¿Qué es el Magisterio de la Iglesia?


09 Jul
09Jul


Ave María Purísima, sin pecado original concebida.

 

1.- El Magisterio de la Iglesia es el conjunto de verdades reveladas por Dios contenidas en las Sagradas Escrituras y en la Tradición.

2.-  “El Magisterio solemne es el que se ejerce sólo rara vez por medio de declaraciones formales y solemnes de los Concilios y los Papas. Su materia comprende las definiciones dogmáticas de los concilios ecuménicos o de los Papas hablando ex cathedra, o de los concilios particulares si sus decretos han sido universalmente aceptados o aprobados en forma solemne por el Papa o un concilio ecuménico.” Diccionario Enciclopédico de la Fe Católica, Editorial JUS, año de 1953, página 360.

3.- “El Magisterio ordinario se ejerce continuamente por la Iglesia especialmente en sus prácticas universales vinculadas con la fe y la moral, en el consentimiento unánime de los Padres y de los teólogos, en las decisiones de las Congregaciones Romanas concernientes a la fe y la moral, en el sentir común de los fieles, y en diversos documentos históricos que contienen declaraciones de fe.” Diccionario Enciclopédico de la Fe Católica, Editorial JUS, año de 1953, página 360.

4.- "El Objeto del Magisterio Eclesiástico no es proponer nuevas doctrinas o nuevas revelaciones, sino defender y exponer el depósito de la fe, es decir, las verdades reveladas por Dios a los Apóstoles y por ellos transmitidas a toda la Iglesia, tanto en las Sagradas Escrituras, como en la Tradición oral. 

Realmente Cristo al enviar a los Apóstoles con la misión de enseñar a las naciones, les había encomendado que enseñaran todo lo que Él les había dicho; y al prometerles el Espíritu Santo había afirmado que Este les enseñaría todas las verdades. Por tanto el objeto del Magisterio de la Iglesia es todo lo que Jesús enseñó a los Apóstoles, por sí o por el Espíritu Santo: a la muerte del último Apóstol la revelación pública quedó ya cerrada, el depósito de la fe ya estaba completo. 

Es este depósito el que San Pablo entrega a Timoteo, como los otros Apóstoles a sus sucesores, recomendandoles que evitaran todas la nuevas doctrinas y que fundaran toda su predicación sobre los cimientos de los Apóstoles y Profetas.” Colección completa de Encíclicas Pontificias de la Facultad de Filosofía y Teología de San Miguel, año de 1952, página 17.


Ave María Purísima, sin pecado original concebida.



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