18º Domingo después de Pentecostés.



Ave María Purísima, sin pecado original concebida.



Introito, Eclesiástico XXXVI, 18, salmo CXXI. 

Da paz, Señor, a los que en ti esperan, para que tus profetas sean hallados verídicos. Oye los ruegos de tu siervo y de tu pueblo Israel. Salmo: Me he regocijado cuando me han dicho: Vamos a la casa del Señor. Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo, como era en un principio, ahora y siempre por los siglos, de los siglos. Amén. Da paz, Señor, a los que en ti esperan, para que tus profetas sean hallados verídicos. Oye los ruegos de tu siervo y de tu pueblo Israel.


Oremos

Te rogamos, Señor, que tu gracia dirija nuestros corazones, pues sin ti no podemos serte gratos. Por nuestro Señor Jesucristo. F: Amén.


Conmemoración de San Lino, Papa y Mártir.

Mira con benevolencia, ¡oh Pastor eterno!, a tu grey, y por la intercesión de tu bienaventurado mártir y sumo pontífice Lino, a quien has constituido pastor de toda la Iglesia, guardala por siempre bajo tu protección. Por nuestro Señor Jesucristo. F: Amén.


Epístola, San Pablo a los Corintios I, 4-8.

Hermanos: Gracias doy siempre a mi Dios por la gracia que se os ha dado en Jesucristo. De todo estáis ricos a causa de él, en toda palabra y en toda ciencia, por haber establecido firmemente en vosotros el testimonio de Cristo. De manera que nada os falte en ninguna gracia, ya que esperáis la manifestación de nuestro Señor Jesucristo. Él os confirmará hasta el fin, para que seáis irreprensibles en el día del advenimiento de nuestro Señor Jesucristo.   F: Deo gratias.


Gradual, Salmo CXXI, 1.

Me he alegrado cuando me han dicho: Vamos a la casa del Señor. † Haya paz en tus fortalezas y abundancia en tus torres. 


Aleluya, Salmo CI,16.

Aleluya, aleluya † Temerán, Señor, las naciones tu nombre, y todos los reyes de la tierra tu gloria. Aleluya.


Sequéntia sancti ✚ Evangélii secúndum Mateum IX, 1.

Glória tibi, Dómine.

En aquel tiempo: Entrando Jesús en una barca, pasó a la otra ribera, y fue a su ciudad. Y he ahí que le presentaron un paralítico postrado en su camilla. Y viendo Jesús la fe de todos ellos, dijo al paralítico: Hijo, ten confianza; perdonados te son tus pecados. Luego algunos de los escribas se dijeron interiormente: Este hombre blasfema. Mas, conociendo Jesús sus pensamientos, les replicó: ¿Por qué pensáis mal en vuestros corazones? ¿Qué es más fácil decir: Perdonados te son tus pecados, o bien: Levántate y anda? Pues, para que sepáis que el hijo del hombre tiene poder en la tierra de perdonar los pecados, dijo entonces al paralítico: ¡Levántate, toma tu lecho y vete a tu casa! Y se levantó y se fue a su casa. Al ver esto las gentes, temieron y alabaron a Dios, que daba tal poder a los hombres.   F: Laus tibi, Christe.


Ofertorio, Éxodo XXIV, 4-5.

Erigió Moisés un altar al Señor, y ofreció sobre él holocaustos  y sacrificó víctimas; inmoló al Señor Dios un sacrificio por la tarde en olor de suavidad, a vista de los hijos de Israel.


Secreta

¡Oh Dios!, que por el augusto trato con este sacrificio nos haces participantes de la soberana divinidad: concédenos que, así como conocemos tu verdad, así la sigamos con una conducta digna. Por nuestro Señor Jesucristo.


Comunión, Salmo XCV, 8.

Tomad las ofrendas y entrad en tus atrios; adorad al Señor en su santa casa.


Poscomunión

Fortalecidos, Señor, con el don sagrado, te damos gracias, y te pedimos que tu misericordia nos haga dignos de seguir participando del mismo. Por nuestro Señor Jesucristo. F: Amén.





Ave María Purísima, sin pecado original concebida.




Etiquetado:  Santa Misa

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