7º Domingo después de Pentecostés.


Introito, Salmo XLVI, 2-3    

Todas la gentes aplaudid con las manos; vitoread a Dios con voces de júbilo. Salmo: Porque el Señor es excelso y terrible; es el Rey grande de toda la tierra. Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo, como era en un principio, ahora y siempre por los siglos, de los siglos. Amén. Todas la gentes aplaudid con las manos; vitoread a Dios con voces de júbilo.


Oremos

¡Oh Dios!, cuya providencia no se engaña jamás en sus disposiciones: humildemente te suplicamos que apartes de nosotros todo lo dañoso, y nos concedas todo lo saludable. Por nuestro Señor Jesucristo.  F: Amén.


Conmemoración de Santa Elizabeth.

Oh Dios clementísimo, que adornaste a la santa reina Isabel, entre otras egregias dotes, con la gracia de aplacar el furor bélico: danos, por su intercesión, que, después de la paz de la presente vida, que humildemente pedimos, lleguemos a los goces eternos. Por nuestro Señor Jesucristo. F: Amén


Epístola, San Pablo Apóstol a los Romanos VI, 19-23 

Hermanos: Hablaré a lo humano en atención a la flaqueza de vuestra carne. Como habéis empleado los miembros de vuestro cuerpo para servir a la impureza  y la iniquidad, así ahora emplead vuestros miembros para que sirvan a la justicia para la santificación. Porque cuando erais esclavos del pecado, sacudisteis el yugo de la justicia. ¿Qué fruto sacasteis entonces de aquellos desórdenes de que ahora os avergonzais? En verdad que la muerte es el fin a que conducen. Por el contrario, ahora que estáis libres del pecado, y que habéis sido hecho siervos de Dios, tomad por fruto vuestro la santificación, que tiene como fin la vida eterna. Porque la paga del pecado es la muerte; el galardón de la virtud es la vida eterna en Jesucristo Nuestro Señor. F: Deo gratias.


Gradual, Salmo XXXIII, 12-6 

Venid, hijos, y oídme; os enseñaré el temor del Señor. Acercaos a él y seréis iluminados, y vuestros rostros no serán confundidos.


Aleluya. Salmo XLVI,  2

Aleluya, aleluya. Todas la gentes aplaudid con las manos; vitoread a Dios con voces de júbilo. Aleluya. 


Sequéntia sancti✚ Evangélii secúndum Mateum  7, 15.

Glória tibi, Dómine.

En aquel tiempo: Dijo Jesús a sus discípulos: Cuidaos de los falsos profetas que vienen a vosotros vestidos con piel de oveja, mas por dentro son lobos rapaces. Por sus frutos los conoceréis. ¿Por ventura se toman uvas de los espinos, o higos de los zarzales? Así todo árbol bueno da buenos frutos, y todo árbol malo produce frutos malos. No  puede  el árbol bueno dar malos frutos, ni el árbol malo darlos buenos. Todo el árbol que no da buen fruto será cortado y echado al fuego. Así, pues, por sus frutos los conoceréis. No todo el que me dice: ¡Señor, Señor!, entrará en el reino de los Cielos;  sino el que hiciere la voluntad de mi Padre celestial, ése es el que entrará en el reino de los Cielos.                     F: Laus tibi, Christe.


Ofertorio, Profeta Daniel III, 40Como el holocausto de carneros y de toros, y los sacrificios de millares de corderos gordales, así sea hoy grato nuestro sacrificio en tu acatamiento, pues no son confundidos los que en Ti confían, Señor.


Oración secreta

¡Oh Dios!, que quisiste reemplazar las diferentes hostias de la antigua ley por un solo perfecto sacrificio; recibe el que te ofrecen tus devotos siervos y santifícalo con la misma bendición con que bendijiste el de Abel; y lo que cada cual ha ofrecido en honor de tu majestad, aproveche a todos para su salvación. Por nuestro Señor Jesucristo.


Comunión,  Salmo XXX. 

Inclina a mí tu oído; apresúrate a salvarme.


Poscomunión

¡Señor!, que tu acción medicinal nos libre de nuestras perversidades y nos guíe a obrar lo que es recto. Por nuestro Señor Jesucristo. F: Amén.

Has saciado, Señor, con los sagrados dones a tu familia; protégenos siempre, te rogamos por intercesión de aquélla cuya solemnidad celebramos. Por nuestro Señor Jesucristo. F: Amén.

Etiquetado:  Santa Misa

Comentario: Deja comentario

* No se publicará la dirección de correo electrónico en el sitio web.