4º Domingo después de Epifanía.



Ave María Purísima, sin pecado original concebida.



Introito, Salmo 97, 7. 8.

Adorad a Dios todos sus Ángeles: Oyólos y alborozóse Sión, y las hijas de Judá saltaron de júbilo. Salmo:  El Señor reina: regocíjese la tierra, alégrense todas las islas. Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo, como era en un principio, ahora y siempre por los siglos, de los siglos. Amén. Adorad a Dios todos sus Ángeles: Oyólos y alborozóse Sión, y las hijas de Judá saltaron de júbilo.


Oremos

¡Oh Dios!, que sabes que, a causa de la flaqueza humana, no podemos subsistir entre tantos peligros como nos rodean: danos salud de alma y cuerpo, para vencer, con tu auxilio, lo que por nuestros pecados padecemos. Por nuestro Señor Jesucristo. F: Amén.


Conmemoración de San Carlos Borromeo.

Guarda, Señor, a tu Iglesia con la continua protección de san Carlos, tu confesor y obispo; y así como él conquistó la gloria por su pastoral solicitud, así haga también, con su intercesión, que nosotros vivamos siempre encendidos en tu amor. Por nuestro Señor Jesucristo. F: Amén.


Epístola, San Pablo a los Romanos 13, 8-10.

Hermanos: No debáis a nadie nada, sino el mutuo amor; porque el que ama al prójimo, ha cumplido la ley. En efecto: no adulterarás; no matará; no hurtarás; no dirás falso testimonio; no codiciarás, y si algún otro mandamiento queda, en esta sentencia se halla resumido: Amarás a tu prójimo como a ti mismo. El amor al prójimo no obra el mal; así, el cumplimiento de toda la ley está en el amor. F: Deo gratias.


Gradual, Salmo 101.16-17.  

Los pueblos venerarán tu nombre, Señor, y todos los reyes de la tierra tu gloria. Porque el Señor reedificará Sión y en ella será visto su majestad.


Aleluya, Salmo 96.1     

Aleluya, aleluya. Reina el Señor; regocíjese la tierra, alégrense todas las islas. Aleluya.


Sequéntia sancti ✚ Evangélii secúndum Mateum VIII, 23.

Glória tibi, Dómine.

En aquel tiempo: Subió Jesús a una barca, y con él sus discípulos. De pronto se levantó en el mar fuerte borrasca, hasta el punto de verse la nave cubierta por las olas; mas Jesús dormía. Y, acercándose a él sus discípulos, le despertaron diciendo: ¡Señor, sálvanos, que perecemos! Díjole Jesús: ¿Por qué sois tan tímidos y de tan poca fe? Levantóse entonces e imperó a los vientos y al mar, siguióse gran bonanza. Y los discípulos, maravillados, decían: ¿Quién es éste a quien los vientos y el mar le obedecen?  F: Laus tibi, Christe.


Ofertorio, Salmo 117.16, 17.         

La diestra del Señor ha obrado proezas; la diestra del Señor me ha salvado. No moriré, sino viviré y pregonaré las obras del Señor.


Secreta

Te pedimos, ¡oh Dios todopoderoso!, nos concedas que el don ofrecido de este sacrificio purifique y fortalezca siempre nuestra flaqueza. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo.


Comunión, San Lucas 4, 22.

Maravillábanse todos de las palabras que salían de la boca de Dios.


Poscomunión

Tus dones, Señor, nos vayan despegando de los deleites terrenales, y nos restauren siempre con los celestiales alimentos. Por nuestro Señor Jesucristo. F: Amén.




Ave María Purísima, sin pecado original concebida.





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