Los judíos persiguen a San Pedro.


29 Jul
29Jul


Ave María Purísima, sin pecado original concebida.



El presente estudio es utilizado únicamente con fines informativos, dando respuesta a muchas preguntas que hemos recibido, acudiendo para ello  a las Sagradas Escrituras y a documentos autorizados por la Santa Iglesia Católica.


1.- “Podemos, pues, afirmar que Pedro desarrolló en estos primeros años una actividad creciente, actuando en todas partes como jefe reconocido de todos. Por esto mismo, como Dios multiplicaba los milagros y concedía abundantes dones sobrenaturales durante el primer desarrollo de la Iglesia, así de un modo particular concedió a San Pedro una virtud extraordinaria… Así se explica que los enemigos del nombre cristiano concibieron un odio muy particular contra tal hombre, que era su mejor representante. Así, pues, Herodes Agripa, nieto de Herodes el Grande, quien desde el año 41 gobernaba la Galilea, Samaria y Judea , además de las provincias transjordanicas, queriendo congraciarse con los dirigentes judíos, comenzó a asestar golpes contra los cristianos. No podía hacer cosa más del gusto de los sanedritas, sumamente preocupados ante la vista de los rápidos progresos de la odiada secta cristiana. La primera víctima fue Santiago el Mayor, uno de los discípulos predilectos de Cristo, que fue decapitado hacia el año 43. Satisfecho del efecto obtenido en los magnates judíos, quiso entonces dar Herodes un golpe más eficaz. Hizo, pues, encarcelar a Pedro, jefe supremo de la naciente Iglesia, con la intención, expresamente manifestada, de ejecutarlo después de la pascua. Con esto sería completa la alegría de los dirigentes judíos, con cuya adhesión podría el taimado Herodes contar en adelante.” Historia de la Iglesia Católica, Llorca, Villoslada, Laboa; Tomo 1, página 113-114. Editorial BAC.


2.- “Y en el mismo tiempo el rey Herodes envió tropas para maltratar a algunos de la Iglesia. Y mató a cuchillo a Santiago hermano de Juan. Y viendo que hacia placer a los judíos, pasó también a prender a Pedro. Era entonces los días de los ázimos. Y habiéndole hecho prender, le puso en la cárcel, y le dio a guardar a cuatro piquetes de cuatro soldados cada uno, queriendo sacarle al pueblo después de la pascua. Estando Pedro custodiado en la Prisión, la Iglesia incesantemente oraba a Dios por él. Mas. Al ir ya Herodes a presentarle al público, aquella misma noche estaba durmiendo Pedro en medio de dos soldados, atado con dos cadenas, y las guardias ante la puerta haciendo centinela. Cuando de repente apareció un Ángel del Señor, cuya luz llenó de claridad toda la estancia, y tocando a Pedro en el muslo, despertóle, diciendo: ¡Levántate presto! Y se le cayeron las cadenas de las manos. Díjole también el Ángel: Ponte el ceñidor, y cálzate tus sandalias. Él hízolo así. Díjole también: Vístete tu manto, y sígueme. Salió, pues, e íbale siguiendo, bien que no creía ser realidad lo que el Ángel hacia; antes imaginaba que era un sueño lo que veía. Pasada la primera y la segunda guardia, llegaron a la puerta de hierro que sale a la ciudad, la cual se abrió por sí sola. Salieron por ella, caminaron hasta lo último de la calle, y de pronto desapareció de su vista el Ángel. Entonces Pedro, vuelto en sí, dijo: Ahora sé de cierto que el Señor ha enviado a su Ángel, y librándome de las manos de Herodes, y de toda la expectación del pueblo judío.” Hechos de los Apóstoles XII, 1.


Ave María Purísima, sin pecado original concebida.



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