Sagradas Escrituras #judíos


“El conjunto de libros revelados forman la Sagrada Escritura o Biblia. Llámese “sagrados”, porque santo es su autor (Dios), sagrado el asunto de que trata (Revelación divina). La palabra “Biblia” (del griego biblios, libro) quiere significar que se trata del “Libro de los libros”; la colección de todos ellos recibe también el nombre de Canon de la Sagrada Escritura.” Ignacio Schuster, Juan B. Holzammer, Historia Bíblica, traducido del alemán, tomo I, página 5, año 1934.

La persecución de los judíos no tiene en los accidentes una explicación racional o lógica en los hechos o argumentos, sencillamente sirve lo que se habla al exterior para satisfacer su odio y envidia, como sucedió en la crucifixión de Nuestro Señor, para después buscar otro motivo.

El odio y la envidia de la casta sacerdotal judía, planeo y consumó el martirio de Santiago el menor: fue arrojado desde el pináculo del templo y apedreado después hasta matarlo.

Hizo, pues, encarcelar a Pedro, jefe supremo de la naciente Iglesia, con la intención, expresamente manifestada, de ejecutarlo después de la pascua. Con esto sería completa la alegría de los dirigentes judíos.

“Y en el mismo tiempo el rey Herodes envió tropas para maltratar a algunos de la Iglesia. Y mató a cuchillo a Santiago hermano de Juan. Y viendo que hacia placer a los judíos, pasó también a prender a Pedro.”

El motivo de la persecución fué la misma que provocó la muerte de Nuestro Señor: el odio y la envidia. “Los elementos judíos estaban empeñados en destruir la obra de Pablo.” Historia de la Iglesia.

La Sinagoga en concilio hizo un juicio fraudulento, con testigos sobornados, clamando a grandes voces, todos a un ánimo apedrearon a San Esteban hasta quitarle la vida.

“Sé tú tribulación, y tu pobreza, más rico eres: y eres blasfemado por aquellos, que dicen que son judíos, y no lo son, más son sinagoga de Satanás. No temas ninguna de estas cosas que has de padecer. He aquí el diablo ha de echar a la cárcel a algunos de vosotros, para que seáis probados.” Apocalipsis II, 9.

El objeto del pueblo escogido fué que de él nacería el Redentor, una vez que lo crucifican pierde la razón de ser el escogido, porque ya nació el Hijo de Dios. El hecho de que ese pueblo asesinó al Redentor, lo declara: pueblo deicida.

Estos triunfos de Jesús despertaron desde el principio la envidia de los escribas y fariseos, de los príncipes y sacerdotes, y de las cabezas del pueblo, envidia que se aumentó en extremo cuando El se puso a desenmascarar su hipocresía y a reprobar sus vicios.

El pueblo judío fué escogido por Dios para que de él naciera Nuestro Señor Jesucristo, por esto el Santo Evangelio se desarrolla en medio del pueblo judío, unos para adorar y glorificar a Dios, otros, para crucificarlo.

“Lo mismo que lo conocieron los demonios, que Él era el Mesías prometido en la Ley, pues veían en él todas las señales futuras que anunciaron los profetas.” Santo Tomás de Aquino.

Dios Nuestro Señor nos ha otorgado el la libertad, sujeta a la justicia, por esta razón cada uno será juzgado ante el tribunal de Dios, para gloria de los buenos y castigo de los réprobos.