3º Domingo después de Epifanía.


Introito, Salmo 97, 7. 8.

Adorad a Dios todos sus Ángeles: Oyólos y alborozóse Sión, y las hijas de Judá saltaron de júbilo. Salmo:  El Señor reina: regocíjese la tierra, alégrense todas las islas. Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo, como  era en un principio, ahora y siempre por los siglos, de los siglos. Amén. Adorad a Dios todos sus Ángeles: Oyólos y alborozóse Sión, y las hijas de Judá saltaron de júbilo.


Oración

Omnipotente y sempiterno Dios, mira propicio nuestra debilidad; y para protegernos extiende la diestra de tu Majestad. Por nuestro Señor Jesucristo. F: Amén.


Conmemoración de Santa Inés, Virgen y Mártir.

Omnipotente y eterno Dios, que eliges lo flaco del mundo para confundir a los fuertes: concédenos propicio que cuantos veneramos la solemnidad de la santa Virgen y Mártir Inés sintamos ante Ti su valimiento. Por nuestro Señor Jesucristo.  F: Amén.


Epístola, San Pablo a los Romanos 12, 16 - 21

Hermanos: No os tengáis por sabios ni volváis a nadie mal por mal; procurad obrar bien no sólo ante Dios, sino también ante todos los hombres. Si es posible, cuanto esté de vuestra parte, vivid en paz con todos. No os venguéis, amados míos, mas dad lugar a la ira de Dios, porque escrito está: Mía es la venganza; yo haré justicia, dice el Señor. Por el contrario, si tu enemigo tuviere hambre, dale de comer; si sed, dale de beber; Porque haciendo esto amontonarás carbones encendidos sobre su cabeza.  No te dejes vencer del mal, sino vence al mal con el bien.     F: Deo gratias. 


Gradual, Salmo 101, 16-17                 

Los gentiles temerán tu nombre, Señor, y todos los reyes de la tierra tu gloria. Porque el Señor reedificará a Sión, y allí será visto en su Majestad.


Aleluya, Salmo 96, 1

Aleluya, aleluya. El Señor reina: regocíjese la tierra, alégrense todas las islas. Aleluya. 


 Sequéntia sancti ✚ Evangélii secúndum Mateum 8, 1.

Glória tibi, Dómine.

En aquel tiempo: Habiendo bajado Jesús del monte, siguióle mucho gentío; y viniendo un leproso, se prosternó ante él, diciendo: Señor, si quieres puedes limpiarme. Extendió Jesús la mano y le tocó, diciendo: Quiero, queda limpio. Y al instante quedó limpio de su lepra.  Y le dijo Jesús: Mira que a nadie lo cuentes; pero ve, muéstrate al sacerdote y ofrece la ofrenda que mandó Moisés para que le sirvas a ellos de testimonio.  Y habiendo entrado a Cafarnaúm, llegóse a él un centurión que le rogó diciendo: Señor, tengo un criado postrado en casa, paralítico, y sufre mucho. A lo que respondió Jesús: Yo iré y le curaré. Y replicó el centurión: Señor, yo no soy digno de que entres bajo mi techo, más di una palabra, y curará mi siervo. Pues yo soy un hombre que, aunque bajo la potestad de otro, como tengo soldados a mi mando, digo a uno: Vete y va; y al otro: Ven, y viene; y a mi siervo: Haz esto, y lo hace. Al oírle Jesús, quedó admirado, y dijo a los que le seguían: En verdad os digo, no he hallado tanta fe en Israel.  Pues también os digo: Vendrán muchos de Oriente y de Occidente, y se pondrán a la mesa con Abraham, Isaac y Jacob en el reino de los cielos; pero los hijos del reino serán arrojados a las tinieblas del exterior, donde habrá un llanto y rechinar de dientes. Y dijo al centurión: Vete, y sucédate como has creído.  Y sanó el siervo en aquella hora.   F: Laus tibi, Christe.


Ofertorio, Salmo 117, 16

La diestra del Señor ha obrado proezas; la diestra del Señor me ha ensalzado; no moriré: antes viviré y publicaré las obras del Señor.


Secreta

Te rogamos, Señor, que esta hostia limpie nuestros pecados: y para celebrar el Sacrificio, santifique los cuerpos y las almas de tus siervos. Por nuestro Señor Jesucristo.

Señor, recibe propicio las hostias que te ofrecemos; y por la intercesión de tu santa Virgen y Mártir Inés, líbranos de los lazos de nuestros pecados. Por nuestro Señor Jesucristo.


Comunión,  San Lucas 4, 22

Maravillabanse todos de las palabras que salían de la boca de Dios.

Poscomunión

Rogámoste, Señor, pues nos concedes gozar de tan grandes misterios, dígnate Señor, hacernos verdaderamente capaces de percibir sus efectos. Por nuestro Señor Jesucristo. F: Amén.

Alimentados con el manjar y bebidas celestiales, suplicamoste humildemente, oh Dios nuestro, hagas que nos proteja con sus oraciones aquella Santa en cuya memoria los hemos recibido. Por nuestro Señor.  F: Amén.




Etiquetado:  Santa Misa dominical

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