3º Domingo de Pentecostés.


Introito, Salmo 24,16

Mírame, Señor, y ten compasión de mí, porque estoy solo y soy pobre. Mira mi bajeza y mis trabajos, y perdona todos mis pecados, Dios mío. Salmo: A ti, Señor, levanto mi alma. Dios mío, en ti confío; no quede yo confuso. Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo, como era en un principio, ahora y siempre por los siglos, de los siglos. Amén. Mírame, Señor, y ten compasión de mí, porque estoy solo y soy pobre. Mira mi bajeza y mis trabajos, y perdona todos mis pecados, Dios mío.


Oremos

¡Oh Dios!, protector de los que en ti esperan, y sin el cual nada tiene valor, nada es santo; multiplica sobre nosotros tu misericordia, para que, siendo tú nuestro pastor y nuestro guía, pasemos por los bienes temporales de modo que no perdamos los eternos. Por nuestro Señor Jesucristo. F: Amén.

Oh Dios, que hiciste admirable a la reina Santa Margarita por su grande caridad para con los pobres: haz que, por su intercesión y su ejemplo, crezca la caridad en nuestros corazones. Por nuestro Señor Jesucristo. F: Amén.


Epístola, 1 San Pedro 5.6-11

Carísimos: Humillaos bajo la mano poderosa de Dios, para que os ensalce a su hora. Descargad en él todos vuestros cuidados, pues él mira por vosotros. Sed sobrios, y velad, porque vuestro enemigo, el diablo, gira como león rugiente en torno vuestro, buscando a quien devorar. Resistidle firmes en la fe, sabiendo que la misma tribulación padecen vuestros hermanos por el mundo. Dios, dador de toda la gracia, que nos ha llamado a su eterna gloria por Jesucristo, después de corta prueba, él mismo os perfeccionará, fortalecerá y afianzará en el bien. A él, pues, sea dada la gloria y el imperio por los siglos de los siglos. Amén.  F: Deo gratias.


Gradual, Salmo 54,23

Pon tu suerte en manos del Señor, y él te sustentará. v Yo clamo a Dios; él escucha mi voz y me libra de los que marchan contra mí.


Aleluya, Salmo 7,12

Aleluya, aleluya v Dios es un juez íntegro y lento para la cólera. ¿Por ventura andará siempre airado? Aleluya.


Sequéntia sancti ✚ Evangélii secúndum Lucam  15, 1.

Glória tibi, Dómine.

En aquel tiempo: Se acercaban a Jesús los publícanos y pecadores para oírle. Lo cual censuraban los fariseos y los escribas, diciendo: Éste recibe a los pecadores y come con ellos. Mas Jesús propúsoles esta parábola: ¿Quién hay entre vosotros que, teniendo cien ovejas, y habiendo perdido una de ellas, no deja las noventa y nueve en el desierto, y va a buscar la que se había perdido hasta encontrarla? Y, en hallándola, la pone sobre sus hombros muy gozoso y, en llegando a su casa, llama a sus amigos y vecinos, y les dice: Alegraos conmigo, porque he hallado mi oveja, que se había perdido. Os digo, que así también habrá más gozo en el cielo por un pecador que haga penitencia, que por noventa y nuevo justos que no han de ella menester. O ¿qué mujer, teniendo diez dracmas, si pierde una, no enciende la lámpara y barre la casa, y lo registra todo hasta dar con ella? Y, en hallándola, convoca a sus amigas y vecinas y dice: Regocijaos conmigo porque he hallado la dracma que había perdido. Así os digo que habrá gran alborozo entre los ángeles de Dios por un pecador que haga penitencia.      F: Laus tibi, Christe.


Ofertorio, Salmo 9, 11

Esperen en ti cuantos conocen tu nombre, Señor, porque no abandonas a los que te buscan: Cantad al Señor, que mora en Sión, porque no olvida la oración de los pobres.


Oración Secreta

Mira, Señor, los dones de la Iglesia suplicante; y haz que los reciban los fieles para su salud y perpetua santificación. Por nuestro Señor Jesucristo.

Séate, Señor, acepta la oblación de tu pueblo hecha en honor de tus Santos, por cuyos méritos reconoce haber recibido auxilio en la tribulación. Por nuestro Señor Jesucristo.


Comunión,  San Lucas 15,10

Yo os digo  que habrá gran alborozo entre los ángeles de Dios por un pecador que haga penitencia.


Poscomunión

¡Señor!, que tus santos misterios nos den vida, laven nuestras culpas, y nos vayan disponiendo a recibir las eternas misericordias. Por nuestro Señor Jesucristo. F: Amén.

Has saciado, Señor, con los sagrados dones de tu familia; protégenos siempre, te rogamos por intercesión de aquélla cuya solemnidad celebramos. Por nuestro Señor Jesucristo. F: Amén.

Etiquetado:  santa misa

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