10º Domingo después de Pentecostés.



Ave María Purísima, sin pecado original concebida.



Introito, Salmo LIV, 17; XXIII, 2.

Habiendo llamado al Señor, escuchó mi voz contra los que me acosan; y los ha humillado el que existe antes de los siglos y dura eternamente; pon tu pensamiento en el Señor, y Él te sustentará. Salmo: Oye, Señor, mis ruegos, y no desprecies mis plegarias; atiéndeme y escúchame. Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo, como era en un principio, ahora y siempre por los siglos, de los siglos. Amén. Habiendo llamado al Señor, escuchó mi voz contra los que me acosan; y los ha humillado el que existe antes de los siglos y dura eternamente; pon tu pensamiento en el Señor, y Él te sustentará.


Oración

¡Oh Dios!, que principalmente haces brillar tu omnipotencia perdonando y usando de clemencia, multiplica sobre nosotros tu misericordia; para que, corriendo tras de tus promesas, nos hagas participar de los bienes celestiales. Por nuestro Señor Jesucristo.    F: Amén.


Conmemoración de Santa Martha.

Óyenos, ¡oh Dios Salvador nuestro!, para que así como nos alegra la festividad de tu santa virgen Martha, nos conquiste su santo y ardoroso amor. Por nuestro Señor Jesucristo.    F: Amén.


Epístola, San Pablo a los Corintios XII, 2-11.

Hermanos: Bien sabéis que cuando erais paganos, marchabais sin reflexionar tras de los ídolos mudos. Ahora, pues, yo os declaro: nadie que hable inspirado de Dios maldice de Jesús y nadie puede decir que Jesús es el Señor, sino por moción del Espíritu Santo. Hay, sí, diversidad de dones espirituales, mas es el mismo Espíritu; diversidad de ministerios, pero un solo Señor; diversidad de operaciones, mas el mismo Dios obra todo en todos. La manifestación del Espíritu se da a cada cual con miras al bien común. Así uno recibe del Espíritu una palabra de sabiduría; otro recibe del mismo Espíritu una palabra de ciencia; a éste le da el mismo Espíritu fe; al otro, el don de curación por el mismo Espíritu; a quien, el don de hacer milagros; a quien, la profecía; a éste, discreción de espíritus; a uno, diversidad de lenguas; a otro, el don de interpretación. Mas todo esto lo obra el mismo y único Espíritu, repartiéndolo a cada cual según le place. F: Deo gratias.


Gradual, Salmo XVI, 8- 2.            

Guárdame, Señor, como a la niña de tus ojos; al abrigo de tus alas ampárame. Vuestra boca falle en mi favor y vean tus ojos mi rectitud.Aleluya. 


Salmo LXIV, 2.

Aleluya, aleluya. A ti, ¡oh Dios!, se deben himnos de alabanza en Sión, y a ti se ofrecerán votos en Jerusalén. Aleluya.


Sequéntia sancti ✚ Evangélii secúndum Lucam  18, 19.

Glória tibi, Dómine.

En aquel tiempo: Dijo Jesús a ciertos hombres que presumían de justos y despreciaban a los demás esta parábola: Dos hombres subieron al templo para orar, uno fariseo y otro publicano. El fariseo, en pie, oraba en su interior de esta manera: “¡Dios, gracias te doy, porque yo no soy como los demás hombres: ladrones, injustos, adúlteros; ni tampoco como este publicano. Ayuno dos veces por semana; pago los diezmos de cuanto poseo!” El publicano, al contrario, puesto allá lejos, ni se atrevía a levantar los ojos al cielo; sino que se golpeaba el pecho diciendo: “¡Dios mío, ten misericordia de mí, que soy un pecador!” Os digo que éste volvió justificado a su casa, mas no el otro; porque todo el que se ensalza será humillado, y el que se humilla será ensalzado. F: Laus tibi, Christe.


Ofertorio, Salmo XXIV, 1-3             

A ti, Señor, levanto mi espíritu; en Ti, Dios mío, en Ti confío, no quede yo avergonzado, ni se burlen de mí mis enemigos; porque nadie que espere en Ti será confundido.


Secreta

A ti, Señor, se debe rendir el tributo de estos sacrificios; tú eres también el que nos permites ofrecerlos en tu honor y también para nuestra propia curación. Por nuestro Señor Jesucristo.


Comunión,  Salmo L, 21.

Aceptarás, Señor, los sacrificios santos, el holocausto y la oblación perfecta sobre tu altar.


Poscomunión

Rogámoste, Señor y Dios nuestro, que no prives de tus auxilios a los que te dignas, benigno, reparar con tus divinos sacramentos. Por Nuestro Señor Jesucristo. F: Amén.



Ave María Purísima, sin pecado original concebida.




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