14 º Domingo después de Pentecostés.


Introito, Salmo LXXXIII. 10-11, 2-3           

Oh Dios!, escudo nuestro, levanta los ojos y mira el rostro de tu Ungido; porque mejor es un día en tus atrios que mil fuera de ellos. Salmo: ¡Cuán amables son tus moradas, Señor de los ejércitos! Mi alma suspira y desfallece por los atrios del Señor. Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo, como era en un principio, ahora y siempre por los siglos, de los siglos. Amén. Oh Dios!, escudo nuestro, levanta los ojos y mira el rostro de tu Ungido; porque mejor es un día en tus atrios que mil fuera de ellos.


Te rogamos, Señor, guardes siempre misericordiosamente a tu Iglesia; y pues sin ti no puede sostenerse la humana naturaleza mortal, haz que tus auxilios le preserven siempre de lo nocivo y la dirijan a lo saludable. Por nuestro Señor Jesucristo. F: Amén.

Mira con benevolencia, ¡oh Pastor eterno!, a tu grey, y por la intercesión de tu bienaventurado mártir y sumo pontífice Ceferino, a quien has constituido pastor de toda la Iglesia, guárdala por siempre bajo tu protección.  Por el mismo Señor Nuestro Jesucristo. F: Amén.


Epístola, San Pablo a los Gálatas V.16-24.

Hermanos: Vivid según el espíritu y no satisfaréis los apetitos de la carne. Porque la carne tiene deseos contrarios a los del espíritu, y el espíritu, contrarios a los de la carne; son entre sí opuestos, por lo cual no hacéis lo que queréis. Mas si os conduce el Espíritu, no estáis bajo la Ley. Manifiestas son las obras de la carne: fornicación, deshonestidades, lujuria, idolatría, magia, enemistades, pleitos, enojos, celos, riñas, disensiones, herejías, envidias, homicidios, embriagueces, orgías y cosas parecidas. Os prevengo, como ya tengo dicho, que los que tales cosas hacen no alcanzarán el reino de Dios. Al contrario, los frutos del Espíritu Santo son: caridad, gozo, paz, paciencia, benignidad, bondad, fe, modestia, continencia, castidad. Contra tales cosas no hay Ley. Pero los que son de Cristo, han crucificado su carne con sus pasiones y concupiscencias. F: Deo gratias.


Gradual, Salmo CXVII. 8-9.           

Mejor es confiar en el Señor que confiar en el hombre. Mejor es esperar en el Señor que esperar en los príncipes.


Aleluya. Salmo LXXXIX,1.   

Aleluya, aleluya. Venid, cantemos alegres al Señor; aclamemos a Dios nuestro Salvador. Aleluya.


Sequéntia sancti ✚ Evangélii secúndum Mateum VI, 24. F: Glória tibi, Dómine.

En aquel tiempo: Dijo Jesús a sus discípulos: Nadie puede servir a dos señores, porque o aborrecerá al uno y amará al otro, o al uno sufrirá y al otro despreciará. No podéis servir a Dios y a las riquezas. Por tanto os digo: No os inquieteis por vuestra vida, qué comer es más el alma que la comida, y el cuerpo más que el vestido? Mirad las aves del cielo cómo no siembran, ni siegan, ni tienen graneros; y vuestro Padre celestial las alimenta. Pues ¿no valéis vosotros mucho más que ellas? ¿Quién de vosotros, a fuerza de discurrir, puede añadir un codo a su estatura? Y ¿por qué inquietarnos por el vestido? Observad como crecen los lirios del campo; no trabajan, ni hilan. Y, sin embargo, yo os digo que ni Salomón en toda su gloria llegó a vestirse como uno de estos lirios. Pues si al heno del campo, que hoy es y mañana se echa al horno, Dios así viste, ¿cuánto más a vosotros hombres de poca fe? No os preocupéis, pues, diciendo: ¿Qué comeremos, o qué beberemos, o con qué nos cubriremos? Por estas cosas se afanan los paganos. Mas sabe vuestro Padre celestial que las necesitáis. Buscad, pues, primero el reino de Dios y su justicia; y todo lo demás se os dará por añadidura. F: Laus tibi, Christe.


Ofertorio, Salmo XXXIII, 8-9            

Acampará el ángel del Señor alrededor de los que le temen, y los librará; gustad y ved cuán bueno es el Señor.


Secreta

Mira, Señor, propicio a tu pueblo, y acepta sus dones; para que aplacado con esta oblación, nos concedas el perdón y cuánto te pedimos. Por nuestro Señor Jesucristo.


Comunión,  San Mateo VI. 33                         

Buscad primero el reino de Dios, y todo lo demás se os dará por añadidura; lo dice el Señor.S: Dóminus vobíscum.F: Et cum spíritu tuo.


Poscomunión

Asístenos, Señor y Dios nuestro; y a los que proporcionas el gozo de honrar la Santa Cruz, defiéndenos también con su constante auxilio. Por nuestro Señor Jesucristo.F: Amén.



Etiquetado:  Santa misa

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