Santo Tomás sobre el pueblo escogido.


10 Jul
10Jul


Ave María Purísima, sin pecado original concebida.


El presente estudio es utilizado únicamente con fines informativos, dando respuesta a muchas preguntas que hemos recibido, acudiendo para ello  a las Sagradas Escrituras y a documentos autorizados por la Santa Iglesia Católica.




1.- “Es, pues, que por sola la gratuita elección de Dios recibieran los patriarcas la promesa de Dios, y el pueblo nacido de ellos recibió la ley según lo que se dice en el Dt 4, 36 ss: De en medio del fuego has oído sus palabras, porque amó a tus padres y eligió después de ellos a su descendencia. Si todavía quisiéramos insistir y buscar la razón de por qué ése y no otro pueblo haya sido elegido para que de él naciese Cristo, habremos de responder con San Agustín en Super 1º.: Por qué atraiga a ése y no aquél, no te atrevas a juzgar, si no quieras incurrir en error. (Tr. 26 super 6,44: ML 35,1607.)” Santo Tomás, Suma Teológica I-II C.98 a. 4.


2.- “La salud de Cristo estaba destinada para todas las gentes, pero Cristo debía nacer de un pueblo, el cual, por esto mismo, había de distinguirse con algunos privilegios, según lo que se dice en Rom 9, 4s: Cuya es la adopción, y la gloria, y la alianza, y la legislación, y el culto, y las promesas; cuyos son los patriarcas, de quienes, según la carne, procede Cristo.” Santo Tomás, Suma Teológica I-II C.98 a. 4.


3.- “La ley antigua fue dada al pueblo judío, a fin de que con ella tuviera ciertos privilegios de santidad por reverencia de Cristo, que de él debía nacer.” Santo Tomás, Suma Teológica I-II C.98 a. 5.  


4.- “Qué promesa sea ésta, lo declara el Apóstol en Gal 3, 16, diciendo: Pues a Abrahán y a su descendencia fueron hechas las promesas. No dice a sus descendencias, como si se tratara de muchas, sino de su descendencia, que es Cristo. Dios, pues, otorgó a aquel pueblo la ley y otros beneficios especiales en atención a la promesa hecha a sus padres de que de ellos nacería el Cristo, pues, que el pueblo del que Cristo había de nacer se distinguiera por una especial santidad, según se dice en la Lev 19, 2: Sed santos, porque santo soy yo. Ni fue por los méritos de Abrahán por los que se le hizo tal promesa, que Cristo nacería de su descendencia, sino por la gratuita elección y vocación de Dios. Por lo cual se dice en Is 41, 2: ¿Quién lo ha suscitado del lado de Levante y en su justicia lo llamó para seguirle?” Santo Tomás, Suma Teológica I-II C.98 a. 4. 


5.- El pueblo judío debería ser santo, no por el mismo, sino por su acercamiento a Dios, escribe Santo Tomás de Aquino: “Cuanto el hombre más se allega a Dios, mejor se hace, y por eso el pueblo judío, cuanto más consagrado al culto divino, tanto era más digno que los otros pueblos; por lo cual se dice en Dt 4,8: Y ¿cuál es la gran nación que tenga leyes y mandamientos justos, como toda esta ley que yo os propongo hoy?  De la misma suerte, bajo este aspecto, los clérigos son de mejor condición que los laicos, y los religiosos que los seglares.” Santo Tomás, Suma Teológica I-II C. 98 a. 5. 


6.- “Aquel pueblo, aun después de recibir la ley, se dio a la idolatría, lo que es más grave, como resulta de Ex 32 y de Am 5, 25s: ¿Me ofrecisteis sacrificios y presentes en el desierto por espacio de cuarenta años, casa de Israel? Antes os tomasteis la tienda de Moloc y el astro del dios Rafán, vuestros ídolos, que habéis fabricado para adorarlos. Y expresamente se dice en el Dt 9, 6: Entiende que no por tu justicia te da Yahveh la posesión de esta buena tierra, que eres pueblo de dura cerviz. Y allí mismo (v.3) se da como razón cumplir la que con juramento dio a sus padres Abrahán, Isaac y Jacob.”  Santo Tomás, Suma Teológica I-II C.98 a. 4.  


Ave María Purísima, sin pecado original concebida.



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