17º Domingo después de Pentecostés.



Ave María Purísima, sin pecado original concebida.



Introito, Salmo 118.

Justo eres, Señor, y rectos son tus juicios; obra en tu siervo según tu misericordia. Salmo: Dichosos los que viven sin mancilla, los que andan en la ley del Señor. Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo, como era en un principio, ahora y siempre por los siglos, de los siglos. Amén. Justo eres, Señor, y rectos son tus juicios; obra en tu siervo según tu misericordia.


Oración

Concede, Señor, a tu pueblo, evitar las asechanzas del diablo, y seguirte a ti, único Dios, con puro corazón. Por nuestro Señor Jesucristo. F: Amén.


Conmemoración de San Cornelio y san Cipriano.

Suplicámoste, Señor, nos defienda la festiva memoria de tus santos Mártires y Pontífices Cornelio y Cipriano; y que su venerable intercesión nos recomiende. Por nuestro Señor Jesucristo. F: Amén.


Epístola, San Pablo a los Efesios 5, 1-6.

Hermanos: Ruegos yo, encadenado en el Señor, que viváis cual conviene a la vocación a que habéis sido llamados, con toda humildad, mansedumbre y paciencia. Soportaos unos a otros en caridad; esforzaos en guardad la unidad del espíritu con el vínculo de la paz. Sólo hay un cuerpo y un espíritu, porque también fuisteis llamados por vuestra vocación a una sola esperanza. Uno solo es el Señor, una la fe, uno el bautismo; uno el Dios y el Padre de todos, que está sobre todos, obra en todo y está en todos. Sea él bendito en los siglos de los siglos. Amén.   F: Deo gratias.


Gradual, Salmo 32,2-6.

Feliz el pueblo que tiene al Señor por su Dios, el pueblo a quien ha escogido en herencia. † La palabra del Señor hizo los cielos, y el espíritu de su boca, todo el ejército celestial.


Aleluya, Salmo 101,2.

Aleluya, Aleluya † Señor, escucha mi oración, y llegue a ti mi clamor. Aleluya.


Sequéntia sancti ✚ Evangélii secúndum Mateum XXII, 34.

Glória tibi, Dómine.

En aquel tiempo: Llegáronse a Jesús los fariseos, y le preguntó uno de ellos, que era doctor de la ley, para tentarle: Maestro ¿cuál es el mandamiento más grande de la ley? Jesús le dijo: Amarás al Señor, tu Dios, de todo tu corazón, y con toda tu alma, y con todo tu entendimiento. Éste es el mayor y el primer mandamiento, el segundo es semejante a éste: Amarás a tu prójimo como a ti mismo. Sobre estos dos mandamientos descansa toda la ley y los profetas. Y como se hallasen reunidos los fariseos, preguntóles Jesús: ¿Qué pensáis del Cristo? ¿De quién es hijo? Dícenle: De David. Replicóles: Pues ¿cómo David en espíritu, le llama Señor, diciendo: Dijo el Señor a mi Señor: Siéntate a mi derecha hasta que ponga a tus enemigos por peana de tus pies? Pues, si David le llama Señor, ¿cómo puede ser hijo suyo? Y ninguno le pudo responder palabra, ni nadie desde aquel día se atrevió a hacerle más preguntas. F: Laus tibi, Christe.


Ofertorio, Profeta Daniel 9, 17-19.

Yo, Daniel, rogué a mi Dios, diciendo: Escucha, señor, las plegarias de tu siervo, brille tu rostro sobre tu santuario; y atiende con benevolencia a este pueblo que lleva tu  nombre, ¡oh Dios!


Secreta

Suplicamos, Señor, humildemente a tu majestad, que estos santos misterios que celebramos nos purifiquen de las culpas pasadas y futuras. Por nuestro Señor Jesucristo.


Comunión,  Salmo 75, 12-13.

Haced votos y ofrecedlos al Señor Dios vuestro; todos los que estáis a su alrededor traed ofrendas al terrible, que quita la vida a los príncipes y hace temblar a los reyes de la tierra.


Poscomunión

Oh Dios omnipotente, haz que con tus sacramentos se curen nuestros vicios y consigamos los remedios eternos. Por nuestro Señor Jesucristo. F: Amén.



Ave María Purísima, sin pecado original concebida.




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