Maldiciones contenidas en las Sagradas Escrituras contra el pueblo judío.


10 Jul
10Jul


Ave María Purísima, sin pecado original concebida.



El presente estudio es utilizado únicamente con fines informativos, dando respuesta a muchas preguntas que hemos recibido, acudiendo para ello  a las Sagradas Escrituras y a documentos autorizados por la Santa Iglesia Católica.



1.- Dios Nuestro Señor en las Sagradas Escrituras, advirtió al pueblo judío que de la obediencia a los mandatos divinos, los cuales eran claros y precisos, recibirían muchas bendiciones, las cuales están escritas con claridad en el Antiguo Testamento; advirtió igualmente al pueblo escogido, que si no obedecían los mandamientos de Dios Nuestro Señor, recibirían la maldición, la cual es muy clara. 

¿De qué depende la maldición o la bendición? De la decisión libre y voluntaria del pueblo judío, en cuanto si obedece o desobedece los mandatos divinos.


2.- “Ved que el día de hoy os pongo delante la bendición y la maldición: la bendición, si obedeciereis a los mandamientos del Señor Dios vuestro, que yo hoy os intimo: la maldición, si no obedeciereis a los mandamientos del Señor Dios vuestro, sino que os apartareis del camino, que yo ahora os muestro, y anduviereis en pos de dioses ajenos, que no conocéis.” Deuteronomio XI, 26.


3.- “Mas si no me oyereis, ni cumpliereis todos mis mandamientos, si despreciareis mis leyes, y no hiciereis aprecio de mis juicios, de manera que no cumpláis las cosas que yo os he establecido, é invalidaseis mi pacto: yo también haré esto con vosotros… yo también andaré contra vosotros con saña enemiga, y os castigaré con siete plagas por vuestros pecados. De modos que comáis las carnes de vuestros hijos y de vuestras hijas. Destruiré vuestros altos, y quebraré vuestras estatuas. Caeréis entre las ruinas de vuestros ídolos, y os abominará mi alma, en tanto extremo, que reduciré a desierto vuestras ciudades, y haré yermos vuestros Santuarios, y no recibiré más el olor suavísimo. Y destruiré vuestra tierra, y se pasmarán vuestros enemigos sobre ella, cuando fueren habitadores suyos. Y a vosotros os esparciré por las naciones, y desvainaré mi espada en pos de vosotros, y quedará yerma vuestra tierra, y vuestras ciudades arruinadas.” Levítico XXVI, 14-33.


4.- “Pero si no quisieres escuchar la voz del Señor Dios tuyo, para guardar, y cumplir todos sus mandamientos y ceremonias, que yo te prescribo hoy, vendrán sobre ti, y te alcanzarán todas estas maldiciones. SERÁS MALDITO EN LA CIUDAD, MALDITO EN EL CAMPO. MALDITO TU GRANERO, Y MALDITAS TUS OBRAS. MALDITO EL FRUTO DE TU VIENTRE, Y EL FRUTO DE TU TIERRA, LAS MANADAS DE TUS VACAS, LOS REBAÑOS DE TUS OVEJAS. SERÁS MALDITO CUANDO ENTRES, Y MALDITO CUANDO SALGAS. El Señor enviará sobre ti hambre y ansia por comer, y maldición sobre todas tus obras, que tú hicieres: hasta que te desmenuce, y pierda prontamente, a causa de tus malísimas invenciones, por las cuales me abandonaste… Hiérate el Señor con las úlceras de Egipto, y con sarna y comezón la parte del cuerpo, por donde se excrementa: de manera que no puedas ser curado. Hiérate el Señor con locura y ceguedad y frenesí. Y en el medio día andes a tientas, como suele andar un ciego en tinieblas y no aciertes en tus caminos. Y en todo tiempo tengas que sufrir calumnias, y seas oprimido de la violencia, y no tengas quien te libre.” Deuteronomio, XXVIII.


5.- “Y VENDRÁN SOBRE TI, Y TE PERSEGUIRÁN Y ALCANZARÁN TODAS ESTAS MALDICIONES, HASTA QUE PEREZCAS: por cuanto no oíste la voz del Señor Dios tuyo, ni guardaste sus mandamientos y ceremonias que te mandó. Y habrá en ti señales y prodigios, y en tu descendencia para siempre: Por cuanto no serviste al Señor Dios tuyo con gozo, y alegría de corazón, por la abundancia de todas las cosas. Servirás a tu enemigo, que el Señor enviará contra ti, con hambre y con sed, y con desnudez, y con todo género de carestía: y pondrá un yugo de hierro sobre tu cerviz, hasta que te desmenuce.” Deuteronomio, XXVIII.


6.- “Y ASÍ COMO ANTES SE HABÍA COMPLACIDO EL SEÑOR SOBRE VOSOTROS, HACIÉNDOOS BIEN, Y MULTIPLICÁNDOOS: ASÍ SE COMPLACERÁ EN DESTRUIROS Y ACABAROS, PARA QUE SEÁIS EXTERMINADOS DE LA TIERRA… El Señor te esparcirá por todos los pueblos desde el un extremo de la tierra hasta sus confines…” Deuteronomio, XXVIII.


7.- “Pereceréis entre las Gentes, y la tierra enemiga os consumirá. Y si quedaren aún algunos de ellos, se pudrirán en sus iniquidades en la tierra de sus enemigos y SERÉIS AFLIGIDOS POR LOS PECADOS DE SUS PADRES Y POR LOS SUYOS: HASTA QUE CONFIESEN SUS MALDADES, Y LAS DE SUS MAYORES, CON QUE PREVARICARON CONTRA MÍ, Y ANDUVIERON EN OPOSICIÓN A MÍ.” Levítico XXVI.


8.- Son evidentes las maldiciones que Dios advirtió al pueblo judío en caso de no obedecer sus mandatos, por la libre decisión del pueblo escogido. De mayor gravedad, malicia y  perfidia es el asesinato del Nuestro Señor Jesucristo, Dios verdadero y hombre verdadero, el Mesías prometido. Es un pecado mucho más grave que el cometido por nuestros primeros padres en el paraíso, pues ahí fue una desobediencia, el pueblo judío, asesinó cruelísimamente al Hijo de Dios. 

Las maldiciones establecidas en el antiguo testamento, son establecidas por desobediencia de los mandamientos, pero el deicidio, excede en maldad, es algo diabólico, pecado único, cometido por los judíos.


Ave María Purísima, sin pecado original concebida.



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