Los judíos después de la Pasión y muerte de Nuestro Señor Jesucristo.


19 Jul
19Jul


Ave María Purísima, sin pecado original concebida.



El presente estudio es utilizado únicamente con fines informativos, dando respuesta a muchas preguntas que hemos recibido, acudiendo para ello  a las Sagradas Escrituras y a documentos autorizados por la Santa Iglesia Católica.



1.0. 'Corruptio optimi pessima est', la corrupción de lo mejor es lo peor; el judío es extraordinario, maravilloso y genial en su generosidad para obrar el bien deseado por Dios, y asombroso en la perversidad, perfidia e impiedad de sus hechos al servicio de Satanás:  

1.1. "Los hombres han crucificado a Jesucristo, pero es otro el promotor de este terrible hecho. Tras las personas activas al exterior se oculta el funesto personaje que las dirige. Satanás, que desde el principio fué un asesino y un mentiroso [San Juan VIII, 44], entró en Judas Iscariote y le sedujo a traicionar a Jesús [San Lucas XXII, 3, San Juan XIII, 27; VI, 70]" Teología Dogmática, Michael Schmaus, tomo II, §124, 3º, C.

1.2. Ejemplo por antonomasia encontramos en San Pablo Apóstol, siendo fiel discípulo del príncipe de los sacerdotes de la Sinagoga persiguió a muerte a la Iglesia de Jesucristo Nuestro Señor: 

1.1. “Saulo pues respirando amenazas y muerte contra los discípulos del Señor, se presentó al príncipe de los sacerdotes, y le pidió cartas para las sinagogas de Damasco, con el fin de llevar presos a Jerusalén a cuantos hallase de esta profesión, hombres y mujeres.” Hechos de los Apóstoles IX, 1.

1.2. “Y yo encerré en cárceles a muchos santos, habiendo recibido poder de los príncipes de los sacerdotes, y cuando los hacían morir, consentí en ello. Y muchas veces castigándolos por todas las sinagogas, los forzaba a blasfemar. Y enfureciéndome más y más contra ellos, los perseguía hasta en las ciudades extrañas.” Hechos de los Apóstoles XXVI, 10.


1.3. San Pablo convertido al cristianismo por la gracia de Dios, obró , escribió y realizó hechos muy santos:

1.4. “Porque para mí el vivir es Cristo, y el morir ganancia” Filipenses I, 21

1.5. “Y vivo, ya no yo: mas vive Cristo en mí” Gálatas II, 19.


2.0. Una parte mínima del pueblo judío creyó en la palabra del Hijo de Dios: Jesucristo Nuestro Señor, Mesías prometido y abrazó su doctrina, la fe católica para merecer la bienaventuranza eterna:

2.1. "Muchos de los judíos y prosélitos temerosos de Dios siguieron a Pablo y Bernabé, y estos con sus razones los exhortaban a perseverar en la gracia de Dios." Hechos de los Apóstoles XIII, 43.


3.0. La mayor parte del pueblo judío, fieles seguidores de los príncipes de los sacerdotes de la Sinagoga despreciaron al Mesías prometido, quienes además de  asesinar al Hijo de Dios y reclamar su sangre, persiguieron a la Iglesia de Dios a muerte: 

3.1. "Pilatos dice: ¿Pues qué haré de Jesús, que es llamado el Cristo? Dicen todos: Sea crucificado. El Presidente les dice: ¿Pues qué mal ha hecho? Y ellos levantaban más el grito, diciendo: Sea crucificado.”  Evangelio de San Mateo XXVII, 20.

3.2. “Mas Esteban, lleno de gracia, y fortaleza, hacia grandes prodigios, y milagros en el pueblo. Y algunos de la Sinagoga, que se llama de los Libertinos, y de los Cireneos, y de los Alejandrinos, y de aquellos que eran de Cilicia, y de Asia, se levantaron a disputar con Esteban: Mas no podían resistir a la sabiduría, y al Espíritu que hablaba. Entonces sobornaron a algunos, que dijesen que ellos le habían oído decir palabras de blasfemia contra Moisés, y contra Dios. Y conmovieron al pueblo, y a los Ancianos, y a los Escribas: y conjurados, lo arrebataron, y lo llevaron al Concilio, y presentaron testigos falsos, que dijesen: este hombre no cesa de hablar palabras contra el lugar santo, y contra le Ley. Porque le hemos oído decir: Que ese Jesús Nazareno destruirá este lugar, y cambiará las tradiciones, que nos dio Moisés. Y fijando en él los ojos todos cuantos estaban en el Concilio, vieron su rostro como rostro de un Ángel.” Hechos de los Apóstoles VI, 8-15.

3.3. “Por cuanto las mismas cosas sufristeis también de los de vuestra nación, que ellos de los judíos: los cuales también mataron al Señor Jesús, y a los Profetas, y nos han perseguido a nosotros, y no son del agrado de Dios, y son enemigos de todos los hombres.” San Pablo a los Tesalonicense II, 14. 

3.4. “Mas es indudable que debió de desempeñar papel muy importante –Santiago el Mayor-, pues Herodes Agrippa le hizo encarcelar antes que a Pedro, y luego degollar, para así ganarse el favor de los judíos.” Ignacio Schuster, Juan Holzammer, Historia Bíblica –Exposición documental- año 1935, tomo II, No. 614, página 537. 

3.5. “Y en el mismo tiempo el rey Herodes envió tropas para maltratar a algunos de la Iglesia. Y mató a cuchillo a Santiago hermano de Juan. Y viendo que hacía placer a los judíos, pasó también a prender a Pedro."  Hechos de los Apóstoles XII, 1. 

