5º Domingo después de Epifanía.



Ave María Purísima, sin pecado original concebida.


Introito, Jeremías 29-11; Salmo 84.


Dice el Señor: Yo abrigo pensamientos de paz y no de cólera; me invocaréis y os oiré; y haré volver a vuestros cautivos de todos los lugares. Salmo: Has bendecido, Señor, a tu tierra; has terminado con la cautividad de Jacob. Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo, como era en un principio, ahora y siempre por los siglos, de los siglos. Amén. Dice el Señor: Yo abrigo pensamientos de paz y no de cólera; me invocaréis y os oiré; y haré volver a vuestros cautivos de todos los lugares.


Oremos


Te rogamos, Señor, guardes a tu familia con una continua piedad, para que sea siempre por ti defendida, pues se apoya en la sola esperanza de la gracia celestial. Por nuestro Señor Jesucristo. F: Amén.


Epístola, Colosenses 3, 12-17


Hermanos: Como escogidos que sois de Dios, santos y amados, revestíos de entrañas de misericordia, de benignidad, humildad, modestia, paciencia: sufríos unos a otros y perdonaos mutuamente, si alguno tiene queja contra otro. Así como el Señor os ha perdonado, así también hacedlo vosotros. Mas, sobre todo esto, tened caridad, que es el vínculo de la perfección. Y triunfe en nuestros corazones la paz de Cristo, a la que también fuisteis llamados para formar un solo cuerpo. Sed agradecidos. La palabra de Cristo more en vosotros abundantemente con toda sabiduría; enseñaos y amonestaos unos a otros, con salmos, himnos y cánticos espirituales, y cantad de corazón a Dios dándole gracias. Cualquier cosa que hagáis, sea de palabra o de obra, hacedlo todo en el nombre de Nuestro Señor Jesucristo, dando gracias a Dios Padre por medio de Jesucristo Señor nuestro.  F: Deo gratias.


Gradual, Salmo 43, 8-9


Señor, tú nos salvas de nuestros enemigos; tú confundes a los que nos odian. † En Dios nos gloriamos de continuo y celebramos tu nombre por siempre.


Aleluya, Salmo 129, 1-2


Aleluya, Aleluya. † Desde el fondo del abismo clamo a ti, Señor. Señor, escucha mi oración. Aleluya.


Sequéntia sancti ✚ Evangélii secúndum Mateum XIII, 24.
F: Glória tibi, Dómine.


En aquél tiempo: Dijo Jesús a las turbas esta parábola: Es semejante el reino de los cielos a un hombre que sembró buena simiente en su campo. Y mientras dormían los hombres, vino cierto enemigo suyo y sembró cizaña en medio del trigo, y se fue. Estando ya el trigo en hierba y apuntando la espiga, apareció también entonces la cizaña. Y llegándose los criados del Padre de familia, le dijeron: Señor, ¿no sembraste buena simiente en tu campo? Pues ¿cómo tiene cizaña? Contestóles: Algún enemigo mío ha hecho esto. Replicaron los criados: ¿Quieres que vayamos a cortarla? No, les respondió, no sea que, al arrancar la cizaña, arranquéis con ella el trigo. Dejad crecer uno y otra hasta la siega; que al tiempo de la siega diré a los segadores: Tomad primero la cizaña y atadla en manojos para quemarla; mas el trigo guardadlo en mi granero.  F: Laus tibi, Christe.


Ofertorio, Salmo 129, 1-2


Desde el fondo del abismo clamo a ti, Señor; Señor, oye mi oración;  desde el fondo del abismo clamo a ti, Señor.

Secreta

Te ofrecemos, Señor, hostias de propiciación para que perdones misericordioso nuestras culpas, y dirijas tú nuestros vacilantes corazones. Por Nuestro Señor Jesucristo.


Comunión, San Marcos 11,24


En verdad os digo que todo lo que pidiereis en la oración, creed que lo recibiréis, y se os concederá.



Poscomunión


Te rogamos, ¡Oh Dios omnipotente!, nos concedas la gracia de conseguir el efecto de aquel don saludable, cuya prenda hemos recibido por estos misterios. Por nuestro Señor Jesucristo. F: Amén. F: Amén.


Ave María Purísima, sin pecado original concebida.


Etiquetado:  Santa Misa

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