sus magistrados los tuvieran por reos de toda maldad. Con esta preocupación, y facilidad con que se creen y extienden los rumores de cosas malas, se suponían comunes a todos los cristianos los particulares delitos de que era acusado alguno de ellos, o de que eran convencidos algunos herejes de los que desde entonces infestaron la Iglesia. Así los gentiles llegaron a figurarse que los dioses afligían al imperio romano porque toleraba a los cristianos, y atribuyeron a estos todas las calamidades públicas. Si el Tíber, dice Tertuliano [Apol. C.4 c.2], sube a los muros, si el Nilo no inunda los campos, si no llueve, si hay terremoto, hambre, peste, luego: cristianos a los leones.” Don Félix Amat, Tratado de la Iglesia de Jesucristo o Historia Eclesiástica, tomo III, página 49; año 1806.


4.9. “Ahora bien, los judíos, después de la ascensión de nuestro Salvador, culminaron su crimen contra él con la concepción de innumerables maquinaciones contra sus apóstoles. El primero fue Esteban, el cual aniquilaron con piedras; luego Jacobo, hijo de Zebedeo y hermano de Juan, que fue decapitado; y finalmente Jacobo, el que fue escogido en primer lugar para el trono episcopal de Jerusalén, después de la Ascensión de nuestro Salvador, y que murió del modo mencionado. Todos los demás apóstoles fueron amenazados de muerte con innumerables maquinaciones, y fueron expulsados de Judea y se dirigieron a todas las naciones para la enseñanza del mensaje con el poder de Cristo, que les había dicho: Id, y haced discípulos a todas las naciones.” Eusebio de Cesarea, Historia de la Eclesiástica, L. 3, C.5,2.


4.10. “Los judíos no cristianos odiarán más y más a los cristianos a quienes tendrán por renegados de su Dios y de su Patria. En todo el imperio las sinagogas serán centros de odio y de persecución.” Historia de la Iglesia Católica, Daniel Olmedo, SJ, Editorial Porrúa.


4.11. “En estos últimos siglos sus rabinos publicaron varias obras contra la Religión Cristiana: en estas combatían las verdades del Evangelio (la cuales también contienen su Talmud y sus libros antiguos) no por medio de la razón, sino por medio de ficciones y falsedades, inventando hechos del todo nuevos contrarios a sus propios libros antiguos, opuestos a la razón natural, y aun contra la misma Sagrada Escritura del viejo Testamento: de suerte que cada una de estas obras llevan consigo su propia confutación, y desde luego manifiestan el espíritu de la mentira, y de la abominación e impiedad que contienen.” Don Juan Joseph Heideck, Defensa de la religión cristiana, año de 1798, tomo IV, Carta primera, página 181.


5.- ¿A quién mataron los que se reúnen en la Sinagoga de Satanás?


5.1. “Y matasteis al Autor de la vida, a quien Dios resucitó de entre los muertos.”  Hechos de los Apóstoles III, 15.


5.2. “En el nombre de Nuestro Señor Jesucristo Nazareno, a quien vosotros crucificasteis.” Hechos de los Apóstoles IV, 10. 


5.3. “Por cuanto las mismas cosas sufristeis también de los de vuestra nación, que ellos de los judíos: los cuales también mataron al Señor Jesús, y a los Profetas, y nos han perseguido a nosotros, y no son del agrado de Dios, y son enemigos de todos los hombres.” San Pablo a Tesalonicenses II, 14.






Ave María Purísima, sin pecado original concebida.




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