3.6. “Los judíos, cuando vieron perdida la esperanza que les animó a tramar un complot contra Pablo (pues este, al apelar al Cesar, fue enviado por Festo a Roma), se dirigieron contra Jacobo (Santiago), el hermano del Señor, a quien los apóstoles entregaron el trono del episcopado de Jerusalén. Del modo siguiente osaron actuar contra el: Lo colocaron en el medio e intentaron hacerle negar la fe en Cristo ante todo el pueblo. Pero él, para sorpresa de todos, con una voz libre empezó a hablar con mayor seguridad de lo previsto y confesaba que nuestro Salvador y Señor Jesús es el hijo de Dios. Ya no pudieron soportar el testimonio de un hombre tan grande, el cual era considerado el más justo de todos por la altura de sabiduría y piedad que había alcanzado a lo largo de toda su vida, y lo asesinaron, aprovechando la anarquía debida a que, muerto por aquel tiempo Festo en Judea, la dirección del país quedó sin gobernar y sin control.” Eusebio de Cesarea, Historia Eclesiástica, Libro II, cap. XX, 1 

3.7. “Los judíos no cristianos odiarán más y más a los cristianos a quienes tendrán por renegados de su Dios y de su Patria. En todo el imperio las sinagogas serán centros de odio y de persecución.” Historia de la Iglesia Católica, Daniel Olmedo, SJ, Editorial Porrúa.

3.8. “Los judíos fueron los elementos más activos en fomentar el ambiente de odio contra los cristianos, a quienes consideraban como suplantadores de la ley mosaica… Esta actividad de los judíos debió de ejercer considerable influencia, pues nos consta que ya en tiempo de Nerón gozaban de gran ascendiente en Roma, y es bien sabido que, con ocasión del martirio de San Pedro y San Pablo, algunos insinuaron la idea de que habían muerto por celos de los judíos. Existiendo, pues, este ambiente, azuzado por el odio de los judíos, se concibe fácilmente la persecución de Nerón. Como capaces de toda clase de crímenes, fue fácil señalar a los cristianos como causantes del incendio de Roma. Al pueblo no le costó mucho creerlo.” Llorca, Villoslada, Laboa, Historia de la Iglesia Católica, BAC, 1959, Tomo I, Pág. 178. 

3.9. “Y hasta en el siglo tercero atropellaban en las mismas sinagogas con azotes y apedreadas a las mujeres cristianas siempre que podían: las maldecían públicamente en sus sinagogas tres veces al día, los rabinos prohibían hablar con los cristianos, y oír sus exhortaciones, había judíos que preferían la muerte a ser curados milagrosamente por los cristianos;” Don Félix Amat, Tratado de la Iglesia de Jesucristo o Historia Eclesiástica, tomo III, cap. 1, página 4; año 1806. 

3.10. “Los judíos querían figurarse, que persiguiendo de muerte y procurando difamar a los cristianos, hacían un particular obsequio a Dios, y que obraban por puro celo de conservar su ley y sus ceremonias.” Don Félix Amat, Tratado de la Iglesia de Jesucristo o Historia Eclesiástica, tomo III, cap. 1, página 5; año 1806. 

3.11.  “Los discípulos se dividieron por el mundo predicando, como se lo mandó Dios su maestro. Estos padecieron gustosamente muchas persecuciones de los judíos por la fe”. Apología contra los gentiles, página 103, año 1789, de Quinto Septimio Florente Tertuliano, presbítero de Cartago, traducida por el Illmo. Fr. D. Pedro Manero, Obispo de Tarazona, con licencia eclesiástica. 

3.12. “Sé tú tribulación, y tu pobreza, más rico eres: y eres blasfemado por aquellos, que dicen que son judíos, y no lo son, más son sinagoga de Satanás. No temas ninguna de estas cosas que has de padecer. He aquí el diablo ha de echar a la cárcel a algunos de vosotros, para que seáis probados.” Apocalipsis II, 9. 

3.13. “Los impíos judíos de Jerusalén, viendo los prodigiosos progresos que hacía el Evangelio en tan poco tiempo, enviaron diputados a todas partes donde había gente de su nación para avisarles que había nacido entre ellos una secta nueva, que reconocía a Jesús de Nazaret por el Mesías prometido por los Profetas; que este Jesús era Galileo y un engañador, a quien habían quitado la vida en una cruz; pero que habiendo llegado de noche sus discípulos quitaron su cuerpo del sepulcro donde había sido puesto; que estos engañaban el mundo, diciendo que había resucitado y subido al cielo [Así pinta el Talmud Babilónico y los demás libros de los judíos]...”. Don Juan Joseph Heideck, Defensa de la religión cristiana, año de 1798, tomo IV, página 10.  

3.13. “En estos últimos siglos sus rabinos publicaron varias obras contra la Religión Cristiana: en estas combatían las verdades del Evangelio (la cuales también contienen su Talmud y sus libros antiguos) no por medio de la razón, sino por medio de ficciones y falsedades, inventando hechos del todo nuevos contrarios a sus propios libros antiguos, opuestos a la razón natural, y aun contra la misma Sagrada Escritura del viejo Testamento: de suerte que cada una de estas obras llevan consigo su propia confutación, y desde luego manifiestan el espíritu de la mentira, y de la abominación e impiedad que contienen.” Don Juan Joseph Heideck, Defensa de la religión cristiana, año de 1798, tomo IV, Carta primera, página 181.



Ave María Purísima, sin pecado original concebida.





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